Caliche

Por una acera que desemboca en la calle principal (143 B) de Bilbao, uno de los últimos barrios de Suba sobre la ribera del río Bogotá, frente a una fachada de hojalata, siete gallos de pelea reciben el sol sobre el suntuoso plumaje. En la otra acera, un indigente de pelo largo enmarañado camina recogiendo palitos. Sumido en su mundo, arranca de pronto una carrera por la mitad de la vía y, detrás, un bus avanza resignado a la velocidad de crucero. Apostados en una esquina, matando el tiempo, tres muchachos del barrio, casi uniformados con ropas anchas, observan la escena. El relojero de la calle principal, un viejo de ojos entrecerrados, llama a uno de ellos y le pregunta por Jairo Andrés Ortiz Andrade, el último muchacho caído en Bilbao.

?Sí, Caliche, al man lo bajaron en Navidad, nos dejaron azules con lo que le pasó; pregunte por él en el parque que allá cualquiera le cuenta ?responde, indiferente.

Sobre un costado del parque La Virgen, a pocas casas de donde vivía Caliche, en un negocio de cabinas telefónicas, la muchacha que atiende recuerda la última vez que lo vio.

“No éramos amigos, éramos conocidos, pasó a saludarme el 24 en la tarde. Me dijo que andaba buscando trabajo. ¿Cómo era? Él era bien, un niñito, aunque luego se empezó a juntar con toda esta gente de por acá y cambió mucho, empezó con sus cosas, después se lo llevaron a prestar servicio y hacía poco que había vuelto”.

Sentados en la acera oeste del parque, sobre la misma carrera (151A) donde dos cuadras al norte balearon a Caliche, un grupo de muchachos del tipo rapero ?alguno de trece, alguno de quince, ninguno de más de diecisiete?, comparten un cigarrillo grueso de marihuana mientras hablan a media mañana.

—¿Que por qué le decían Caliche? No sé, así desde chinche le decían —dice otro muchacho que acomoda la cachucha sobre la cabeza.

—Vivía desde chiquito en este barrio, le gustaba jugar fútbol. Le gustaba farrear, hablar mierda, en este mismo parque —recuerda otro enfundado en una camisa de los Knicks.

?No llevaba sino veinte días en el barrio, había vuelto de la Marina... —interviene un tercero, de rostro invisible tras la nube de humo que circunda su rostro.

Los muchachos recuerdan la noticia contada por el periódico de sucesos: estando en su casa Caliche ?de 19 años? recibió una llamada, cogió la cicla y salió a la calle. Se encontró con tres muchachas y un tipo al que una de ellas le pasó un revólver. Después de cruzar dos o tres frases, le disparó directo a la cabeza.

—El día que lo mataron tenía un pantalón Levi's arena y una chaqueta ovejera. Él se vestía de gorra, así como uno —continúa el primer muchacho.

—Sí, el entierro fue en la doscientos, en el norte, siempre fue gente en el bus que salió del barrio ?agrega una muchacha, tal vez la menor.

—Él decía que tenía como tres novias pero al entierro llegaron cinco —dice el fan de los Nicks y todos se ríen.

En la familia el padre declaró para el periódico del día siguiente. La hermana espanta al último periodista poco más de un mes después. Y la madre ?según dice la sobrina que atiende a la puerta? no quiere saber más del asunto. Sobre la acera del parque, en cambio, los amigos de Caliche recuerdan.

—La noche del 24 yo estaba con él aquí mismo, tomamos pola —dice el muchacho de la cachucha—. Póquer, le gustaba la póquer.

—Fue a darle la Navidad a la mamá y salió en la cicla, como a las doce y media, y ahí fue que lo quemaron ?dice la muchacha.

?Derechito, por esta misma, puro en la esquina, donde está la obra —agrega otro más, con una mueca de la boca.

A Caliche, malherido, lo llevaron al Hospital de Suba y después al Simón Bolívar, donde murió. Desde el parque, uno de los muchachos señala una casa rosada y dice: “ahí vivía Caliche”.

A la puerta atiende una prima de Jairo Andrés Ortiz Andrade —el mismo rostro moreno claro, fino, el mismo derroche de juventud—. No dice una palabra de más. Firme, desesperanzada como tantas veces los habitantes de Suba, renuncia a cualquier verdad en el caso de Caliche. Da la vuelta por fin, se despide y entonces deja a la vista un grueso brazalete electrónico envuelto alrededor del tobillo derecho.

IN MEMORIAM
LA SUBA OSCURA

Cada vez que ocurra un asesinato en la localidad, este se ubicará en el mapa.

Si quiere enviar su mensaje de condolencia a la familia de algunas de las víctimas o sumar su nombre a quienes creen que nada justifica un asesinato en nuestro país, incluya su mensaje en la caja. Una vez sea aprobado aparecerá en este mismo espacio.

Para: La vida

Que inconcebible puede parecernos la muerte, pero a la vez como somos tan indiferentes e indolentes. Nuestros muertos, hijos de madres, como todos, hermanos de sangre o hermanos de barrio, de colegio, del parque, sin nombres y apellidos, el hijo de un vecino, el del amigo, el de la muchacha, el que no conozco. De ellos resulta la prueba mas cruda y sincera de nuestra sociedad; la prueba de nuestra misma conciencia, del olvido al que sometemos a nuestra triste prueba de la decadencia que convive casi como una historia eterna, de dejar a nuestros vivos y muertos enterrados en la memoria. Acá cabemos todos; cabemos a los que nos duele, a los que no nos duele, a los que nos hacemos que nos duele, mientras el televisor nos presenta otra noticia. Cabe un "gobierno" indiferente a sus muertos, que cada calle sepulta. cabe nuestra indiferencia que pide a gritos la justicia de "Nuestros" muertos, pero dejamos que lloren otros, a los que no conocemos, que nuestra voz, nuestras palabras se pierdan en el eco infinito del silencio.

Aun nos falta que en verdad nos duela, porque el día en que quizá sintamos el dolor, de sensación, del no poder, no creer; quizá ese día comprenderemos que nunca debimos enterrar a nuestros muertos.

luisa

Para: la revista

El fenómeno de la inseguridad especialmente en las grandes ciudades obedece a la ineficacia de la justicia formalmente, pero a la misma estructura económica desigual que rompe la solidaridad humana y convierte al ser humano en enemigo de si mismo

ulises

Para: la familia de paul esteban bernal parra

para toda la familia de santa muy dolorosa la muerte de paul no entiendo como murio asi si el no era problemático, si alguien de la familia me pudiera mandar un video de el les agradecería pues me quede sin ningun recuerdo de el

israel riveros

Para: la familia

"Una mujer alegre, sin problemas ni enemigos". Seguramente, así es como ella quería ser recordada. Gracias a La Silla por no borrar la humanidad de las víctimas de crímenes de odio. Y por recordar que es con h al final.

Isabel

Para: familiares de victimas

Nada justifica el arrebatarle la vida a un ser humano, Dios en grande misericordioso, que perdone a los victimarios y que acoja a las victimas, entendamos que el perdón es el camino de la salvación y de la paz.

Orlando Diaz

Para: lucina mejia y hermanos de orangel

mucha fuerza para superar esta dalta que nos hace orangel pero solo dios sabe lo que sucedio y el jusgara.

BRINNER RODTIGUEZ

Para: Para quienes aun estamos vivos.

Mas que firmar la Paz se debe educar y desarmar los espíritus, en este país el día mas violento es en la fiesta de la madre. Quieren mas pruebas?

Alberto

Para: Alejandro y Diego

¡Dios que historia tan triste!
Todo el pueblo velando a uno de los suyos, no a cualquiera, a uno muy especial. Un joven ser humano que toco mucho corazones... Diego qué dolor contaminarse de rabia, impunidad y dolor y actuar contra un inocente y vivir con eso...Paz en tu tumba Alejandro, paz en tu alma Diego, que te puedas perdonar...

Jeannette Rubiano

Para: Fiscalia y Jueces

No habría tantos crímenes sin Juzgar si en la fiscalía y los jueces no existiera corrupción, se entregaran más a la investigación a resolverlos y no dejarlos en libertad o darles casa por cárcel

Luis Vargas

Para: la familia de Alexander y la de Diego

Siento mucho que esto haya pasado. Si funcionara el 1,2,3 seguro que se hubiera evitado. Qué tristeza.

antonia perez

Para: Fiscalía y jueces

Este caso demuestra la abulia de la Fiscalía, la cual sólo presta especial interés si hay un impacto mediático relevante (aunque sus pruebas terminen seriamente cuestionadas ante cualquier tribunal).
Tal parece que será deber de los familiares recopilar pruebas y testimonios a fin de que este asesinato no quede impune.
Triste ver cómo la impunidad en Colombia está liderada por la pereza de tanto funcionario, quienes sólo se limitan a no complicarse ("enchicharronarse" creo que le llaman).

Yair Vera

Para: Maicol Alejandro Sarmiento

A pesar de que somos efímeros, nada justifica atentar contra la vida.

Gilberto Betancourt

Para: FAMILIA SANDRA

Lamentando mucho la pérdida d esta gran mujer y madre. Ojalá haya justicia. Yo también fui maltratada y sé lo q significa. Mi solidario abrazo Lo siento en el alma.

LEYLA

Para: Sandra Patricia

Mi solidaridad para la familia de Sandra, especialamente para el pequeño.
Nada podrá enmendar el crecer sin su madre.
Pensar en la labor de ser Madre, en criar seres de paz y tolerancia.

Milena Parra

Para: los familiares de las victimas

Un vacio que dejan, la violencia que se los llevo. Quedamos nosotros para escribir un nuevo capitulo. La vida es sagrada, NADA NADA justifica sus muertes. Un abrazo lleno de esperanza.

jennifer

Para: Familia de Sandra Q.E.P.D.

Acompañándolos de corazón por tan terrible tragedia de perder un ser querido. Que todo el peso de la ley recaiga contra el asesino Jorge Bernal. Un abrazo.

Maurico Mosquera

Para: familiares y amigos

No hay Justificaciónn alguna para poner fin a una vida ante. Dios todos somos iguales,algo que no henos podido entender, si no entendemos esto no entenderemos los valores de la vida.
un abrazo solidario

Edgar

Para: Sandra Rodríguez

soy vecina, me da mucha tristeza por lo que le sucedió a la
señora sandra,des afortunadamente no eta va en la casa , cuando ocurrieron
los hechos.Dios proteja a los niños que siempre los llevo en mi corazón.a
ese señor que le caiga el todo el peso de la ley, que este caso no sea los
que se archiven, o que quede en la impunidad

gloria naizaque

Para: Familiares de Sandra

que dolor tan grande que sigan pasando estas cosas, espero Dios les de fuerza y paciencia en su dolor y a ese demente asesino le den la pena máxima y sin beneficios por favor cuiden el bebé y saquen el perrito de la terraza el era parte de la familia u merece proteccion

Mireya soto

Para: Los familiares de Sandra

No los conozco, xo desde mi corazón reciban mis palabras de cariño y solidaridad en estos momentos de dolor, x favor rodeen a ese bebe q perdió a su madre.

Un abrazo,

Astrid

Astrid Salamanca Rahin

Para: la familia de Sandra.

Siendo hombre siento una profunda pena, por este tipo de hechos.

Edward

Para: Todos

Lo siento

Daniel

Para: La familia de Sandra Rodríguez

Los acompaño en su dolor. Es una tragedia para la familia, para el niño. Increíble el daño que se puede causar por sentirse dueño absoluto de la pareja.

CECILIA

Para: Todos

Nada, nada, nada justifica algo así. no entiendo en qué país vivimos. Lo siento por todos los que tienen que soportar actos como estos.

Angélica

Para: la familia de Nelson

Siento mucho que haya pasado esto. No puedo creer que por pinches 500 mil pesos maten una persona valiosa.

magaly

Para: Todos

Mi mas sentido pésame por su perdida

alber

Para: Todos

Los conocí a todos a través de estas historias. Muy triste. Ninguno merecía morir así.

Daniel

Para: Jose Rafael Contreras

De verdad siento mucho la muerte de este hombre trabajador. Que absurdo que lo mataran asi por robarlo.

Miguel

Para: Todos

Lo siento mucho

lorena