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Por Luis Guillermo Vélez Cabrera · 08 de Noviembre de 2015

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Por esto días el comandante de las FARC, Timoleón Jiménez, ha estado particularmente activo en Twitter.

No solamente le ha dedicado coquetos trinos (que después le tocó borrar) a la tuitera Paola Celis, una acuciosa comentarista política que además posa en los bikinis más pequeños jamás fabricados, sino que recientemente envío cinco entradas celebrando los 98 años de la “gran proeza de Lenin que dio como resultado la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas” como un “ejemplo perdurable e indestructible en la lucha de los pueblos por alcanzar la libertad”.

En corto tiempo, continuó el tuitero, esta revolución “convirtió a un pueblo empobrecido y explotado en una potencia mundial” que luego sucumbió por sus debilidades internas “desviando la ruta inicial” y desapareciendo sin que hubieran desparecido las “situaciones económicas y sociales que la originaron”.

Nada de raro tiene que un marxista convencido celebre la revolución bolchevique, lo cual por demás le imprime a la cotidianeidad política cierta pintoresca diversión, como cuando los candidatos republicanos dicen que Adán y Eva caminaron junto a los dinosaurios o cuando se reúne la Sociedad de la Tierra Plana para demostrar que las fotos de la tierra tomadas por la NASA desde el espacio son un montaje.

Sin embargo, cuando leí uno de los trinos, aquel que aplaudía a la revolución por convertir  “a un pueblo empobrecido y explotado en una potencia mundial” mis dedos no aguantaron y le conteste por el mismo Twitter que sí, que puede que el desarrollo acelerado de la URSS hubiese sido cierto, pero que para lograrlo “mataron a 30 millones de personas en el proceso”.

Cuál sería mi sorpresa cuando recibí una respuesta del mismo Timochenko, o por lo menos desde su mismísima cuenta. ¨La exageración y la desfiguración un principio de la propaganda de guerra que incluye sacar los hechos de su contexto”, me escribió el comandante.

Supongo que es un avance democrático que la respuesta hubiera sido un argumento y no una corona fúnebre. En serio. Por cosas como estas es que estoy convencido que el proceso de paz marcha por buen camino y que es indispensable para construir la civilidad política.

Sin embargo, el argumento no es para nada convincente y algo preocupa. Para empezar nadie está en guerra con la Unión Soviética porque ya no existe, noticia que parece que se ha demorado en llegar al domicilio epistolar de las FARC en las “montañas de Colombia”.

El muro de Berlín se cayó no porque se hubieran “desviado de la ruta inicial” sino precisamente por lo contrario, porque persistieron en contra de toda racionalidad social y económica, en la ruta inicial, o sea el credo marxista-leninista.

Independientemente de la discusión ideológica, donde lo claro es que ningún modelo teórico se debe tomar como dogma de fe, lo cierto es que Timochenko me acusa de dos cosas: uno, de falsificar los hechos (“exageración” y “desfiguración”) y dos, de descontextualizarlos.

A estas alturas negar la existencia de los Gulags es como negar la existencia del Holocausto. Aún no se sabe con exactitud si el régimen soviético mató a 20 o 30 millones de personas y esclavizó a otro tanto en su afán por volverse una “potencia mundial”, el asesinato en masa no es algo sobre lo cual se llevan estadísticas exactas, pero los crímenes de los bolcheviques no tienen discusión.

De hecho quien primero los confesó fue el mismo premier soviético, Nikita Kruschev en el 20º Congreso del Partido Comunista de 1956, algo que Timochenko convenientemente olvida.

Inclusive antes de la colapso de la Unión Soviética, en un estudio publicado en una revista oficial del régimen se hizo la siguiente relación de terror:

  • Un millón encarcelados o exiliados desde 1927 hasta 1929, falsamente acusados de ser saboteadores o miembros de partidos de la oposición.
  • Nueve millones a once millones de los campesinos más prósperos expulsados ??de sus tierras y otros dos millones a tres millones detenidos o exiliados en la campaña de la colectivización agrícola forzada de la década de 1930. Muchos de ellos se cree que fueron asesinados.
  • Seis millones a siete millones de muertos en la hambruna de castigo infligida a los campesinos en 1932 y 1933.
  • Un millón de exiliados de Moscú y Leningrado en 1935 por pertenecer a familias de la nobleza antigua, comerciantes, capitalistas y funcionarios.
  • Cerca de un millón de ejecutados en el ''Gran Terror'' de 1937-38, y otros cuatro a seis millones enviados a campos de trabajos forzados de los que la mayoría no regreso.
  • Dos millones a tres millones enviados a campos por violar las leyes laborales absurdamente estrictas impuestas en 1940.
  • Por lo menos diez a doce millones ''reprimidos'' en la Segunda Guerra Mundial, incluyendo a millones de soviéticos alemanes y otras minorías étnicas reubicadas por la fuerza.
  • Más de un millón de detenidos por motivos políticos desde 1946 hasta la muerte de Stalin en 1953.

La segunda acusación, sobre el contexto, es más fácil de responder: no hay contexto que justifique el genocidio, así de simple.

Decía que el argumento de Timochenko algo preocupaba, no tanto porque fuera en contravía de la realidad histórica sobre lo que pasó en la Unión Soviética, que al fin y cabo es un debate académico, sino porque será el mismo Timochenko quien deberá afrontar en carne y hueso la realidad histórica de lo que él y su organización han hecho en Colombia durante los últimos cincuenta años.

No podrá decirnos que la masacre de Bojayá, la bomba de El Nogal, la Ley 002, el reclutamiento masivo de menores, los miles de secuestros y “ajusticiamientos”, las violaciones, los abortos forzados, los campos de concentración de prisioneros, el narcotráfico, los cilindros bomba y el uso indiscriminado del terror son una “exageración”, en contra del testimonio de 48 millones de colombianos que saben lo contrario.

En cuanto al contexto, se explicará diciendo que todo fue culpa de la oligarquía, de los yanquis, del imperio, los paras, de Santander que mató a Bolívar, de los terratenientes, del Frente Nacional, de Cristóbal Colón, del capital financiero y de Monseñor Builes. Le faltará, como al Hijo de Sam, echarle la culpa al demonio que poseyó al perro del vecino, quien era en realidad el que ordenaba los asesinatos.

Al final, este episodio tuitero ilustra lo que mucha gente sospecha: que la comandancia de las FARC aprendió a no tenerle miedo a la dureza de la guerra, pero que le tiene pánico a la verdad. 

Comentarios (4)

Kathy Porto

08 de Noviembre

155 Seguidores

Desdén por la Verdad.No pánico .
Ellos, imbuidos de doctrinas fracasada...+ ver más

Desdén por la Verdad.No pánico .
Ellos, imbuidos de doctrinas fracasadas aún no quieren aceptar que los Estados que necesitan la Violencia para subsistir siempre tendrán escritores y pensadores que los denuncien : ej la actual premio Nobel de literatura y el actual premio nobel de economia.
Y miles de pensadores que se fueron al exilio o prefirieron la Muerte, antes que aceptar la Tiranía. Y ahora quieren Curules asignadas.La paz a cualquier precio??

DIDUNDI

09 de Noviembre

3 Seguidores

precisamente se trata la Habana d evitar q lleguemos a esos 30 millones pero, ...+ ver más

precisamente se trata la Habana d evitar q lleguemos a esos 30 millones pero, al parecer a muchos les duele q apenas llevamos 8 y añoran la continuidad d la guerra, x la cual mueren y d la cual VIVEN, se dé por la vías tradicionales al sistema político q nos gobierna y, q d TODOS TAMBIEN es igualmente conocido.
YO no sé q’ Ud. Espera cuando habla Timochenko o Furibe a través d esa alcahuetería dl twitter, q en últimas, no es + q tirar piedras y esconder la mano cuando deciden borrar las brutalidades q mayoritaria y normalmente se dicen ahí.
Es como si nos pusiéramos a RECORDAR los 200 años d vida republicana y sus miserias q nos alcanza para ser unos subdesarrollados y pare de contar, xq ni el 2025 d la + educada, ni PeñalosaRota, ni Vargas, nI., nos va a sacar d este anonimato enemundista.
Si d verdad apoya el proceso, q se note, y no sea q le pase como a la Ruedaloca d la W q se ahoga en sus propias babas.
Si TODO no fue culpa d la oligarquía, entonces .... FUE MIA?.

GMolano

09 de Noviembre

0 Seguidores

Hablar del pasado es barato y divertido. Y del pasado de las FARC, pufffff sie...+ ver más

Hablar del pasado es barato y divertido. Y del pasado de las FARC, pufffff siempre van a llevar del bulto por donde se mire. Porque no hablamos del futuro. O del presente.
Hace unos años se decía que China sobrepasaría a EEUU como primera economía mundial en el 2020. La cosa se anticipo, ocurrió en el 2014. La versión de capitalismo gringo como la conocemos hace mucho dejo de ser algo solido y estable, ahora es una extraña suerte de casino que sobrevive a punta de golpes de emoción, suerte y mucha manipulación. Entre tanto el capitalismo chino sigue creciendo inexorablemente, ya no con tantos bríos, pero ahí sigue.
El modelo de socialismo de las FARC esta irrediablemente frito, al menos desde el punto de vista económico, ellos lo van a averiguar pronto. Igual creo es mas fácil que surja una versión de capitalismo estable y humano de un entorno económico de lo que le siga a las FARC, que la versión inacabada de capitalismo "feudal" de los profetas del capitalismo colombiano.

Enri

12 de Noviembre

0 Seguidores

No soy comunista, ni mucho menos, pero creo que Luis Guillermo Vélez sí desc...+ ver más

No soy comunista, ni mucho menos, pero creo que Luis Guillermo Vélez sí descontextualiza, y al descontextualizar le quita validez a sus tesis anticomunistas. Hay que reconocer que sí operaron muchos cambios benéficos para el pueblo soviético producto de las luchas populares revolucionarias inspiradas en Lenin. También tenemos mucho que agradecerle a la Unión Soviética pues fueron quienes realmente contuvieron y derrotaron los planes de Hitler de dominar el mundo durante la segunda guerra mundial. Fueron casi 30 millones de rusos (de los cuáles 9 millones pertenecían al ejército soviético) los que murieron en aras de la derrota del nazismo. Un país como Colombia, con una raza "impura" (no aria), seguramente habría sido borrado del mapa en su población por parte de un Hitler victorioso. Afortunadamente no ocurrió tal cosa. Basta ya de demonizar al comunismo, pues tal ideología es solo una forma de concebir los temas políticos de un país. Y podemos elegir si implementarlo o no.

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