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Por Blogoeconomia · 02 de Junio de 2014

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Por Jorge Tovar. 

El tal paro agrario parece que sí existió. El primero fue silenciado con dinero, mucho dinero. El segundo, con algo más de lo mismo, pero también con algo de política. En plena campaña electoral nadie quería ese tipo de manifestaciones incomodas.

Pero el problema agrario persiste. Los campesinos todavía no tienen insumos a precios adecuados, carecen de agua y no conocen carreteras decentes. Los subsidios que de urgencia regala el gobierno no son más que pañitos de agua tibia. El problema estructural permanece.

Algunos, con una visión más ideológica que práctica, culpan a los TLC’s de todas las desgracias del campo. Pero hace 40 ó 60 años no había TLC’s, y tampoco campo. Prefieren no mencionarlo aunque lo sepan: que los productos agropecuarios en su mayoría tienen unos plazos de desgravación que, en algunos casos, llegan a 20 años. Algunos incluso confunden. El contrabando no es un artículo que se haya negociado en ningún TLC con el exclusivo propósito de perjudicar al pequeño propietario. No es tampoco una negociación secreta con ninguna potencia extranjera. El contrabando es una muestra más de la incapacidad que durante más de 200 años hemos mostrado para cerrar nuestras fronteras. Entre otras cosas porque el Estado no tiene como llegar a la frontera, no hay vías.

El problema de Colombia es de estrategia y de plata. Hoy, las grandes potencias abogan por lo que se denomina la seguridad alimentaria. El concepto básico es que todo Estado debe garantizar la alimentación de sus ciudadanos, a ser posible, con productos de origen doméstico. Los que no pueden, como China por ejemplo, invierten en países de bajos ingresos para procurarse dicha seguridad. La implicación de una política de seguridad alimentaria no es cerrar las fronteras. El objetivo es potenciar la producción doméstica tal que se garantice, en el caso colombiano, la alimentación de 47 millones de habitantes.

Para garantizar la seguridad alimentaria se requiere, por supuesto, dinero. Dinero necesario para construir la infraestructura que requiere el campo. Colombia, según la FAO por ejemplo, con un área cultivable 2.8 veces mayor que Chile, apenas utiliza para cultivar 1,6 veces más tierra. La mayoría, además, con una productividad muy inferior.

La política agropecuaria está en mora de diseñar un mecanismo estructural que no dependa de los vaivenes políticos de elecciones y reelecciones. Porque plata hay. ¿En dónde? En el sistema general de regalías. Según la Ley 1606 de 2012 hay aprobados 17.7 billones de pesos para el bienio de 2013 y 2014. Dinero que según la constitución debe ir a las regiones. Pero pareciera que es la misma descentralización la que mata la descentralización. El campo requiere agua, requiere vías terciarías. Siendo una propuesta inocente e irreal bajo la normatividad actual, ¿por qué no puede utilizarse ese dinero (o buena parte de ese dinero) de manera coordinada para solucionar estructuralmente dos de los problemas básicos del campo en Colombia? Hoy día se sientan gobernadores, alcaldes y el gobierno nacional a estudiar proyectos de todo tipo. Según el Sistema Nacional de Regalías se han aprobado 12.3 billones de pesos. En transporte $3.7 billones, en ciencia y tecnología (al que deben ir destinados el 10% de los recursos), $1.6 billones. Más allá de que haya un número no despreciable de proyectos sin iniciar, 1051 de 5573, lo que refleja el conjunto de cifras es la carencia de un proyecto de Estado.

En Boyacá, por ejemplo, epicentro de las protestas agropecuarias, 4.4 mil millones se han destinado a proyectos relacionados con el sector agrícola. 81 mil millones a proyectos de transporte. Es un buen dinero, pero ni lo uno ni lo otro alcanza para comenzar a solucionar el problema estructural de Boyacá. El problema es la mermelada, pero no en su acepción ‘moderna’ de campaña electoral. La mermelada, recordemos, era el acto de repartir los recursos de manera uniforme en la tostada que representaba el país entero.

Ello nunca llegó a pasar. Tal y como quedó la estructura de la regalías, hay muchos personajes repartiendo mermelada en muchas tostadas. No se miran entre sí. La consecuencia es que nunca llega a cubrirse siquiera una tostada. Estamos desperdiciando deliciosa mermelada en un montón de tostadas que nunca sabrán a mermelada. Y es que dos años de regalías solucionan buena parte del problema agrícola en el país. El metro de Bogotá, recordemos, puede llegar a costar 6.8 billones de pesos a gastarse en unos 5 años. Las autopistas 4G (nunca vi, por cierto, las 1G, 2G o 3G) costarán 50 billones en 20 años. Necesitada Colombia como está de soluciones de choque, disponer de 17 billones de pesos en dos años … ayudaría. Con infraestructura vial, con agua, entonces sí en 10 o 20 años estaría el campo capacitado para enfrentar los TLC. Como vamos, el problema no son los TLC, el problema somos nosotros que con o sin comercio internacional seremos incapaces de garantizar nuestra propia seguridad alimentaria.

Comentarios (5)

agrosostenible

03 de Junio

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Las naciones se miden por su grandeza. Los Estados Unidos por ejemplo, conside...+ ver más

Las naciones se miden por su grandeza. Los Estados Unidos por ejemplo, consideran el sector agropecuario como un asunto de seguridad nacional y en ese propósito no escatiman recursos, esfuerzos y políticas para protegerlo e incentivarlo (transgénicos, orgánicos y hasta agricultura urbana). Aún así, importan el 30% de sus bienes alimentarios por su condición de país templado, apenas un 3% de la población son productores,sin embargo, reciben alrededor de $90.000 millones de dólares anuales en subsidios. Algo semejante se observa en el norte de Europa, Japón y Corea del Sur. Del vecindario, destacaría los avances del Perú, que con una sólida y visionaria alianza público privada revolucionó el sector en apenas 15 años, con grandes inversiones en obras civiles y la multiplicación de cooperativas y asociaciones de pequeños empresarios (así sortearon con relativo éxito su posconflicto). Ecuador va por el mismo camino. Nosotros, estamos muy lejos de entender eso ...

DIDUNDI

03 de Junio

3 Seguidores

Las naciones se miden por lo q invierten en LOS q realmente lo necesitan: alg...+ ver más

Las naciones se miden por lo q invierten en LOS q realmente lo necesitan: algún man x ahí.
El problema fundamental es de políticas de estado q parte de la voluntad política-xq aquí todo es politiquería-, parece mentira, pero no es falta de dinero, al contrario son los excesos del mismo en manos de unos pocos que son los mismos. El AIS de Santos se llama mermelada.
Todos los datos, estudios, estadísticas, proyecciones etc. se quedan cortos si el estado no asume voluntades comunes y afines al bien general; el solo manejo que se da al min-agricultura con todas sus dependencias, es una muestra clara del desorden politiquero amañado q impera.
Señores blogeconomistas, paralelo a reconocer que los TLC pueden no ser tan malos como lo quieren mostrar, y en aras de un poco de objetividad, había que reconocer que el problema está en lo mal negociados.

Daniel Lacouture

03 de Junio

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La reforma a las regalías trajo consigo de nuevo al centralismo como solució...+ ver más

La reforma a las regalías trajo consigo de nuevo al centralismo como solución errónea a un problema de corrupción descentralizada, a mi parecer. Y es errónea porque lo que están haciendo - repartiendo la mermelada en muchas tostadas - es lo que se suponía que iban a hacer, que la plata de las regalías llegara a todos los rincones del país.
Coincido en la especificación de los problemas y en parte en las soluciones. En cuanto a las soluciones, me parece contradictorio disponer de las regalías para invertir en ciertas áreas con el fin de superar las barreras que frenan la competitividad del agro, y no hacerlo en otras. ¿No eran las regalías una mermelada para todos? ¿Para eso se las quitaron a las regiones? ¿Para hacer política a conveniencia?
Hay que invertirlas en el agro, de eso no hay duda. Pero es contradictorio pedir que se gasten específicamente en regiones decididas a dedo, y más cuando las regiones con más potencial de crecimiento en el agro son las más pobres.

sinnombre

03 de Junio

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"La mermelada, recordemos, era el acto de repartir los recursos de manera unif...+ ver más

"La mermelada, recordemos, era el acto de repartir los recursos de manera uniforme en la tostada que representaba el país entero."
¡Buena Arjona! ¿Ahora la mermelada es un verbo, no un sustantivo?
No, Echeverry se refirió a la "mermelada" en lo que usted llama la "acepción moderna" (que es la única que hace sentido en el mundo no-arjoniano).
El paro agrario vive y vivirá siempre que haya gente bienintencionada que crea que el Estado debe proteger las rentas de algunos (a costa otros, claro está).

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