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Por Efraín Rincón · 28 de Enero de 2021

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Colombia lleva 52.523 fallecidos y más de dos millones de contagios de covid. En medio de una segunda ola de la pandemia, no se sabe qué día llegarán las vacunas para empezar a vacunar, ni cuántas serán. 

Mientras tanto, siete países de la región (México, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Chile, Argentina y Brasil) ya han recibido y puesto vacunas. 

Según catorce fuentes, entre Gobierno y expertas de este y otros países, estos son los cuatro factores de la demora con las vacunas: el Gobierno prefirió empezar con más información sobre las vacunas; no puede producir vacunas, por lo que negoció con menos poder que Brasil, México o Argentina; el Ministerio de Salud tardó en llegar a acuerdos, en parte por una dura puja con algunas farmacéuticas; y hubo demoras en tomar algunas decisiones clave.

Colombia buscó menos riesgo

El 27 de noviembre del 2020 el Ministro de Salud, Fernando Ruiz, dijo “no vamos adquirir vacunas que no tengan las respectivas aprobaciones de las agencias internacionales”. La idea era esperar a que hubiera un mínimo de seguridad de que las vacunas funcionaban y eran seguras antes de lanzarse a comprarlas.

Por eso, Colombia se enfocó en las vacunas con más información y más conocidas, como las de Pfizer, Janssen, Astrazeneca, y no en las vistas con más sospecha, especialmente la rusa llamada Sputnik.

De hecho, la fase de estudios en la que estaban las vacunas más avanzadas hacia octubre del año pasado, la fase 3 o de estudios de efectividad y seguridad, es en la que históricamente ha fracasado más o menos la mitad de proyectos de vacunas.

Por eso es que el país anunció los acuerdos de compra con Astrazeneca y Pfizer el 16 y 17 de diciembre, respectivamente, pocas semanas después de que ellas compartieran sus primeros resultados internos de eficacia; y cuando la FDA acababa de aprobar la de Pfizer. 

Para el congresista de Cambio Radical, Jose Daniel López, esta espera y “extrema cautela” del Ministro demoraron la compra de las vacunas.  “Colombia no quiso comprar vacunas a riesgo”, le dijo a La Silla. 

En contraste, otros países se arriesgaron más e incluso anunciaron meses antes de conocer los resultados de esas farmacéuticas.

  • Chile firmó un acuerdo con Pfizer el 22 de septiembre, y ese día el presidente Sebastián Piñera reiteró el acuerdo con Astrazeneca. Gracias a eso llegaron 10.000 dosis de Pfizer el 24 de diciembre. 
  • Ecuador firmó acuerdos con Pfizer el 21 de octubre y un contrato con Astrazeneca ese mes. El 20 de enero llegaron 8.000 dosis.
  • México formalizó “contratos de precompra” con Pfizer, Astrazeneca y Cansino el 13 de octubre y el 23 de diciembre llega al país el primer lote con 3.000 dosis de vacunas del laboratorio gringo.  
  • Costa Rica firmó un acuerdo de compra el 1 de octubre con Pfizer y el 12 de noviembre con Astrazeneca. Recibió 9.750 dosis de vacuna el 23 de diciembre.

Esos avances, en todo caso, han sido pequeños: las dosis que se han aplicado en estos países no superan el 1 por ciento de su población.

De hecho las 8.000 dosis de Pfizer de Ecuador “no alcanzaron ni para las muelas”, le contó a La Silla la farmacoepidemióloga ecuatoriana, Belen Mena. Según el Gobierno de Ecuador, Pfizer se comprometió a entregar 86.000 dosis entre el 18 de enero y finales de marzo. 

Colombia no pudo ofrecer la producción de vacunas

Otros países ya comenzaron a vacunar con farmacéuticas diferentes a Pfizer, gracias a que también asumieron un mayor riesgo y sobre todo a que tienen laboratorios para producir vacunas. 

Esto, según expertos consultados por La Silla, les da una ventaja en la arena de la vacunación.

Para Augusto Galán, exministro de salud y director del centro de pensamiento Así vamos en salud, esas capacidades instaladas les permitieron ser el escenario de fases experimentales, “Eso hizo que la negociación fuera distinta y es lo que eventualmente estamos viendo”, afirma.

Y es que, como en el mundo hay poca capacidad para producir las vacunas y mucha demanda (por eso las demoras de Pfizer y Astrazeneca incluso con los países ricos), poner sobre la mesa la capacidad de hacerlas era un gancho muy grande para negociar.

  • Argentina anunció acuerdos con Sputnik el 2 de noviembre, pese a que sus resultados son discutidos porque no tienen revisión por otros expertos, y 7 de noviembre con Astrazeneca. El 24 llegó el primer lote desde Rusia.  

Ese país tiene una alianza con México para producir unas 250 millones de vacunas de Astrazeneca para América Latina (el 20 de enero llegó a México el principio activo para fabricar 6 millones de dosis).  

  • En Brasil la vacunación empezó el 17 de enero con vacunas de la farmacéutica China, Sinovac, producidas en colaboración con el Instituto Butantan, que es local.

Según explicó a La Silla Jorge Bermudez, vicepresidente de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), un centro de investigación en Brasil, en ese país dos laboratorios producirán vacunas contra el covid: el Butantan las de Sinovac, y Fiocruz las de Astrazeneca. Tienen, además, la posibilidad de que el Instituto de Tecnología de Paraná haga lo propio con las vacunas rusas de Gamaleya (Sputnik). 

Además, el 23 de enero recibió 2 millones de dosis de Astrazeneca, que llegaron desde la India. 

Colombia negoció fuerte con las farmacéuticas, sobre todo Pfizer

La Silla supo de tres fuentes con acceso directo a la negociación que el Ministerio de Salud se plantó en una negativa a las exigencias de las farmacéuticas de quedar exentas de cualquier responsabilidad por efectos negativos que pudieran llegar a tener sus vacunas. Eso especialmente con Pfizer, la primera con la que se arrancó la negociación.

Ese asunto, que surgió en medio de la negociación, fue el que aprovechó el Gobierno con el sonado y debatido proyecto de ley del uribista Ricardo Ferro, que era para otros temas pero aprovecharon para tratar de zanjar el asunto. 

Así, aprobado como Ley 2064, su artículo quinto dice que están exentas excepto por dolo (mala fe) o culpa grave (una torpeza tan grande que es como si fuera mala fe).

Los fabricantes de vacunas contra la Covid-19 adquiridas y suministradas por el Gobierno Nacional sólo serán responsables por acciones u omisiones dolosas o gravemente culposas, o por el incumplimiento de sus obligaciones de buenas prácticas de manufactura o de cualquier otra obligación que le haya sido impuesta en el proceso de aprobación.

Según supo La Silla de esas fuentes, a Pfizer le pareció insuficiente porque no quería asumir responsabilidad ni por dolo o culpa grave, y argumentó que el contrato se debía firmar bajo ley del Estado de Nueva York, donde eso era posible.

La puja subsiguiente, incluyendo conseguir abogados reputados en Nueva York, fue una causa de demora, según le confirmaron a La Silla dos fuentes del Gobierno que han estado cerca a las negociaciones. 

En ello coincide Carolina Gómez, del Centro de Pensamiento en Medicamentos y quien le ha hecho seguimiento a la negociación. “Lo que hizo el Gobierno fue resistir esa embestida”, enfatiza. 

De hecho, este asunto apareció en negociaciones de otros países cercanos, y explica en parte el porqué Perú es el otro país latinoamericano grande que no ha recibido vacunas.

Allí empezaron a negociar con Pfizer y, según explicó su Ministra de Salud, Pilar Mazzetti, chocaron por las reglas de exenciones de responsabilidad. 

En Argentina es todavía más claro el tema.

Aunque fue uno de los países que más aportó en personas para los ensayos clínicos de Pfizer y la vacuna ya tiene autorización de emergencia, no ha cerrado un acuerdo por sus diferencias en ese punto. 

Una fuente periodística de ese país le explicó a La Silla Vacía que, aunque no hay comunicaciones oficiales de por qué no se ha firmado el acuerdo, la demora se pudo deber a que el Gobierno sacó una Ley de vacunas para prevenir el covid-19 y en ella dijo que no se pueden incluir cláusulas de indemnidad para los laboratorios “originadas en maniobras fraudulentas, conductas maliciosas o negligencia”, es decir, dolo y culpa grave.

Pfizer, a diferencia de Sputnik y Astrazeneca, no aceptó, y siguen en negociaciones. 

Las decisiones no siempre se tomaron rápido

Según dos altas fuentes del Gobierno, en varios puntos de la negociación hubo impasses que la demoraron por lentitud burocrática o cambios en las decisiones.

Uno es que inicialmente el Gobierno pensó en apostarle todo al mecanismo multilateral Covax, para que Colombia no tuviera que negociar directamente con los laboratorios, que tienen menos poder frente a decenas de países unidos que además les anticiparon dinero para desarrollar las vacunas.

Pero tras pocas semanas quedó claro que no iba a funcionar, porque otros países avanzaban en negociaciones bilaterales y las farmacéuticas iban a poner su producción primero por esa vía, y porque como el mecanismo busca un acceso equitativo a las vacunas, no iban a llegar ni todas a Colombia ni primero al país.

Por eso arrancaron las negociaciones bilaterales.

Otro caso fue el de las cláusulas de inmunidad: una fuente explica  que ante la presión de Pfizer algunos funcionarios pensaron que era mejor ceder y permitirla absoluta, y que fue solo cuando la pregunta llegó a manos de la entonces secretaría jurídica de Palacio, Clara María González, que definió que eso no podía ser.

Esas consultas, más la dificultad en conseguir abogados en Nueva York para poderle argumentar a Pfizer que no era cierto que bajo la ley de ese Estado se pudiera exonerar de responsabilidad por mala fe y culpa grave, demoraron la decisión.

Las dos fuentes también coinciden que hubo tardanza porque la negociación la inició una entidad (el Ministerio de Salud) pero los acuerdos los firma otra (la Unidad de Gestión de Riesgos, Ungrd), y eso implica que lleguen nuevos funcionarios y abogados a revisar los acuerdos y empaparse del tema.

(Ninguna de las fuentes dio peso a la versión de que todo se demoró porque un abogado de la Ungrd se haya reunido con Pfizer en octubre y no hablara inglés, como dijo esta mañana Caracol Radio citando a un empresario a quien una fuente de Pfizer se lo contó. Eso porque la negociación la hizo el Ministerio, se hicieron en español y la Ungrd no negoció. De hecho, tres horas después de publicar esta nota, Caracol eliminó la información inicial).

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