Los forasteros

Los hermanos Barrera llegaron al paradero de buses junto al parque Piloto en el Nuevo Tibabuyes. Daniel, el menor, se iba para Bello, Antioquia, a celebrar la navidad con su familia. Carlos lo estaba despidiendo pero la separación iba a ser corta, él iba a viajar al día siguiente. Llegó. No el bus sino una moto. El parrillero se apeó, apuntó, halo el gatillo y le dio un tiro en la canilla a Daniel. Carlos gritó: “¡No, mi hermanito no!” y el pistolero, como atendiendo a su solicitud, le cosió el pecho con tres balazos. Silenciado el hermano mayor, el sicario volvió la vista hacia Daniel quien se arrastraba por el pavimento.

Días antes los hermanos Barrera no se querían ir de Bello; justo esa semana, justo en Medellín, el Atlético Nacional iba a jugar la final de la Liga Águila contra el Junior de Barranquilla. La empresa de mantenimiento de ascensores y escaleras eléctricas en la que trabajaban los mandó a la capital. El partido en el que su equipo consiguió la copa que le faltaba para convertirse en el “Más veces Campeón” lo tuvieron que celebrar lejos de Antioquia.

Para la navidad querían estar en Bello. Salieron del lugar en el que estaban hospedados, una casa de tres pisos en el barrio La Cañiza, en Suba. Caminaron un par de cuadras hasta el paradero en el que Daniel iba a coger el bus hasta el terminal de transportes. No parecía ese un barrio de la Bogotá fría y hostil que a veces se imaginan en la provincia. Frente a ellos se extendía el Parque Piloto, verde y soleado, que dos semanas después está lleno de  vecinos que descansan en él todas las tardes.

El escándalo de pólvora irrumpió en la tranquilidad de esa tarde del 22 de diciembre. La pierna de Daniel estaba destrozada y Carlos yacía en el andén. El sicario no había terminado. Volvió a apuntarle a Daniel y disparó dos veces más. Un proyectil le atravesó el hombro, el otro se clavó en el antebrazo con el que se tapó la cara. El gatillero se subió a la moto y desapareció entre las calles de Suba. El auxilio que Daniel pedía a gritos llegó minutos más tarde en la ambulancia pero ninguno hubiera sido suficiente para salvarle la vida a Carlos.

Daniel le prohibió a su familia hacer el funeral de Carlos Andrés mientras estuviera en el hospital. El 25 de diciembre interrumpió el proceso de recuperación para ir a la ceremonia a despedirse de su hermano mayor. Toda la historia del 22 de diciembre se fue para Bello; los vecinos del Nuevo Tibabuyes recuerdan del atentado rumores, la mancha de sangre que quedó en el pavimento.

“No, es que esos muchachos no eran de acá. Nadie los conocía”, dice la mujer que atiende la farmacia de la esquina del parque.

Por rastro los sicarios no dejaron más que la hipótesis de un amigo de la familia de que el ataque fue parte del enfrentamiento entre Los Paisas y los Boyacos, las pandillas que operan en la localidad desde hace tiempo y que sobreviven a pesar de las continuas capturas de la Policía, como ha contado Crimen y Castigo.

En Bello sí que recuerdan a Carlos Andrés. Uno de sus amigos lo describió como una persona tan trabajadora como parrandera. Recuerda que en el barrio les pedía la hoja de vida a todos sus amigos para tratar de conseguirles puesto en las empresas que trabajaba. Con la descripción coincide la afirmación de un entierro con muchos asistentes.

“Carlos siempre estaba feliz, sonriente” dice su amigo. “A donde llegaba pedía que le pusieran la canción Siempre Alegre”:

“Hay que pasar la vida siempre alegre,

después que uno se muere de que vale

Hay que gozar de todos los placeres,

cuando uno va a morir, nadie lo sabe”

Siempre Alegre – Raphy Leavit

IN MEMORIAM
LA SUBA OSCURA

Cada vez que ocurra un asesinato en la localidad, este se ubicará en el mapa.

Si quiere enviar su mensaje de condolencia a la familia de algunas de las víctimas o sumar su nombre a quienes creen que nada justifica un asesinato en nuestro país, incluya su mensaje en la caja. Una vez sea aprobado aparecerá en este mismo espacio.

Para: La vida

Que inconcebible puede parecernos la muerte, pero a la vez como somos tan indiferentes e indolentes. Nuestros muertos, hijos de madres, como todos, hermanos de sangre o hermanos de barrio, de colegio, del parque, sin nombres y apellidos, el hijo de un vecino, el del amigo, el de la muchacha, el que no conozco. De ellos resulta la prueba mas cruda y sincera de nuestra sociedad; la prueba de nuestra misma conciencia, del olvido al que sometemos a nuestra triste prueba de la decadencia que convive casi como una historia eterna, de dejar a nuestros vivos y muertos enterrados en la memoria. Acá cabemos todos; cabemos a los que nos duele, a los que no nos duele, a los que nos hacemos que nos duele, mientras el televisor nos presenta otra noticia. Cabe un "gobierno" indiferente a sus muertos, que cada calle sepulta. cabe nuestra indiferencia que pide a gritos la justicia de "Nuestros" muertos, pero dejamos que lloren otros, a los que no conocemos, que nuestra voz, nuestras palabras se pierdan en el eco infinito del silencio.

Aun nos falta que en verdad nos duela, porque el día en que quizá sintamos el dolor, de sensación, del no poder, no creer; quizá ese día comprenderemos que nunca debimos enterrar a nuestros muertos.

luisa

Para: la revista

El fenómeno de la inseguridad especialmente en las grandes ciudades obedece a la ineficacia de la justicia formalmente, pero a la misma estructura económica desigual que rompe la solidaridad humana y convierte al ser humano en enemigo de si mismo

ulises

Para: la familia de paul esteban bernal parra

para toda la familia de santa muy dolorosa la muerte de paul no entiendo como murio asi si el no era problemático, si alguien de la familia me pudiera mandar un video de el les agradecería pues me quede sin ningun recuerdo de el

israel riveros

Para: la familia

"Una mujer alegre, sin problemas ni enemigos". Seguramente, así es como ella quería ser recordada. Gracias a La Silla por no borrar la humanidad de las víctimas de crímenes de odio. Y por recordar que es con h al final.

Isabel

Para: familiares de victimas

Nada justifica el arrebatarle la vida a un ser humano, Dios en grande misericordioso, que perdone a los victimarios y que acoja a las victimas, entendamos que el perdón es el camino de la salvación y de la paz.

Orlando Diaz

Para: lucina mejia y hermanos de orangel

mucha fuerza para superar esta dalta que nos hace orangel pero solo dios sabe lo que sucedio y el jusgara.

BRINNER RODTIGUEZ

Para: Para quienes aun estamos vivos.

Mas que firmar la Paz se debe educar y desarmar los espíritus, en este país el día mas violento es en la fiesta de la madre. Quieren mas pruebas?

Alberto

Para: Alejandro y Diego

¡Dios que historia tan triste!
Todo el pueblo velando a uno de los suyos, no a cualquiera, a uno muy especial. Un joven ser humano que toco mucho corazones... Diego qué dolor contaminarse de rabia, impunidad y dolor y actuar contra un inocente y vivir con eso...Paz en tu tumba Alejandro, paz en tu alma Diego, que te puedas perdonar...

Jeannette Rubiano

Para: Fiscalia y Jueces

No habría tantos crímenes sin Juzgar si en la fiscalía y los jueces no existiera corrupción, se entregaran más a la investigación a resolverlos y no dejarlos en libertad o darles casa por cárcel

Luis Vargas

Para: la familia de Alexander y la de Diego

Siento mucho que esto haya pasado. Si funcionara el 1,2,3 seguro que se hubiera evitado. Qué tristeza.

antonia perez

Para: Fiscalía y jueces

Este caso demuestra la abulia de la Fiscalía, la cual sólo presta especial interés si hay un impacto mediático relevante (aunque sus pruebas terminen seriamente cuestionadas ante cualquier tribunal).
Tal parece que será deber de los familiares recopilar pruebas y testimonios a fin de que este asesinato no quede impune.
Triste ver cómo la impunidad en Colombia está liderada por la pereza de tanto funcionario, quienes sólo se limitan a no complicarse ("enchicharronarse" creo que le llaman).

Yair Vera

Para: Maicol Alejandro Sarmiento

A pesar de que somos efímeros, nada justifica atentar contra la vida.

Gilberto Betancourt

Para: FAMILIA SANDRA

Lamentando mucho la pérdida d esta gran mujer y madre. Ojalá haya justicia. Yo también fui maltratada y sé lo q significa. Mi solidario abrazo Lo siento en el alma.

LEYLA

Para: Sandra Patricia

Mi solidaridad para la familia de Sandra, especialamente para el pequeño.
Nada podrá enmendar el crecer sin su madre.
Pensar en la labor de ser Madre, en criar seres de paz y tolerancia.

Milena Parra

Para: los familiares de las victimas

Un vacio que dejan, la violencia que se los llevo. Quedamos nosotros para escribir un nuevo capitulo. La vida es sagrada, NADA NADA justifica sus muertes. Un abrazo lleno de esperanza.

jennifer

Para: Familia de Sandra Q.E.P.D.

Acompañándolos de corazón por tan terrible tragedia de perder un ser querido. Que todo el peso de la ley recaiga contra el asesino Jorge Bernal. Un abrazo.

Maurico Mosquera

Para: familiares y amigos

No hay Justificaciónn alguna para poner fin a una vida ante. Dios todos somos iguales,algo que no henos podido entender, si no entendemos esto no entenderemos los valores de la vida.
un abrazo solidario

Edgar

Para: Sandra Rodríguez

soy vecina, me da mucha tristeza por lo que le sucedió a la
señora sandra,des afortunadamente no eta va en la casa , cuando ocurrieron
los hechos.Dios proteja a los niños que siempre los llevo en mi corazón.a
ese señor que le caiga el todo el peso de la ley, que este caso no sea los
que se archiven, o que quede en la impunidad

gloria naizaque

Para: Familiares de Sandra

que dolor tan grande que sigan pasando estas cosas, espero Dios les de fuerza y paciencia en su dolor y a ese demente asesino le den la pena máxima y sin beneficios por favor cuiden el bebé y saquen el perrito de la terraza el era parte de la familia u merece proteccion

Mireya soto

Para: Los familiares de Sandra

No los conozco, xo desde mi corazón reciban mis palabras de cariño y solidaridad en estos momentos de dolor, x favor rodeen a ese bebe q perdió a su madre.

Un abrazo,

Astrid

Astrid Salamanca Rahin

Para: la familia de Sandra.

Siendo hombre siento una profunda pena, por este tipo de hechos.

Edward

Para: Todos

Lo siento

Daniel

Para: La familia de Sandra Rodríguez

Los acompaño en su dolor. Es una tragedia para la familia, para el niño. Increíble el daño que se puede causar por sentirse dueño absoluto de la pareja.

CECILIA

Para: Todos

Nada, nada, nada justifica algo así. no entiendo en qué país vivimos. Lo siento por todos los que tienen que soportar actos como estos.

Angélica

Para: la familia de Nelson

Siento mucho que haya pasado esto. No puedo creer que por pinches 500 mil pesos maten una persona valiosa.

magaly

Para: Todos

Mi mas sentido pésame por su perdida

alber

Para: Todos

Los conocí a todos a través de estas historias. Muy triste. Ninguno merecía morir así.

Daniel

Para: Jose Rafael Contreras

De verdad siento mucho la muerte de este hombre trabajador. Que absurdo que lo mataran asi por robarlo.

Miguel

Para: Todos

Lo siento mucho

lorena