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Por Tatiana Duque | Jerson Ortiz · 27 de Abril de 2021

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Con la presentación del proyecto de reforma tributaria en las comisiones económicas del Congreso hoy a las 10 de la mañana, arranca oficialmente el trámite del ambicioso y rechazado proyecto del presidente Iván Duque. Duque cuenta con un apoyo condicionado del Centro Democrático, los Conservadores y La U.

 

Al mismo tiempo, el Partido Liberal está en reunión de bancada para decirle, según supo La Silla Vacía, “no” al proyecto. Es una negativa que lo alinea con la posición que sentó Cambio Radical la semana pasada, que, como contamos, pide retirar el proyecto.

Esto marca el inicio del pulso por la tributaria: de un lado la oposición, Liberales y Cambio apuntando por el retiro del texto de la reforma. Y del otro, el Gobierno que buscará consensos con el Centro Democrático, La U y Conservadores. Por ahora, la posición del Gobierno es que retirar el proyecto sería entregarles una victoria a los opositores y las movilizaciones en la calle.

Así que lo que viene de acá en adelante es un pulso de votos por el futuro de la reforma con la que Duque quiere recaudar 23,5 billones de pesos, pero a la que sus aliados en el Congreso buscan rebajar a casi la mitad.

La victoria interna de Gaviria

Hoy a las 9 de la mañana habrá reunión virtual de la bancada liberal (50 congresistas) para seguir la línea que trazó hace unos días el jefe del partido, César Gaviria.

Eso es que el liberalismo no se subirá al bus de la propuesta de reforma, y que, por el contrario pedirá su archivo. Así nos los confirmaron seis congresistas rojos.

“Sabemos que él (Gaviria) viene con una postura muy radical de retiro del proyecto”, nos dijo el representante Álvaro Monedero, quien hace parte de la comisión cuarta donde arrancará el debate de la tributaria.

“La mayoría vamos a insistir en que el Gobierno tiene que retirarla, no que se modifique la que está, que se busquen otras soluciones. Esa es la posición del presidente Gaviria”, nos dijo por su parte el representante Juan Fernando Reyes.

No valieron entonces las reuniones que buscó el Gobierno con el expresidente rojo. El ministro del Interior, Daniel Palacios, dijo ayer que si bien han tenido una “fluida conversación” con los congresistas, “aún esperamos hacerlo con el presidente Gaviria”.

Ni tampoco sirvió la fallida concertación que buscó hace una semana el expresidente Álvaro Uribe en una reunión por zoom con Gaviria. “Gaviria le está sacando en cara al Gobierno que siempre le ha dicho que ha buscado puestos”, nos dijo un político cercano a la casa Gaviria que conoció de los fallidos intentos.

Con esa postura, el expresidente Gaviria anota un gol dentro de su partido, en donde como contamos, tiene la dirección pero no todos le hacen caso. El expresidente busca que ni al interior del partido ni en las comisiones económicas, donde el liberalismo tiene 16 votos, se le dé siquiera debate al proyecto de reforma.

Eso, a pesar de que senadores como Mauricio Gómez o Rodrigo Villalba, que hacen parte de las comisiones económicas, ya han hablado de la posibilidad de presentar una contrarreforma, o de matizar la propuesta original del Gobierno.

Ayer el senador Gómez dijo que los liberales podrían presentar una contrarreforma como ya lo hicieron La U, los Conservadores y el Centro Democrático. Eso abría un marco de negociación con el Gobierno, contrariando lo que dijo su jefe.

Pero cuando La Silla lo consultó para conocer más detalles de ese anuncio, se retractó y dijo que tocaba esperar lo que definiera la bancada.

“No puedo adelantarme a la decisión de toda una bancada. Hay que esperar que la bancada se reúna a las 9 y que salga un comunicado formal, oficial, para yo no caer en imprecisiones”, nos comentó Gómez.

El senador Villalba que es coordinador ponente de la reforma, por su parte, ha movido la posibilidad de matizar la reforma bajándole a las pretensiones del Gobierno.

“El Gobierno debe pensar en no ser tan ambicioso en el programa social, reducirlo, y también bajar la carga impositiva para hacer una reforma que cumpla el objetivo central: tapar el hueco fiscal y mandar un mensaje a las calificadores de riesgo”, dijo Villalba.

Ese margen de negociación Gaviria lo quiere frenar de entrada y para eso tiene dos caminos. Uno de zanahoria y otro de garrote.

”El Gobierno debe pensar en no ser tan ambicioso”

Rodrigo Villalba, senador Liberal

El de zanahoria es someter a votación de la bancada la decisión de no acompañar el proyecto y pedir archivarlo sin matices. Para ese plan es funcional la afinidad que tiene con la bancada de Cámara. Ahí hay 35 votos frente a 15 de senadores.

Por esa mayoría que tiene en la Cámara fue que citó a la bancada conjunta del Partido, algo que no había ocurrido desde hace más de un año.

Pero si la bancada se resiste a copiarle la idea sacará el garrote. Dirá que quien no acompañe su posición se podría quedar sin aval para el 2022, o sea amenaza con su poder del “bolígrafo” al armar las listas.

O en el mejor de los casos, como nos lo dijo un congresista que pidió no ser citado para evitar problemas con la bancada: “el mensaje que ha mandado Gaviria para mañana (hoy) va a ser el que no haga caso, le quito el voto y la voz”.

Esa disciplina que quiere imponer Gaviria le sirve de carambola para animar asperezas con opositores a su presidencia dentro del partido, como los senadores Luis Fernando Velasco o Guillermo García Realpe. Ambos lo han criticado por su manejo político. Hoy la tributaria de Duque los tiene alineados.

“Esperamos que lo haga, que se mantenga firme, porque le quedaría muy mal aceptar otra posición, y menos una contrarreforma”, nos comentó el senador García.

Con esa movida, Gaviria logra sacarle a la bancada una posición fuerte que no da chance de negociación.

Algo similar a lo que ya logró, al menos de entrada, el exvicepresidente Germán Vargas Lleras con Cambio Radical, quien sí tuvo reuniones con el ministro Alberto Carrasquilla y su viceministro Juan Alberto Londoño, pero al final no se montó a la tributaria como estrategia al 2022. Ahora lo busca, vía los congresistas, el ministro Palacios.

Tras perder a dos partidos que ya lo habían acompañado en las dos tributarias anteriores, al Gobierno no le quedará de otra que echar mano de sus aliados fieles para mantener vivo el proyecto.

Así eso implique bajar sus pretensiones originales.

Los fieles, a salvar el pellejo del Gobierno

Luego de la debacle con su misma coalición para vender una reforma ambiciosa, la apuesta del Gobierno es modificar el texto que ya tiene. Sin embargo, se niega a retirarlo como pide Cambio Radical, César Gaviria, la oposición y el Comité del Paro. Un punto de honor que tiene aspectos políticos y económicos.

En lo político porque, como nos dijeron dos congresistas aliados del Gobierno con entrada a Palacio, retirar una reforma tributaria a estas alturas afectaría la gobernabilidad del Presidente. “Si (Duque) la retira (la tributaria) se acaba el Gobierno. Es un golpe fulminante”, nos dijo un congresista del Centro Democrático de las comisiones económicas.

”Queremos que los programas sociales se mantengan”

Armando Zabaraín, representante conservador

Ese nuevo punto de honor de cambiar la tributaria lo reiteró ayer por la tarde el ministro del Interior Palacios. “Por eso atendemos el llamado de los partidos que dicen que hay puntos que no apoyan, pero también hablan de puntos para construir”.

Y en lo económico, porque en el Centro Democrático, La U y los Conservadores caló el mensaje del Gobierno de que la reforma era necesaria para evitar una crisis económica mayor.

“Lo que queremos es un proyecto que dé los recursos para que los programas sociales se mantengan, no para tapar el hueco fiscal porque eso no se puede lograr”, nos dijo el congresista azul Armando Zabaraín, de las comisiones económicas. “Las aspiraciones de 23 billones es algo muy duro para el país”.

“Entendemos las situaciones fiscales y económicas, sabemos que se necesitan recursos frescos, tenemos claro que el 44 por ciento de la población está en nivel de pobreza. Por eso es que buscamos alternativas para mitigar el impacto de la crisis”, nos dijo el senador Juan Felipe Lemos de La U.

Así que la concertación de una reforma mucho menos ambiciosa a la que quería el ministro Carrasquilla, es el nuevo reto del Gobierno. Pero a su vez, una muestra de que la coalición abultada que había logrado en 2020, tras una repartición calculada del gabinete, no le sirvió para conciliar su texto más prioritario.

“Con la concertación de los partidos (de la coalición) les salvamos el pellejo”, nos dijo otro congresista, del Partido Conservador, también enterado de la movida económica.

El salvavidas para el Gobierno llega de la mano de los puntos en común que tienen los tres partidos para tener una reforma modificada sobre la base de la ya existente.

Entre el viernes y ayer lunes, uribistas, godos y La U se alinearon en los temas con los que el Gobierno puede trabajar en la reforma. En líneas generales los tres partidos están de acuerdo en:

  • Impuesto al patrimonio para los más ricos (a partir de $5 mil millones).

  • No gravar el IVA a la canasta familiar.

  • No gravar con IVA servicios públicos.

  • Una sobretasa al sector financiero.

  • Alternativas de recaudo a través de la venta de activos del Estado y vender activos incautados por la Sociedad de Activos Especiales (SAE).

“Nosotros trazamos para líneas rojas y el Gobierno nos ha manifestado en que está de acuerdo en escuchar”, nos dijo el representante azul, Armando Zabaraín.

En los tres partidos, según siete congresistas consultados, la idea del recaudo es la misma: “avanzar en una propuesta como la de la Andi, de 12 billones de pesos máximo”, nos dijo el senador Lemos de La U.

Por lo que si bien el Gobierno, a través de Duque y su ministro Palacios, dijo que el diálogo y la concertación será “en el Congreso para dar el debate abierto de cara a los colombianos”, lo cierto es que tiene al menos tres semanas para plantear una nueva ponencia.

Según conoció La Silla Vacía de parte de una alta fuente del Gobierno, la idea es que después de la presentación de esta tributaria los ponentes del proyecto arranquen con las reuniones con los ministerios de Hacienda e Interior.

Y ahí es donde habrá un votofinish en las cuatro comisiones en donde la reforma se juega su futuro.

Pulso de uno a uno

El pulso de la tributaria arranca en las comisiones económicas donde hay 87 congresistas.

Aunque van a sesionar de manera conjunta por el mensaje de urgencia que le puso el Gobierno al proyecto, sus votaciones serán de manera separada.

Y eso va a complejizar el debate y el trámite de votación del proyecto, toda vez que entre la coalición que ahora tiene el Gobierno (La U, Conservadores, Centro Democrático) suman 42 congresistas.

”Avanzar en una propuesta de 12 billones máximo”

Juan Felipe Lemos, senador La U

Ayer, el Ministro del Interior dijo que esperaban consensos con otros dos aliados clave: los cristianos de Mira (1 congresista) y Colombia Justa y Libres (2 congresistas).

Eso le daría una leve mayoría de 45 sobre 41 de la oposición (Liberal, Cambio Radical, Decentes, Polo y Alianza Verde). En el aire queda el voto de la curul de los movimientos afro que tiene Hernán Banguero, quien de entrada es aliado local de la directora de Prosperidad Social, Susana Correa.

Pero como votan por aparte, cada comisión tendrá su lógica diferente.

Por ejemplo, los opositores del proyecto pueden dominar en la comisión Tercera de Cámara con 15 votos frente a 14. Pero perderían en la Cuarta 15 a 11.

En el Senado la foto también es ajustada. Mientras en la Tercera la coalición de Gobierno podría llegar a 9 votos contra 7; en la Cuarta le alcanzaría para tener 8 de 15.

Esos cálculos son sobre la base de si todos los congresistas asisten a las sesiones. Porque también se puede dar que acuerden fallar al quórum o votar de forma negativa, algo que no está claro aún.

Así las cosas, como nos dijo un congresista de Cambio Radical que se opone tajantemente a la reforma, “lo que tenemos que hacer es llegar a consensos con la oposición para que no haya quórum” en las comisiones.

Una tarea compleja, dado que solo con la mayoría simple (la mitad más uno) de cada comisión, pueden arrancar a sesionar.

Este es el escenario con el que hoy arranca la tributaria que, además de votos luchados en el Congreso, arma un pulso por el honor político del presidente Duque contra Vargas y Gaviria.

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