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Por Juanita Vélez · 16 de Noviembre de 2018

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En sus primeros cien días como presidente, Iván Duque ha mostrado que frente al Acuerdo de Paz su lógica es tenderles la mano a las bases guerrilleras pero apretar a los de arriba. Con eso, ha reforzado el mensaje de que no hará trizas el Acuerdo, una expectativa que tenían buena parte de su electorado y de su partido, y que ya está claro que no les va a cumplir.

Lo que está haciendo es crear una narrativa propia de la paz que se sustenta, por un lado, en la idea de la estabilización, que significa que las zonas más golpeadas por la violencia se igualen a las demás y que el Estado le apueste a la reinserción de los ex combatientes; y, por otro, a endurecer el manejo de los reincidentes.

Eso no cambia el corazón del Acuerdo, porque ambas cosas ya están en otras palabras, pero le pone una impronta propia que se complementa con algo que excluye esa narrativa: el fin del conflicto ya no es el derrotero para transformar la política y el campo colombiano, como también estaba en el Acuerdo.

Esa mirada de la paz, que sigue existiendo pero es más chiquita, se refleja en que quedó incluida en el Plan Nacional de Desarrollo con el ‘Pacto por la construcción de paz’, pero en lugar de ser un eje central es uno de los 11 pactos tranversales que acompañan a tres que sí son estructurales y a otros 10 con lógicas regionales.

En todo caso, que la palabra ‘paz’ haya sobrevivido en un Gobierno elegido por el uribismo y que incluye muchas personas que niegan el conflicto armado, fue una dura discusión interna. Al final Duque la zanjó en un consejo de ministros en el que, según supo La Silla, defendió que la paz tuviera un capítulo propio en el Plan.

Por eso hay cosas que se mantienen.

Lo que hace, para las bases

Duque ha mostrado que para él la paz se concentra en gerenciar mejor la implementación, sobre todo con las bases guerrilleras.

 

Para eso mantuvo un cargo en presidencia encargado del tema y con más dientes. Aunque cambió el nombre a Alta Consejería para la Estabilización, nombró a Emilio Archila, que votó por el Sí en el plebiscito, por su fama de buen gerente.

Archila le ha metido el acelerador a los proyectos productivos en los espacios de capacitación para que sean formulados más rápido.

Por ejemplo, ayer anunció que el Consejo Nacional de Reincorporación (en el que se sientan 2 representantes del Gobierno y 2 de la Farc) aprobó cinco proyectos productivos, que durante la era Santos estaban empantanados, para cinco espacios de capacitación, donde se mantienen partes importantes de las antiguas bases guerrilleras.

“El gobierno es consciente de la responsabilidad histórica de cumplirles a los ex combatientes, dentro del propósito de estabilizar los territorios golpeados por la violencia”, dijo Archila en el comunicado que reveló la noticia.

Bajo esa misma lógica de priorizar las bases, Duque viajó a la zona veredal de Pondores, en La Guajira, y dijo a los excombatientes “les vamos a cumplir a los que genuinamente estén en este proceso”.

También se nota que mantiene ese impulso cuando le pidió a la ONU que mantenga la misión encargada de hacerle monitoreo a la implementación o en que en las bases del Plan Nacional de Desarrollo está impulsar los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, Pdets, que se pactaron en La Habana para sacar del atraso a los 170 municipios más afectados por el conflicto.

Pero su gran apuesta llega hasta ahí.

Lo que dice pero no hace, para los jefes

En su viaje a Francia esta semana, el Presidente dijo en una entrevista para el diario Le Monde “si los ex guerrilleros que hoy son miembros del Congreso resultan condenados por violación de derechos humanos, tendrán que cumplir sentencias proporcionales a sus delitos y ceder sus curules a otros miembros del partido”.

Esa idea no es nueva, pues es justo uno de los ajustes que el uribismo quería hacerle al Acuerdo. Éste no contempla expresamente que deban cederlas pero sí que no puedan ser elegidos los responsables de delitos de lesa humanidad.

La ley estatutaria de la Jurisdicción Especial de Paz, JEP, habla de un “esquema para la armonización de las sanciones con las actividades políticas” que está sujeto a condiciones que definirá la misma JEP. Eso muestra que la idea es que haya un camino para que la sanción no impida que sean elegidos y actúen como tales, algo que rechaza Duque.

Al final la JEP tomará la decisión en cada caso, y para que el Gobierno pase del dicho al hecho y lo evite de tajo, tendría que proponer cambios legales. Cosa que no ha hecho.

Eso se puede deber a la general falta de iniciativa del Gobierno en cambiar, en cualquier sentido, el statuo quo legal del Acuerdo.

Lo que no hace, que es lo transformador

Por ejemplo, no incidió en el pacto que se selló hace quince días en la Comisión Primera de Senado con todos los partidos menos el Polo y la Farc, que evitó que el uribismo mantuviera viva su idea de crear una sala especial que juzgue a los militares.

Sobre las 16 circunscripciones especiales de paz, este miércoles su ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, no intentó evitar que se hundiera por falta quórum aunque tampoco lo desarmó.

O, por ejemplo, el Gobierno no se ha movido para que salga adelante en el Congreso la ley que crea el sistema de catastro multipropósito, que es clave para aterrizar el punto agrario del Acuerdo.

Todo eso muestra que si para el Gobierno Santos la dejación de armas por parte de las Farc era solo el primer paso de una democratización más profunda del país, especialmente en participación política y cuestiones del agro, para Duque no es así.

Por eso, si bien para el Gobierno hay que aterrizar el Acuerdo, como se veía venir ya no es la hoja de ruta del futuro del país sino una política más para garantizar que los desmovilizados no retomen las armas. Es decir, una paz chiquita.

Comentarios (3)

Lupita Gómez

16 de Noviembre

1 Seguidores

La paz chiquita ... ¿uno de los 7 enanitos? ¿Como la aprobacioncita del 27%?...+ ver más

La paz chiquita ... ¿uno de los 7 enanitos? ¿Como la aprobacioncita del 27%?. ¡Cómo será que se está bajando del bus el dueño del bus! Londoño Inversolsa está a punto de declararlo TRAIDOR. No ha sido capaz de servirle ni a dios ni al diablo.

DIDUNDI

16 de Noviembre

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Al gordito de oro se la van a ir los 4 ños en discursos disque 'concilia...+ ver más

Al gordito de oro se la van a ir los 4 ños en discursos disque 'conciliadores' con miradas con el rabo dl ojo, por talanqueras que su propio partido le pone; y es q estas alturas no saber QUIÉN MANDA A QUIÉN en casa d Nari, d verdad es preocupante.

A quien' le digo Presidente?.

Óscar Tenorio

16 de Noviembre

0 Seguidores

Paquete chileno ese remedo de mandatario nacional que sentaron en el solio de ...+ ver más

Paquete chileno ese remedo de mandatario nacional que sentaron en el solio de Bolívar, esos colombianos anestesiados por el delincuencial uribismo

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