El trago que hace machos

“¡Qué es lo que quiere con mi mamá!”, gritó un joven visiblemente alterado mientras se levantaba de la mesa, a desafiar a Luis Antonio Moreno Ramos.

Ramos, un agricultor de 27 años, estaba intercambiando teléfonos con Eudiges, la mamá del joven, una mujer una década mayor que él y no particularmente bella.

Era la segunda cerveza que le ofrecía a la señora que estaba celebrando el año nuevo con su hijo en la única cigarrería que abrió sus puertas la noche del primero de enero en el barrio Salitre Suba.

Los tres eran clientes asiduos de la cigarrería Los Pinos de Suba que frecuentan los vecinos del barrio. Eso era lo único que tenían en común, porque no se conocían personalmente,

Sin embargo, esa noche, el encuentro fue desafortunado. El muchacho y su mamá estaban tomando desde temprano, celebrando el año nuevo. Luis Antonio se había encontrado con el tendero unas horas antes y estaba esperando a que su hermano Mario acabara su turno de celador. Cuando Mario llegó pidió una cerveza, quería celebrar.

No tuvo tiempo de hacerlo, porque ante los gritos del muchacho, ambos se levantaron a enfrentarlo. Un par de puñetazos fueron suficientes para dominarlo. Después, junto con el dueño del bar lo sacaron del sitio y lo tiraron en la acera. Su mamá salió detrás de él.

El dueño del local bajó la reja. “Quería evitar más problemas”, le dijo a La Silla. Los Moreno Ramos volvieron a su mesa y se tomaron otro trago de cerveza, como si nada hubiera pasado.  

La Cigarrería Los Pinos es angosta y larga hacia el fondo. La mesa en la que estaban sentados era la segunda de las cuatro que están al lado izquierdo del bar, justo detrás del enrejado. Marío estaba de espaldas a la puerta y Luis Antonio al frente de él.

Seis minutos más tarde -la exactitud que marcó la cámara de seguridad que grabó todo-  el muchacho volvió a aparecer. Esta vez con un revólver cargado.  

Sólo se alcanzó a oír un “¡Ahora sí, qué!”. Después una ráfaga de disparos. “Yo antes me boté allá atrás de la nevera porque se agarró a botar plomo”, recuerda el dueño del local que cuando se incorporó nuevamente vio a Mario tumbado en el suelo y a Luis Antonio pidiendo ayuda, aún sentado en la silla de metal.

“Estaban molestando a la mamá y el chino si llegó y los jodió ahí. No fue ni por el horario. Eran como las 9:30 de la noche. Pero el chino estaba amanecido. Es que se creen muy machos pero siempre hay uno que es más macho”, sentencia con frialdad el tendero.

Fueron tres tiros. Uno fue a parar en la espalda de Mario, los otros dos impactaron un pulmón y la columna vertebral de Luis Antonio.

“Me dicen que Mario roncaba, estaba teniendo un ataque respiratorio”, cuenta Sandra Londoño de 19 años, la sobrina de los Moreno Ramos. Ella, a quien “su tío Mario” le ayudaba a pagar la universidad, se ha pasado todo el mes de enero tratando de averiguar exactamente qué pasó esa noche.

Incluso en ese momento, “Lucho podía hablar. Decía que no podía mover las piernas, que no podía levantarse, que alguien lo ayudara”, dice. El dueño del bar, que le contó todos los detalles, llamó a la Policía.

Nunca llegó la ambulancia. “Es que en esos casos hay que hacerle rápido. Usted sabe que una ambulancia se demora”, le diría más tarde el detective del caso a Sandra. Por eso, la policía optó por cerrar la calle con sus motos para detener un taxi, cualquier taxi, que recogiera a los hermanos y los trasladara al hospital.

Al primero que se llevaron fue a Mario que era el más grave. Dicen que murió en el taxi, a cuadras del Hospital de Suba. Después llegó Luis Antonio que casi de inmediato pasó a la sala de cirugías para removerle el pedazo de pulmón donde quedó guardada la bala. La otra, la de la columna, nunca saldrá de ahí.  

“Los médicos nos dijeron que era peor sacarla, que el daño ya estaba hecho y no podía causar más”, dice Londoño.

Con mucho trabajo, Luis Antonio sobrevivió para contar el cuento. Sin embargo, hasta ahora no ha podido hacerlo: está entubado para respirar. Además, es probable que no pueda volver a caminar. La bala quedó tan mal alojada en su cuerpo que la movilidad de sus piernas se perdió para siempre.

Sólo hasta el 28 de enero le pudieron contar la suerte que corrió su hermano. Los médicos le pidieron a la familia prudencia porque su estado de salud seguía siendo delicado. “Se siente culpable. Está muy mal emocionalmente”, le dijo a La Silla su sobrina.

A Mario lo enterraron en el traje de gala que usó el día que se graduó de suboficial del Ejército, su preferido. Aunque fue el primero de toda la familia que consiguió un grado de profesional, fue él quien tomó la decisión de retirarse de las filas. Me dijo que vio morir a mucha gente y que no quería que le pasara lo mismo”.

Por eso, hacía tres meses que estaba buscando trabajo. La llamada llegó al día siguiente en que murió: había pasado las primeras pruebas para ser escolta.

La familia se enteró el día del funeral cuando le entró la llamada a su celular. Acababan de llegar a Bogotá desde Chita, en Boyacá. También viajaron los papás de los hermanos Moreno, a pesar de ser un par de viejos que viven del campo y a quienes la vida ya les había robado otro hijo en un accidente de tránsito y sólo les llegó la justicia con una indemnización que “arreglaron” con el conductor del carro. Eso fue ya casi cinco años.

Esta vez, Sandra Londoño quiere que sí haya justicia y por eso se ha puesto al frente de la investigación. Aunque ella sabe con exactitud el nombre y el lugar donde está escondido el asesino de su tío -que la policía ha dicho públicamente que tiene plenamente identificado-, todavía no se ha librado ninguna orden de captura.

“Nos dijeron que sin una orden del fiscal no pueden hacer nada. Nosotros sabemos que el tipo está en Soacha, que tiene antecedentes y que fumaba droga. Sabemos que esto no nos va a devolver a mi tío ni que el otro camine. Pero no queremos que vuelva a pasar”, dice, mientras sostiene entre las manos la foto que dice que les entregó la mamá del asesino para ayudarlos a encontrarlo.

Su paradero es un misterio. Después de entregarles la foto, la señora León también desapareció del barrio. Por información de los investigadores, la familia sabe que a Eudiges también le podrían dictar orden de captura porque ella vió que su hijo sacó el arma y regresó al bar. Podrían acusarla de ser cómplice de su hijo.  Ahora la casa en la que vivían Eudiges y su hijo está en venta y la familia Moreno Ramos no tiene ninguna pista de su paradero. 

IN MEMORIAM
LA SUBA OSCURA

Cada vez que ocurra un asesinato en la localidad, este se ubicará en el mapa.

Si quiere enviar su mensaje de condolencia a la familia de algunas de las víctimas o sumar su nombre a quienes creen que nada justifica un asesinato en nuestro país, incluya su mensaje en la caja. Una vez sea aprobado aparecerá en este mismo espacio.

Para: La vida

Que inconcebible puede parecernos la muerte, pero a la vez como somos tan indiferentes e indolentes. Nuestros muertos, hijos de madres, como todos, hermanos de sangre o hermanos de barrio, de colegio, del parque, sin nombres y apellidos, el hijo de un vecino, el del amigo, el de la muchacha, el que no conozco. De ellos resulta la prueba mas cruda y sincera de nuestra sociedad; la prueba de nuestra misma conciencia, del olvido al que sometemos a nuestra triste prueba de la decadencia que convive casi como una historia eterna, de dejar a nuestros vivos y muertos enterrados en la memoria. Acá cabemos todos; cabemos a los que nos duele, a los que no nos duele, a los que nos hacemos que nos duele, mientras el televisor nos presenta otra noticia. Cabe un "gobierno" indiferente a sus muertos, que cada calle sepulta. cabe nuestra indiferencia que pide a gritos la justicia de "Nuestros" muertos, pero dejamos que lloren otros, a los que no conocemos, que nuestra voz, nuestras palabras se pierdan en el eco infinito del silencio.

Aun nos falta que en verdad nos duela, porque el día en que quizá sintamos el dolor, de sensación, del no poder, no creer; quizá ese día comprenderemos que nunca debimos enterrar a nuestros muertos.

luisa

Para: la revista

El fenómeno de la inseguridad especialmente en las grandes ciudades obedece a la ineficacia de la justicia formalmente, pero a la misma estructura económica desigual que rompe la solidaridad humana y convierte al ser humano en enemigo de si mismo

ulises

Para: la familia de paul esteban bernal parra

para toda la familia de santa muy dolorosa la muerte de paul no entiendo como murio asi si el no era problemático, si alguien de la familia me pudiera mandar un video de el les agradecería pues me quede sin ningun recuerdo de el

israel riveros

Para: la familia

"Una mujer alegre, sin problemas ni enemigos". Seguramente, así es como ella quería ser recordada. Gracias a La Silla por no borrar la humanidad de las víctimas de crímenes de odio. Y por recordar que es con h al final.

Isabel

Para: familiares de victimas

Nada justifica el arrebatarle la vida a un ser humano, Dios en grande misericordioso, que perdone a los victimarios y que acoja a las victimas, entendamos que el perdón es el camino de la salvación y de la paz.

Orlando Diaz

Para: lucina mejia y hermanos de orangel

mucha fuerza para superar esta dalta que nos hace orangel pero solo dios sabe lo que sucedio y el jusgara.

BRINNER RODTIGUEZ

Para: Para quienes aun estamos vivos.

Mas que firmar la Paz se debe educar y desarmar los espíritus, en este país el día mas violento es en la fiesta de la madre. Quieren mas pruebas?

Alberto

Para: Alejandro y Diego

¡Dios que historia tan triste!
Todo el pueblo velando a uno de los suyos, no a cualquiera, a uno muy especial. Un joven ser humano que toco mucho corazones... Diego qué dolor contaminarse de rabia, impunidad y dolor y actuar contra un inocente y vivir con eso...Paz en tu tumba Alejandro, paz en tu alma Diego, que te puedas perdonar...

Jeannette Rubiano

Para: Fiscalia y Jueces

No habría tantos crímenes sin Juzgar si en la fiscalía y los jueces no existiera corrupción, se entregaran más a la investigación a resolverlos y no dejarlos en libertad o darles casa por cárcel

Luis Vargas

Para: la familia de Alexander y la de Diego

Siento mucho que esto haya pasado. Si funcionara el 1,2,3 seguro que se hubiera evitado. Qué tristeza.

antonia perez

Para: Fiscalía y jueces

Este caso demuestra la abulia de la Fiscalía, la cual sólo presta especial interés si hay un impacto mediático relevante (aunque sus pruebas terminen seriamente cuestionadas ante cualquier tribunal).
Tal parece que será deber de los familiares recopilar pruebas y testimonios a fin de que este asesinato no quede impune.
Triste ver cómo la impunidad en Colombia está liderada por la pereza de tanto funcionario, quienes sólo se limitan a no complicarse ("enchicharronarse" creo que le llaman).

Yair Vera

Para: Maicol Alejandro Sarmiento

A pesar de que somos efímeros, nada justifica atentar contra la vida.

Gilberto Betancourt

Para: FAMILIA SANDRA

Lamentando mucho la pérdida d esta gran mujer y madre. Ojalá haya justicia. Yo también fui maltratada y sé lo q significa. Mi solidario abrazo Lo siento en el alma.

LEYLA

Para: Sandra Patricia

Mi solidaridad para la familia de Sandra, especialamente para el pequeño.
Nada podrá enmendar el crecer sin su madre.
Pensar en la labor de ser Madre, en criar seres de paz y tolerancia.

Milena Parra

Para: los familiares de las victimas

Un vacio que dejan, la violencia que se los llevo. Quedamos nosotros para escribir un nuevo capitulo. La vida es sagrada, NADA NADA justifica sus muertes. Un abrazo lleno de esperanza.

jennifer

Para: Familia de Sandra Q.E.P.D.

Acompañándolos de corazón por tan terrible tragedia de perder un ser querido. Que todo el peso de la ley recaiga contra el asesino Jorge Bernal. Un abrazo.

Maurico Mosquera

Para: familiares y amigos

No hay Justificaciónn alguna para poner fin a una vida ante. Dios todos somos iguales,algo que no henos podido entender, si no entendemos esto no entenderemos los valores de la vida.
un abrazo solidario

Edgar

Para: Sandra Rodríguez

soy vecina, me da mucha tristeza por lo que le sucedió a la
señora sandra,des afortunadamente no eta va en la casa , cuando ocurrieron
los hechos.Dios proteja a los niños que siempre los llevo en mi corazón.a
ese señor que le caiga el todo el peso de la ley, que este caso no sea los
que se archiven, o que quede en la impunidad

gloria naizaque

Para: Familiares de Sandra

que dolor tan grande que sigan pasando estas cosas, espero Dios les de fuerza y paciencia en su dolor y a ese demente asesino le den la pena máxima y sin beneficios por favor cuiden el bebé y saquen el perrito de la terraza el era parte de la familia u merece proteccion

Mireya soto

Para: Los familiares de Sandra

No los conozco, xo desde mi corazón reciban mis palabras de cariño y solidaridad en estos momentos de dolor, x favor rodeen a ese bebe q perdió a su madre.

Un abrazo,

Astrid

Astrid Salamanca Rahin

Para: la familia de Sandra.

Siendo hombre siento una profunda pena, por este tipo de hechos.

Edward

Para: Todos

Lo siento

Daniel

Para: La familia de Sandra Rodríguez

Los acompaño en su dolor. Es una tragedia para la familia, para el niño. Increíble el daño que se puede causar por sentirse dueño absoluto de la pareja.

CECILIA

Para: Todos

Nada, nada, nada justifica algo así. no entiendo en qué país vivimos. Lo siento por todos los que tienen que soportar actos como estos.

Angélica

Para: la familia de Nelson

Siento mucho que haya pasado esto. No puedo creer que por pinches 500 mil pesos maten una persona valiosa.

magaly

Para: Todos

Mi mas sentido pésame por su perdida

alber

Para: Todos

Los conocí a todos a través de estas historias. Muy triste. Ninguno merecía morir así.

Daniel

Para: Jose Rafael Contreras

De verdad siento mucho la muerte de este hombre trabajador. Que absurdo que lo mataran asi por robarlo.

Miguel

Para: Todos

Lo siento mucho

lorena