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Por Juan Esteban Lewin · 15 de Noviembre de 2018

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Hoy Iván Duque cumple 100 días en la Presidencia y presenta formalmente las bases de su proyecto de Plan de Desarrollo al Conpes, con lo que el norte de su Gobierno debería estar claro. Pero no lo está.

Hacer esa pregunta hoy no es gratuito. Por un lado, desde el empalme de Duque los equipos hicieron énfasis en llegar a esta fecha con logros concretos.

Por otro, en los primeros 100 días los presidentes anteriores ya habían marcado el derrotero de sus administraciones y ya estaban los elementos que serían la principal marca de sus gobiernos.

  • César Gaviria ya había convocado la elección de la Constituyente, había hablado del ‘revolcón’ y había dicho la frase insignia de su ánimo reformista (“Colombianos, bienvenidos al futuro”).

  • Ernesto Samper ya tenía encima el escándalo de los narcocasettes que se convirtió en el proceso 8 mil y marcó su gobierno, y había presentado su propuesta del ‘salto social’.

  • Andrés Pastrana ya había despejado los municipios que liberó para su fallido diálogo con las Farc.

  • Álvaro Uribe ya había innovado la forma de gobernar con sus consejos comunitarios y había lanzado varios puntos clave de su seguridad democrática como las zonas de rehabilitación, las redes de cooperantes y los soldados campesinos.

Incluso Juan Manuel Santos, quien sufrió los efectos de no tener una bandera clara ni un discurso consistente -pasó por la prosperidad democrática, las locomotoras y el país justo, moderno y seguro, por ejemplo-, había dado pruebas claras de su ruptura con Uribe al nombrar como ministros a antiuribistas como Germán Vargas, Rafael Pardo y Juan Camilo Restrepo, y ya había dicho en su discurso de posesión “La puerta del diálogo no está cerrada con llave“, con lo que había marcado el camino de su principal legado político.

Hasta ahora Duque no ha mostrado nada similar.

“A este Gobierno le falta un relato que explique de qué se trata”

Político uribista cercano a Duque

“A este Gobierno le falta un relato que explique de qué se trata”, le resumió la situación a La Silla un político uribista cercano a Duque bajo la condición de no revelar su nombre para no chocar con el Presidente.

Aunque Duque está empezando a mostrar una bandera.

La equidad todavía no encaja

En su reciente entrevista a la Revista Semana, Duque dijo que su bandera es la equidad.

Eso encaja con el nombre de su Plan de Desarrollo, “Un pacto por Colombia, un pacto por la equidad”, y en que el más grande de sus tres “pactos” o ejes es el de la equidad. Como explicó Duque en su presentación del Plan, el 47 por ciento de la inversión propuesta iría para él, y el resto para los pactos de legalidad y emprendimiento.

Sin embargo, la bandera todavía no está clara ni siquiera en sus discursos, en los que compite con otros conceptos fuertes como legalidad o la idea de misma de pactar.

Por ejemplo, el discurso de presentación del Plan, Duque usó 9 veces la palabra equidad (tres de ellas en “Pacto por la Equidad”) contra 30 veces la palabra desarrollo (la mitad de ellas en “Plan de Desarrollo”), 15 de pacto (7 de ellas por el nombre del Plan), 8 veces inversión, 8 veces informalidad y 7 veces legalidad o cultura.

Algo similar pasa en sus intervenciones más recientes, como la de los 90 días de Gobierno cuando habló 9 veces de regiones, 9 de equidad y 7 de legalidad; en sus palabras tras reunirse con el Consejo Gremial la semana pasada, cuando dijo 4 veces equidad contra 6 veces empleo; o en su más reciente Taller Construyendo País, en Leticia, cuando dijo “Hablar de equidad es mi mayor motivación” y mencionó 6 veces la palabra, las mismas que mencionó la inversión, y solo dos más que empleo.

Y hay casos más claros: solo ayer después de presentar el Plan, Duque habló en la Primera Cumbre de Petróleo y Gas, y no mencionó siquiera la palabra equidad; tampoco lo hizo en su última intervención del día, al posesionar a cuatro embajadores.

Encima, la bandera de la equidad no suena particularmente uribista.

De hecho, un discurso que se centre en la idea de equidad se aleja del usual uribista, que tiene su centro más en la seguridad, es menos económico, más adversarial y menos conciliador.

Además, Duque ha dicho que entiende la equidad como la igualdad de oportunidades económicas, algo que se asemeja a la idea de igualdad, que suele ser más propia de la izquierda que de la derecha.

Quizás por eso el escrito de Álvaro Uribe para defender sus 100 días de Gobierno no refleja esa prioridad: solo usa la palabra equidad dos veces, en puntos no centrales, con lo que la defensa del principal apoyo político del Presidente no le ayuda a crear ese relato.

Un relato que arranca débil porque tampoco es claro que se concrete en las acciones y propuestas que hasta ahora ha tomado Duque.

Una idea todavía difusa

En estos 100 días, el Gobierno ha planteado un puñado de propuestas que no es fácil unificar como propuestas de equidad.

La economía naranja, bandera propia desde que era Senador, no ha aterrizado ni ha emocionado. De hecho, es un tema de segundo orden en su propio Plan de Desarrollo, por lo que dista de ser el eje de su relato.

 

Ya como presidente su primera gran apuesta fue la reforma política que presentó a pocos días de la posesión, buscaba más modernizar la política que mejorar la equidad.

Con eso dejó un primer mensaje, uno de distancia con la política tradicional que ha reforzado al no dar puestos a cambios de votos y reiterar su convicción en esa forma de relacionarse con el Congreso, que no dejó la idea de que su relato fuera la equidad.

Luego empezó a hablar de la importancia de lograr acuerdos, algo que ha aterrizado en la idea de lograr pactos. Pero como conciliar es un medio y no un fin que demuestre una visión de país, tampoco había una bandera clara, y llegar a acuerdos no implica mayor o menor equidad.

La lucha contra la corrupción a la que se subió al apoyar la consulta e impulsar el primer pacto, tampoco se relaciona directamente con lograr mayor equidad.

Tampoco es fácil encajar en la idea de equidad otras propuestas del Gobierno, como la desfalleciente reforma a la justicia, del decreto para prohibir la dosis personal o la propuesta de reforma del sector de las TIC.

Las excepciones son Generación E, la política de educación superior que habla explícitamente de equidad como uno de sus tres pilares, pero que tiene el problema del malestar estudiantil expresado en el paro; y la política de vivienda digna, que tiene el problema de que es menos impactante que las 100 mil viviendas gratis de Santos y Germán Vargas.

Sobre todo, es difícil darle fuerza a esa idea con una reforma tributaria que proponer ponerle IVA a más productos de la canasta familiar, más cuando el Gobierno la presentó sin antes darle cuerpo y fuerza a esa bandera.

A pesar de eso Duque ha dicho, desde su presentación ante directores de medios, que la reforma busca mayor equidad.

Para defenderlo recuerda que propone reducir del 19 al 17 por ciento el IVA a la mitad de los productos de la canasta que ya lo pagan y un subsidio para compensar el golpe del IVA las familias más pobres, pero el golpe de cobrar más IVA o de solo darle subsidio al 30 por ciento más pobre, o el de a la vez disminuir la renta a las empresas hacen más difícil vender la equidad como bandera.

Además, el Gobierno no se ha montado en la propuesta de varios uribistas -incluyendo a Álvaro Uribe- de crear una prima para el próximo año a los empleados que ganen hasta 3 salarios mínimo para compensar el golpe del IVA, que podría darle fuerza a la idea de la equidad.

Por eso el Plan de Desarrollo es la gran apuesta para concretar la bandera, como lo muestra incluso su nombre. Por ahora no es claro que lo logre: al revisar los titulares ayer tras la noticia, ningún medio grande mencionó la equidad.

Al final, la idea nada que encaja.

“El Gobierno no tiene mensaje, tiene muchas ideas muy interesantes pero ¿cuál es el mensaje con el que va a pasar a la historia? En Planeación pueden ayudar a que priorice”, dijo Cecilia López Montaño, ex directora de Planeación, en la presentación de las bases del Plan ayer.

Sin bandera, más difícil conseguir la fuerza

El problema de la falta de tener un relato que unifique un Gobierno es particularmente grave para un Presidente sin claros sostenes políticos, más allá del respaldo del ex presidente Uribe.

Duque, a diferencia de sus antecesores, llegó a la Presidencia sin grandes factores de poder.

No tiene la popularidad que llevó a Uribe a la presidencia, ni el apoyo de los grandes medios y las relaciones personales de Santos. Tampoco tiene el partido mayoritario como Gaviria o Samper, o el rechazo al antecesor que impulsó a Pastrana.

Ganó gracias a la suma del uribismo y el antipetrismo, más que por una ola duquista como tal, y por eso ha sido costosa su distancia con por lo menos parte del uribismo.

Con algunos, como la senadora María Fernanda Cabal y otras voces de derecha dura, la distancia es tan evidente que ayer Luigi Echeverri, una de las personas más cercanas a Duque, lanzó una diatriba en su defensa en la que no solo critica a la oposición de izquierda sino a “antagónicos dinosaurios maldosos, como son algunos mediocres derechistas”.

Con otros sectores la distancia es menos visible y ha establecido buenas relaciones pues el Gobierno sí les ha dado puestos, como hemos revelado en varias historias.

Sin embargo, la brecha se nota en que ningún congresista del Centro Democrático salió a defender la tributaria, y en la bancada salieron propuestas diferentes a las de Duque de las reformas política y de justicia.

Eso muestra que Duque no tiene lo que en Colombia se ha entendido como un partido o una coalición de Gobierno, que apoyan al Presidente en las buenas y en las malas.

Además, decidió no usar la burocracia para asegurar apoyos como hicieron sus antecesores, aunque su Alto Consejero para la Política, Jaime Amín, prometió a algunas bancadas darles o mantener los puestos regionales intermedios.

Si no cumple, y el discurso antimermelada de Duque se sostiene, eso puede cambiar la política para bien, pero también puede dejar al Gobierno todavía más débil en el Congreso, algo que perjudica su capacidad de sacar adelante su reformas, empezando por la tributaria.

Sin esos respaldos, Duque tiene más necesidad de tener una narrativa que le dé sentido a su Gobierno para tener un chance de poner de su lado a la opinión pública, algo que según las encuestas no ha ocurrido.

En ese panorama, es particularmente costosa la falta de un relato o una bandera que unifique el discurso del Gobierno, le de sentido y coherencia a sus decisiones y le de un significado entre la gente.

Comentarios (12)

José Saramago ..

15 de Noviembre

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https://bit.ly/2qJC5Zs
En sus primeros 100 días Juan Manuel Santos ya h...+ ver más

https://bit.ly/2qJC5Zs
En sus primeros 100 días Juan Manuel Santos ya había traicionado a sus electores, ya había empezado a repartir la mal llamada “mermelada”, ya había tenido listo el negocio secreto con las FARC, ya había empezado a co-gobernar con Odebrecht, ya mentía.
Los primeros 100 días no mostraron los pésimos gobiernos que fueron Gaviria, Samper, Pastrana y sobre todos, el de Santos.

José Saramago ..

15 de Noviembre

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Todo podrán decir de Duque menos que sea un corrupto.
Iván Duque lo ha ...+ ver más

Todo podrán decir de Duque menos que sea un corrupto.
Iván Duque lo ha hecho bien, lo único es ese error de gravar la canasta básica.
Si los proyectos-reformas de ley no avanzan en el Congreso es por la falta de“mermelada”.
Detrás de los estudiantes están intereses ideológicos-políticos-electorales d la izquierda.
Si a Duque le va mal,en el 2022 llegara la extrema izquierda encarnada en Petro.

preguntario

15 de Noviembre

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Saramago: ¿Cómo defines "extrema izquierda". ¿Acaso andas perdido?. ¿Leí...+ ver más

Saramago: ¿Cómo defines "extrema izquierda". ¿Acaso andas perdido?. ¿Leíste a Saramago? ¿Qué es lo que ha hecho bien I.Duque?

José Saramago ..

15 de Noviembre

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“petrocastrochavismo”:
-Expropiar, estatizar y controlar todo hasta l...+ ver más

“petrocastrochavismo”:
-Expropiar, estatizar y controlar todo hasta los medios de comunicación. El capitalismo no puede existir.
-El poder es para los trabajadores (“el pueblo” no es otra cosa que el Partido Único Comunista). El Empresario de ninguna forma puede existir.
-La lucha de clases (Petro lo llama “la movilización social”) es fundamental para acabar con la “oligarquía”.Destruirlo todo.

Cristóbal Fernández de Soto T.

15 de Noviembre

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El "petrocastrochavismo" del saramago local podrá ser una ficción poco o nad...+ ver más

El "petrocastrochavismo" del saramago local podrá ser una ficción poco o nada original, inconsistente con la historia de las ideas políticas, de pobre factura y crimen de lesa humanidad contra el Estilo del Saramago Universal, pero intenta articular la narrativa que Duque no alcanza. Cuando Duque pretende ser él (e.g. E. Naranja-Howkins, 2001) termina en verguenza pública, para propios y extraños.

Óscar Tenorio

15 de Noviembre

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Saravago. Abusivo expropiador del intelecto universal. Nefasto personaje, dino...+ ver más

Saravago. Abusivo expropiador del intelecto universal. Nefasto personaje, dinosaurio político, enfermo mental y calumniador. Esos son los aúlicos del criminal uribismo

Gustavo Adolfo

15 de Noviembre

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Que bueno que los Uribistas reconozcan que el mal gobierno Duque puede llevar ...+ ver más

Que bueno que los Uribistas reconozcan que el mal gobierno Duque puede llevar a la venezulisación. Lo malo es que no parecen darse cuenta que para evitarlo necesitan hacer una reforma tributaria equitativa, mejorar la educación, hacer el catastro rural. Es triste verlos cometiendo los mismos errores una y otra vez.

Orlando Arroyave

15 de Noviembre

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Hasta el momento Duque no tiene nada. Muchos colombianos decimos cuándo va a ...+ ver más

Hasta el momento Duque no tiene nada. Muchos colombianos decimos cuándo va a comenzar a proponer algo específico. Otro mal es los políticos que lo acompañan, puede que el no sea un corrupto, pero hasta el momento tiene en su "nómina" figuras corruptas como el ex-procurador Ordoñez, Carrasquilla, entre otros. El país nunca acierta con sus gobernantes. Ojalá no termine como el gobierno Uribe...

Orlando Arroyave

15 de Noviembre

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Duque parece que se hubiera ganado el cargo en un reality. Carece de fuerza, d...+ ver más

Duque parece que se hubiera ganado el cargo en un reality. Carece de fuerza, de capacidad de diálogo y solucionar problemas. La sombra de Uribe es otro lastre, de uno de los gobernantes con mayor grado de corrupción que conozca el país, casi 50 funcionarios suyo en la cárcel, investigados o prófugos. Muchos de ellos se han inculpado, o sea que va más allá de una persecución política. Pobre Duque.

Jaime Andrés Gómez

15 de Noviembre

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No critiquen a Duque, está cogiendo cancha y está un poco enredado. P.ej no ...+ ver más

No critiquen a Duque, está cogiendo cancha y está un poco enredado. P.ej no sabe si diálogo con el ELN , si lo mantiene le dicen santista, si lo rompe queda mal internacionalmente. Prometió luchar contra la corrupción pero los más involucrados son los políticos y empresarios que lo eligieron, Acuerdo de Paz sí sin financiarlo el gobierno y equidad pero la política empeora a los pobres

preguntario

15 de Noviembre

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¿ Acaso lo primero que debe entender el presidente es que la bandera, su ban...+ ver más

¿ Acaso lo primero que debe entender el presidente es que la bandera, su bandera, debe ser la de Colombia? Su discurso y el de sus círculos explícitos y los supuestos "no pro-gobierno" es Venezuela (sin siquiera reconocer la parte colombiana de muchos inmigrantes, lo que haría obligatoria la atención del Estado). De resto lo suyo es abrir puertas a las transnacionales

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