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Por Dejusticia · 02 de Noviembre de 2013

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Por Diana Esther Guzmán

 

En Colombia se han venido feminizando los delitos relacionados con drogas. Al analizar la composición de la población reclusa se hace evidente que el grueso de las mujeres encarceladas, lo están por este tipo de delitos, y los porcentajes parecen ir en aumento. Desde el año 2007 hasta la fecha, constituyen más del 42% de las mujeres privadas de la libertad. Y al analizar cuáles son los otros tipos de delitos por los que las mujeres son encarceladas, es claro que son los únicos que tienen porcentajes tan altos.

Para algunos autores, estos datos no son suficientes para afirmar la feminización, pues la mayoría de las personas privadas de la libertad por la producción y distribución de drogas de uso ilícito son hombres. Aunque esto es cierto, la evidencia empírica sugiere que cada vez más mujeres se involucran en el negocio de las drogas y son condenadas por ese hecho.

Un estudio publicado esta semana, en el que la autora sistematiza las investigaciones de la región, muestra que en Latinoamérica la tendencia es similar. En los últimos años se ha duplicado la población carcelaria femenina, y al analizar su composición, la mayoría ingresan a la cárcel por delitos relacionados con drogas. En Brasil constituyen el 60% de la población carcelaria femenina, y en Argentina el 70%.

Lo anterior llama la atención sobre la importancia de preguntarse si las mujeres están participando más en el negocio, y de ser así, cómo lo estarían haciendo y por qué. Aunque los estudios son todavía insuficientes para comprender plenamente lo que está ocurriendo, la información que han logrado sistematizar sugiere que la mayoría de las mujeres que participan en las redes de tráfico lo hacen como los eslabones débiles de la cadena, es decir, aquellos más fácilmente intercambiables, en los que además no ejercen roles de violencia.

Y al preguntarse por los mecanismos de involucramiento, hay al menos dos factores que parecen claves para entender por qué las mujeres entran al negocio. Por una parte, las razones económicas, pues la mayoría de las mujeres privadas de la libertad por estos delitos pertenecen a sectores especialmente pobres y tienen muy bajos niveles educativos. Por la otra, los roles tradicionales de género que le son socialmente asignados.

El asunto es relativamente sencillo, pero apasionante. Dado que se espera que las mujeres desempeñen roles de cuidado (de sus hijos, adultos mayores, entre otros), la distribución de drogas de uso ilícito les permite compatibilizar estas tareas con la producción de un ingreso para sus familias. En ocasiones este se convierte en la única entrada para el grupo familiar, así que resulta funcional para seguir cuidando el hogar, mientras se convierten también en proveedoras. En entrevistas que tuve la oportunidad de hacer a mujeres privadas de la libertad por estos delitos encontré casos en los que su participación se limitaba a prestar su casa para el expendio, o a distribuir desde sus hogares.

Lo curioso es que cuando son sorprendidas y encarceladas, las mujeres se convierten en transgresoras de esos roles de género que pretendían preservar al hacer estas labores de distribución. En ocasiones pueden ser incluso más severamente juzgadas o excluidas de beneficios penales, pues para algunas personas es más grave que las mujeres, de quienes se espera que se dediquen a cuidar a sus hijos, vendan sustancias.  El resultado de este fenómeno podría ser, entonces, una criminalización desproporcionada de las mujeres. Por eso, el estudio de Giacomello ofrece una oportunidad para pensar qué tipo de políticas serían necesarias para enfrentar este fenómeno. 

 

Comentarios (4)

Camila Osorio

02 de Noviembre

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Muy interesante esta entrada, gracias! Me quedó faltando un dato. Como dice, ...+ ver más

Muy interesante esta entrada, gracias! Me quedó faltando un dato. Como dice, es cierto que más hombres son encarcelados que mujeres si uno se enfoca en la población total de presos y presas. Pero enfocándose solo en la población de hombres presos, ¿qué porcentaje lo es por drogas? Porque sería interesante si el porcentaje de hombres-presos por drogas fuera menor al porcentaje de mujeres-presas por drogas (que es 42%). No? Bueno, o si es igual o mayor. Y los hombres que están presos, ¿no son también -la mayoría- del eslabón más bajo de la cadena económica del narcotráfico? Quizás no el caso de cuidar la droga en la casa...pero muchos de esos hombres no fueron capos capos sino estuvieron metidos en microtráfico (o no?). Bueno en todo caso, muy bueno y otra razón más para pensar cómo el colapso de las cárceles en el país y la guerra contra las drogas están estrechamente ligadas.

jUAN PABLO CERQUERA M

03 de Noviembre

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Indiferente de los porcentajes y las causales-mecanismo que se manejan, hay a...+ ver más

Indiferente de los porcentajes y las causales-mecanismo que se manejan, hay algo muy claro y específico: el factor económico.
Ustedes recalcan las condiciones socio-económicas y educativas de estas mujeres, que generalmente terminan siendo madres cabeza de familia, así que tomar posiciones y roles tradicionalmente marcados por genero, es ya cuestión del pasado; pesa más el concepto de supervivencia de la condición humanan que lucha en contra del proceso de la selección natural en pleno siglo 21 característicos en los países marcadamente subdesarrollados.

Sandra Viviana Rojas Mantilla

14 de Mayo

0 Seguidores

En Colombia la desigualdad social y la falta de oportunidades, ha llevado a qu...+ ver más

En Colombia la desigualdad social y la falta de oportunidades, ha llevado a que las mujeres que tienen ciertas responsabilidades en su hogar realicen actividades ilegales como el comercio de droga; siempre surge la pregunta porque lo hace, porque antes de recurrir a esto no busco otra alternativa menos peligrosa, pero seguramente lo que una mujer que esté en éste momento privada de la libertad responderá "es que no fue posible", porque seguramente nunca tuvo la oportunidad de terminar el colegio y esto fue una limitante para encontrar un empleo formal, o porque se caso y se dedico a cuidar de su casa y de sus hijos y cuando decidió trabajar ella ya no tenia un perfil atrayente para el mercado laboral por la falta de especialización en alguna labor o educación o experiencia o simplemente por su edad,y existirán más razones, pero la realidad es que se requiere una solución a la pobreza de fondo para evitar que esto siga ocurriendo e implementar programas de superación para ellas.

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