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Por Andrés Felipe Posso · 18 de Febrero de 2019

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Luego de que el presidente de la Asamblea Constituyente, Juan Guaidó, se proclamó presidente interino de Venezuela, más de 40 países, encabezados por Estados Unidos respaldaron su pronunciamiento con el fin de convocar a nuevas elecciones presidenciales.

En los primeros días de febrero, Guaidó señaló que llegaría ayuda humanitaria destinada en una primera etapa a “la población más vulnerable” (entre 250 mil y 300 mil venezolanos) “en riesgo de morir” por desnutrición y falta de medicinas e insumos. Además, anunció que llegarían a Cúcuta, Colombia; un lugar en Brasil y otro en una isla del Caribe.

El jueves 7 llegaron a Cúcuta varios camiones con medicamentos, suministros quirúrgicos y suplementos nutricionales destinados a Venezuela.

Sin embargo, la respuesta del gobierno de Nicolás Maduro fue bloquear la entrada de estos envíos. Para eso, la Guardia Venezolana dispuso un camión cisterna y dos contenedores en el puente internacional Tienditas (Ver aquí “Detector sobre bloque de ayuda humanitaria en Cúcuta”).

Blu Radio, El Espectador y El Tiempo informaron ese bloqueo y la negativa del gobierno Maduro para permitir la entrada de la ayuda humanitaria, así como las declaraciones del líder chavista de que son un “regalo podrido”.

Desde un principio, Maduro rechazó la ayuda humanitaria ya que, según él, Venezuela puede salir de sus problemas con esfuerzo y trabajo, por lo que instó a rechazar el “show malo y barato” de la oposición.

Además, para Maduro y el oficialismo la entrada de suministros implicaría el fracaso de su gestión y lo que califican como el inicio de una intervención militar de Estados Unidos.  

“A Venezuela no se le puede hacer una promesa falsa de una supuesta ayuda humanitaria, a Venezuela hay que convocarla al trabajo, a la producción, al crecimiento de nuestra economía, no somos mendigos de nadie”, dijo en un acto con militares en el estado de Aragua.

En una rueda de prensa en el palacio presidencial de Miraflores, Maduro señaló que la ayuda debería quedarse en Cúcuta “que tiene bastante necesidad, 70% de pobreza hay en el Norte de Santander”.

Este primer envío de ayuda lo coordinaron Washington y Bogotá como parte del cerco diplomático contra el gobierno de Maduro, según contó Mark Green, administrador de la agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), en Twitter.

Con esta presión diplomática, Guaidó y la oposición buscan poner a prueba la unidad de las fuerzas armadas que en general siguen fieles a Maduro, a pesar de varias declaraciones públicas de militares en apoyo a Guaidó, como la del director de Planificación Estratégica de Alto Mando Militar de la Aviación, el General Francisco Esteban Yánez.

Por su parte, luego de que los venezolanos salieran a las calles a exigirle a las Fuerzas Armadas que permitieran la entrada de las ayudas, el presidente de la Asamblea Nacional aseguró este martes que los convoyes ingresarán el 23 de febrero.  

Guaidó también insistió en la importancia de la colaboración de las fuerzas armadas: “Generales, coroneles, mayores, tenientes… Esta orden es para ustedes: permitan que ingrese la ayuda humanitaria. De una vez y por todas que cese la represión”, aseguró.

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