A puerta cerrada

Jorge Humberto Bernal Ramírez quebró primero el vidrio del portón. Entró a la casa pero no pudo subir las escaleras: la puerta interna que da paso al segundo piso estaba cerrada.

?Esa gran hijueputa perra debe estar con el mozo ?le oyeron decir.

Regresó a la calle. Se trepó luego por los barrotes de las puertas del primer piso. Alcanzó el balcón, abierto, franqueable. Quebró el segundo vidrio, el de la ventana junto a la puerta, y una vez más no pudo entrar porque también tenía seguro. Quebró entonces el vidrio de la ventana que da a la calle, el tercero en su cuenta, y entró por fin a la casa.

Cuando oyó el estallido del segundo vidrio, y se supo indefensa, Sandra se asomó por la ventana con un niño en los brazos y gritó hacia la calle:

?¡Llamen a la policía, por favor!

La casa, en el barrio Granada Norte, a pocas calles de la autopista, en Bogotá, tiene tres pisos. En el primero operan dos negocios: una tienda de productos de belleza y una cigarrería. En el segundo vivió hasta hace poco la familia Bernal Rodríguez, papá, mamá y tres hijos. Y en el tercero, una terraza, ladra el perro criollo que se quedó solo, dando vueltas, desde el 24 de mayo. "Los familiares de la finada se han estado llevando el trasteo de a poco, pero a esa pobre criatura nadie le ha puesto cuidado", dice una vecina.

El vidrio del portón del negocio de Sandra Rodríguez Casas, el de quesos y harinas y gaseosas, aún dos semanas después, exhibe un agujero del tamaño de un puño ?un puño que entra y sale, un puño que se expande?, el puño de Jorge Bernal Ramírez.

"La riña empezó por celos dentro de la residencia cuando el sujeto la agredió con un cuchillo ?30 centímetros, cacha negra, partida?”, dijo uno de los patrulleros que atendió el caso. "Pelea", "riña de pareja", "celos" son juicios que ponen a prueba los hechos y condicionan su interpretación. 

Antes de entrar, Bernal Ramírez había preguntado a los vecinos si se encontraba la esposa. Como ella no abría, ni contestaba el teléfono, él decidió entrar con violencia. Cuando ya estaba con Sandra, la agarró de la muñeca y le preguntó a gritos a uno de los vecinos, apretando el puño, si alguien había salido por el balcón.

?Nadie, suéltela ?le respondieron desde abajo.

A la casa llegó una sobrina de Sandra, y llegaron dos patrulleros de la policía en moto. Sin éxito intentaron abrir la puerta de la calle. Mientras tanto Sandra seguía gritando:

?¡Auxilio, ayúdenme... No me pegue más!

?¡Súbase por el balcón, por dios, no escucha que le está pegando! ?le gritó un hombre a uno de los patrulleros.

Otro vecino de los varios que se agolparon al frente de la casa, atendió el llamado de Sandra: sacó una escalera de su garaje y se la pasó al policía para que intentara entrar por el balcón.

El policía subió, sacó el bolillo, y entró por la puerta del segundo piso, que ya estaba abierta.

Sandra bajó por las escaleras, huyendo de Bernal Ramírez, dio un par de pasos afuera de la casa y se desplomó sobre el andén. Sin mediar palabra, apenas con un gesto, alcanzó a entregarle el niño de brazos, su hijo, el hijo de Bernal Ramírez, a su sobrina.

Salió sin blusa, sangrando por la boca, pálida, con una herida entre el cuello y los hombros, otra en el pecho y otra más en la espalda.

?¡Llamen a una ambulancia! ?empezaron a gritar los vecinos.

La ambulancia nunca llegó. 20 minutos después llegó, sí, una patrulla de la policía en la que se llevaron a Sandra malherida. Los dos patrulleros habían logrado arrestar a Bernal Ramírez, no sin resistencia y no sin usar la fuerza: 8 días de incapacidad para ambos, asesino y policía, según la evaluación de Medicina Legal.

La gente se amontonó y empezó a gritar que sacaran a Bernal Ramírez de la casa. Los policías acordonaron la calle, llegaron muchos más, alrededor de 30, pero ni así pudieron llevárselo en una patrulla. Casi una hora y media después, en un camión, conteniendo a la turba que se había formado en el entretanto y que amenazaba con un linchamiento, lo sacaron del barrio.

A Sandra la llevaron a la Clínica de La Colina. Una enfermera, pocos minutos después del ingreso, informó que no había nada que hacer: había llegado sin vida al hospital. Sandra Rodríguez Casas era una mujer atractiva, delgada, blanca, de pelo negro ensortijado que, según una vecina, "no aparentaba sus años”, apenas 37.

Jorge Bernal Ramírez tiene 38 años, nació en Acacías, Meta. Inicialmente lo habían capturado por violencia intrafamiliar, pero luego, enterados por radio de la muerte de Sandra, los patrulleros le leyeron cargos por homicidio, también en flagrancia.

Ese día, último miércoles de mayo, Sandra iba a dejar a Bernal Ramírez. Tenía una cita con sus hermanos para que le ayudaran a hacerle frente a las amenazas. Según cuenta la sobrina, ya otra veces él había golpeado a su tía.

"Ella había manifestado que quería dejarlo; usted, efectivamente, cumplió con sus amenazas", dijo la fiscal en la primera audiencia judicial, antes de imputarle el delito de homicidio agravado por motivo abyecto o fútil, con sevicia ("una herida habría bastado para matarle y sin embargo, presuntamente, la apuñaló dos veces más", agregó), colocando a la víctima en situación de indefensión ("porque uno no espera que el cónyuge vaya a atentar contra uno, esa es una relación de solidaridad, y menos delante de un niño de 2 años, quizás sin el niño ella al menos habría podido defenderse", continuó la fiscal), y contra una mujer por el hecho de ser mujer: una interpretación distinta de los "celos" de los que habla el informe policial, aunque la juez se apartó de esta causal porque la fiscal no desarrolló el argumento.

Bernal Ramírez no aceptó los cargos. La juez lo envió a prisión, "preventivamente", mientras se desarrolla el juicio. 

IN MEMORIAM
LA SUBA OSCURA

Cada vez que ocurra un asesinato en la localidad, este se ubicará en el mapa.

CASOS SIN JUZGAR
Si quiere enviar su mensaje de condolencia a la familia de algunas de las víctimas o sumar su nombre a quienes creen que nada justifica un asesinato en nuestro país, incluya su mensaje en la caja. Una vez sea aprobado aparecerá en este mismo espacio.

Para: La vida

Que inconcebible puede parecernos la muerte, pero a la vez como somos tan indiferentes e indolentes. Nuestros muertos, hijos de madres, como todos, hermanos de sangre o hermanos de barrio, de colegio, del parque, sin nombres y apellidos, el hijo de un vecino, el del amigo, el de la muchacha, el que no conozco. De ellos resulta la prueba mas cruda y sincera de nuestra sociedad; la prueba de nuestra misma conciencia, del olvido al que sometemos a nuestra triste prueba de la decadencia que convive casi como una historia eterna, de dejar a nuestros vivos y muertos enterrados en la memoria. Acá cabemos todos; cabemos a los que nos duele, a los que no nos duele, a los que nos hacemos que nos duele, mientras el televisor nos presenta otra noticia. Cabe un "gobierno" indiferente a sus muertos, que cada calle sepulta. cabe nuestra indiferencia que pide a gritos la justicia de "Nuestros" muertos, pero dejamos que lloren otros, a los que no conocemos, que nuestra voz, nuestras palabras se pierdan en el eco infinito del silencio.

Aun nos falta que en verdad nos duela, porque el día en que quizá sintamos el dolor, de sensación, del no poder, no creer; quizá ese día comprenderemos que nunca debimos enterrar a nuestros muertos.

luisa

Para: la revista

El fenómeno de la inseguridad especialmente en las grandes ciudades obedece a la ineficacia de la justicia formalmente, pero a la misma estructura económica desigual que rompe la solidaridad humana y convierte al ser humano en enemigo de si mismo

ulises

Para: la familia de paul esteban bernal parra

para toda la familia de santa muy dolorosa la muerte de paul no entiendo como murio asi si el no era problemático, si alguien de la familia me pudiera mandar un video de el les agradecería pues me quede sin ningun recuerdo de el

israel riveros

Para: la familia

"Una mujer alegre, sin problemas ni enemigos". Seguramente, así es como ella quería ser recordada. Gracias a La Silla por no borrar la humanidad de las víctimas de crímenes de odio. Y por recordar que es con h al final.

Isabel

Para: familiares de victimas

Nada justifica el arrebatarle la vida a un ser humano, Dios en grande misericordioso, que perdone a los victimarios y que acoja a las victimas, entendamos que el perdón es el camino de la salvación y de la paz.

Orlando Diaz

Para: lucina mejia y hermanos de orangel

mucha fuerza para superar esta dalta que nos hace orangel pero solo dios sabe lo que sucedio y el jusgara.

BRINNER RODTIGUEZ

Para: Para quienes aun estamos vivos.

Mas que firmar la Paz se debe educar y desarmar los espíritus, en este país el día mas violento es en la fiesta de la madre. Quieren mas pruebas?

Alberto

Para: Alejandro y Diego

¡Dios que historia tan triste!
Todo el pueblo velando a uno de los suyos, no a cualquiera, a uno muy especial. Un joven ser humano que toco mucho corazones... Diego qué dolor contaminarse de rabia, impunidad y dolor y actuar contra un inocente y vivir con eso...Paz en tu tumba Alejandro, paz en tu alma Diego, que te puedas perdonar...

Jeannette Rubiano

Para: Fiscalia y Jueces

No habría tantos crímenes sin Juzgar si en la fiscalía y los jueces no existiera corrupción, se entregaran más a la investigación a resolverlos y no dejarlos en libertad o darles casa por cárcel

Luis Vargas

Para: la familia de Alexander y la de Diego

Siento mucho que esto haya pasado. Si funcionara el 1,2,3 seguro que se hubiera evitado. Qué tristeza.

antonia perez

Para: Fiscalía y jueces

Este caso demuestra la abulia de la Fiscalía, la cual sólo presta especial interés si hay un impacto mediático relevante (aunque sus pruebas terminen seriamente cuestionadas ante cualquier tribunal).
Tal parece que será deber de los familiares recopilar pruebas y testimonios a fin de que este asesinato no quede impune.
Triste ver cómo la impunidad en Colombia está liderada por la pereza de tanto funcionario, quienes sólo se limitan a no complicarse ("enchicharronarse" creo que le llaman).

Yair Vera

Para: Maicol Alejandro Sarmiento

A pesar de que somos efímeros, nada justifica atentar contra la vida.

Gilberto Betancourt

Para: FAMILIA SANDRA

Lamentando mucho la pérdida d esta gran mujer y madre. Ojalá haya justicia. Yo también fui maltratada y sé lo q significa. Mi solidario abrazo Lo siento en el alma.

LEYLA

Para: Sandra Patricia

Mi solidaridad para la familia de Sandra, especialamente para el pequeño.
Nada podrá enmendar el crecer sin su madre.
Pensar en la labor de ser Madre, en criar seres de paz y tolerancia.

Milena Parra

Para: los familiares de las victimas

Un vacio que dejan, la violencia que se los llevo. Quedamos nosotros para escribir un nuevo capitulo. La vida es sagrada, NADA NADA justifica sus muertes. Un abrazo lleno de esperanza.

jennifer

Para: Familia de Sandra Q.E.P.D.

Acompañándolos de corazón por tan terrible tragedia de perder un ser querido. Que todo el peso de la ley recaiga contra el asesino Jorge Bernal. Un abrazo.

Maurico Mosquera

Para: familiares y amigos

No hay Justificaciónn alguna para poner fin a una vida ante. Dios todos somos iguales,algo que no henos podido entender, si no entendemos esto no entenderemos los valores de la vida.
un abrazo solidario

Edgar

Para: Sandra Rodríguez

soy vecina, me da mucha tristeza por lo que le sucedió a la
señora sandra,des afortunadamente no eta va en la casa , cuando ocurrieron
los hechos.Dios proteja a los niños que siempre los llevo en mi corazón.a
ese señor que le caiga el todo el peso de la ley, que este caso no sea los
que se archiven, o que quede en la impunidad

gloria naizaque

Para: Familiares de Sandra

que dolor tan grande que sigan pasando estas cosas, espero Dios les de fuerza y paciencia en su dolor y a ese demente asesino le den la pena máxima y sin beneficios por favor cuiden el bebé y saquen el perrito de la terraza el era parte de la familia u merece proteccion

Mireya soto

Para: Los familiares de Sandra

No los conozco, xo desde mi corazón reciban mis palabras de cariño y solidaridad en estos momentos de dolor, x favor rodeen a ese bebe q perdió a su madre.

Un abrazo,

Astrid

Astrid Salamanca Rahin

Para: la familia de Sandra.

Siendo hombre siento una profunda pena, por este tipo de hechos.

Edward

Para: Todos

Lo siento

Daniel

Para: La familia de Sandra Rodríguez

Los acompaño en su dolor. Es una tragedia para la familia, para el niño. Increíble el daño que se puede causar por sentirse dueño absoluto de la pareja.

CECILIA

Para: Todos

Nada, nada, nada justifica algo así. no entiendo en qué país vivimos. Lo siento por todos los que tienen que soportar actos como estos.

Angélica

Para: la familia de Nelson

Siento mucho que haya pasado esto. No puedo creer que por pinches 500 mil pesos maten una persona valiosa.

magaly

Para: Todos

Mi mas sentido pésame por su perdida

alber

Para: Todos

Los conocí a todos a través de estas historias. Muy triste. Ninguno merecía morir así.

Daniel

Para: Jose Rafael Contreras

De verdad siento mucho la muerte de este hombre trabajador. Que absurdo que lo mataran asi por robarlo.

Miguel

Para: Todos

Lo siento mucho

lorena