El Gato

Por el portillo sin guarda de un enrejado sobre la calle 127, donde muere la avenida Córdoba, pasa un muchacho a mitad de la tarde ?y como él otros buscando el follaje que todo lo calla?, hacia la espesura, bajo la sombra de los últimos edificios que colindan con la ronda del canal. Se pierde a veces entre los árboles, camina, camina sin tregua. Parece ir rezando, en voz baja, desprovisto de rituales, enajenado.

No atiende llamados, admite que conocía al Gato, pero solo atina a decir de él, sin detener la marcha, como tantas otras veces respondió la moral de la calle, “No, ya para qué si el man paila”.

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En la esquina aledaña, durante un receso que le concede el semáforo en verde a la familia que allí trabaja, una vendedora de caramelos lo recuerda bien: “alto, mono, de pelo corto, hasta se afeitaba. Él traía cosas y nos vendía, lo que se encontrara en la basura… De la reja para adentro fue que lo mataron; todavía se ven por ahí las cintas amarillas si busca bien por la orilla del caño”.

Tenía alrededor de 25 años, según la descripción de los vendedores en ese semáforo. Tenía novia y una carreta y una pandilla de perros. Decía que su familia vivía en Suba, que tenía hijos; decía también que era de Tocancipá. Quienes lo conocieron siempre por los alrededores del Canal Córdoba cuentan que de la calle se esfumaba a veces pero volvía, siempre volvía.

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“ALERTA… Increíble… Fue encontrado el cadáver de un hombre flotando en las aguas del humedal Córdoba de Suba en el noroccidente de Bogotá. Transeúntes que pasaban por la zona detectaron la presencia del cuerpo del parroquiano a quien conocían en el sector con el alias del “Gato”, un reconocido reciclador de oficio de la localidad 11. Unidades de criminalística al llegar al lugar y realizar la inspección y traslado del cuerpo del cartonero a Medicina Legal, lograron identificarlo como Luis Eduardo Rondón”.

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?Gato, no me gusta ver esa basura regada…, no me gusta, no me gusta.

Otro día le echó candela a un arrume de cables, y le dijimos: “que no gato, que nos vienen a chimbiar los policías”, y de la piedra que nos dio le tiré el colchón al caño. Yo soy muy tranquilito pero él era a darnos en la nuca, se estaba poniendo tramposito con los del mismo gremio de uno.

Llevo 20 años en el humedal, de lado a lado, viviendo donde se puede hasta que algún policía me dice “no lo quiero ver acá” (“no me mire si no me quiere ver”, le dije una vez a un hijueputa de esos). Yo soy una persona drogadicta pero no me meto con nadie.

¿Que si era buena gente el gato ese? Medio tombolero, la verdad.

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El plástico sobre el techo del cambuche relumbra a la distancia como un espejo de agua en el bosque. Rodeado de herramientas ?vasijas, rastrillo, costales?, provisto de un pequeño cilindro de gas, Alfonso Martínez vive con su compañera en un descampado minúsculo a pocos metros del Canal Córdoba, del enrejado del Acueducto hacia adentro.

La cabeza disecada de un novillo, colgando de una rama a la entrada del predio, anuncia a los visitantes que este es un paraje habitado.

Martínez, también reciclador, dicharachero “modelo sesenta y dos”, desentendido de los afanes del mundo, por temporadas un hijo pródigo de su natal Armenia, se sienta al frente de su casa, en el que vendría a ser el porche, sobre la tierra viva entapetada, y advierte:

?Si quiere hablar le toca seguir con confianza. A mí me gusta hablar como testigo porque los periodistas inventan: dizque asuntos de drogas, dizque los paisas, dizque ajustes de cuentas. ¡Qué van a saber…! ?dice, moviendo los brazos sin pausa, como con vida propia, lúcido.

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?A mí en esos chicharrones no me gusta meterme ?dijo el policía, a lo mejor desconfiando de la denuncia o del denunciante, a lo mejor él mismo un impresentable.

?¿Entonces qué, lo dejo a que se pudra en el caño? ¿O me lo llevo yo para el cambuche? ?respondió Martínez, desesperado, sin saber qué más hacer con el hallazgo de la mañana.

Casi una hora después llegó por fin el camión de los bomberos, seguido de una patrulla de policía.

?No le vimos las heridas, pero según dicen en el periódico lo apuñalearon ?cuenta tres semanas después Martínez, quien por esta vez confía en el dicho de los periodistas.

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La noche anterior, pasada la media noche, Martínez se había despertado sobresaltado, convencido de haber oído un llamado de auxilio proveniente del lado este del canal. Tomó su linterna, salió hacia a la orilla y alumbró para todas partes. Nada. Al día siguiente, la mañana del 17 de diciembre, su compañera Consuelo oyó el latido de los perros y, suponiendo que eran los tres criollos que los acompañan ?no la pandilla perruna del Gato? se fue a ver si tenían agua, a darles algo de comer.

Veinte o treinta metros al norte del cambuche, al pie de un zanjón, bocabajo, con los pies dentro del agua del canal, la mujer encontró el cadáver de Luis Eduardo Rondón, a quien llamaban el Gato.

IN MEMORIAM
LA SUBA OSCURA

Cada vez que ocurra un asesinato en la localidad, este se ubicará en el mapa.

Si quiere enviar su mensaje de condolencia a la familia de algunas de las víctimas o sumar su nombre a quienes creen que nada justifica un asesinato en nuestro país, incluya su mensaje en la caja. Una vez sea aprobado aparecerá en este mismo espacio.

Para: La vida

Que inconcebible puede parecernos la muerte, pero a la vez como somos tan indiferentes e indolentes. Nuestros muertos, hijos de madres, como todos, hermanos de sangre o hermanos de barrio, de colegio, del parque, sin nombres y apellidos, el hijo de un vecino, el del amigo, el de la muchacha, el que no conozco. De ellos resulta la prueba mas cruda y sincera de nuestra sociedad; la prueba de nuestra misma conciencia, del olvido al que sometemos a nuestra triste prueba de la decadencia que convive casi como una historia eterna, de dejar a nuestros vivos y muertos enterrados en la memoria. Acá cabemos todos; cabemos a los que nos duele, a los que no nos duele, a los que nos hacemos que nos duele, mientras el televisor nos presenta otra noticia. Cabe un "gobierno" indiferente a sus muertos, que cada calle sepulta. cabe nuestra indiferencia que pide a gritos la justicia de "Nuestros" muertos, pero dejamos que lloren otros, a los que no conocemos, que nuestra voz, nuestras palabras se pierdan en el eco infinito del silencio.

Aun nos falta que en verdad nos duela, porque el día en que quizá sintamos el dolor, de sensación, del no poder, no creer; quizá ese día comprenderemos que nunca debimos enterrar a nuestros muertos.

luisa

Para: la revista

El fenómeno de la inseguridad especialmente en las grandes ciudades obedece a la ineficacia de la justicia formalmente, pero a la misma estructura económica desigual que rompe la solidaridad humana y convierte al ser humano en enemigo de si mismo

ulises

Para: la familia de paul esteban bernal parra

para toda la familia de santa muy dolorosa la muerte de paul no entiendo como murio asi si el no era problemático, si alguien de la familia me pudiera mandar un video de el les agradecería pues me quede sin ningun recuerdo de el

israel riveros

Para: la familia

"Una mujer alegre, sin problemas ni enemigos". Seguramente, así es como ella quería ser recordada. Gracias a La Silla por no borrar la humanidad de las víctimas de crímenes de odio. Y por recordar que es con h al final.

Isabel

Para: familiares de victimas

Nada justifica el arrebatarle la vida a un ser humano, Dios en grande misericordioso, que perdone a los victimarios y que acoja a las victimas, entendamos que el perdón es el camino de la salvación y de la paz.

Orlando Diaz

Para: lucina mejia y hermanos de orangel

mucha fuerza para superar esta dalta que nos hace orangel pero solo dios sabe lo que sucedio y el jusgara.

BRINNER RODTIGUEZ

Para: Para quienes aun estamos vivos.

Mas que firmar la Paz se debe educar y desarmar los espíritus, en este país el día mas violento es en la fiesta de la madre. Quieren mas pruebas?

Alberto

Para: Alejandro y Diego

¡Dios que historia tan triste!
Todo el pueblo velando a uno de los suyos, no a cualquiera, a uno muy especial. Un joven ser humano que toco mucho corazones... Diego qué dolor contaminarse de rabia, impunidad y dolor y actuar contra un inocente y vivir con eso...Paz en tu tumba Alejandro, paz en tu alma Diego, que te puedas perdonar...

Jeannette Rubiano

Para: Fiscalia y Jueces

No habría tantos crímenes sin Juzgar si en la fiscalía y los jueces no existiera corrupción, se entregaran más a la investigación a resolverlos y no dejarlos en libertad o darles casa por cárcel

Luis Vargas

Para: la familia de Alexander y la de Diego

Siento mucho que esto haya pasado. Si funcionara el 1,2,3 seguro que se hubiera evitado. Qué tristeza.

antonia perez

Para: Fiscalía y jueces

Este caso demuestra la abulia de la Fiscalía, la cual sólo presta especial interés si hay un impacto mediático relevante (aunque sus pruebas terminen seriamente cuestionadas ante cualquier tribunal).
Tal parece que será deber de los familiares recopilar pruebas y testimonios a fin de que este asesinato no quede impune.
Triste ver cómo la impunidad en Colombia está liderada por la pereza de tanto funcionario, quienes sólo se limitan a no complicarse ("enchicharronarse" creo que le llaman).

Yair Vera

Para: Maicol Alejandro Sarmiento

A pesar de que somos efímeros, nada justifica atentar contra la vida.

Gilberto Betancourt

Para: FAMILIA SANDRA

Lamentando mucho la pérdida d esta gran mujer y madre. Ojalá haya justicia. Yo también fui maltratada y sé lo q significa. Mi solidario abrazo Lo siento en el alma.

LEYLA

Para: Sandra Patricia

Mi solidaridad para la familia de Sandra, especialamente para el pequeño.
Nada podrá enmendar el crecer sin su madre.
Pensar en la labor de ser Madre, en criar seres de paz y tolerancia.

Milena Parra

Para: los familiares de las victimas

Un vacio que dejan, la violencia que se los llevo. Quedamos nosotros para escribir un nuevo capitulo. La vida es sagrada, NADA NADA justifica sus muertes. Un abrazo lleno de esperanza.

jennifer

Para: Familia de Sandra Q.E.P.D.

Acompañándolos de corazón por tan terrible tragedia de perder un ser querido. Que todo el peso de la ley recaiga contra el asesino Jorge Bernal. Un abrazo.

Maurico Mosquera

Para: familiares y amigos

No hay Justificaciónn alguna para poner fin a una vida ante. Dios todos somos iguales,algo que no henos podido entender, si no entendemos esto no entenderemos los valores de la vida.
un abrazo solidario

Edgar

Para: Sandra Rodríguez

soy vecina, me da mucha tristeza por lo que le sucedió a la
señora sandra,des afortunadamente no eta va en la casa , cuando ocurrieron
los hechos.Dios proteja a los niños que siempre los llevo en mi corazón.a
ese señor que le caiga el todo el peso de la ley, que este caso no sea los
que se archiven, o que quede en la impunidad

gloria naizaque

Para: Familiares de Sandra

que dolor tan grande que sigan pasando estas cosas, espero Dios les de fuerza y paciencia en su dolor y a ese demente asesino le den la pena máxima y sin beneficios por favor cuiden el bebé y saquen el perrito de la terraza el era parte de la familia u merece proteccion

Mireya soto

Para: Los familiares de Sandra

No los conozco, xo desde mi corazón reciban mis palabras de cariño y solidaridad en estos momentos de dolor, x favor rodeen a ese bebe q perdió a su madre.

Un abrazo,

Astrid

Astrid Salamanca Rahin

Para: la familia de Sandra.

Siendo hombre siento una profunda pena, por este tipo de hechos.

Edward

Para: Todos

Lo siento

Daniel

Para: La familia de Sandra Rodríguez

Los acompaño en su dolor. Es una tragedia para la familia, para el niño. Increíble el daño que se puede causar por sentirse dueño absoluto de la pareja.

CECILIA

Para: Todos

Nada, nada, nada justifica algo así. no entiendo en qué país vivimos. Lo siento por todos los que tienen que soportar actos como estos.

Angélica

Para: la familia de Nelson

Siento mucho que haya pasado esto. No puedo creer que por pinches 500 mil pesos maten una persona valiosa.

magaly

Para: Todos

Mi mas sentido pésame por su perdida

alber

Para: Todos

Los conocí a todos a través de estas historias. Muy triste. Ninguno merecía morir así.

Daniel

Para: Jose Rafael Contreras

De verdad siento mucho la muerte de este hombre trabajador. Que absurdo que lo mataran asi por robarlo.

Miguel

Para: Todos

Lo siento mucho

lorena