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Por Efraín Rincón · 12 de Febrero de 2021

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Nos llegó un video por el canal de WhatsApp del Detector de un hombre que dice que las vacunas de Pfizer ocasionan enfermedades autoinmunes, entre ellas el síndrome de Guillain-Barré. 

En el video el hombre dice estar haciendo un doctorado en ciencias de los virus, pero al hacer una búsqueda rápida en Google no se encuentran coincidencias de esa especialización. 

Tampoco indica su nombre ni da más información sobre él, aparte de un breve comentario en el que se refiere a sí mismo como “cristiano”.

Como algunos de nuestros usuarios nos pidieron verificar la veracidad del video a través del WhatsApp de La Silla (+57 318 312452), le pasamos el Detector de La Silla y encontramos que es falso, pues la evidencia científica muestra que es muy inusual que una vacuna desencadene el síndrome, y no hay casos reportados en personas que han sido vacunadas con dosis de Pfizer o Moderna, que utilizan la tecnología de ARN mensajero. 

Así se ve el video: 

Las vacunas de ARN mensajero no alteran nuestro genoma ni la vacuna de Pfizer es de un adenovirus de cerdo

El protagonista del video inicia refiriéndose a las vacunas con ARN mensajero, pues dice “La vacuna de Pfizer tiene un vector de adenovirus de cerdo”.

Luego, en el segundo 56 dice “Todo gen exógeno, sintético, extraño, insertado por esta inyección va pasar por un proceso que se llama retrotranscripción”.

Más adelante reitera la idea, pues dice “te hicieron un organismo transgénico, o sea un organismo genéticamente modificado”.

Esto no es cierto.

Si bien algunos virus, como el del VIH, son capaces de convertir el ARN a ADN (retrotranscripción), eso es porque tienen unas enzimas especializadas para hacerlo y así integrar su información genética en la del ser humano.

Pero de entrada no todos los virus tienen esta capacidad, y en concreto en el ARN mensajero (ARNm) de las vacunas no hay enzimas que les ayuden transformar ese ARNm en ADN, por lo que no existe el riesgo de que se integre con el ADN de nuestras células. 

Además, como ya hemos contado en otros detectores (como este y este), la función del ARN mensajero es llevar la receta molecular para que las células fabriquen la proteína viral que el sistema inmune pueda reconocer, y así dan “instrucciones” al cuerpo para que el sistema inmunológico enfrente la enfermedad con esa proteína. 

Esta molécula (ARNm) ni siquiera entra al núcleo de la célula, donde está el ADN, sino que va a otro lugar, los ribosomas, para producir esas proteínas. 

Por otro lado, al comienzo del video esta persona dice que “La vacuna de Pfizer tiene un vector de adenovirus de cerdo”, pero esto no es cierto. 

Para combatir el covid, otras vacunas como la de Astrazeneca y Oxford o la rusa Sputnik sí utilizan adenovirus, un tipo de virus inofensivo para nuestro cuerpo que sirve para transportar ADN con información para que las células produzcan las proteínas del coronavirus.

Pero esas vacunas son distintas a las de ARN mensajero, como la de Pfizer a la que se refiere el video.

En las de ARN mensajero, la información genética es transportada en nanopartículas de lípidos, capsulas muy pequeñas de grasa, que llevan la molécula hasta las células. 

Las vacunas no producen el síndrome de Guillain-Barré

En el minuto 1.32 del video, el hombre dice que estas vacunas “producen enfermedades autoinmunes, como el síndrome de Guillain-Barré, pierdes la movilidad, de repente no caminas, dejas de respirar y hasta te puedes morir”.

Pero, hasta el momento, no hay ninguna evidencia de que esto sea así.

Aunque no se conoce una causa específica de esta enfermedad, usualmente aparece después de contraer una infección respiratoria o digestiva. Se ha demostrado que puede dar por padecer gripe u otras infecciones virales como el citomegalovirus.

Este síndrome, que tiene mayor incidencia en adultos que superan los 50 años, ocurre porque el sistema inmune del cuerpo humano se equivoca y ataca nuestras células nerviosas. Este daño altera la forma en que el cerebro envía señales, lo que termina en síntomas como debilidad y dolor en los músculos. 

La idea de que las vacunas lo pueden causar viene de que en 1976 se asoció el riesgo de desarrollar Guillain-Barré a las vacunas usadas entonces en Estados Unidos durante un brote de influenza. 

Pero en un chequeo sobre este video que hizo La Nación de Costa Rica, entrevistaron a la infectóloga y pediatra María Luisa Ávila quien explicó que se han presentado casos de Guillain-Barré durante proceso de vacunación contra la influenza, pero que no hay evidencia de que se deban a la vacuna y no a una infección que ya tenían esas personas. 

“Entonces, esa persona puede haber adquirido el virus de influenza y, erróneamente, se atribuye [el síndrome] a la vacuna” dijo.

De hecho, en una serie de consideraciones clínicas del Comité asesor sobre prácticas de inmunización de Estados Unidos sobre las vacunas de ARN mensajero, a la fecha no aparecen casos de Guillain-Barré en personas tras ser vacunadas con dosis de Pfizer o Moderna.

El Comité recomienda aplicar ese tipo de vacunas aunque se haya padecido la enfermedad. 

Encima, el Guillain-Barré es inusual y la muerte por él lo es todavía más

En esta revisión de literatura científica sobre la epidemiología de este síndrome, estimaron  que su incidencia anual era entre 1.1 y 1.8 casos por cada 100.000 habitantes y que aumentaba después de los 50 años, a entre 1.7 y 3.3 por cada 100.000 personas.  

Según los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés), aunque sus efectos pueden durar semanas, la mayoría de quienes lo sufren se recuperan en su totalidad.

Solo en casos muy raros hay personas que han muerto por dificultad al respirar. 

Según la Organización Mundial de la Salud, entre el 3 y 5 por ciento de los pacientes pueden morir de complicaciones como la parálisis en los músculos como diafragma, infecciones en la sangre, coágulos en el pulmón o paros cardiacos. 

Por todo lo anterior catalogamos este video como falso. 

 

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