En el Infierno

Le decían El Diablo. Del lado oriental del Canal Río Córdoba, en la ribera que se forma en el último rincón de Prado Veraniego Sur, donde lo asesinaron, hay quien lo describe como un hombre bajo, moreno, de pelo ensortijado. Algún vecino que acaba de llegar al barrio habla de un habitante de la calle “como son los habitantes de la calle: flacos, sucios”. Y una indigente que muchas veces habló con él, y mejor lo conoció, lo recuerda “caritorcido, desmueletado y aviejado, con la calle encima, con la vida de uno de nosotros”.

Venía del Valle del Cauca. Tuvo dos hijos. Que se sepa lloró a dos mujeres. A la primera, cuenta otro indigente, la mataron hace unos años en el caño de la 127 ?las mismas aguas pútridas del Córdoba al sur?, “cuando El Diablo estaba encanado”. La segunda hacía tiempo que había partido. El Diablo vivió casi toda la vida en la calle, aunque no hay acuerdo en si fue desde los 15 o desde los 8 años. Él y la mayor parte de sus compañeros llegaron a Prado Veraniego Sur, un barrio enclavado entre Niza y la Autopista Norte, después de que los sacaron de otro caño afluente del Córdoba por la Avenida Pepe Sierra, aún más al sur.

Dice el periódico del día siguiente del asesinato que “los habitantes de Prado Veraniego despiden con profundo dolor a uno de sus vecinos más queridos y reconocidos”. Dice el muchacho de la panadería que El Diablo dormía donde lo cogiera el sueño, que andaba con una carreta y que pedía pan y sopa y agua. Dice un indigente, irónico, que le decían El Diablo por lo buen muchacho que era: “siempre quería montar su imperio, como decimos en la calle, hacer la de él sin importar las personas, romperla, hasta que se metió con el que no debía meterse”. Dicen tantas cosas de El Diablo.

***

En un potrero encerrado con alambre de púas, a orillas del canal Córdoba, donde muere la calle 128 B, pastan cuatro vacas casi dentro del caño, escogiendo la hierba de los escombros. “Lo encuentra por ahí por donde está el animalito de pintas cafés”, dice un vigilante. Asoman de un árbol las piernas de un hombre acostado en el piso, en posición fetal; el resto del cuerpo permanece oculto detrás del tronco. Se despereza de pronto, da una vuelta sobre su cuerpo, reacciona: saca del bolsillo unas gafas de cine, de marco verde, oscuras.

?¿Usted es el que cuida las vacas?

?No. Ellas me cuidan a mí ?responde.

Lo dice en serio: se pone las gafas, voltea la cara, vuelve a dormir. Tiene más o menos la misma edad (veinticinco años) y contextura de César Augusto Sandoval Cortés, conocido en Prado Veraniego Sur como El Diablo, y duerme, despreocupado, a la sombra del mismo eucalipto donde lo mataron ?y lo encontraron seis horas después, a las ocho y quince de la mañana del 21 de agosto?.

La noche del miércoles la policía se había llevado a El Diablo por una pelea en la calle con otros indigentes. Volvió al día siguiente, apaleado, quejándose de que los policías lo habían golpeado. “Llegó como loco reclamando unas bichas (bazuco), decía que le teníamos que responder. El man me tiró cuchillo a mí, me pegó mi buen arriendazo en el brazo. Al otro man no le tiró pero sí le dijo que le tenía que responder ?cuenta un testigo del homicidio? y resultó que tenía las bichas entre las medias, donde él mismo las había guardado”.

?Ahí están, sí ?les dijo El Diablo?. No le botemos mente a eso.

?Todo bien, Diablito ?le respondió el tercer hombre.

Al otro día en la madrugada ?según el relato del mismo testigo? a El Diablo le dispararon en el costado izquierdo y después en la cabeza cuando ya había caído al piso. En ese lugar, en la ronda del caño de Prado Veraniego Sur, quedó tirado el cuerpo y allí lo encontró en la mañana un transeúnte que le avisó a la policía.

?Lo que pasa es que en la calle ?sentencia el testigo? todo bien es todo mal.

IN MEMORIAM
LA SUBA OSCURA

Cada vez que ocurra un asesinato en la localidad, este se ubicará en el mapa.

Si quiere enviar su mensaje de condolencia a la familia de algunas de las víctimas o sumar su nombre a quienes creen que nada justifica un asesinato en nuestro país, incluya su mensaje en la caja. Una vez sea aprobado aparecerá en este mismo espacio.

Para: La vida

Que inconcebible puede parecernos la muerte, pero a la vez como somos tan indiferentes e indolentes. Nuestros muertos, hijos de madres, como todos, hermanos de sangre o hermanos de barrio, de colegio, del parque, sin nombres y apellidos, el hijo de un vecino, el del amigo, el de la muchacha, el que no conozco. De ellos resulta la prueba mas cruda y sincera de nuestra sociedad; la prueba de nuestra misma conciencia, del olvido al que sometemos a nuestra triste prueba de la decadencia que convive casi como una historia eterna, de dejar a nuestros vivos y muertos enterrados en la memoria. Acá cabemos todos; cabemos a los que nos duele, a los que no nos duele, a los que nos hacemos que nos duele, mientras el televisor nos presenta otra noticia. Cabe un "gobierno" indiferente a sus muertos, que cada calle sepulta. cabe nuestra indiferencia que pide a gritos la justicia de "Nuestros" muertos, pero dejamos que lloren otros, a los que no conocemos, que nuestra voz, nuestras palabras se pierdan en el eco infinito del silencio.

Aun nos falta que en verdad nos duela, porque el día en que quizá sintamos el dolor, de sensación, del no poder, no creer; quizá ese día comprenderemos que nunca debimos enterrar a nuestros muertos.

luisa

Para: la revista

El fenómeno de la inseguridad especialmente en las grandes ciudades obedece a la ineficacia de la justicia formalmente, pero a la misma estructura económica desigual que rompe la solidaridad humana y convierte al ser humano en enemigo de si mismo

ulises

Para: la familia de paul esteban bernal parra

para toda la familia de santa muy dolorosa la muerte de paul no entiendo como murio asi si el no era problemático, si alguien de la familia me pudiera mandar un video de el les agradecería pues me quede sin ningun recuerdo de el

israel riveros

Para: la familia

"Una mujer alegre, sin problemas ni enemigos". Seguramente, así es como ella quería ser recordada. Gracias a La Silla por no borrar la humanidad de las víctimas de crímenes de odio. Y por recordar que es con h al final.

Isabel

Para: familiares de victimas

Nada justifica el arrebatarle la vida a un ser humano, Dios en grande misericordioso, que perdone a los victimarios y que acoja a las victimas, entendamos que el perdón es el camino de la salvación y de la paz.

Orlando Diaz

Para: lucina mejia y hermanos de orangel

mucha fuerza para superar esta dalta que nos hace orangel pero solo dios sabe lo que sucedio y el jusgara.

BRINNER RODTIGUEZ

Para: Para quienes aun estamos vivos.

Mas que firmar la Paz se debe educar y desarmar los espíritus, en este país el día mas violento es en la fiesta de la madre. Quieren mas pruebas?

Alberto

Para: Alejandro y Diego

¡Dios que historia tan triste!
Todo el pueblo velando a uno de los suyos, no a cualquiera, a uno muy especial. Un joven ser humano que toco mucho corazones... Diego qué dolor contaminarse de rabia, impunidad y dolor y actuar contra un inocente y vivir con eso...Paz en tu tumba Alejandro, paz en tu alma Diego, que te puedas perdonar...

Jeannette Rubiano

Para: Fiscalia y Jueces

No habría tantos crímenes sin Juzgar si en la fiscalía y los jueces no existiera corrupción, se entregaran más a la investigación a resolverlos y no dejarlos en libertad o darles casa por cárcel

Luis Vargas

Para: la familia de Alexander y la de Diego

Siento mucho que esto haya pasado. Si funcionara el 1,2,3 seguro que se hubiera evitado. Qué tristeza.

antonia perez

Para: Fiscalía y jueces

Este caso demuestra la abulia de la Fiscalía, la cual sólo presta especial interés si hay un impacto mediático relevante (aunque sus pruebas terminen seriamente cuestionadas ante cualquier tribunal).
Tal parece que será deber de los familiares recopilar pruebas y testimonios a fin de que este asesinato no quede impune.
Triste ver cómo la impunidad en Colombia está liderada por la pereza de tanto funcionario, quienes sólo se limitan a no complicarse ("enchicharronarse" creo que le llaman).

Yair Vera

Para: Maicol Alejandro Sarmiento

A pesar de que somos efímeros, nada justifica atentar contra la vida.

Gilberto Betancourt

Para: FAMILIA SANDRA

Lamentando mucho la pérdida d esta gran mujer y madre. Ojalá haya justicia. Yo también fui maltratada y sé lo q significa. Mi solidario abrazo Lo siento en el alma.

LEYLA

Para: Sandra Patricia

Mi solidaridad para la familia de Sandra, especialamente para el pequeño.
Nada podrá enmendar el crecer sin su madre.
Pensar en la labor de ser Madre, en criar seres de paz y tolerancia.

Milena Parra

Para: los familiares de las victimas

Un vacio que dejan, la violencia que se los llevo. Quedamos nosotros para escribir un nuevo capitulo. La vida es sagrada, NADA NADA justifica sus muertes. Un abrazo lleno de esperanza.

jennifer

Para: Familia de Sandra Q.E.P.D.

Acompañándolos de corazón por tan terrible tragedia de perder un ser querido. Que todo el peso de la ley recaiga contra el asesino Jorge Bernal. Un abrazo.

Maurico Mosquera

Para: familiares y amigos

No hay Justificaciónn alguna para poner fin a una vida ante. Dios todos somos iguales,algo que no henos podido entender, si no entendemos esto no entenderemos los valores de la vida.
un abrazo solidario

Edgar

Para: Sandra Rodríguez

soy vecina, me da mucha tristeza por lo que le sucedió a la
señora sandra,des afortunadamente no eta va en la casa , cuando ocurrieron
los hechos.Dios proteja a los niños que siempre los llevo en mi corazón.a
ese señor que le caiga el todo el peso de la ley, que este caso no sea los
que se archiven, o que quede en la impunidad

gloria naizaque

Para: Familiares de Sandra

que dolor tan grande que sigan pasando estas cosas, espero Dios les de fuerza y paciencia en su dolor y a ese demente asesino le den la pena máxima y sin beneficios por favor cuiden el bebé y saquen el perrito de la terraza el era parte de la familia u merece proteccion

Mireya soto

Para: Los familiares de Sandra

No los conozco, xo desde mi corazón reciban mis palabras de cariño y solidaridad en estos momentos de dolor, x favor rodeen a ese bebe q perdió a su madre.

Un abrazo,

Astrid

Astrid Salamanca Rahin

Para: la familia de Sandra.

Siendo hombre siento una profunda pena, por este tipo de hechos.

Edward

Para: Todos

Lo siento

Daniel

Para: La familia de Sandra Rodríguez

Los acompaño en su dolor. Es una tragedia para la familia, para el niño. Increíble el daño que se puede causar por sentirse dueño absoluto de la pareja.

CECILIA

Para: Todos

Nada, nada, nada justifica algo así. no entiendo en qué país vivimos. Lo siento por todos los que tienen que soportar actos como estos.

Angélica

Para: la familia de Nelson

Siento mucho que haya pasado esto. No puedo creer que por pinches 500 mil pesos maten una persona valiosa.

magaly

Para: Todos

Mi mas sentido pésame por su perdida

alber

Para: Todos

Los conocí a todos a través de estas historias. Muy triste. Ninguno merecía morir así.

Daniel

Para: Jose Rafael Contreras

De verdad siento mucho la muerte de este hombre trabajador. Que absurdo que lo mataran asi por robarlo.

Miguel

Para: Todos

Lo siento mucho

lorena