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Por Lucas Ospina · 20 de Enero de 2014

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El 27 de diciembre del año pasado la emisora La W tuvo como invitado a “tomarse un tinto” a “Mauricio Wills [sic]” para que comentara sobre los “problemas con Cine Colombia por trailer de nuevo documental”.

Mauricio Builes, representante del Centro de Memoria Histórica, habló sobre la negociación que por tres meses había tenido lugar con representantes de Cine Colombia. El acuerdo era pasar en salas de cine el trailer del documental No hubo tiempo para la tristeza, que recoge las reflexiones del informe ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de Guerra y dignidad entregado a mediados de julio al Presidente Juan Manuel Santos. La investigación añadía varios años de análisis académicos de las diferentes fuerzas y actores del conflicto armado en Colombia, con un énfasis especial en la población civil que lo ha sufrido.

En el trailer, de 2 minutos 24 segundos, había  imágenes, la banda sonora del documental, y la dirección del portal de internet desde donde puede ser visto y descargado. La pauta se había acordado por 140 millones de pesos y, justo un día antes de comenzar a ser proyectado, Builes comentó que recibieron una llamada en la que les decían que “la música estaba muy bien” pero que “las imágenes las debíamos editar […] que eran muy fuertes y que ellos no estaban dispuestos a pasarlas en las salas de cine”. El Centro de Memoria Histórica no accedió: “no podíamos editar las imágenes porque consideramos que es como si tuviéramos que editar la realidad del país, no pudimos llegar a un acuerdo con Cine Colombia y el documental no pasó”.

Hasta ahí hablaba Builes en solitario, pero el verdadero invitado, o el motivo real de la entrevista, no parecía ser el Centro de Memoria Histórica o el caso de censura, como algunos pocos medios lo sugirieron (la noticia apenas circuló y ni El Espectador, ni Blue Radio, ni Caracol TV —del Grupo Santodomingo, propietario de Cine Colombia— la mencionaron).  Fue entonces cuando aterrizó en medio de la entrevista Munir Falah, Presidente de Cine Colombia, que gozó de micrófono abierto y se despachó en un comunicado de cuatro puntos (apoyado por la poca interpelación de los presentadores de turno de La W).

El discurso de Falah fue un buen preámbulo para el día de los inocentes, la “entrevista” resultó ser un homenaje tácito a una gran figura del cine mexicano, Mario Moreno “Cantinflas”. Una de las características del cantinfleo es “hablar para no decir” y “escuchar para no entender” (como lo señala Carlos Monsivais).

Estas características del discurso cantinflesco las empleó de forma magistral Falah en su soliloquio que comenzó siendo fiel a la verdad, con algo que ya se había aclarado, que Builes había mencionado unos segundos antes, que a esta altura era obvio, pero que Falah consideró importante volver a mencionar (tal vez por aquello de ““hablar para no decir y escuchar para no entender”). El presidente de Cine Colombia dijo que el primer medio que reportó la noticia había dicho que el problema no involucraba al trailer sino que se “trataba del documental en sí”, y que “ese, ese es un error muy grande […] nunca se había hablado del documental completo […] esa es la primera aclaración que quería que quedara clara […] pero hay una más importante”.

El segundo punto fue decir que ““ningún funcionario del Centro de Memoria Histórica se ha reunido con funcionarios de Cine Colonbia para pasar el trailer […] ninguno, ninguno”.

El tercero fue mencionar que “quien nos comercializa a nosotros la pauta en cine es Caracol Televisión, no Cine Colombia, entonces ese es un tema que valdría la pena, que hablaran con Caracol Televisión, porque lo más seguro es que fue Caracol Televisión quien se reunió con los funcionarios de Memoria Histórica”.

Y en el cuarto punto afirmó que “después de investigar un poquito de qué se trataba, cuando me enteré a través de los medios, efectivamente Caracol Televisión se reunió. Pero se reunió hace 15 o 20 días, cuando comenzó a salir la noticia, con Cine Colombia, para efectos del trailer, y el equipo digamos de Cine Colombia que está encargado de tomar la decisión, efectivamente le dijo a Caracol que siguieran adelante con la pauta pero no en salas de cine, en otros medios de comunicación, por una razón muy sencilla: esta época es de películas familiares, películas infantiles, y mal haría Cine Colombia, quien contribuye permanentemente con temas de responsabilidad social en sus pantallas. No era la época, repito, no era la época apropiada, para pasar ese tipo de documental, o de trailer, en razón a que era una época de películas familiares y película infantil. Ese es básicamente el tema que lo han sacado un poquito fuera de contexto.”

En este momento Builes intervino y señalo que era Cine Colombia quien les había pedido que hablaran con Caracol Televisión, empresas ambas del mismo grupo empresarial, y que en efecto les habían propuesto pasar el trailer por El Espectador o por Blue Radio pero que ellos no entendían como se podía proyectar un producto audiovisual por un medio impreso o radial.

Falah, blindado a cualquier interpelación, o a dialogar con Builes, o siquiera a intentar llegar a algún acuerdo con el Centro de Memoria Histórica en aras de mostrar algo de “responsabilidad social”, continuó con su libreto: “lo que hace Caracol Televisión cada vez que tiene pauta para los diferentes medios es que se reúne con Cine Colombia para ver si una pauta en particular es apropiada para las salas de cine […] En televisión pauta es pauta y todo lo que es pago se proyecta […] En las salas de cine la política es sumamente distinta. Nosotros le damos, digamos que, tenemos los principios por encima de lo económico, me explico: nosotros hace más de 15 años, por ejemplo, a pesar de que está permitido, no pasamos una pauta de tabaco, de cigarrillos, eso es una política interna que se tiene, podríamos hacerlo, y nos ofrecen pues una suma de dinero muy importante, pero los principios los tenemos por encima de la parte económica.”

Uno de los periodistas pareció despertar de su letargo, trajo al periodismo de vuelta de sus vacaciones, y preguntó: “¿Existe al interior de Cine Colombia algún tipo de política de no pasar o de no proyectar algunos documentales o películas que hablen del conflicto en Colombia, porque no solamente nos enteramos de este caso sino que, también en un pasado, Impunity de Hollman Morris, o Testigo Indeseable de Juan José Lozano, no pudieron ser proyectadas en Cine Colombia por una negativa por parte de las directivas de la compañía a la proyección de estos filmes?”

“Claro, ahí es distinto”, respondió imperturbable el cantinflesco Falah, “si es un documental o si es una película, no, porque efectivamente si es un documental o una película que se está proyectando en la pantalla de cine, no trailer sino como documental o como película,  el cliente tiene la opción de ir  a verla o no ir a verla, de pagar por ir a ver o no, mientras que si es un trailer no, el cliente no tiene mucha opción. Entonces tratamos de ser muy cuidadosos con el tipo de pauta o de trailer que se pase, obviamente si es un documental o una película que no va a ser proyectada en nuestras salas de cine, pues mal haríamos nosotros en proyectar el trailer”.

Aquí, de nuevo el periodismo se volvió a ir de vacaciones, cerró intempestivamente la entrevista retornando a Builes, y uno de los presentadores, tal vez contagiado por el cantinflismo de Falah, volvió a preguntarle por la negativa del Centro de Memoria Histórica a editar las imágenes. Builes, con paciencia, repitió lo mismo que ya había dicho y añadió que habían hecho una contrapropuesta para pasar el trailer solo en la franja de mayores de 15 años pero no habían recibido respuesta.

Y así terminó la entrevista.

“¡Ahí está el detalle! Que no es ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario.”, dice Cantinflas en una de sus memorables líneas. Y sí, Cine Colombia censura y no censura, sino todo lo contrario.

Cine Colombia no quiere tener propagandas de cigarrillos en sus cines por aquello de poner “los principios por encima de lo económico”, pero, en este día y época, ¿quien quiere ser asociado con el tabaquismo? Y así como no quiere asociar su empresa con el aire del tabaco, tampoco parece querer que sus salas se vean asociadas con contenidos críticos en relación a lo que pasa en Colombia: sí, se pasan cortos, y una que otra película hecha en el país, pero la estrategia de mercadeo parece estar más emparentada con el bienestar, con el consumo, con la misma experiencia entretenida que ofrece el Centro Comercial. Se trata de entrar a un mundo maravilloso donde el crédito todo lo hace posible, de consumir helados, zapatos, celulares o películas de forma indistinta, de gozar de un jardín de las delicias global donde la felicidad es directamente proporcional a la capacidad de pago y la tolerancia a los estreñimientos y solturas posteriores cuando toca pagar por esos inevitables instantes de consumismo y evasión.

Cine Colombia parece querer cumplir el sueño anhelado de Hollywood de producir una sola película que le funcione a todo el mundo por igual, convertir todo el cine en un solo salvapantallas, un chicle audiovisual que no altere la pasividad intelectual. Y claro, hace sus pinitos, y con la ayuda de su empresa siamesa, Caracol Televisión, producen sagas como la serie de películas El paseo, que estrenó su tercera entrega en esta “época de películas familiares y película infantil” en más del 80% por ciento de sus salas el 25 de diciembre. Y para garantizar que todo el público cautivo del Centro Comercial terminé viendo este salvapantallas mermó su oferta. Alejandro Peláez, en su cuenta en twitter, señaló que al dividir el número de salas por el número de opciones que se ofertaban en diciembre, daba 0.038 de películas por pantalla. Un triunfo del mercadeo, un logro “comercialmente admirable”. Peláez lo resume así: “Las películas de Dago son casi casí un fenómeno de abuso de posición dominante en el mercado”, “el revenue de la estrategia de copar la exhibición de películas con un producto financiado por el mismo exhibidor debe ser brutal.”

Y nada de malo hay en hacer dinero, en la libertad de empresa, el cine siempre ha sido una empresa comercial, los mismos productores de Hollywood, hoy tan contrarios a la piratería,  provenían de la costa opuesta del país y migraron al oeste buscando un laxitud legal que les permitiera piratear todas las invenciones cinematográficas licenciadas en la costa este y que les significaban grandes costos de producción y menos dividendos por derechos de autor. Pero, a tanta basura que se produce, algo bueno debía quedar y de tanta ganancia, algo se podría financiar, al menos por “responsabilidad social”, por masa crítica, y no solo por descontar impuestos, sino para contribuir de verdad y hacer apuestas arriesgadas y de incierta utilidad. Pero no, a Munir Falah, a Cine Colombia y al Grupo Santo Domingo solo parece dárseles lo del mecenazgo y la responsabilidad social cuando les trae buenos réditos, bien sea en lo económico o en dorar su nombre con una escatimada pero bien publicitada oferta cultural.

Vía Change.org se hizo una petición a la directivas del Grupo Santo Domingo de para que reconsideraran la decisión de sus subalternos en Cine Colombia Caracol Televisión. La firmatón llegó a más de ocho mil firmas, un cifra pírrica comparada con la estadística que realmente anima a Cine Colombia: los 94.218 espectadores que en día apertura vieron El Paseo 3 en 197 pantallas, o los 568.019 espectadores que acumula esta película en sus primeras dos semanas de exhibición. Por fortuna hay otros paseos y el plan de ir a cine, a no ser que se trate de una emboscada familiar en un centro comercial, o de una rara situación ocasional, es cada vez más prescindible. Para ver películas que tengan cierta singularidad, hay amigos en internet que las comparten vía “par a par”, o agachaderos que las venden por una undécima parte de lo que cuesta una boleta de Cine Colombia. Y aún así la decisión de los productores y exhibidores no ha sido mejorar la calidad sino ofrecerle menos a su público cautivo. Queda entonces convertir la experiencia en algo que no se tenga en el hogar: cine en tercera dimensión, y lo que viene, sillas que se mueven, olores, efectos más contundentes de sonido, una montaña rusa retinal acompañada de un aturdimiento sensorial donde poco importa la película, y sí chulearla, consumir por consumir, pagar para que otros hagan negocio con el tiempo de ocio propio.

En conclusión y como decía Cantinflas: “Los países subdesarrollados tienden a desarrollarse dentro de un desenrollamiento natural porque si no nos enrollamos. Y como decía Napoleón: El que parte y reparte, le toca su Bonaparte.”(¿o esto último lo dijo Cine Colombia?)

Comentarios (11)

sinnombre

20 de Enero

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No no. elgatodeschrodinger qué desubique.
En primer lugar, hay que tener ...+ ver más

No no. elgatodeschrodinger qué desubique.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que la empresa que hace la censura, lleva el nombre de Colombia. En ese sentido, además de que no pagan regalías por el uso del nombre, tienen la osadía de escoger qué películas y qué publicidad proyectar. Es que, a pesar de que proveen un servicio público, se comportan como si fueran una empresa privada.
Ese argumento sospechoso suyo de que la RSE puede ser distinta para distintas empresas se presta para toda clase de abusos de parte de ellas (de las empresas). Se debería regular el tema para que nadie pueda hacer arbitraje regulatorio y tributario.
Las entradas no son redundantes, la alusión a Cantinflas es toda una novedad. Además es un recurso que usa Ospina para mostrar que él no solo aprecia el cine culto, sino que puede conectarse con lo que ve el lumpen iletrado.

Miguel Hernández

21 de Enero

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Que Cine Colombia escoge cuáles películas quiere mostrar y nos recuerda Luca...+ ver más

Que Cine Colombia escoge cuáles películas quiere mostrar y nos recuerda Lucas que tiene todo el derecho de hacerlo: qué novedad. De acuerdo con Schrodinger, ambos artículos son farragosos y este segundo es una repetición del primero (más el aporte de Cantinflas, que no deja de ser especulativo pero por aquello del espejo). Por qué Ospina mejor no diseña una campaña en coordinación con el Centro de Memoria Histórica y promueve una diapositiva en Cine Colombia con el código QR y el enlace al documental: http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/informeGeneral/do... Ahora, si en el evangelio según San Lucas dice que TODOS los colombianos deberían ver este documental, entonces que la campaña se extienda a que sea presentado de manera obligatoria en el último año de colegio o en todos los cursos de inducción universitaria, etc. No se necesitan 20.000 palabras para decir esto.

Diego Castro L

21 de Enero

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La verdad me ha parecido un palo innecesario para Cine Colombia. Lo que al fin...+ ver más

La verdad me ha parecido un palo innecesario para Cine Colombia. Lo que al final a quedado claro es que es una empresa privada tiene algunos criterios para decidir que contenido mostrar. No quedó tan claro tampoco lo de la censura al documental como tal, que fue como inició en todos lados la noticia. Yo creo que no está aportando mucho a la memoria histórica, pero, ¿como se lo podemos exigir?. La crítica ha pasado del tema central a una crucifixión total de la empresa, diciendo que hasta lo de la campaña con coca cola es un fraude. Hasta con el corte del Piedemonte se metió.

Tatiana

28 de Enero

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El asunto es que no es cualquier empresa sino una con una posición más que d...+ ver más

El asunto es que no es cualquier empresa sino una con una posición más que dominante en el mercado, que no nos pone a escoger aunque diera esa impresión: con tantas salas de cine, con tantas palomitas de maíz, con tanto colorido y un volumen tan alto.
Pero si nos conformamos como espectadores y no le damos "el palo" que se merece y cuando se lo merece, lo que nos merecemos nosotros es la mala calidad y cantidad que nos quieran dar, "lo que nos quieran mostrar"...

DIDUNDI

21 de Enero

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Yo ni siquiera creo que los motivos hayan sido económicos, más bien parte de...+ ver más

Yo ni siquiera creo que los motivos hayan sido económicos, más bien parte del mecanismo de control sobre las verdades a medias que se permiten en el país.
El grupo Santo domingo como dueño de ambas empresas y haciendo parte de los verdaderos dueños del país, y al mismo tiempo gestores de muchas de los problemas que tenemos, por apoyo directo y/o indirecto a las políticas de siempre, no va a poner en evidencia al verdadero país que tenemos.
Para finalizar, los bodrios de películas que hace Digo son de verdad ridículos en todo los sentidos, no sé cómo s ele puede llamar a eso cine. He de confesar que jamás he ido a ninguna, pero con los cortos de promoción q muestran es claro q ni el libreto, ni el guion, ni la trama, ni la dirección artística funcionan, si acaso la música . Y con un elenco que al parecer es el mismo de siempre hace ver repetitiva la saga de estupideces.

Bat

23 de Enero

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Como dijera Cantinflas: "Ahí está el detalle". Magnífico texto.

Como dijera Cantinflas: "Ahí está el detalle". Magnífico texto.

Tatiana

28 de Enero

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Coincido con el artículo y saludo que Ospina sea el único que se haya pronun...+ ver más

Coincido con el artículo y saludo que Ospina sea el único que se haya pronunciado sobre la "entrevista" en W Radio.
Me extraña que el Centro de Memoria no haya tenido una posición más contundente, no solamente en la entrevista sino en general, pues varias voces salieron a defender el documental (más allá de su calidad, como señaló Ospina en su artículo anterior al respecto), pero me parece que esa entidad no ha actuado de manera consecuente con el apoyo logrado.
Además realmente creo que perdemos mucho con no poder ver este tipo de producciones y si tener que ver comerciales con disfraz de cortos en las salas de cine y, sobre todo, producciones mediocres, nacionales e internacionales.

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