Lo matan, lo rematan

Edwin Fernando Páez estaba sentado en el escalón de cemento de la tienda “El Triunfo” aspirando su cigarrillo cuando, en segundos, los cuatro hombres lo tenían rodeado.

‘El Mono’ atacó primero. Desenfundó el cuchillo y sin mediar palabra apuñaló una, dos, incontables veces, el pecho de Edwin Fernando. Jeison lo siguió. De la perilla de su pantalón sacó un revólver. Dos o tres tiros después, siguió el turno de “Careniña” que traía otra arma en la manga de su saco: disparó una vez más.  

Inexplicablemente, Edwin Fernando se levantó y se fue tras los cuatro hombres que ahora caminaban por la misma dirección por la que habían llegado. Jeison se volteó hacia él, lo miró y, una vez más, disparó dos veces contra su cuerpo.  

Ahora sí, Edwin Fernando Páez, de 25 años, cayó al adoquín que cubre la estrecha callejuela del barrio Santa Rita en Suba.

Jenny Cuervo, que le acababa de ofrecer el cigarrillo a Edwin, todavía estaba parada en la puerta de la tienda cuando los cuatro muchachos emprendieron la huída.  

Había llegado al lugar hacía unos minutos a tomarse una cerveza con su padrastro, pero cuando vio a Edwin se quedó con él, charlando, fumando, sentados en ese escalón. Entonces, sonó su celular, y cuando se levantó a contestar, vio a la gavilla acercándose hacia ellos. Ella los conocía a todos.

De hecho, más temprano ese mismo día, Jenny se había encontrado a “Careniña” en el barrio.

–¿Jenny, ha visto a Fernando?– le dijo. – Si lo ve, avíseme. Lo voy a matar. Le robó la bicicleta a mi hermana–, sentenció.

Sin perderlos de vista, Jenny y su padrastro se fueron detrás de dos de los asesinos. Los persiguieron durante de 10 cuadras, hasta la casa de tres pisos donde vivía Jeison, uno de ellos, muy cerca del jarillón del río Bogotá que sirve de frontera para este barrio en los confines de Suba.

Una turba furiosa los siguió. Rodearon la casa. Rodearon la cuadra. No había escapatoria.

Adentro de la casa, María Eugenia, con dos mellizos recién nacidos y otro niño de cinco años, oyó cómo se reventaban los vidrios de puertas y ventanas mientras la gente, furiosa, les lanzaba piedras.

“¡Nos van a matar!”, le gritó la mujer al policía del Cai que atendió su llamada.

Una patrulla con dos policías ya iba en camino. Se dirigían hasta la tienda donde cayó Edwin, hasta que unos vecinos los detuvieron en medio de la calle: “váyanse para la casa de Jeison, los van a linchar”, les dijeron.

La mujer les abrió la puerta casi en pánico. Los dos patrulleros subieron hasta el tercer piso de la casa. Allá estaba Jeison Alexander Palma, un muchacho delgado, de piel trigueña y 22 años de edad, que trabajaba como instalador de pisos, con un cuchillo en la mano. “Caraeniña” o “Pacho” o Geovanny Francisco Otálora Casallas, de 21, vestido con un camuflado del ejército, casado, bachiller, conductor de profesión, estaba escondido en la terraza.

El revólver de cacha café, aún oliendo a pólvora, apareció detrás de la nevera. Tenía dos vainillas y cinco proyectiles más intactos.

A las 9 de la noche de ese domingo 31 de mayo, los dos hombres fueron capturados por la policía. El proceso, sin embargo, tardó unos minutos más hasta que llegaron las patrullas de refuerzo que solicitaron los policías para poder sacar a los dos personajes de la casa que seguía rodeada por la turba enardecida.

Media hora antes, en el Hospital Nuevo Suba, los médicos informaron que Edwin Fernando Páez había fallecido. Tenía seis heridas de bala y puñal, una en la cabeza, dos en el pecho, y tres más entre la espalda y el estómago.

***

A las 8 de la noche del lunes 1 de junio, “careniña” todavía tenía el pantalón camuflado tal y como Jenny le había relatado a la Fiscalía. Solo que ahora, estaba sentado al frente de un juez en Paloquemao, mientras le imputaban a él y a Jeison Alexander Palma los delitos de homicidio y porte ilegal de armas, ambos agravados.

El testimonio de Jenny, que observó absolutamente todo lo que ocurrió esa noche, fue clave.

“La víctima estaba indefensa. Ustedes eran cuatro, armados. No con puños sino con cuchillo y armas de fuego”, dijo el juez. “Hubo intención. Lo fueron a buscar para matarlo, y luego, se voltean a ver a la víctima y lo rematan”.

Jeison Alexander Palma y Geovanny Francisco Otálora (alias careniña) se declararon inocentes. El juez los envió a ambos a prisión, preventivamente, mientras se adelanta el juicio en su contra.

IN MEMORIAM
LA SUBA OSCURA

Cada vez que ocurra un asesinato en la localidad, este se ubicará en el mapa.

CASOS SIN JUZGAR
Si quiere enviar su mensaje de condolencia a la familia de algunas de las víctimas o sumar su nombre a quienes creen que nada justifica un asesinato en nuestro país, incluya su mensaje en la caja. Una vez sea aprobado aparecerá en este mismo espacio.

Para: La vida

Que inconcebible puede parecernos la muerte, pero a la vez como somos tan indiferentes e indolentes. Nuestros muertos, hijos de madres, como todos, hermanos de sangre o hermanos de barrio, de colegio, del parque, sin nombres y apellidos, el hijo de un vecino, el del amigo, el de la muchacha, el que no conozco. De ellos resulta la prueba mas cruda y sincera de nuestra sociedad; la prueba de nuestra misma conciencia, del olvido al que sometemos a nuestra triste prueba de la decadencia que convive casi como una historia eterna, de dejar a nuestros vivos y muertos enterrados en la memoria. Acá cabemos todos; cabemos a los que nos duele, a los que no nos duele, a los que nos hacemos que nos duele, mientras el televisor nos presenta otra noticia. Cabe un "gobierno" indiferente a sus muertos, que cada calle sepulta. cabe nuestra indiferencia que pide a gritos la justicia de "Nuestros" muertos, pero dejamos que lloren otros, a los que no conocemos, que nuestra voz, nuestras palabras se pierdan en el eco infinito del silencio.

Aun nos falta que en verdad nos duela, porque el día en que quizá sintamos el dolor, de sensación, del no poder, no creer; quizá ese día comprenderemos que nunca debimos enterrar a nuestros muertos.

luisa

Para: la revista

El fenómeno de la inseguridad especialmente en las grandes ciudades obedece a la ineficacia de la justicia formalmente, pero a la misma estructura económica desigual que rompe la solidaridad humana y convierte al ser humano en enemigo de si mismo

ulises

Para: la familia de paul esteban bernal parra

para toda la familia de santa muy dolorosa la muerte de paul no entiendo como murio asi si el no era problemático, si alguien de la familia me pudiera mandar un video de el les agradecería pues me quede sin ningun recuerdo de el

israel riveros

Para: la familia

"Una mujer alegre, sin problemas ni enemigos". Seguramente, así es como ella quería ser recordada. Gracias a La Silla por no borrar la humanidad de las víctimas de crímenes de odio. Y por recordar que es con h al final.

Isabel

Para: familiares de victimas

Nada justifica el arrebatarle la vida a un ser humano, Dios en grande misericordioso, que perdone a los victimarios y que acoja a las victimas, entendamos que el perdón es el camino de la salvación y de la paz.

Orlando Diaz

Para: lucina mejia y hermanos de orangel

mucha fuerza para superar esta dalta que nos hace orangel pero solo dios sabe lo que sucedio y el jusgara.

BRINNER RODTIGUEZ

Para: Para quienes aun estamos vivos.

Mas que firmar la Paz se debe educar y desarmar los espíritus, en este país el día mas violento es en la fiesta de la madre. Quieren mas pruebas?

Alberto

Para: Alejandro y Diego

¡Dios que historia tan triste!
Todo el pueblo velando a uno de los suyos, no a cualquiera, a uno muy especial. Un joven ser humano que toco mucho corazones... Diego qué dolor contaminarse de rabia, impunidad y dolor y actuar contra un inocente y vivir con eso...Paz en tu tumba Alejandro, paz en tu alma Diego, que te puedas perdonar...

Jeannette Rubiano

Para: Fiscalia y Jueces

No habría tantos crímenes sin Juzgar si en la fiscalía y los jueces no existiera corrupción, se entregaran más a la investigación a resolverlos y no dejarlos en libertad o darles casa por cárcel

Luis Vargas

Para: la familia de Alexander y la de Diego

Siento mucho que esto haya pasado. Si funcionara el 1,2,3 seguro que se hubiera evitado. Qué tristeza.

antonia perez

Para: Fiscalía y jueces

Este caso demuestra la abulia de la Fiscalía, la cual sólo presta especial interés si hay un impacto mediático relevante (aunque sus pruebas terminen seriamente cuestionadas ante cualquier tribunal).
Tal parece que será deber de los familiares recopilar pruebas y testimonios a fin de que este asesinato no quede impune.
Triste ver cómo la impunidad en Colombia está liderada por la pereza de tanto funcionario, quienes sólo se limitan a no complicarse ("enchicharronarse" creo que le llaman).

Yair Vera

Para: Maicol Alejandro Sarmiento

A pesar de que somos efímeros, nada justifica atentar contra la vida.

Gilberto Betancourt

Para: FAMILIA SANDRA

Lamentando mucho la pérdida d esta gran mujer y madre. Ojalá haya justicia. Yo también fui maltratada y sé lo q significa. Mi solidario abrazo Lo siento en el alma.

LEYLA

Para: Sandra Patricia

Mi solidaridad para la familia de Sandra, especialamente para el pequeño.
Nada podrá enmendar el crecer sin su madre.
Pensar en la labor de ser Madre, en criar seres de paz y tolerancia.

Milena Parra

Para: los familiares de las victimas

Un vacio que dejan, la violencia que se los llevo. Quedamos nosotros para escribir un nuevo capitulo. La vida es sagrada, NADA NADA justifica sus muertes. Un abrazo lleno de esperanza.

jennifer

Para: Familia de Sandra Q.E.P.D.

Acompañándolos de corazón por tan terrible tragedia de perder un ser querido. Que todo el peso de la ley recaiga contra el asesino Jorge Bernal. Un abrazo.

Maurico Mosquera

Para: familiares y amigos

No hay Justificaciónn alguna para poner fin a una vida ante. Dios todos somos iguales,algo que no henos podido entender, si no entendemos esto no entenderemos los valores de la vida.
un abrazo solidario

Edgar

Para: Sandra Rodríguez

soy vecina, me da mucha tristeza por lo que le sucedió a la
señora sandra,des afortunadamente no eta va en la casa , cuando ocurrieron
los hechos.Dios proteja a los niños que siempre los llevo en mi corazón.a
ese señor que le caiga el todo el peso de la ley, que este caso no sea los
que se archiven, o que quede en la impunidad

gloria naizaque

Para: Familiares de Sandra

que dolor tan grande que sigan pasando estas cosas, espero Dios les de fuerza y paciencia en su dolor y a ese demente asesino le den la pena máxima y sin beneficios por favor cuiden el bebé y saquen el perrito de la terraza el era parte de la familia u merece proteccion

Mireya soto

Para: Los familiares de Sandra

No los conozco, xo desde mi corazón reciban mis palabras de cariño y solidaridad en estos momentos de dolor, x favor rodeen a ese bebe q perdió a su madre.

Un abrazo,

Astrid

Astrid Salamanca Rahin

Para: la familia de Sandra.

Siendo hombre siento una profunda pena, por este tipo de hechos.

Edward

Para: Todos

Lo siento

Daniel

Para: La familia de Sandra Rodríguez

Los acompaño en su dolor. Es una tragedia para la familia, para el niño. Increíble el daño que se puede causar por sentirse dueño absoluto de la pareja.

CECILIA

Para: Todos

Nada, nada, nada justifica algo así. no entiendo en qué país vivimos. Lo siento por todos los que tienen que soportar actos como estos.

Angélica

Para: la familia de Nelson

Siento mucho que haya pasado esto. No puedo creer que por pinches 500 mil pesos maten una persona valiosa.

magaly

Para: Todos

Mi mas sentido pésame por su perdida

alber

Para: Todos

Los conocí a todos a través de estas historias. Muy triste. Ninguno merecía morir así.

Daniel

Para: Jose Rafael Contreras

De verdad siento mucho la muerte de este hombre trabajador. Que absurdo que lo mataran asi por robarlo.

Miguel

Para: Todos

Lo siento mucho

lorena