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Por Juan Pablo Pérez B. | Nohora Celedón · 08 de Abril de 2020

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Aunque todavía no hay cifras, el coronavirus amenaza con disparar aún más el creciente desempleo y ninguna de las medidas que el Gobierno ha tomado hasta ahora ha logrado evitar que los dueños de las empresas transfieran a sus empleados parte del costo de haber paralizado una buena parte de la economía para aplanar la curva de contagio.

En el último mes, el Gobierno ha sacado 15 medidas, entre decretos y circulares, que tienen que ver con la protección al empleo bajo su lógica de que, al reducirle la carga de gastos a los empresarios, beneficiará a los empleados. 

Por ejemplo, están el decreto que aplaza el pago de parafiscales del sector hotelero, el que alarga el plazo para las declaraciones de renta a todas las empresas, el que facilita el teletrabajo en zonas francas o el que extiende el plazo para la renovación de la matrícula mercantil.

También hay circulares dirigidas a proteger a los trabajadores como que éstos puedan retirar parcialmente la plata de los fondos de cesantías o una en la que el Ministerio del Trabajo recuerda que no ha autorizado despidos masivos ni suspensiones de contrato aclarando, después, que no es el encargado de decir si el coronavirus constituye o no una fuerza mayor.

No han sido suficientes. En las últimas dos semanas, La Silla Vacía recibió 141 denuncias de personas que, desde que llegó el coronavirus al país, fueron despedidas o que sus contratos fueron suspendidos y, por lo tanto, se quedaron sin un ingreso estable durante la pandemia.

Han sido despedidas de empresas grandes como RCN, Casalimpia, Totto, Semana, y Bogotá Beer Company, de hoteles como el Dorado Plaza en Cartagena, empresas pequeñas como una academia de idiomas en Medellín y multinacionales como Pelikan. 

Hablamos con 50 de ellas, quienes, además de contarnos su infortunio, nos detallaron cómo fue que dejaron de recibir ingresos en este momento en el que la salud de todos está en riesgo.

Sus historias, sumadas a las más recientes cifras del Dane que -sin coronavirus- muestran que en febrero hubo cien mil desempleados más frente al mismo mes del 2019, dan una idea de los problemas laborales que el país ya está afrontando y cuya magnitud solo se dimensionará en unas semanas cuando sepamos el dato de desempleo de marzo.

En esta coyuntura, los primeros que han perdido el empleo son los que están en período de prueba, los que están contratados por medio de empresas de trabajo temporal y los que trabajan por obra o labor, lo que también ha puesto en evidencia las falencias estructurales de una regulación laboral que es estricta e inflexible en el Código Laboral pero llena de huecos en la realidad.

“Ahorita, con la coyuntura del coronavirus, nos estamos dando aún más cuenta de que se necesita una reforma al derecho al trabajo. Es un derecho al trabajo del año 1950, que se quedó con todos los postulados de ese momento”, nos dijo la investigadora experta en Derecho Laboral de la Universidad del Rosario Adriana Camacho.

En el mismo sentido, el asesor laboral Jairo Burgos nos dijo que “hace 18 años no se le mete la mano al régimen laboral y vivimos en un mundo distinto. La regulación laboral es ahora, con el tiempo, muy estricta. Hay una inadecuación entre la legislación y las normas del mercado”.

Los más vulnerables

En esta coyuntura ha quedado claro -con importantes excepciones como Panamericana, Crepes & Waffles, Arturo Calle y otros más que suspendieron sus actividades pero siguen pagándoles la nómina a sus empleados- que para salvar sus empresas o sus utilidades (pasadas o futuras), los empresarios no están dispuestos a mantener a sus trabajadores mientras pasa el chaparrón.

Los primeros que están perdiendo sus empleos son los que están menos protegidos por la ley laboral.

Por un lado, están los contratados a través de empresas de trabajo temporal. 

Según las más recientes cifras de la Asociación Colombiana de Empresas de Servicios Temporales (Acoset), en Colombia 457.524 personas son contratadas por medio de este tipo de empresas. Esto es poco más del dos por ciento de la población empleada en el país.

Contratar a sus empleados por medio de temporales les trae dos grandes beneficios a las empresas: evitan gastos, tanto en tiempo como en plata, en logística para contratar personal, y se ahorran lo que tendrían que pagarle a un trabajador de planta por desvincularlo.

La mayoría de temporales contratan a sus trabajadores en misión -que es el nombre legal que éstos reciben- por medio de un contrato por obra o labor, que es una modalidad contractual en la cual se vincula a una persona por el tiempo que tarde en terminar una obra o labor pactada.

Lo importante de este tipo de contrato es que el empleador puede salir de su trabajador cuando considere que la labor está terminada, sin tener que pagar las indemnizaciones que implicaría despedir a alguien con contrato a término indefinido. 

Esto encaja perfectamente con la finalidad de las temporales, pues, en teoría, están hechas, como su nombre lo dice, para suministrarles personal transitorio a sus clientes en tres casos específicos: para realizar labores ocasionales o accidentales, para reemplazar trabajadores y para atender incrementos repentinos en la producción.

No obstante, con el paso del tiempo, se ha ido abusando de este tipo de contratación. Es normal, entonces, ver empresas en las que un porcentaje importante de sus trabajadores rutinarios vienen de temporales para evitar asumir el riesgo de despedirlos en una economía volátil. Pasa, incluso, en las entidades del Estado.

Es así como, debido a lo fácil que es terminarles los contratos a los trabajadores temporales, éstos han sido de los primeros en caer en la crisis laboral que está produciendo el coronavirus.

A Paul Marquinez la noticia de su despido le llegó un día después de que su jefe inmediato le asegurara que tendría trabajo durante la cuarentena. Trabajaba como barman en Bogotá Beer Company (BBC).

Ese 17 de marzo recibió un correo de la temporal Jobandtalent, por medio de la cual BBC lo llevaba contratando poco más de dos años, en el que le informaron que su labor como barman, en uno de los locales de la cervecera al norte de Bogotá, había concluido. Los años anteriores, Marquinez había renovado el contrato una vez al año. Esta vez le duró poco menos de cuatro meses.

Su carta de despido no dice nada del coronavirus.

Lo mismo les pasó a las personas que trabajaban en la novela ‘Pa quererte’ que se transmite en RCN. La producción paró la semana del 16 de marzo y, aunque ese lunes les dijeron que podrían trabajar en casa, a los dos días empezaron a sacar gente.

La respuesta oficial que nos dio el Canal es que “no ha despedido a ningún empleado de la nómina directa de la compañía”; lo cual es cierto, pero no nos respondieron nada acerca de las personas contratadas a través de temporales.

En efecto, tres personas de la producción con las que hablamos nos contaron que estaban vinculadas por medio de la temporal Selectiva y a las tres les terminaron el contrato argumentando que su labor había concluido; a pesar de que ‘Pa quererte’ no ha terminado y a las tres les dijeron que les volverían a dar trabajo una vez pasase la crisis.

Es importante aclarar en este punto que, aunque la empresa usuaria (BBC o RCN) toma la decisión de no seguir con el personal, es la temporal la que tiene el poder de decidir qué hacer con los contratos de esos trabajadores: si terminarlos, suspenderlos o aceptarles una licencia no remunerada.

Por eso, intentamos comunicarnos con las temporales Jobandtalent y Selectiva y, hasta el momento en que se publicó esta historia, no fue posible.

Aunque la Ley 50 de 1990 restringe a tres casos la contratación por medio de temporales, encontramos un variado uso de esta modalidad de contrato.

Recibimos casos de meseros de hoteles, vendedores de tiendas, secretarias y personas con diferentes cargos administrativos en empresas que van desde producción de artículos escolares hasta empresas en el sector de alimentos.

Asimismo, a pesar de que este tipo de contrato no puede renovarse o prorrogarse, pues existe para cumplir con una obra o labor específica, encontramos casos de personas que llevan varios años siendo contratadas de esta forma.

Por ejemplo, un administrador bogotano quien lleva más de seis años trabajando con contrato obra o labor en Compensar atendiendo los comedores escolares del Programa de Alimentación Escolar (PAE) adjudicados a esta empresa. 

Otra administradora que lleva poco más de dos años trabajando en Compensar nos aseguró, incluso, que conocía a una persona que llevaba más de diez con esta modalidad de contrato. 

Al igual que otros 1.600 trabajadores, a estas dos personas, que nos pidieron no dar su nombre por miedo a recibir represalias de la empresa, les terminaron su contrato el 19 de marzo, argumentando que su labor en los comedores escolares había concluido, luego de que la Alcaldía decidiera suspender el PAE por el aislamiento preventivo y la cuarentena que, desde ese momento, se vislumbraba.

Tras el escándalo que se armó en redes sociales y en medios, la empresa decidió volver a contratar a todos los trabajadores que hoy están entregando los bonos de alimentación.

Esto es una muestra más de la fragilidad en la que viven las personas contratadas por obra o labor.

El otro patrón que más se repite entre las personas que nos contactaron y que fueron despedidas en medio de esta pandemia es el de aquellos que empezaron a trabajar y se encontraban en periodo de prueba, que corresponde a los dos primeros meses del contrato y puede ser terminado unilateralmente.

Aunque no está expresamente en el código, la Corte Constitucional sí ha dicho que la decisión de terminar el contrato debe fundamentarse en “la comprobación objetiva de la falta de competencias mínimas para el ejercicio de la labor”.

Así, hay empresas que, aunque verbalmente les dicen a sus trabajadores que tienen que sacarlos por la crisis que ha traído el coronavirus, en sus cartas de despido sólo aparece que no pasaron el periodo de prueba.

Una persona, dedicada a promocionar clases de idiomas, nos contó que esa fue su historia. Trabajaba en la academia LCN Idiomas en Medellín y el pasado 20 de marzo, antes de que su contrato a término indefinido cumpliese dos meses, fue despedida.

Johan Flórez, abogado de la empresa, nos explicó que a las seis personas de telemercadeo las echaron porque su desempeño no estuvo “acorde con las metas de la compañía”, algo que no es ilegal y las empresas pueden hacer, pues está contemplado en el Código del Trabajo.

Sin embargo, este vendedor con el que hablamos -y que prefirió que no diéramos su nombre- asegura que nunca recibió una queja y que, en el momento en que junto a sus compañeros le dieron la carta, le dijeron que era por la crisis.

“Todos íbamos bien, sin descargos. Incluso la jefa dijo que apenas pasara todo y estuvieran en condiciones de contratar de nuevo nos iban a volver a llamar”, nos dijo.

Como ésta, nos llegaron otras 12 denuncias de otras empresas. Dos de ellas eran de personas que incluso no duraron ni una semana en su nuevo trabajo.

Las quejas

El Ministro de Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, dijo a La Silla que hasta el viernes de la semana pasada, les habían llegado 907 preguntas, quejas y reclamos sobre el Covid-19 de los cuales 342 eran quejas contra empresas por violación de derechos laborales en casos relacionados con la pandemia. Algunas de ellas son sobre malas prácticas en el despido de empleados y son las que están investigando los 853 inspectores del trabajo adscritos a su cartera.

En el Hotel Dorado Plaza en Cartagena, por ejemplo, uno de sus empleados, que como los demás con los que hablamos para esta historia nos pidió que no diésemos su nombre para no tener problemas con la empresa, nos contó que el 17 de marzo fueron citados a la oficina de recursos humanos con el objetivo de concretar unas vacaciones colectivas que les habían prometido.

Sin embargo, al ingresar a la oficina, le entregaron dos cartas: una con la orden para un examen médico de retiro y otra con la carta de renuncia que él no escribió.

Firmó la carta de renuncia, pues le aseguraron que, una vez pasara la pandemia, lo volverían a contratar. 

Intentamos comunicarnos con el Hotel Dorado Plaza, llamando al teléfono que está en su página de internet por varios días y dejando un mensaje en esta página, pero, hasta el momento en que se publicó esta historia, no recibimos respuesta.

También está el caso de una señora de 71 años que trabajaba desde hace diez en el área de servicios generales de una empresa que se dedica a reparar equipos de aviación.  A ella la despidieron un día antes de la cuarentena obligatoria para las personas de su edad. 

Su hija nos contó que, antes de despedirla, le pidieron que firmara una carta solicitando una licencia no remunerada por el tiempo que duraba la cuarentena. “Como ya nos olíamos que algo así podía pasar le recomendamos a mi mamá que no firmara nada, que pidiera tiempo para leer y consultar qué decía en la carta. Cuando ella se negó a firmar, la gerente se enojó y la despidió el mismo día”, nos contó.

Su contrato era a término fijo y se terminaba en abril, y le pidieron en la carta que fuera a la oficina a firmar su liquidación, a pesar de que no podía salir por la cuarentena. Lo más dramático del asunto es que a esta persona le quedaban solo 53 semanas para pensionarse, un poco más de un año, y llevaba ya una década trabajando en esa empresa.

En la carta de despido, la empresa (cuyo nombre no revelamos a petición de esta señora) le dice que la despiden por las medidas de aislamiento ordenadas por el gobierno y agrega: “La economía de la empresa no nos permite tener personal a cargo sin que pueda cumplir sus funciones para las que ha sido contratada”.

Según la circular 27 del Ministerio de Trabajo los empleadores no pueden coaccionar a sus trabajadores para que pidan licencias no remuneradas: “Dicha práctica, además de ser ilegal, afecta dolorosamente la vida del trabajador y su familia, al no poder contar con ingresos suficientes para atender la crisis”, dice el documento.

También hay personas que, aunque no perdieron del todo su trabajo, sí dejaron de recibir ingresos en medio de esta pandemia que en Colombia ya ha enfermado a 1.780 personas y ha matado a 50 de ellas.

Los que todavía tienen trabajo, pero sin salario

Luego de que el Ministro de Trabajo dijera que el coronavirus no sería considerado una fuerza mayor para terminar y suspender contratos, el 19 de marzo aclaró que declarar a la pandemia como un evento de fuerza mayor no era función suya, sino de un juez (algo que será difícil de defender pues una pandemia es por definición un evento de fuerza mayor).

El Gobierno salió a decir esto porque una de las salidas que están tomando las empresas para reducir las pérdidas que está produciendo el coronavirus es suspender los contratos alegando fuerza mayor, una medida que está contemplada en el Código Sustantivo del Trabajo.  

Esta medida implica que los trabajadores dejan de prestar sus servicios y, aunque la empresa sigue cotizándoles a salud y a pensión, dejan de recibir su salario mientras dure la fuerza mayor.

Según lo que nos contaron del Ministerio, hasta el momento, han recibido 150 solicitudes de empresas para constatar que el coronavirus es una fuerza mayor por la cual se pueden suspender los contratos de los trabajadores.

Sin embargo, varias empresas ya han tomado esta decisión.

Por ejemplo, los hoteles Capilla del Mar y Las Américas en Cartagena, que les suspendieron el contrato a algunos cocineros, meseros y barmans; razón por la cual el sindicato de trabajadores del sector hotelero ‘Hocar’ les interpuso una querella ante el Ministerio.

Intentamos comunicarnos con los gerentes de estos dos hoteles, pero no respondieron a nuestros mensajes.

Otra compañía que le suspendió el contrato a gran parte de sus empleados es el grupo empresarial Takami, dueño de restaurantes muy concurridos en Bogotá como Osaki, Central Cevichería y Cacio y Pepe. Ocurrió el pasado 18 de marzo.

La empresa tiene 1.200 empleados. Desde ese día, varios de ellos, aunque siguen recibiendo pagos a salud y pensión, dejaron de trabajar y de recibir salario. Algunos hoy, con el contrato suspendido, todavía están trabajando desde sus casas.

Le preguntamos a Nicolás Vásquez, representante legal del grupo, y nos contó que las personas que están trabajando desde sus casas (lo que no incluye a domiciliarios y las personas que trabajan en la cocina) lo hacen de manera voluntaria y reciben un auxilio económico dependiendo de su salario. En marzo, a quienes se les permitió trabajar después de la suspensión de su contrato les pagaron un porcentaje de su salario que bajaba a medida que el salario era mayor.

Vásquez nos aseguró que esta medida continuaría en abril. 

En cuanto a que hubiera personas trabajando con contrato suspendido, nos dijo que “algunos trabajadores bajo su cuenta y riesgo han decidido donar su tiempo, sin que esto se entienda como instrucciones impartidas por parte de Takami”.

Uno de sus empleados con los que hablamos, que lleva más de un año trabajando allá, nos contó que, en efecto, a él y a sus compañeros les dijeron que trabajar era voluntario, aunque siguen recibiendo instrucciones.

“Ellos dicen que es voluntario, pero después de que esto pase ellos van a ver quién estuvo con ellos y quién no”, añadió.

Estos casos, y los despidos tanto justificados como injustificados, muestran las maromas que están haciendo los empresarios para equilibrar los bajos ingresos y los costos durante la pandemia. 

“Las medidas del Gobierno lo que hacen es traspasarle el costo de mantener los empleos al sector privado. Somos las empresas las que estamos haciendo lo posible, teniendo que asumir el costo de personal”, nos contó a su vez el gerente de Takami Nicolás Vásquez.

Los alivios se quedan cortos

Esa queja de Vásquez es común entre los empresarios que han despedido o suspendido trabajadores en época de coronavirus.

Aunque el Gobierno ha anunciado medidas económicas para apoyar a las pequeñas y grandes compañías para que no quiebren ni tengan que despedir personas, las empresas tienen un problema de flujo de caja hoy, los alivios del Gobierno a las empresas tardan tiempo en aterrizar y no necesariamente son la solución para evitar que quiebren y tengan que echar, no a un puñado de empleados, sino a todos.

Por ejemplo, una de las más importantes es la modificación del calendario tributario para que las empresas no tengan que pagar renta este semestre, sino a final de año, o para que no tengan que pagar parafiscales por ahora. Pero este plazo solo aplica para el sector turístico y hotelero, el sector aeronáutico y el de la organización de eventos.

La otra alternativa es una línea de crédito flexible para las empresas, pero esta todavía no ha terminado de aterrizar en los bancos y hay empresarios reticentes a endeudarse, así sea a bajas tasas, sin saber si van poder responder con el crédito más adelante.

Y hoy el Fondo Nacional de Garantías anunció que respaldará una nueva línea de créditos para Mipymes por 3.326 millones de pesos.

Según nos dijo un microempresario del sector construcción, que nos habló a condición de que no mencionáramos su nombre porque tiene contratos con el Estado, estas ayudas sirven a algunos sectores, pero el problema es que las cuentas siguen llegando y tiene que pagar nómina. 

“No sé cuánto tiempo pueda seguir sosteniendo esto, porque además no sé qué pasará con las obras que tengo en este momento”, nos dijo.

“Las empresas no pueden soportar la carga prestacional y salarial que tienen en este momento, porque no están produciendo, están cerradas”, afirmó la experta en Derecho Laboral Adriana Camacho, profesora de la Universidad del Rosario.

A esto se le suma el hecho de que las formas de contratar en el código laboral son pocas y poco flexibles. Hacen que se les dificulte a los empleados mantener una nómina en tiempos de crisis, pues independientemente de la situación, deben pagar todos los aportes de ley.

Por eso, una de las medidas que sugirió el grupo de Blogoeconomía de la Universidad de los Andes, en su más reciente entrada en La Silla Llena, para evitar que todo el peso recaiga sobre las empresas y éstas sigan despidiendo gente es que el Estado asuma parte del pago de la nómina de las empresas.

El Gobierno ha ido en esa vía al dar subsidios para amparar a tres millones de ocupados informales y un auxilio de desempleo para los formales que pueden ayudar por el momento a los trabajadores que quedaron sin ingresos de la noche a la mañana.  

Pero, sobre lo que pasará en los próximos meses, la incertidumbre se mantiene. 

 

Nota de la editora: Después de publicada esta historia, el director de LCN Idiomas, Morgan Rudy Borderie, nos envió una carta solicitándonos que rectificáramos lo que decimos de la empresa. Acá pueden leer su carta. La información no la rectificamos, porque tenemos pruebas que sustentan lo dicho. Acá nuestra respuesta.

Comentarios (13)

Elgatodeschrodinger

08 de Abril

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La oposicion se creyo inteligente al dejar al gobierno sin recursos, un empresario aguanta hasta que fisicamente se da cuenta que si se quiebra que gana, con las personas se podrian buscar formas de manejar la crisis, pero en el fondo despues de la borrachera de la mermelada, tenemos que asumir las cosas con la plata que hay,en USA 10 millones de personas perdieron su empleo en una semana, aqui no

La oposicion se creyo inteligente al dejar al gobierno sin recursos, un empresario aguanta hasta que fisicamente se da cuenta que si se quiebra que gana, con las personas se podrian buscar formas de manejar la crisis, pero en el fondo despues de la borrachera de la mermelada, tenemos que asumir las cosas con la plata que hay,en USA 10 millones de personas perdieron su empleo en una semana, aqui no

Gustavo Adolfo

08 de Abril

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Y que tiene que ver la oposición con dejar al gobierno sin recursos? la bodeg...+ ver más

Y que tiene que ver la oposición con dejar al gobierno sin recursos? la bodeguita no pierde oportunidad para sembrar cizaña.

Elgatodeschrodinger

08 de Abril

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En serio bodeguita,quiere ver desde cuando estoy comentando y porque sali en la seccion de usuarios destacados de la silla, algunos tenemos dinero yo no solo conozco a juanita en persona sino que los de blogoeconomia, fueron compañeros mios, que usted a pesar de ser abogado no entienda como se aprueba el presupuesto y la reforma fiscal no es mi problema, para ello hay que leer, trate no es dificil

En serio bodeguita,quiere ver desde cuando estoy comentando y porque sali en la seccion de usuarios destacados de la silla, algunos tenemos dinero yo no solo conozco a juanita en persona sino que los de blogoeconomia, fueron compañeros mios, que usted a pesar de ser abogado no entienda como se aprueba el presupuesto y la reforma fiscal no es mi problema, para ello hay que leer, trate no es dificil

Gustavo Adolfo

08 de Abril

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Ahhh, lo dice por la aprobación del presupuesto. Pero sigo sin entender ¿el ...+ ver más

Ahhh, lo dice por la aprobación del presupuesto. Pero sigo sin entender ¿el presupuesto incluía la atención del emergencia sanitaria? Lo de la bodeguita lo digo porque usted comenta cada artículo con el mismo discurso de defensa ciega del uribismo, eso no quiere decir que no pueda conocer a Juanita, a los de Blog economía o al que sea. Felicitaciones por tener dinero XD

Elgatodeschrodinger

08 de Abril

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Cuando uno no sabe leer o no tiene criterio por eso cree todos los comentarios son iguales,las personas sin imaginacion o mundo,no entienden que existen personas que pueden pensar diferente,porque el capitalismo es un coco para los pobres que los zurdos crearon para poder tenerlos de clientelas, no defiendo ciegamente al uribismo,me es util, el presupuesto tiene ingresos esa es la limitante,lea si

Cuando uno no sabe leer o no tiene criterio por eso cree todos los comentarios son iguales,las personas sin imaginacion o mundo,no entienden que existen personas que pueden pensar diferente,porque el capitalismo es un coco para los pobres que los zurdos crearon para poder tenerlos de clientelas, no defiendo ciegamente al uribismo,me es util, el presupuesto tiene ingresos esa es la limitante,lea si

AlvaroH

08 de Abril

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Qué cínicos ustedes los uribistas. Prometieron más empleo y más salarios, ...+ ver más

Qué cínicos ustedes los uribistas. Prometieron más empleo y más salarios, menos IVA, y una cantidad de cosas. Ahora salen a lavarse las manos.

Juan David Gonzalez

08 de Abril

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Creo que es una amenaza para la salud publica, quien no se este lavando las ma...+ ver más

Creo que es una amenaza para la salud publica, quien no se este lavando las manos en este momento es un sucio psicopata, uno no promete mas empleo y salario, sino las condiciones para darlas pero si uno no soborna al congreso como están aconstumbrados los santistas, toca hacer lo que se pueda, por cierto donde vio los recursos del erario, que ni las calificadoras vieron,se los imagino en el monte?

vicalver

08 de Abril

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El estado deberia en lugar de estar preocupado por el sector financiero asumir...+ ver más

El estado deberia en lugar de estar preocupado por el sector financiero asumir el pago de los salarios de la pequeña y mediana industria y asumir una parte de las necesidades de los independientes cubriendo una parte de la suma con que aportaban a salud, eso si sería ayuda no una serie de medidas pendejas que solo difieren el pago cuan se han perdido ingresos que no se recuperaran

Henry Castro Gerardino

08 de Abril

140 Seguidores

Ud propone que el costo lo pague únicamente el gobierno. Eso es un imposible ...+ ver más

Ud propone que el costo lo pague únicamente el gobierno. Eso es un imposible pues se necesitarían recursos que nunca se acabaran. Lo que se pide es que los empresarios asuman parte de los costos, al fin y al cabo todos los años incrementan sus capitales a costa del trabajo de sus empleados. Diferir un pago si ayuda y mucho, solo ud no lo puede ver. Cuando se recupere la economía se podrá pagar

AlvaroH

08 de Abril

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Hoy por hoy, usted está dependiendo de la buena voluntad de los empresarios, ...+ ver más

Hoy por hoy, usted está dependiendo de la buena voluntad de los empresarios, porque nada los obliga a hacerlo.

Caribdis

08 de Abril

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La estrategia de proteger el empleo a costa de las empresas es miope y corto p...+ ver más

La estrategia de proteger el empleo a costa de las empresas es miope y corto plazista. Muchas empresas tienen un panorama de flujo de caja grave a mediano plazo. No permitir que las compañías se redimensionen a su nueva realidad solo va a llevar a quiebras, más desempleo, y una recuperación mucho más sufrida. Los empresarios y emprendedores no son los malos del paso. Estan haciendo lo que pueden.

Gustavo Adolfo

08 de Abril

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Dejar a los trabajadores en la calle es un error, si no hay salarios no hay co...+ ver más

Dejar a los trabajadores en la calle es un error, si no hay salarios no hay consumo y por lo tanto no hay ventas. Dejar quebrar las empresas es un error, si no hay infraestructura productiva no tenemos los bienes que necesitamos consumir. Creo que solo queda la opción del gasto público, he aquí la importancia de la disciplina fiscal.

AlvaroH

08 de Abril

0 Seguidores

La disciplina fiscal debe ser inteligente, no es una actitud para todo tiempo ...+ ver más

La disciplina fiscal debe ser inteligente, no es una actitud para todo tiempo y toda situación. Menos cuando hay recursos disponibles que no se han gastado.

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