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Por Nicole Bravo · 06 de Julio de 2020

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Después de tres meses de reportar su primer contagio, Buenaventura sobrepasó los 1.500 casos de covid, duplicando sus contagios en el último mes. Esta situación ha llevado a que cada vez más voces le pidan al alcalde (independiente) Víctor Vidal utilizar la Policía para contener el virus, una petición muy difícil para quien fue durante años el líder de la protesta social en el puerto.

El panorama

Casi dos semanas después de que el presidente Iván Duque decretara la cuarentena, Buenaventura confirmó su primer caso de covid-19; un mes después, el cinco de mayo, reportaba 46 contagios; para los mismos días de junio fueron 691 y hasta ayer la cifra era de 1.579. 

Fue tal el crecimiento de los contagios en el Distrito que, aún sin alcanzar los mil casos, la secretaria de Salud del Valle, Maria Cristina Lesmes, catalogó la situación del puerto como “dramática” y aseguró que una de cada cuatro pruebas realizadas resultaba positiva.

Esto encendió las alarmas tanto en el Valle como a nivel nacional, hasta el punto que la bancada del Pacífico lanzó un SOS por el puerto a través de una carta dirigida a Duque, alertando que la ciudad no contaba con unidades de cuidados intensivos públicas y tiene una red de salud conformada por dos entidades: el Hospital Luis Ablanque de la Plata, el único hospital público del Distrito, y la Clínica Santa Sofía del Pacífico. 

El primero atiende sólo baja y mediana complejidad, y tras una historia de crisis, en 2019 estuvo a punto de ser intervenido o liquidado por segunda vez. Aunque el hospital sigue en funcionamiento, aún se están haciendo adecuaciones. Por el momento, cuenta con 13 camas UCI y se espera tener 36 más a final de mes.

El segundo es la clínica privada Santa Sofía, la única de tercer nivel que atiende a Buenaventura y a todo el litoral Pacífico. Cuenta con 25 camas UCI.

En 2018, la clínica se declaró en emergencia sanitaria y sólo atendió urgencias vitales; en abril, el gerente declaró a Semana que trabajaban a pérdidas y con riesgo económico, y hace dos semanas, renunciaron 17 médicos por amenazas y agresiones sufridas en medio de la pandemia. 

Como si lo anterior no fuera ya grave, el 23 de junio, la tubería que surtía de agua al 70 por ciento de los bonaverenses colapsó por falta de mantenimiento. 

Según nos contó Milton Angulo, representante a la Cámara por Buenaventura, el servicio de agua, que en condiciones normales no funciona más de 14 horas de corrido, día de por medio, lleva interrumpido hace más de 10 días (se tiene previsto que hoy regrese el servicio) y se tuvo que suplir con carrotanques que recorrieron la ciudad. Esta situación dificulta la principal medida de prevención del covid que es lavarse las manos cada tres horas.

A la falta de agua y la precariedad del sector salud en el municipio que tiene la tasa de mortalidad por covid (424,9) más alta en el Valle y ocupa el décimo lugar en el país, se suma que la ciudadanía no está cumpliendo la cuarentena.

“La crisis se ha crecido por el desorden y la falta de disciplina de los ciudadanos y de la Administración, junto con las fuerzas de Policía del Distrito, en ejercer un efectivo y correcto control a las medidas sanitarias y a las que ha dictado el Gobierno Nacional, departamental y distrital”, dijo a La Silla el concejal Robinson Rentería, de Colombia Renaciente.

El concejal Rentería, como más de diez fuentes con las que hablamos, considera que el Alcalde Vidal debería apelar a la mano dura para que los pobladores acaten sus directrices. Algo a lo que el mandatario se ha rehusado, por razones prácticas y, principalmente, por la historia que como líder social tuvo con la represión de la protesta.

La encrucijada de Vidal

Víctor Vidal fue uno de los líderes del paro cívico de Buenaventura en 2017, que paralizó al puerto por 21 días y que consiguió el compromiso del Gobierno de girar recursos para invertir en obras clave. Su liderazgo como miembro del Comité del Paro lo impulsó a la Alcaldía, movilizando el voto de opinión en una histórica elección en un municipio donde elegían alcaldes a punta de plata o maquinaria.

Capitalizando su experiencia como líder, Vidal ha apostado por la pedagogía como estrategia central para prevenir el virus.

Ha ido personalmente a todos los barrios a hablar con los líderes de la comunidad y organizaciones sociales para difundir información sobre la covid, sobre su propagación y sobre las medidas para evitar el contagio. Pero esta estrategia, a pesar de ser fuerte, no ha sido suficiente para Buenaventura. 

“Sí hay información y pedagogía pero yo creería que debe ser más profunda y agresiva, debe llegar por todos los medios de comunicación y las redes sociales y sensibilizar a las personas sobre la enfermedad para evitar que salgan”, nos dijo el concejal Nilson García del partido ADA. 

Por esto mismo, el Concejo de la ciudad solicitó trabajar de forma mancomunada con la Policía para redoblar sus esfuerzos en materia de seguridad. 

En particular, para que medidas como el toque de queda impuesto por el Alcalde de seis de la tarde a seis de la mañana, la ley seca los fines de semana y el pico y cédula de un dígito para salir a mercar, sean acatadas por las personas.

La presión para que utilice la Policía viene incluso de gente cercana a él. Uno de ellos lo puso así:

“Creo que la gestión del Alcalde ha sido muy social, se debe también a que es un líder comunitario y como tal intenta llevar su Gobierno de esta forma, pero ya es hora que él y toda la institución se vuelva más radical. Él puede ser más fuerte en algunos aspectos, como llevar a la cárcel a las personas con covid que salen de su casa”.

Otra persona que se mueve en la política del Distrito, y que no quiso que usáramos su nombre porque no quería entrar en posibles roces con la Alcaldía, dijo que no hacerlo era pecar de ilusos:

“Nosotros tenemos que ser realistas con las tradiciones nuestras acá. Somos de mucho contacto social, para todo es una reunión, incluso lo lúdico implica una reunión: jugar dominó, parqués, bingo y son actividades que aglutinan personas. Creo que más allá de las medidas, está el carácter del gobierno local de hacerlas cumplir, falta fuerza en la ejecución de las medidas”.

Por ahora, Vidal ha resistido la presión. 

Por un lado, por razones prácticas. Buenaventura cuenta con un promedio de 400 policías, y el puerto tiene 311 mil habitantes, por lo que no darían abasto. Además, teme que los policías se contagien y, además, sean ellos mismos transmisores del virus. 

“Nosotros le apostamos a la racionalidad de las personas, que asuman esta realidad como propias y que sean responsables de su salud. Tampoco con el uso de la fuerza se va a lograr un cambio”, le dijo a la Silla el padre John Reina, quien fue líder del paro cívico de 2017.

Pero por otro también porque su trayectoria como líder social le abrió los ojos a las condiciones de pobreza del municipio (que dobla el promedio nacional) y a los abusos policiales.

La tasa de informalidad de la ciudad hasta el año pasado era del 57 por ciento, es decir que más de 227 mil personas no tienen ingresos fijos, y la tasa de desempleo llegó al 20 por ciento en 2019, casi el doble del promedio nacional. Y esos son datos de antes de la pandemia. Ahora que por el coronavirus, sectores económicos como el maderero, el de turismo y el comercial están frenados o a media marcha, la situación tenderá a empeorar. 

Con más de 120 mil bonaverenses que viven en condición de pobreza, cumplir con el aislamiento a cabalidad es muy difícil. Y Vidal no quiere forzarlos recurriendo a la represión.

El dilema para él es que si la tendencia continúa así las proyecciones de los epidemiólogos para el puerto son alarmantes: el Ministerio de Salud estima que la mitad de los habitantes del puerto podrían contraer el virus y de estos, 62.200 presentarán síntomas, de los cuales el 10 por ciento requerirán hospitalización, y por lo menos tres mil necesitarán atención en unidades de cuidados intensivos. 

Si ese llega a ser el escenario, el sistema de salud de Buenaventura colapsará. Porque hoy solo cuentan con 38 camas UCI y Juan Bautista Amud, gerente del covid para el Pacífico, le dijo a la Silla que estima que entre septiembre y octubre el Distrito podrá contar con un total de 58 camas UCI instaladas, 35 camas de cuidados intermedios y 132 camas de hospitalización, más 82 que aún no definen dónde las pondrán.  

En su estrategia para enfrentar la propagación del virus está la alternativa de trasladar pacientes a otros lugares en los que puedan ser atendidos, como Cali, que tiene una ocupación actual del 80 por ciento. 

Dada esa situación, en el puerto también le han criticado a Vidal que no tenga una mejor articulación con el Gobierno Nacional.

“Creo que hay que mejorar la articulación con el Gobierno Nacional y departamental, porque si la que hay es buena, no es efectiva en términos de responder a las necesidades que tiene Buenaventura para salir de la crisis, porque eso requiere inversiones, acciones y proyectos para avanzar”, nos contó Nilson García, concejal por el partido ADA.

Esto tiene que ver con una falta de receptividad de la administración local que, según el concejal Rubén Jiménez, se vio reflejada cuando no recibió de forma oportuna al Ministro de Salud, “quien tuvo que esperar tres horas para ser recibido por el Alcalde cuando vino a entregarle los ventiladores para el Distrito”, según nos contó. Aunque intentamos comunicarnos con el Alcalde, su secretaria comentó que estaba muy ocupado.

Jose Absalón Suárez, secretario de Gobierno de Buenaventura, dijo que la relación no era la mejor puesto que el Gobierno Nacional hacía recomendaciones administrativas y de decretos pero no en acciones. 

“El apoyo en infraestructura de salud, o en temas de reactivación económica no ha sido lo que debiera ser, nosotros aperturamos 13 camas ucis con recursos propios. Pero frente a lo que ha significado económicamente Buenaventura para la Nación y frente a lo que ha significado la pandemia en este territorio, tenemos que decirlo, con toda tranquilidad, que los compromisos nacional y departamental no han estado al nivel que debería estar”. 

En enero Vidal recibió un municipio endeudado, con más de 90 cuentas embargadas, con el hospital Luis Ablanque inviable financiera y administrativamente y, como todos los demás mandatarios del país, en su primer semestre tuvo que lidiar con una pandemia para la que nadie estaba preparado. La particularidad para él es que encima de todo tiene que enfrentar el dilema de apelar a la represión contra la que siempre se opuso como líder.

Comentarios (1)

Elgatodeschrodinger

07 de Julio

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Es una lastima que los movimientos sociales no puedan salvar vidas con autoridad, porque eso implicaria pedagogia, es muy facil hablar de recursos, pero si fuera por eso todos los municipios de colombia estarian en emergencia, la realidad es que si no tienes dinero en abundancia como Bogota te toca usar el orden y eso es muy dificil para personas que solo saben vivir en el caos, predecible eso si

Es una lastima que los movimientos sociales no puedan salvar vidas con autoridad, porque eso implicaria pedagogia, es muy facil hablar de recursos, pero si fuera por eso todos los municipios de colombia estarian en emergencia, la realidad es que si no tienes dinero en abundancia como Bogota te toca usar el orden y eso es muy dificil para personas que solo saben vivir en el caos, predecible eso si

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