Balacera en Colina Campestre

Un hombre yace desgonzado en el piso. El puño de la camisa sobresale de la chaqueta de cuero. Tiene los dedos de la mano derecha encogidos como los de un bebé. Viste un jean azul oscuro, una correa café y una camisa clara, de rayas. En la mano izquierda ?tiene que haber sido zurdo? empuña un revólver negro, corto, con los dedos también encogidos. Ya no tiene el dedo índice dentro del gatillo. Ya no dispara. Ya no se mueve.

Seis o siete personas le hacen cerco. El cuerpo está tirado al lado de un arbusto, sobre un andén de la carrera 57 aledaño a la entrada lateral de una casona amarilla, a la puerta de un garaje, en la Colina Campestre. Las voces de los curiosos registradas por un camarógrafo aficionado dan cuenta de la conmoción.

“El de adentro está vivo”, dice una voz masculina. Y al de adentro del garaje, otro herido de bala, lo sacan enseguida agarrado de los pies y los brazos, entre cuatro hombres. “Señor, ¿me escucha?”, dice una mujer intentando que el hombre de afuera reaccione. “Dios mío, pero la ambulancia se quedó”, dice otra con las manos en el rostro. Una mujer llora, desesperada, grita que los lleven. Suben al hombre de adentro a un Mercedez Benz, el mismo carro en el que llegó, que había quedado estacionado afuera, con las puertas abiertas. “¿Los robaron?”, pregunta un hombre en una moto de domicilios. Los allegados dirán luego que se trató de un fleteo. Un oficial de la policía, ante las cámaras de televisión, especula con un “ajuste de cuentas”. “Por la (avenida) Boyacá a la Colina”, dice una mujer entre la muchedumbre. Efectivamente llevan al segundo hombre a la Clínica La Colina, a donde llega sin signos vitales y a donde también llevan, por su lado, a una mujer que, asomada a la ventana de un edificio al otro lado de la calle 138, recibió un disparo en un brazo ?el primer hombre, el de afuera, murió en el lugar: en la televisión mostrarán luego su cuerpo sobre el andén cubierto con un plástico violeta?. “Pero escóltelos para que les abra paso”, le dice otra mujer a un par de policías que llegan en moto. Los patrulleros ya están en el lugar; en un rato aparecerán los altos mandos frente a los micrófonos. Dos semanas después no hay capturados ni sospechosos pero sí varias hipótesis sobre lo ocurrido.

El hombre abaleado dentro del garaje se llamaba Edison Romero Ruíz. En la prensa lo presentan como un exfuncionario del CTI de la Fiscalía; su perfil público era el de un comerciante que nació en Chaparral (Tolima) vivía con su compañera y tenía dos hijas de 5 y 6 años, Paulette y Luciana, la razón de su vida. El hombre asesinado afuera del garaje, Jhon Fredy Manjarrez Reinoso, era un militar retirado que la policía dice que tenía antecedentes penales por estafa y porte ilegal de armas. También nació en Chaparral y fue enterrado por sus familiares en Villavicencio.

Varios días después, la casa ha sido desocupada. En el garaje solo queda un carro de los siete “de alta gama”, como dijeron los medios de comunicación que había el 15 de octubre, día de los asesinatos. En la puerta principal, un hombre de ojos dorados que no dice su nombre acuerda por teléfono la compra de una mercancía. Mide al menos un metro con noventa, viste casual, lleva prendas finas. Conocía a Edison Romero porque compartía con él el arriendo: el garaje para el negocio de compraventa de carros, propiedad de Romero, y para él el resto de la casa acondicionada como oficina.

“Edison sacó una plata del banco para pisar una compra, estaba negociando carros, por tucarro.com y por teléfono, la casa ni tenía aviso. Él era el dueño del negocio, y el otro al que mataron un conocido que resultó ser un sargento. Dicen que venía del Club de Suboficiales del Ejército (que queda a cuadra y media, cruzando la calle 138), pero yo a él no lo conocía. El tal sargento estaba armado y dio guerra. Pero eran cuatro ladrones, en dos motos “de alto cilindraje” (como también repitieron los medios de comunicación), y todos disparaban. Los policías dijeron que hubo como veinte tiros. La secretaria mía vio a dos de los pelados y me dice que no tenían más de 17 años”.

El comandante de la Policía de Bogotá, Humberto Guatibonza, declaró al día siguiente que “está totalmente descartado” que se tratara de un fleteo porque encontraron dinero en efectivo y otros bienes de valor en la casa y porque, según dice la prensa que dice la policía, uno de los asesinados usaba un Rólex y zapatos Salvatore Ferragamo. Guatibonza dijo además que “es posible, es posible” que hubiera lavado de activos, pero agregó que todo está bajo investigación.

El hombre de los ojos dorados le da una orden a un muchacho, que sube a una pickup roja “de alta gama” y se aleja. Dice que conocía a la familia de Edison Romero, pero de vista, “a las niñas las dejaba el bus del colegio ahí en el negocio”. Y concluye:

?No, hermanito, compartíamos la casa, ellos allá con su negocio de carros y nosotros acá (por el frente): para qué le digo que éramos amigos si no. El saludo y nada más.

IN MEMORIAM
LA SUBA OSCURA

Cada vez que ocurra un asesinato en la localidad, este se ubicará en el mapa.

Si quiere enviar su mensaje de condolencia a la familia de algunas de las víctimas o sumar su nombre a quienes creen que nada justifica un asesinato en nuestro país, incluya su mensaje en la caja. Una vez sea aprobado aparecerá en este mismo espacio.

Para: La vida

Que inconcebible puede parecernos la muerte, pero a la vez como somos tan indiferentes e indolentes. Nuestros muertos, hijos de madres, como todos, hermanos de sangre o hermanos de barrio, de colegio, del parque, sin nombres y apellidos, el hijo de un vecino, el del amigo, el de la muchacha, el que no conozco. De ellos resulta la prueba mas cruda y sincera de nuestra sociedad; la prueba de nuestra misma conciencia, del olvido al que sometemos a nuestra triste prueba de la decadencia que convive casi como una historia eterna, de dejar a nuestros vivos y muertos enterrados en la memoria. Acá cabemos todos; cabemos a los que nos duele, a los que no nos duele, a los que nos hacemos que nos duele, mientras el televisor nos presenta otra noticia. Cabe un "gobierno" indiferente a sus muertos, que cada calle sepulta. cabe nuestra indiferencia que pide a gritos la justicia de "Nuestros" muertos, pero dejamos que lloren otros, a los que no conocemos, que nuestra voz, nuestras palabras se pierdan en el eco infinito del silencio.

Aun nos falta que en verdad nos duela, porque el día en que quizá sintamos el dolor, de sensación, del no poder, no creer; quizá ese día comprenderemos que nunca debimos enterrar a nuestros muertos.

luisa

Para: la revista

El fenómeno de la inseguridad especialmente en las grandes ciudades obedece a la ineficacia de la justicia formalmente, pero a la misma estructura económica desigual que rompe la solidaridad humana y convierte al ser humano en enemigo de si mismo

ulises

Para: la familia de paul esteban bernal parra

para toda la familia de santa muy dolorosa la muerte de paul no entiendo como murio asi si el no era problemático, si alguien de la familia me pudiera mandar un video de el les agradecería pues me quede sin ningun recuerdo de el

israel riveros

Para: la familia

"Una mujer alegre, sin problemas ni enemigos". Seguramente, así es como ella quería ser recordada. Gracias a La Silla por no borrar la humanidad de las víctimas de crímenes de odio. Y por recordar que es con h al final.

Isabel

Para: familiares de victimas

Nada justifica el arrebatarle la vida a un ser humano, Dios en grande misericordioso, que perdone a los victimarios y que acoja a las victimas, entendamos que el perdón es el camino de la salvación y de la paz.

Orlando Diaz

Para: lucina mejia y hermanos de orangel

mucha fuerza para superar esta dalta que nos hace orangel pero solo dios sabe lo que sucedio y el jusgara.

BRINNER RODTIGUEZ

Para: Para quienes aun estamos vivos.

Mas que firmar la Paz se debe educar y desarmar los espíritus, en este país el día mas violento es en la fiesta de la madre. Quieren mas pruebas?

Alberto

Para: Alejandro y Diego

¡Dios que historia tan triste!
Todo el pueblo velando a uno de los suyos, no a cualquiera, a uno muy especial. Un joven ser humano que toco mucho corazones... Diego qué dolor contaminarse de rabia, impunidad y dolor y actuar contra un inocente y vivir con eso...Paz en tu tumba Alejandro, paz en tu alma Diego, que te puedas perdonar...

Jeannette Rubiano

Para: Fiscalia y Jueces

No habría tantos crímenes sin Juzgar si en la fiscalía y los jueces no existiera corrupción, se entregaran más a la investigación a resolverlos y no dejarlos en libertad o darles casa por cárcel

Luis Vargas

Para: la familia de Alexander y la de Diego

Siento mucho que esto haya pasado. Si funcionara el 1,2,3 seguro que se hubiera evitado. Qué tristeza.

antonia perez

Para: Fiscalía y jueces

Este caso demuestra la abulia de la Fiscalía, la cual sólo presta especial interés si hay un impacto mediático relevante (aunque sus pruebas terminen seriamente cuestionadas ante cualquier tribunal).
Tal parece que será deber de los familiares recopilar pruebas y testimonios a fin de que este asesinato no quede impune.
Triste ver cómo la impunidad en Colombia está liderada por la pereza de tanto funcionario, quienes sólo se limitan a no complicarse ("enchicharronarse" creo que le llaman).

Yair Vera

Para: Maicol Alejandro Sarmiento

A pesar de que somos efímeros, nada justifica atentar contra la vida.

Gilberto Betancourt

Para: FAMILIA SANDRA

Lamentando mucho la pérdida d esta gran mujer y madre. Ojalá haya justicia. Yo también fui maltratada y sé lo q significa. Mi solidario abrazo Lo siento en el alma.

LEYLA

Para: Sandra Patricia

Mi solidaridad para la familia de Sandra, especialamente para el pequeño.
Nada podrá enmendar el crecer sin su madre.
Pensar en la labor de ser Madre, en criar seres de paz y tolerancia.

Milena Parra

Para: los familiares de las victimas

Un vacio que dejan, la violencia que se los llevo. Quedamos nosotros para escribir un nuevo capitulo. La vida es sagrada, NADA NADA justifica sus muertes. Un abrazo lleno de esperanza.

jennifer

Para: Familia de Sandra Q.E.P.D.

Acompañándolos de corazón por tan terrible tragedia de perder un ser querido. Que todo el peso de la ley recaiga contra el asesino Jorge Bernal. Un abrazo.

Maurico Mosquera

Para: familiares y amigos

No hay Justificaciónn alguna para poner fin a una vida ante. Dios todos somos iguales,algo que no henos podido entender, si no entendemos esto no entenderemos los valores de la vida.
un abrazo solidario

Edgar

Para: Sandra Rodríguez

soy vecina, me da mucha tristeza por lo que le sucedió a la
señora sandra,des afortunadamente no eta va en la casa , cuando ocurrieron
los hechos.Dios proteja a los niños que siempre los llevo en mi corazón.a
ese señor que le caiga el todo el peso de la ley, que este caso no sea los
que se archiven, o que quede en la impunidad

gloria naizaque

Para: Familiares de Sandra

que dolor tan grande que sigan pasando estas cosas, espero Dios les de fuerza y paciencia en su dolor y a ese demente asesino le den la pena máxima y sin beneficios por favor cuiden el bebé y saquen el perrito de la terraza el era parte de la familia u merece proteccion

Mireya soto

Para: Los familiares de Sandra

No los conozco, xo desde mi corazón reciban mis palabras de cariño y solidaridad en estos momentos de dolor, x favor rodeen a ese bebe q perdió a su madre.

Un abrazo,

Astrid

Astrid Salamanca Rahin

Para: la familia de Sandra.

Siendo hombre siento una profunda pena, por este tipo de hechos.

Edward

Para: Todos

Lo siento

Daniel

Para: La familia de Sandra Rodríguez

Los acompaño en su dolor. Es una tragedia para la familia, para el niño. Increíble el daño que se puede causar por sentirse dueño absoluto de la pareja.

CECILIA

Para: Todos

Nada, nada, nada justifica algo así. no entiendo en qué país vivimos. Lo siento por todos los que tienen que soportar actos como estos.

Angélica

Para: la familia de Nelson

Siento mucho que haya pasado esto. No puedo creer que por pinches 500 mil pesos maten una persona valiosa.

magaly

Para: Todos

Mi mas sentido pésame por su perdida

alber

Para: Todos

Los conocí a todos a través de estas historias. Muy triste. Ninguno merecía morir así.

Daniel

Para: Jose Rafael Contreras

De verdad siento mucho la muerte de este hombre trabajador. Que absurdo que lo mataran asi por robarlo.

Miguel

Para: Todos

Lo siento mucho

lorena