El crimen del patrullero Ávila

Lunes 22 de junio.

6:58 am: Jonathan Ávila Bolaños fue asesinado por un sujeto hacia las 11 de la noche en la puerta de su casa. Recibió al menos cuatro impactos de bala. Las autoridades confirmaron que hacia las 3 de la mañana el uniformado no respondió a una cirugía y perdió la vida.

7:24 am: Jonathan Ávila Bolaños fue atacado por varios sujetos a las 10:30 de la noche, que huyeron en una moto después de propinarle seis tiros. Luego de seis horas de atención médica, a las 5:15 de la madrugada falleció.

8:00 am: Jonathan Ávila Bolaños fue asesinado por un sicario a las 11 de la noche al frente de su casa. Las autoridades evalúan las imágenes de dos cámaras de seguridad para identificar al asesino.

Los primeros reportes del asesinato de Jonathan Ávila Bolaños no tienen verdades: tienen versiones.

Jonathan Ávila Bolaños nació en Pacho, Cundinamarca, hace 24 años. Tenía una novia, con la que andaba en sus ratos libres, pero era soltero. Venía de una familia numerosa: 11 hijos, según le oyó decir alguna vez el hombre que lo encontró tendido en la puerta de su casa. Sin embargo, él sólo tiene certeza de la existencia uno de ellos: la hermana de Ávila, que tras su asesinato fue a recoger las cosas que quedaron en su apartamento después de que lo desconectaran de la máquina que lo mantenía vivo, pero con muerte cerebral, la mañana del 23 de junio.

Desde hace cuatro años, Ávila trabajaba patrullando las calles de la localidad de Usaquén en el norte de Bogotá. Con turnos de seis de la mañana a dos de la tarde y de dos de la tarde a diez de la noche, su arrendador no lo veía mucho en la casa. Por eso, hasta que ocurrió el ataque, siempre buscaba otros policías para arrendar el apartamento del primer piso de su casa de tres, “La Bonita”, de ladrillo y puertas metálicas, localizada en el sector de La Campiña, en medio del centro comercial y político de Suba.

“Él vivía aquí desde hace un año y cuatro meses. Llegó recomendado. Se acababan de ir otros dos policías. Esos (son los mejores porque) son solteros, no consumen servicios y no tienen niños”, dice el hombre.

Sin embargo, la voz y el semblante le cambia cuando vuelve a recordar lo que vió esa noche, el pasado 21 de junio, el día del padre, justo ahí, en la puerta de su casa.

Jonathan volvió de trabajar en su moto particular hacia las 10 y 30 de la noche de ese domingo, en medio de un ligero aguacero. Abrió la puerta de metal, metió su moto al parqueadero y cuando regresó a cerrarla, alguien que nadie vió ni oyó, le disparó varias veces.

Lo que sí se escuchó fue el golpe del casco de Jonathan contra el metal burdo de la puerta.

“Pensamos que estaba tomado y que se le había caído la moto. Hace como un mes había estado tomándose unas cervezas con un grupo de amigos”, dice el hombre haciendo el gesto que hacen los adultos cuando hablan de las borracheras de los jóvenes.

Sin embargo, cuando bajó las escaleras, vio a Jonathan, aún con el casco puesto sobre su cabeza, botado en el piso, sangrando. Alrededor de él había unas seis vainillas recién disparadas de un arma que, todo parece indicar, tenía un silenciador.

Como su arrendador, muchos otros vecinos de la calle cerrada que da contra la Avenida Suba, también oyeron el golpe y se asomaron por sus ventanas. El pánico no se hizo esperar: entre gritos y pijamas, varios llamaron al cuadrante más cercano, la propia estación de Policía de Suba, para reportar la emergencia.

Las patrullas fueron llegando, varias, recuerda el vecino, mientras a Jonathan se lo llevaron en un taxi al Hospital de Suba. A pesar de que las versiones sobre cuántos impactos recibió no son claras, sí lo es que una de las balas se alojó en su cabeza. Su estado fue tan grave entonces, que de allí lo trasladaron al Hospital de la Policía donde finalmente murió.

En la calle quedó su chaqueta de policía verde fosforescente hecha un ovillo rodeada por las cintas amarillas.

Aunque el General de la Policía Nacional, Humberto Guatibonza, descartó que la muerte estuviera relacionada con un robo (Jonathan tenía todas sus cosas cuando lo encontraron) o con hechos relacionados con el servicio de Policía, la respuesta no convenció. Ni siquiera al dueño de la casa donde se hospedaba el patrullero que ahora prefiere quedarse sin inquilinos, antes de volver a arrendarle a policías.

“Si a uno lo matan no será por cosas buenas”, dijo. “En ese trabajo se ganan muchos enemigos”. Con Jonathan, ya son tres los policías que han sido asesinados en Bogotá este año.

IN MEMORIAM
LA SUBA OSCURA

Cada vez que ocurra un asesinato en la localidad, este se ubicará en el mapa.

Si quiere enviar su mensaje de condolencia a la familia de algunas de las víctimas o sumar su nombre a quienes creen que nada justifica un asesinato en nuestro país, incluya su mensaje en la caja. Una vez sea aprobado aparecerá en este mismo espacio.

Para: La vida

Que inconcebible puede parecernos la muerte, pero a la vez como somos tan indiferentes e indolentes. Nuestros muertos, hijos de madres, como todos, hermanos de sangre o hermanos de barrio, de colegio, del parque, sin nombres y apellidos, el hijo de un vecino, el del amigo, el de la muchacha, el que no conozco. De ellos resulta la prueba mas cruda y sincera de nuestra sociedad; la prueba de nuestra misma conciencia, del olvido al que sometemos a nuestra triste prueba de la decadencia que convive casi como una historia eterna, de dejar a nuestros vivos y muertos enterrados en la memoria. Acá cabemos todos; cabemos a los que nos duele, a los que no nos duele, a los que nos hacemos que nos duele, mientras el televisor nos presenta otra noticia. Cabe un "gobierno" indiferente a sus muertos, que cada calle sepulta. cabe nuestra indiferencia que pide a gritos la justicia de "Nuestros" muertos, pero dejamos que lloren otros, a los que no conocemos, que nuestra voz, nuestras palabras se pierdan en el eco infinito del silencio.

Aun nos falta que en verdad nos duela, porque el día en que quizá sintamos el dolor, de sensación, del no poder, no creer; quizá ese día comprenderemos que nunca debimos enterrar a nuestros muertos.

luisa

Para: la revista

El fenómeno de la inseguridad especialmente en las grandes ciudades obedece a la ineficacia de la justicia formalmente, pero a la misma estructura económica desigual que rompe la solidaridad humana y convierte al ser humano en enemigo de si mismo

ulises

Para: la familia de paul esteban bernal parra

para toda la familia de santa muy dolorosa la muerte de paul no entiendo como murio asi si el no era problemático, si alguien de la familia me pudiera mandar un video de el les agradecería pues me quede sin ningun recuerdo de el

israel riveros

Para: la familia

"Una mujer alegre, sin problemas ni enemigos". Seguramente, así es como ella quería ser recordada. Gracias a La Silla por no borrar la humanidad de las víctimas de crímenes de odio. Y por recordar que es con h al final.

Isabel

Para: familiares de victimas

Nada justifica el arrebatarle la vida a un ser humano, Dios en grande misericordioso, que perdone a los victimarios y que acoja a las victimas, entendamos que el perdón es el camino de la salvación y de la paz.

Orlando Diaz

Para: lucina mejia y hermanos de orangel

mucha fuerza para superar esta dalta que nos hace orangel pero solo dios sabe lo que sucedio y el jusgara.

BRINNER RODTIGUEZ

Para: Para quienes aun estamos vivos.

Mas que firmar la Paz se debe educar y desarmar los espíritus, en este país el día mas violento es en la fiesta de la madre. Quieren mas pruebas?

Alberto

Para: Alejandro y Diego

¡Dios que historia tan triste!
Todo el pueblo velando a uno de los suyos, no a cualquiera, a uno muy especial. Un joven ser humano que toco mucho corazones... Diego qué dolor contaminarse de rabia, impunidad y dolor y actuar contra un inocente y vivir con eso...Paz en tu tumba Alejandro, paz en tu alma Diego, que te puedas perdonar...

Jeannette Rubiano

Para: Fiscalia y Jueces

No habría tantos crímenes sin Juzgar si en la fiscalía y los jueces no existiera corrupción, se entregaran más a la investigación a resolverlos y no dejarlos en libertad o darles casa por cárcel

Luis Vargas

Para: la familia de Alexander y la de Diego

Siento mucho que esto haya pasado. Si funcionara el 1,2,3 seguro que se hubiera evitado. Qué tristeza.

antonia perez

Para: Fiscalía y jueces

Este caso demuestra la abulia de la Fiscalía, la cual sólo presta especial interés si hay un impacto mediático relevante (aunque sus pruebas terminen seriamente cuestionadas ante cualquier tribunal).
Tal parece que será deber de los familiares recopilar pruebas y testimonios a fin de que este asesinato no quede impune.
Triste ver cómo la impunidad en Colombia está liderada por la pereza de tanto funcionario, quienes sólo se limitan a no complicarse ("enchicharronarse" creo que le llaman).

Yair Vera

Para: Maicol Alejandro Sarmiento

A pesar de que somos efímeros, nada justifica atentar contra la vida.

Gilberto Betancourt

Para: FAMILIA SANDRA

Lamentando mucho la pérdida d esta gran mujer y madre. Ojalá haya justicia. Yo también fui maltratada y sé lo q significa. Mi solidario abrazo Lo siento en el alma.

LEYLA

Para: Sandra Patricia

Mi solidaridad para la familia de Sandra, especialamente para el pequeño.
Nada podrá enmendar el crecer sin su madre.
Pensar en la labor de ser Madre, en criar seres de paz y tolerancia.

Milena Parra

Para: los familiares de las victimas

Un vacio que dejan, la violencia que se los llevo. Quedamos nosotros para escribir un nuevo capitulo. La vida es sagrada, NADA NADA justifica sus muertes. Un abrazo lleno de esperanza.

jennifer

Para: Familia de Sandra Q.E.P.D.

Acompañándolos de corazón por tan terrible tragedia de perder un ser querido. Que todo el peso de la ley recaiga contra el asesino Jorge Bernal. Un abrazo.

Maurico Mosquera

Para: familiares y amigos

No hay Justificaciónn alguna para poner fin a una vida ante. Dios todos somos iguales,algo que no henos podido entender, si no entendemos esto no entenderemos los valores de la vida.
un abrazo solidario

Edgar

Para: Sandra Rodríguez

soy vecina, me da mucha tristeza por lo que le sucedió a la
señora sandra,des afortunadamente no eta va en la casa , cuando ocurrieron
los hechos.Dios proteja a los niños que siempre los llevo en mi corazón.a
ese señor que le caiga el todo el peso de la ley, que este caso no sea los
que se archiven, o que quede en la impunidad

gloria naizaque

Para: Familiares de Sandra

que dolor tan grande que sigan pasando estas cosas, espero Dios les de fuerza y paciencia en su dolor y a ese demente asesino le den la pena máxima y sin beneficios por favor cuiden el bebé y saquen el perrito de la terraza el era parte de la familia u merece proteccion

Mireya soto

Para: Los familiares de Sandra

No los conozco, xo desde mi corazón reciban mis palabras de cariño y solidaridad en estos momentos de dolor, x favor rodeen a ese bebe q perdió a su madre.

Un abrazo,

Astrid

Astrid Salamanca Rahin

Para: la familia de Sandra.

Siendo hombre siento una profunda pena, por este tipo de hechos.

Edward

Para: Todos

Lo siento

Daniel

Para: La familia de Sandra Rodríguez

Los acompaño en su dolor. Es una tragedia para la familia, para el niño. Increíble el daño que se puede causar por sentirse dueño absoluto de la pareja.

CECILIA

Para: Todos

Nada, nada, nada justifica algo así. no entiendo en qué país vivimos. Lo siento por todos los que tienen que soportar actos como estos.

Angélica

Para: la familia de Nelson

Siento mucho que haya pasado esto. No puedo creer que por pinches 500 mil pesos maten una persona valiosa.

magaly

Para: Todos

Mi mas sentido pésame por su perdida

alber

Para: Todos

Los conocí a todos a través de estas historias. Muy triste. Ninguno merecía morir así.

Daniel

Para: Jose Rafael Contreras

De verdad siento mucho la muerte de este hombre trabajador. Que absurdo que lo mataran asi por robarlo.

Miguel

Para: Todos

Lo siento mucho

lorena