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Por Tío Conejo · 26 de Enero de 2014

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Por: Carlos Lozano Acosta, invitado especial de Tío Conejo

 

Hay un aspecto poco conocido de la guerra en Barrancabermeja: el daño ambiental que los paras le causaron al río Magdalena. Ese puerto siempre ha sido escenario del conflicto colombiano: estuvo en la mira de Carlos Castaño y la guerrilla hizo presencia en muchos de sus barrios. El grupo de Camilo Morantes y luego el Bloque Central Bolívar ocuparon la ciudad por medio de una estrategia brutal que llegó a su clímax con la masacre de 1998. Luego les siguieron los Rastrojos.

Los paramilitares tuvieron “encontrones” con los pescadores de esa cuenca. El motivo de la disputa: la pesca con explosivos, que es perjudicial porque destruye el hábitat subyacente, mata indiscriminadamente especies que carecen de interés comercial y contamina las aguas.

Cuando los paras se dieron cuenta de que el río podía ser una fuente de ingresos, empezaron a usar ese método. Algunos pescadores organizados les reclamaron por eso, pues especies valiosas como el bocachico empezaron a escasear. Varios líderes denunciaron además la destrucción de ciénagas por la palmicultura y la ganadería. La respuesta fue el desplazamiento y el asesinato. Sus organizaciones se debilitaron y la cuenca siguió deteriorándose.

Lo que estaban haciendo los lugareños no era un activismo ambiental radical. Simplemente, por sentido práctico, intentaban preservar el sustento de sus familias hacia el futuro.

Esto no solo pasó en el Magdalena Medio. En el Chocó, según algunas autoridades indígenas de la etnia Emberá Wounaan, la pesca con explosivos fue tan sólo una de muchas formas de depredación ambiental que practicaron los paras. Las guerrillas también contaminan. Las voladuras de oleoductos, el cultivo de coca y la minería ilegal han contribuido al deterioro de importantes ecosistemas en el país. La polución de la guerra no aparece mucho en los medios, pero está ahí y tiene consecuencias reales sobre la vida de la gente. Aunque las organizaciones sociales –por ejemplo, aquellas que integran el Foro Interétnico Solidaridad Chocó- entienden la importancia de la protección de los ecosistemas, los golpes de la guerra y las urgencias de otros temas no han permitido avanzar mucho en exigir la corrección de esos efectos de la violencia.

¿Cómo reparar los daños ambientales de la guerra?

Está claro que el debate no es sobre si esos daños deben ser reparados sino sobre cómo se debe hacerse. Sigue existiendo un dilema entre la vía judicial y la administrativa. La primera es más garantista y completa, pero la segunda es más rápida y coherente con las políticas públicas y las competencias de las entidades del Estado.

La Procuraduría intentó obtener ante los tribunales de Justicia y Paz el remedio daños ambientales por el conflicto, hasta que la reforma de esa Ley lo prohibió. Técnicamente, repararlos es posible por medio de la Ley de Víctimas: la unidad administrativa creada por esta norma está trabajando en las reparaciones colectivas, que podrían tener que tratar con este tipo de daños. Con seguridad, los funcionarios de restitución de tierras también tendrán que hacerlo. Por eso, el llamado sistema de justicia transicional tendrá un papel muy importante en esta cuestión. El problema es que aunque coordinan bastante entre ellos, no están especializados en daños a ecosistemas y no se sabe si articulan su trabajo con las que sí tienen ese conocimiento: las autoridades ambientales.

Ahora bien, hay que decir que estas últimas no han sido muy eficaces a la hora de prevenir y remediar los daños. Por un lado, dado que las áreas afectadas son o han sido zonas de guerra, el Estado se siente tentado a enviar al ejército en lugar de una autoridad ambiental para lidiar con los daños causados por los grupos al margen de la ley.

Por otro lado, la falta de eficacia tiene que ver con la debilidad generalizada de las instituciones ambientales, que a veces no pueden o no quieren hacer mucho en zonas apartadas y de intenso conflicto. Están abrumadas por la captura clientelista, la escasez de recursos, la complejidad de los problemas ambientales y la violencia crónica.

Una posible solución es conectar la reparación del daño a los ecosistemas asociado al conflicto con la política ambiental tanto de las CAR como del Ministerio de Ambiente. Aunque no es del todo claro cómo podría realizarse dicho trabajo conjunto, sería interesante e innovador ver a las Unidades de Víctimas y Tierras articulando con las instituciones ambientales para reparar el daño ambiental por el conflicto.

Está claro que hasta que no se solucione este problema, el río Magdalena y otros valiosos ecosistemas del país seguirán tratando de asimilar los estragos que causaron los actores del conflicto. El Estado no debe olvidar que la guerra no sólo mata y desplaza: también contamina.

 

Eso le contaron, desde Barranca, a Tío Conejo

@Tio_conejo
@lorenzomorales
@carogarcia1606
@swillsp 

@CLozanoAcosta 

 

Comentarios (4)

Diego Castro L

27 de Enero

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Ha pasado desapercibido y es un tema muy importante. En la negociación con la...+ ver más

Ha pasado desapercibido y es un tema muy importante. En la negociación con las FARC toca analizarlo. Esos manes deben tener harta plata que puede ser usada para reparación de daños ambientales que causan con la coca y la voladura de oleoductos.

Carlos Lozano Acosta

29 de Enero

98 Seguidores

Gracias por el comentario. En realidad, las experiencias comparadas de reparac...+ ver más

Gracias por el comentario. En realidad, las experiencias comparadas de reparaciones demuestran que confiar principalmente en los recursos de los victimarios lleva al "desfinanciamiento" de los programas, por los incentivos para esconder los bienes. Los resultados de Justicia y Paz son un ejemplo. El Estado debe concurrir a financiar las reparaciones.
Además, hay ciertas formas de reparación que sólo el Estado puede asumir. Por ejemplo, las garantías de no repetición, que normalmente son políticas públicas. Ni la guerrilla ni los paras pueden ni deben hacerlas.

FRANCISCO ALBER...

18 de Febrero

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Colombia, todo es corrupción, todo es masacre no se salva ni el Medio Ambient...+ ver más

Colombia, todo es corrupción, todo es masacre no se salva ni el Medio Ambiente, cuando vamos a salir de esta incertidumbre, creo que ! NUNCA ¡ por que cada década que pasa se intensifica más la mala Educación, las mañas del Congreso, la corrupción en los Entes de seguridad del Estado, esto lo va absorbiendo las juventudes y se crea un circulo vicioso, y la mayor culpabilidad es del Estado seguido de los medios de Comunicación.

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