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Por Blogoeconomia · 10 de Noviembre de 2014

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Por Leopoldo Fergusson (@LeopoldoTweets)
 
Es obvio que correlación no implica causalidad. Que un barrio con muchos guardias de seguridad tenga un índice inusualmente elevado de robos, no implica que los guardias causen más crímenes. Posiblemente, la causalidad va en el sentido contrario. Que los estudiantes con mejores notas en la Universidad obtengan mayores ingresos a lo largo de su vida no demuestra que un trabajo académico aplicado mejora sus habilidades y productividad. Bien podría ser algo más (su coeficiente intelectual, su tenacidad y disciplina) la causa tanto de las buenas notas como de los altos ingresos. 
 
Aunque estos problemas (de endogeneidad por causalidad inversa o variables omitidas, en el argot econométrico) sean fáciles de reconocer, lo cierto es que en la vida diaria, y en la ciencia también, es común sacar conclusiones causales de simples correlaciones. Nuestros rigurosos medios con frecuencia citan algún estudio igualmente riguroso que, encontrando una simple correlación, sugiere una relación causal que no está demostrada. Sobre sexualidad muchas veces, pues supongo que es lo que da rating. "Los hombres fieles son más inteligentes" o el "signo zodiacal incide en la infidelidad”, reportan, sin importar que la fuente sea una página web que promueve encuentros entre infieles.
 
En economía y en las ciencias sociales en general, este problema de identificación (como se llama comúnmente al reto de separar causalidad de correlación) es particularmente grave porque lo que el mundo nos ofrece para estudiarlo son correlaciones. La tienen más fácil otras ciencias donde se puede aplicar sin problema el método experimental. En un ambiente controlado, yo puedo estudiar dos ratones casi idénticos, gemelos, sometidos al mismo régimen alimenticio, al mismo ambiente, a las mismas rutinas de ejercicio y encontrar, por ejemplo, el impacto de una droga. Con muchas observaciones para muchos ratones puedo tener más certeza sobre los efectos de la droga. En medicina, los experimentos aleatorios controlados en que un grupo de personas recibe un medicamento y otro grupo similar (“estadísticamente equivalente") no recibe el tratamiento o recibe un placebo, permiten establecer el efecto del medicamento.  
 
Pero en las ciencias sociales no podemos hacer este tipo de experimentos. ¿O sí? 
 
Desde hace algunos años un movimiento cada vez más popular que algunos llamamos el Talibán de la identificación (confieso que soy un miembro, moderado eso sí, del grupo) responde a esta pregunta enfatizando que sí podemos, y además debemos.  
 
Lo podemos hacer de dos maneras. 
 
Primero, aunque algunos experimentos son imposibles, los accidentes de la historia producen algo muy similar. Un ejemplo de un experimento natural relevante para la economía es la división de las dos Coreas (o de las dos Alemanias, ahora que está de moda por los 25 años desde la reunificación). Dos zonas geográficas, con dotaciones similares en recursos naturales, cultura, nivel de ingreso, sometidas a medicinas muy distintas en términos de organización social. Otro es el de las becas asignadas por sorteo: dos estudiantes con calificaciones similares, uno con acceso a educación privada y otro no. 
 
Segundo, en algunos casos se puede, de hecho, hacer el experimento social controlado. Es cierto que no se puede, al azar, someter a unos países a la democracia y otros a la dictadura para estudiar los efectos del sistema de gobierno. Pero eso no impide hacer experimentos sobre aspectos de las instituciones políticas, tanto que hay centros dedicados a promoverlos. Y ni hablar de los centenares de experimentos aleatorios controlados de los economistas para estudiar educación, nutrición, adopción de tecnología, o de los politólogos para estudiar las elecciones o los medios de comunicación.
 
El entusiasmo con los experimentos naturales y controlados es más que bienvenido, pues es mucho más interesante, y avanza más el conocimiento, cuando podemos pasar de simples correlaciones a relaciones de causalidad. Pero, como con cualquier moda, hay riesgos con el exagerado entusiasmo. 
 
Un riesgo es la “trivialización" de la ciencia. Aunque los experimentos no son más que un medio cuyo fin es arrojar luces sobre preguntas importantes para el avance de la ciencia, tanto fervor puede deslumbrar a los investigadores convirtiendo al experimento un fin en sí mismo. Y así, como en el cuento del borracho que busca una moneda dos cuadras más abajo de donde la perdió “porque ahí la luz es mejor", a los economistas nos han acusado de emprender una búsqueda frenética por experimentos sin detenernos a pensar si las preguntas que contestan son, de hecho, relevantes. 
 
Steve Levitt, el famoso autor de Freakonomics que muchos lectores reconocerán, fue acusado hace unos años de contribuir a esta trivialización promoviendo el estudio de experimentos naturales en situaciones insospechadas, como el caso de los luchadores de sumo en el Japón. Levitt se puede defender diciendo que su estudio, más que sobre los luchadores de sumo, es sobre la corrupción (la investigación esencialmente mostró que los luchadores de sumo hacían trampa para maximizar sus ganancias). Pero no es claro que estas conclusiones tengan validez externa, es decir, que comprendiendo la corrupción de los luchadores de sumo podamos aprender sobre la corrupción en las empresas o en el gobierno. Para ser francos, Levitt ha estudiado más experimentos naturales y muchos en contextos de obvia relevancia. Sin embargo, es verdad que la economía ha estado tan obsesionada con resolver el problema de identificación que le ha dado mucho valor a estudios ingeniosos de este estilo, incluso cuando su importancia no es obvia. 
 
La trivialización no sólo es consecuencia de la confusión de medios y fines. También es resultado directo de una realidad más difícil de escapar: cuanto más interesante e importante la pregunta que hagamos, más difícil encontrar experimentos naturales o hacer experimentos controlados. Por ejemplo, no hay pregunta más importante en economía que la pregunta por las causas fundamentales del desarrollo económico. Pero es inconcebible hacer un experimento mundial a gran escala en la que unos economistas podamos hacer un análisis de los efectos de distintas “píldoras” y sus efectos sobre el desarrollo. Entonces, los economistas del desarrollo se han dedicado a estudiar con experimentos preguntas mucho más modestas, con la esperanza de que contestar muchas pequeñas preguntas permita acumular un conocimiento grande (dos fuertes defensores de esta visión son Abhijit Banerjee y Esther Duflo, autores de Poor Economics y los cerebros detrás del Poverty Action Lab del MIT). 
 
Sin restarle mérito a los avances logrados atacando las pequeñas preguntas, otros investigadores creemos que no debemos evadir las grandes preguntas. Lant Pritchett propuso recientemente un test muy sencillo, de puro sentido común, para verificar si las evaluaciones que con tanto entusiasmo hacen los economistas del desarrollo pueden ayudarnos a entender porqué unos países son ricos y otros pobres. Si usted toma el test, creo que la respuesta es elocuente: esta agenda resuelve muchas preguntas, pero no va al fondo de las causas de la riqueza de las naciones.
 
Otro riesgo salió a relucir recientemente, con ocasión de un experimento que científicos de Stanford y Darthmouth hicieron en el estado de Montana, en los Estados Unidos. Los investigadores aprovecharon la elección de jueces para la Corte Suprema para examinar los efectos sobre los votantes de entregar información acerca de la tendencia ideológica de los candidatos. Con dos complicaciones: entregaron información sobre afiliación partidista en una elección no partidista y, en un error increíble, emplearon en las cartas enviadas el sello del estado de Montana sin autorización. 
 
Las reacciones sobre las implicaciones legales y éticas no se hicieron esperar. El debate es amplio y daría para otra entrada. Pero las posiciones van desde quienes opinan que el único error de los investigadores fue usar un sello sin autorización, hasta quienes consideran que los investigadores no deberían hacer absolutamente nada que pueda interferir en el resultado de unas elecciones democráticas. Yo no llegaría al extremo de decir esto último. Resultaría paradójico criticar a los investigadores sociales por vivir en una torre de marfil aislados de la realidad, y criticarlos también por involucrarse para poder contestar sus preguntas sobre el mundo real ensuciándose las manos. Pero lo que sí es cierto es que los investigadores debemos tener mucho cuidado con las consecuencias éticas de nuestras intervenciones y experimentos, evitando además engañar a las personas involucradas y obteniendo siempre que sea relevante un consentimiento informado por su participación. 
 
Al final, la culpa no la tiene el talibán de la identificación. Más bien, diría que la posible trivialización de las ciencias y el error de Montana reflejan vacíos en la formación académica. No está mal entusiasmarnos con los experimentos. Pero si lo vamos a ser tenemos que ser mucho más exigentes en al menos dos dimensiones: las preguntas que nos estamos planteando y las consecuencias éticas de lo que hacemos. Nada peor que acabar con una ciencia que sea al mismo tiempo trivial en sus temas y peligrosa en sus implicaciones éticas. Y eso sin contar otros temas que merecen mucha atención, quizás para otra entrada en blogoeconomía, como el papel de la teoría en todo esto.

Comentarios (23)

Blogoeconomia

11 de Noviembre

67 Seguidores

Gato, Interesante análisis de los blogoeconomistas a partir de sus entradas. ...+ ver más

Gato, Interesante análisis de los blogoeconomistas a partir de sus entradas. Ahora, conociendo a los personajes, no sé si coincidiría con su diagnóstico. Saludos, Leopoldo

coronado

11 de Noviembre

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La teoría no es secundaria: uno podría alegar que por muy identificado que t...+ ver más

La teoría no es secundaria: uno podría alegar que por muy identificado que tenga usté un efecto causal, si no tiene una teoría que clarifique el mecanismo de causalidad, no está haciendo ciencia. Fíjese en un ejemplo de la ciencia de verdad: se sabe que el colesterol malo está correlacionado con la enfermedad cardiaca y en experimentos controlados las estatinas que reducen el colesterol reducen el riesgo cardiaco. Pero ningún científico serio dice que el colesterol es la "causa" porque no hay una teoría comprobada que clarifique el mecanismo de causalidad.

Blogoeconomia

11 de Noviembre

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Coronado, Totalmente de acuerdo. La teoría es fundamental. Espero no haber da...+ ver más

Coronado, Totalmente de acuerdo. La teoría es fundamental. Espero no haber dado esa impresión. Por eso dije que el tema merece mucha atención. Tanto, que no podía desarrollarlo en esta entrada sin volverla excesivamente larga. Leopoldo

Flavio Pinto Siabatto

12 de Noviembre

0 Seguidores

Pero de nuevo quedamos casi en ceros. En un mundo lleno de correlaciones, cuá...+ ver más

Pero de nuevo quedamos casi en ceros. En un mundo lleno de correlaciones, cuáles son los indicadores y variables que deben correlacionarse? Cuál es la teoría? Qué es lo que una teoría socioeconómica debe considerar para explicar las correlaciones consistentemente?

coronado

12 de Noviembre

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Si uno se atiene a la ciencia, uno cree que algo "causa" algo cuando hay una t...+ ver más

Si uno se atiene a la ciencia, uno cree que algo "causa" algo cuando hay una teoría explica por qué y uno tiene evidencia empírica como la describió el dotor F. Yo le decía que hay un énfasis suyo (que, en su defensa, se debe al pueblo ese donde hizo el doctorado) que subordina la teoría a la correlación cuasiexperimental y que es tiende a ser acientífico, en mi opinión.

Blogoeconomia

12 de Noviembre

67 Seguidores

Coronado, Le reitero que no toqué el tema de la teoría, no porque no sea imp...+ ver más

Coronado, Le reitero que no toqué el tema de la teoría, no porque no sea importante ni porque yo la subordine a la evidencia empírica. Si precisamete la entrada es sobre cómo el entusiasmo con una estrategia de identificación puede obnubilar lo que realmente importa. Y, que sea exitoso en el intento o no es otra cosa, pero al contrario, en mi trabajo siempre procuro que sea la teoría la que guíe el trabajo empírico. Si no, no aprendo mucho. Leopoldo

Rodrigo Velasco Ortiz

11 de Noviembre

0 Seguidores

Este escrito rezuma sensatez y sentido común, algo que desde las burbujas de algunos entornos académicos se menosprecia. Nunca olvidaré la bárbara e insensata frase de cierto ministro colombiano: "La economía está bien pero el país anda mal" ¿Para quién diablos es la economía? Se pregunta el ciudadano de a pie.
Imagino que el excesivo teoricismo y la ingente cantidad de teorías se correlacionan (no digo que son causadas) con una enorme dificultad para escuchar a otros, con creer que nuestro lente es el único o el mejor, con ignorar que toda perspectiva es precisamente eso: UN punto determinado en el espacio y en el tiempo en un universo con infinitos puntos. Quizás lo más sensato es conversar, confrontar perspectivas con la esperanza de aprender de los otros y enriquecer la propia. Pero eso se puede hacer solo si abandonamos la pretensión de "Alcanzar Verdades" acabadas y, con un poco más de realismo, aceptar que todo lo que llamamos verdades son solamente acuerdos temporales.

Este escrito rezuma sensatez y sentido común, algo que desde las burbujas de algunos entornos académicos se menosprecia. Nunca olvidaré la bárbara e insensata frase de cierto ministro colombiano: "La economía está bien pero el país anda mal" ¿Para quién diablos es la economía? Se pregunta el ciudadano de a pie.
Imagino que el excesivo teoricismo y la ingente cantidad de teorías se correlacionan (no digo que son causadas) con una enorme dificultad para escuchar a otros, con creer que nuestro lente es el único o el mejor, con ignorar que toda perspectiva es precisamente eso: UN punto determinado en el espacio y en el tiempo en un universo con infinitos puntos. Quizás lo más sensato es conversar, confrontar perspectivas con la esperanza de aprender de los otros y enriquecer la propia. Pero eso se puede hacer solo si abandonamos la pretensión de "Alcanzar Verdades" acabadas y, con un poco más de realismo, aceptar que todo lo que llamamos verdades son solamente acuerdos temporales.

Felipe Suarez

12 de Noviembre

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Freakonomics me parecio muy interesante,especialmente el caso de aborto vs cri...+ ver más

Freakonomics me parecio muy interesante,especialmente el caso de aborto vs criminalidad (hipòtesis Donohue-Levitt). Qué opinan los economistas al respecto en el contexto colombiano?
Después de freakonomics (y freakonomics 2) leí "Predictable irrational" de Dan Arielly.... ha sido el mejor no-ficción que he leído en mi vida, recomendadisimo para quien vea este comentario

Blogoeconomia

15 de Noviembre

67 Seguidores

Volrath, No se de estudios comparables sobre el aborto en Colombia, sería int...+ ver más

Volrath, No se de estudios comparables sobre el aborto en Colombia, sería interesante. Lo que sí es cierto es que Freakonomics cautiva la audiencia y de hecho le cuento que muchos de nuestros estudiantes de primer semestre comentan que es una de las cosas que los llevaron a estudar economía. Saludos, Leopoldo

 

rosgori

14 de Noviembre

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En ese movimiento que ud. describe, ¿hay elementos de psicología?

En ese movimiento que ud. describe, ¿hay elementos de psicología?

Blogoeconomia

15 de Noviembre

67 Seguidores

Rosgori, No estoy seguro de entender su pregunta, pero si se refiere a si hay ...+ ver más

Rosgori, No estoy seguro de entender su pregunta, pero si se refiere a si hay algún impulso psicológico que explique la tendencia de muchos a sentirse contentos con resolver el problema de identificación pero sin ahondar en las preguntas de fondo, me suena una posibilidad muy razonable. Saludos, Leopoldo

 

chjarami

16 de Noviembre

1 Seguidores

Hola Leopoldo,
"Resultaría paradójico criticar a los investigadores soci...+ ver más

Hola Leopoldo,
"Resultaría paradójico criticar a los investigadores sociales por vivir en una torre de marfil aislados de la realidad, y criticarlos también por involucrarse para poder contestar sus preguntas sobre el mundo real ensuciándose las manos."
Ese es un falso dilema. La pregunta no es si involucrarse, sino cómo hacerlo. La "Verdad" científica no es un valor supremo, si es que hay tal cosa. La crítica por no involucrarse es realmente una preocupación porque la torre de marfil los haga insensibles (ciegos?) a los dilemas éticos de la vida práctica.
chjh

Blogoeconomia

16 de Noviembre

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Christian: Estamos totalmente de acuerdo. Parte importante del mensaje es qu...+ ver más

Christian: Estamos totalmente de acuerdo. Parte importante del mensaje es que no podemos hacer experimentos a ciegas, con errores tan absurdos como el de Montana. Lo que no creo es que la muy válida preocupación ética (como digo, es una de las cosas que se debe fortalecer mucho en medio del furor experimental) deba ir al extremo de decir que la investigación, para ser ética, no puede tener efectos en la realidad. Con esa exigencia no se podrían hacer experimentos aleatorios controlados en medicina. Saludos, Leopoldo

chjarami

16 de Noviembre

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Hola Leopoldo,
No sé si de acuerdo aun. Efectivamente, tener efectos no e...+ ver más

Hola Leopoldo,
No sé si de acuerdo aun. Efectivamente, tener efectos no es automáticamente descalificador. Pero esa no es la discusión, sino una de grado. Y su ejemplo me ayuda: no es lo mismo una nueva medicina que dos décimas de precisión en un estimado de impacto.
Si los economistas tuviéramos la sofisticación ética de las discusiones en medicina estaríamos de acuerdo.

Blogoeconomia

17 de Noviembre

67 Seguidores

Christian: Si quiere, estamos en desacuerdo, pero, como dicen los gringos, ust...+ ver más

Christian: Si quiere, estamos en desacuerdo, pero, como dicen los gringos, usted está "barking up the wrong tree". Repito el punto de la entrada:  "Al final, la culpa no la tiene el talibán de la identificación. Más bien, diría que la posible trivialización de las ciencias y el error de Montana reflejan vacíos en la formación académica. No está mal entusiasmarnos con los experimentos. Pero si lo vamos a ser tenemos que ser mucho más exigentes en al menos dos dimensiones: las preguntas que nos estamos planteando y las consecuencias éticas de lo que hacemos. Nada peor que acabar con una ciencia que sea al mismo tiempo trivial en sus temas y peligrosa en sus implicaciones éticas." Saludos, Leopoldo

chjarami

17 de Noviembre

1 Seguidores

:)
Con esa parte es imposible estar en desacuerdo.

:)
Con esa parte es imposible estar en desacuerdo.

Óscar M

16 de Noviembre

0 Seguidores

En las ciencias naturales, y específicamente en estudios con humanos hay una ...+ ver más

En las ciencias naturales, y específicamente en estudios con humanos hay una serie de normas específicas que sirven de barrera para evitar errores del pasado, por ejemplo los experimentos nazis en los judíos. Así pues la metodología de estudios de intervención (o ensayos clínicos controlados)hoy en día es el producto del aprendizaje de los errores cometidos en el pasado por los científicos. El interés en economía por los estudios en los cuales hay intervención por parte del investigador, va a desarrollarse a partir de los errores como el caso de Montana. Es el papel de los economistas generar discusión aparte de la metodología, de la ética de los estudios. Dentro de esto deberán definir preguntas como las consecuencias de la intervención los posibles daños que puedan causarse, el derecho de las personas a saber que son sujetos de investigación, el derecho a decidir si se es parte o no de una investigación, entre otros. Esto no debe detener la investigación sino mejorarla y depurarla

Blogoeconomia

17 de Noviembre

67 Seguidores

Tiene usted razón, Oscman, en que estos errores provocan una discusión const...+ ver más

Tiene usted razón, Oscman, en que estos errores provocan una discusión constructiva. Así ha sido el caso con el estudio de Montana. Ahora, no es menos cierto que el protocolo de Montana violó normas metodológicas ya aprendidas y sorpredentes para el nivel y experiencia de los investigadores involucrados. Importante que esto llame la atención y prenda alarmas: inclusive investigadores y comités de ética con experiencia previa pueden cometer errores aparentemente obvios. Clave crear mecanismos para que no se repita. Saludos, Leopoldo

Iván Robayo Molina

04 de Febrero

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En las ciencias naturales, el estudio y análisis es realizada a tres sistemas...+ ver más

En las ciencias naturales, el estudio y análisis es realizada a tres sistemas: abiertos, cerrados y aislados. Clasificación hecha en base a si intercambian o no, energía y materia. Las propiedades que se estudian pueden representarse por objetos matemáticos y son medibles por instrumentos, lo que reduce de manera muy significativa la subjetividad causada por nuestros sentidos, y finalmente, el comportamiento marcroscópico que se observa corresponde a un colectivo de átomos y/o moéculas cuyo número tiene un orden de magnitud de alrededor de 23 (una mol). Ahora, bien sea a través de un método inductivo o deductivo, se pueden desarrollar teórias cuyas leyes son universales dentro del marco de referencia de la teória. La experimentación en C. sociales (incluyendo a la economía) no puede emular la experimentación en C. Naturales y el efecto causal tampoco debe entenderse como se entiende en las C. Naturales. El "taliban de la identificación" creo que es muy ambicioso y desproporcionado.

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