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Por Paula Doria · 05 de Marzo de 2021

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Esta semana llegó a la Cámara de Representantes una carta inusual firmada por casi la mitad del Concejo de Bogotá. 

Los concejales, 19 de 45 que integran la corporación que le hace control político a Claudia López, quieren que los congresistas los inviten para debatir un proyecto de ley que presentará la alcaldesa, el gobernador de Cundinamarca y las bancadas de ese departamento y de la capital en el Congreso. 

La solicitud es la señal de que los concejales se sienten ignorados en la discusión de la Región Metropolitana, que ha liderado López. Esa región permite la unión entre Bogotá y municipios de Cundinamarca para solucionar problemas en común, como la movilidad, por ejemplo.  

La carta llegó tras el anuncio de que, el próximo 16 de marzo, se va a radicar en el Congreso el proyecto de ley para reglamentar la Región Metropolitana Bogotá - Cundinamarca. Pero los concejales de la capital piden que antes de ese trámite sean incluidos en el debate.

Según dijeron varios congresistas a La Silla, la solicitud fue bien recibida y les abrirán un espacio para hablar en la Comisión de Bogotá del Congreso en los próximos días.

La intención de casi la mitad de los concejales de asistir a esa reunión, que puede darse en el Congreso o en el Concejo, refleja una molestia con la manera en la que la alcaldesa Claudia López ha tramitado la discusión de la Región Metropolitana. 

Una molestia compartida entre cabildantes de gobierno, independientes y de oposición a López.

Los concejales están inconformes con que no hayan sido tenidos en cuenta en el proceso de creación de esa Región Metropolitana. También están insatisfechos con que en el acto legislativo, que cambió la constitución el año pasado y permitió la creación de esta figura, no se contemplara hacer una consulta popular. 

 

 

 

“Nos ignoraron” 

“El Concejo no fue tenido en cuenta durante la discusión y definición del articulado que se pretende presentar ante el Congreso de la República”, dice la carta, firmada por siete concejales de la coalición de gobierno en Bogotá, Alianza Verde, Polo y Dignidad. A estos se sumaron otros grupos políticos, independientes y de oposición, como Bogotá para la gente, de Carlos Fernando Galán, el Centro Democrático y los liberales. 

Lo que buscan los firmantes es que el proyecto pase primero por la plenaria del Concejo para que puedan hacer observaciones sobre lo que quedará en la ley. 

La  reglamentación de la Región Metropolitana es una decisión importante porque implica crear una entidad de asociatividad regional que puede tomar decisiones de superior jerarquía a los municipios o a la Alcaldía de Bogotá. Surge de la necesidad de que resolver problemas que necesitan de la aprobación de más de un ente territorial.  

Esa autoridad tendrá potestad en temas cruciales, como el manejo del agua y los recursos naturales, la movilidad y el abastecimiento de alimentos. Esto implicaría además que parte del presupuesto de la ciudad se vaya a esta nueva autoridad. 

Por eso, para los concejales tiene sentido que ellos, como los encargados de hacer control político a las decisiones de la Alcaldía, sean partícipes de este proyecto.

Además, una vez sea aprobada la reglamentación de esa región en el Congreso, el Concejo debe decidir si Bogotá entra o no a esa región, al igual que lo harán los municipios de Cundinamarca que quieran hacer parte de esta región y tengan dinámicas en común. 

La Silla habló con siete de los firmantes de la carta y todos coincidieron en que conformar una Región Metropolitana es algo necesario pero hay que discutir cómo. Todos, incluso concejales muy cercanos a la administración, aseguraron que la alcaldesa López “cometió un error” al saltárselos y no generar un debate formal con la corporación para hablar del tema. 

El hecho llama la atención porque, como hemos contado, el Concejo ha terminado apoyando a la Alcaldía en todo lo que ha necesitado. 

El concejal verde Diego Cancino, el más votado de la lista del partido de gobierno, le dijo a La Silla que “esa discusión se tiene que ampliar a los concejos municipales. No pueden pasar por encima”. 

Manuel Sarmiento, del partido Dignidad, también parte de la coalición de López, aseguró que la Administración “cometió un grave error al plantear una propuesta que venga de la Alcaldía sin tener en cuenta al Concejo. Hay un afán por varios de los congresistas más cercanos a Claudia López para agilizar procesos, incluso pasando por encima de principios básicos de la democracia”. 

Carlos Fernando Galán, del movimiento Bogotá para la gente y quien ha apoyado a la Alcaldía en varias decisiones, también dijo que “sin duda al Concejo lo han ignorado. Nos han invitado a algunas reuniones por Zoom, pero como actores secundarios de esa discusión”.

Por su parte, Susana Muhamad, de la Colombia Humana, explicó que aunque la Alcaldía no tenía la obligación jurídica de hacerlo, sí había ignorado políticamente a la corporación. 

Al conocer la carta, los representantes Juan Carlos Lozada, Juanita Gobertus, José Daniel López, Mauricio Toro, entre otros, han llamado a varios concejales y les han propuesto abrir un espacio para socializar el proyecto. La idea es hacer ese encuentro el próximo 12 de marzo, cuatro días antes de radicarlo. 

“Me sorprende que la Alcaldía no haya socializado con el Concejo un proyecto tan importante”, le dijo a La Silla Lozada. “Si bien los concejales no tienen competencia para legislar, en aras de la participación política y ciudadana era sumamente necesario que hicieran parte de la discusión”, agregó el representante por Bogotá del Partido Liberal.

La Silla se comunicó con el secretario de Gobierno Luis Ernesto Gómez, quien es el encargado de la relación entre la Alcaldía y el Concejo, pero a la hora de publicación de esta nota no había respondido. 

Sin embargo, un congresista que ha acompañado el proceso y que no quiere decir su nombre porque no quiere generar tensiones en la negociación, le dijo a La Silla que en realidad sí se han generado espacios de participación. 

Se hicieron 30 audiencias públicas en las que, entre otras personas, invitaron a los concejales de Bogotá y de otros municipios. Además se recibieron propuestas de ellos que están siendo consideradas en el borrador del proyecto que se va a presentar, como la protección de la estructura ecológica principal. 

Pero la molestia de los concejales que firman la carta es porque la corporación, como institución, no fue tenida en cuenta y los concejales participaron como un actor secundario.  

La inconformidad con el cambio en la Constitución 

La creación de la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca fue una nueva figura de asociación regional que se incluyó en la Constitución el año pasado, a través de un acto legislativo aprobado por el Congreso. Lo que viene ahora es un proyecto de ley sobre cómo se reglamentará esa región.  

Al respecto, varios de los concejales consultados para esta historia coincidieron en que el acto legislativo puede terminar en que haya menos participación ciudadana. 

Según explicaron a La Silla varios concejales como Carlos Fernando Galán, Susana Muhamad y Carlos Carrillo, en esta figura de asociación no se contempla que haya una consulta popular, lo que para los concejales limita la participación. 

En otras figuras de asociación, como las áreas metropolitanas (asociaciones entre municipios), sí se pide el requisito de una consulta popular para ver si los ciudadanos están de acuerdo o no. Aunque en las Regiones Administrativas (asociaciones entre departamentos) tampoco se exige ese requisito.  

Los concejales también tienen dudas acerca de cómo se dio el proceso de negociación entre la Alcaldía de Bogotá y la Gobernación de Cundinamarca para superar obstáculos que no se lograron en administraciones pasadas.

Cuestionan, por ejemplo, que se siga empoderando una élite política dirigida por el exgobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, quien le heredó el cargo a Nicolás García, como contamos aquí, y sobre quien ejerce una influencia importante.

“Nos parece muy cuestionable que esta Región Metropolitana le pueda dar más poder a las fichas de las maquinarias de Germán Vargas, el exgobernador Rey, Cambio Radical y del Centro Democrático en Cundinamarca”, dijo el concejal Carlos Carrillo. 

Rey ha sido cuestionado por el volteo de tierras, incluso fue demandado por Claudia López en el pasado. Aunque tras llegar a la alcaldía, ella le bajó al tono y ahora dice de García que es su “nuevo novio” y “mejor amigo”, como también contamos.  

A los concejales también les preocupa que no se haya permitido quitarle presupuesto o autonomía a las CAR  (Corporaciones Autónomas Regionales). Estas entidades son las encargadas, entre otras, de dar licencias ambientales para construcción. 

Además, algunos no ven con buenos ojos que no haya un municipio núcleo. Es decir, uno que tenga mayor poder. Por sus características como el número de población y de presupuesto sería Bogotá. 

La bancada de la Unión Patriótica y la Colombia Humana, como muestra de su inconformidad, demandaron este acto legislativo pues consideran que tiene problemas de procedimiento, participación ciudadana y falta de consulta previa a los cabildos indígenas que están en la región. La demanda ya fue admitida en la Corte Constitucional.

Luces sobre cómo se dio el proceso

La representante Juanita Goebertus, defensora del acto legislativo que permitió la creación de la Región Metropolitana, dijo que fue necesario crear una nueva figura de asociación entre Bogotá y los municipios, porque en el pasado las otras figuras no funcionaron. 

Una de las razones era que no se permitía asociar a un departamento con una ciudad o municipio. Otra, que los municipios más pequeños no se atrevían a unirse con Bogotá, pues se sentían en desventaja a la hora de tomar decisiones. Esta nueva figura permitió la asociación de Cundinamarca y de Bogotá, con lo que los municipios más pequeños contarían con el respaldo de su gobernación. 

Sobre por qué Bogotá no era el municipio núcleo, es decir, con más poder, Goebertus explicó que la idea era justamente que los demás municipios se sintieran en igualdad de condiciones. 

En cuanto a la participación dijo que desde el año pasado se han recibido 4 mil propuestas de la ciudadanía. Y que aunque no hay consulta popular para la conformación de la Región Metropolitana, una vez esté en firme, habrá un ágora para que la ciudadanía pueda participar constantemente de las decisiones de esa entidad. Cosa que no existe en otras figuras de asociación regional. 

Goebertus además aseguró que es claro que las CAR necesitan una reforma pues son demasiado poderosas, pero que era un punto al que se decidió ceder y dejarlas tal como están ahora para avanzar en la Región Metropolitana. Esperan que esa discusión se dé después.

La Silla habló con dos personas cercanas al proceso, y a la alcaldesa López, que dieron una explicación acerca de la negociación con Cundinamarca. Prefieren no decir sus nombres para no interferir en un proceso que consideran delicado.  

Sobre el fortalecimiento del clan de Jorge Rey, una de las fuentes aseguró que si bien Cundinamarca necesitaba una renovación política, no se podía dejar de avanzar en un proyecto que conviene a Bogotá y a los municipios. Y que, de hecho, con la Región Metropolitana podría haber mayor control sobre ese clan. 

“Esa es la razón de que la alcaldesa Claudia López le haya bajado el tono con el exgobernador. Todo es en aras de avanzar en proyectos clave para Bogotá, como los Regiotram, por ejemplo”, dijo la fuente. 

Los concejales llevarán estas preocupaciones al encuentro con la Cámara de Representantes, a la que también asistirán representantes de la Alcaldía por los que se sienten ignorados.

 

CONTEXTO

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