Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Laura Sofía Matiz · 17 de Octubre de 2019

12775

0

Desde hace unas horas se está moviendo en redes un trino del senador Gustavo Petro: 

Le pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que su argumento es falso.

Petro hace referencia a su entrevista hoy en Blu Radio, en la que dio su opinión sobre la adjudicación del contrato de la primera línea del metro de Bogotá a la firmas chinas China Harbour Engineering Company y Xi‘An Metro Company. 

En la entrevista Petro aseguró que los estudios que él dejó al terminar su administración eran de Fase III, como repitió en el trino, y dijo que Sumatoria lo certificó. Pero no es así. 

Como contó La Silla Cachaca en el Carretómetro a la propuesta del metro subterráneo de Hollman Morris, Petro recibió de la alcaldía de Samuel Moreno unos primeros estudios, llamados conceptuales y conocidos como Fase I, y contrató unos estudios más avanzados que medían la factibilidad del proyecto (si se podía hacer y cómo), que eran los de Fase II.

El Banco Mundial, que ponía la plata para estos estudios, avaló su realización y desde un principio el IDU anunció que los llevaría a un nivel de “ingeniería básica avanzada”.

Ahí es importante hacer una aclaración.

Unos estudios de ingeniería básica son los conocidos como Fase II, y son un paso previo a los de ingeniería de detalle o Fase III. Este nivel es el que, según la ley, permite iniciar la construcción.

Los de Fase II, según la ley, establecen “si el proyecto es factible para su ejecución”, mientras que los de Fase III son para “diseñar todos sus componentes de tal manera que se pueda dar inicio a su construcción”.

Que los estudios del subterráneo hayan llegado a “ingeniería básica avanzada” quiere decir que una parte llegó a nivel de detalle (Fase III), pero no todos.

Los que llegaron a Fase III fueron los estudios de suelos, una parte muy importante de una obra subterránea, pero otros aspectos, como el diseño del puesto central de operaciones o el sistema de alimentación eléctrica, no llegaron a esa fase (aquí puede ver el acta de entrega de los estudios del metro subterráneo).

De hecho, los estudios que dejó Petro, si bien sí permitían contratar a un constructor, obligaban a que éste los terminara para llevarlos enteramente a nivel de detalle Fase III y, ahí sí, se construyera el metro. Incluso, los estudios del subterráneo calcularon que lo que faltaba en estudios costaba 211 mil millones de pesos.

Ahora bien: el argumento de Petro es que la consultora Sumatoria certificó que todos estaban en fase III (algo que ya había dicho el 9 de septiembre).

El informe al que se refiere es uno que hizo esa firma en 2015, contratada por el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos, para analizar los estudios del subterráneo cuando la Alcaldía de Petro se los entregó a la Nación en ese momento.

Sin embargo, en su informe Sumatoria no certificó que los estudios estuvieran a nivel de detalle ni en fase III.

Sí decía que la empresa que se gane el contrato de construcción “contará con un diseño a un alto nivel de detalle”; también, que “existen estudios geológicos detallados”, y que “se cuenta con diseños detallados de la infraestructura civil (...) y son los que regirán el desarrollo de la obra”; pero también decía que el constructor estará a cargo de “la elaboración de diseños finales”; y que “el contratista asume sus diseños de construcción”.

Es decir: aclara que faltan los estudios definitivos.

Por lo anterior, calificamos que la frase de Petro en la que asegura que la firma Sumatoria certificó que los estudios del metro subterráneo estaban en Fase III es falsa.

Contexto

Las historias más vistas en La Silla Vacia