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Por Laura Sofía Matiz · 07 de Febrero de 2019

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El eje del artículo titulado “Como en la época paramilitar”, es el regreso del fenómeno de la violencia en varias zonas del país, comparándola con la época paramilitar.  Según la nota, esta situación se debe a la fracturada implementación de los Acuerdos con las Farc, al ascenso del narcotráfico y a la ruptura de negociaciones del gobierno con el ELN.

El detector de mentiras analizó los argumentos utilizados en la nota de la Fundación Pares publicada en El Espectador. Esto fue lo que encontramos:

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“En el Paramillo confluyen los municipios cordobeses de Tierralta, Montelíbano y Puerto Libertador, y los municipios de antioqueños de Peque, Ituango, Mutatá, Chigorodó, Carepa, Apartadó, Caucasia, Cáceres y Tarazá. Estos municipios, que han sido testigos de presencia histórica de grupos armados como las Farc y grupos paramilitares. Luego de la firma del Acuerdo de Paz, la tranquilidad duró un año, de allí se pasó a una “tensa calma”.

Verdadero: El Paramillo es una zona conformada por 15 municipios antioqueños y cordobeses, entre ellos los mencionados en el artículo. Esta zona siempre ha estado entre la disputa de grupos armados y criminales por el dominio tierras y recursos para la minería ilegal y el narcotráfico.

Desde los años noventa, varios frentes del ELN y de las Farc se enfrentaban con bloques de las autodefensas por el control de un territorio estratégico para las rutas del narcotráfico y del contrabando. Los índices de seguridad y violencia eran altísimos pero disminuyeron con la acción militar de los gobiernos de Álvaro Uribe y con la posterior desmovilización de algunos bloques paramilitares.

Después de la firma del Acuerdo, los índices de la violencia relacionados con el conflicto con las Farc fueron más bajos que los alcanzados en la ‘Seguridad Democrática de Uribe, según un informe de Cerac.

Sin embargo, desde mediados de 2017, la situación empezó a cambiar.

El conflicto entre distintos grupos armados por controlar el negocio del narcotráfico en zonas dejadas por las Farc, volvió a poner en el foco al incremento de la violencia homicida. Y a su vez, se unió con el aumento de cultivos ilícitos en varias zonas del país, incluyendo los territorios que confluyen en Paramillo. De acuerdo con un informe de la ONU, los cultivos de coca pasaron de 96.000 hectáreas en 2015 a 171.000 en 2017.

Según la Fiscalía, el año pasado, la tasa de homicidios aumentó en un siete por ciento en comparación con 2017. De acuerdo con el ente acusador, en municipios de Paramillo como Tarazá, Ituango y Cáceres, hubo un aumento de asesinatos en 204 por ciento. En Tarazá, por ejemplo, los homicidios pasaron de 11 en el primer trimestre de 2017 a 47 en el mismo periodo de 2018.

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“En el 2019 este territorio se convirtió en zona de guerra con una intensidad y magnitud que no se vivía desde la época paramilitar: Desplazamientos masivos, masacres, asesinatos selectivos y atentados terroristas son el pan de cada día desde enero del presente año.”

Verdadero: En los dos primeros meses de 2019, varios municipios del Nudo de Paramillo han sufrido las consecuencias de la guerra entre grupos ilegales. De acuerdo con la Unidad Víctimas, se han producido más de mil declaraciones de amenazas en varios municipios del Bajo Cauca antioqueño, principalmente de Tarazá.

Según la entidad, el pasado 14 de enero, hubo un desplazamiento masivo de 80 personas de Tarazá a Medellín por presuntas amenazas del Clan del Golfo. Tres días después, pobladores de la vereda San Antonio del mismo municipio, también tuvieron que huir a raíz de enfrentamientos entre el Ejército y el Clan del Golfo.

En las dos últimas semanas, se ha presentado una racha de homicidios contra la comunidad y líderes sociales en municipios como Caucasia, Montelíbano e Ituango.

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“En estas guerras recicladas, que empezaron desde el Bajo Cauca antioqueño en el 2018, y ahora se están desplazando hacia el Sur de Córdoba, específicamente hacia San José de Uré, Montelíbano y Puerto Libertador.”

Verdadero: Los municipios cordobeses de la zona que más se han visto afectados por la guerra de bandas criminales son San José de Uré, Montelíbano y Puerto Libertador.

El pasado 31 de enero, las autoridades encontraron el cuerpo del aspirante a la alcaldía de San José de Uré, Jorge Herney Castrillón Gutiérrez. Luego de estar desaparecido por dos días, el cuerpo fue encontrado en otro municipio cercano. Según el secretario de Gobierno de Córdoba, Juan José González, el asesinato podría estar asociado con bandas criminales.

En Montelíbano, los asesinatos se han incrementado en un 300 por ciento. De acuerdo con las cifras de la Policía, en enero de este año hubo 17 asesinatos, cuando el municipio registró 15 homicidios en todo 2017.

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