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Por Jineth Prieto · 17 de Marzo de 2016

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La presidencia ejecutiva de la Cámara de Comercio de Bucaramanga se convirtió en el trofeo de la puja de poderes que se está viviendo al interior de esa entidad.

Un  sector de la junta directiva, que desde mediados del año pasado le está haciendo contrapreso a la gestión del presidente ejecutivo de esa entidad, Juan Camilo Beltrán, se empezó a mover con más fuerza y estaría inclinando la balanza a su favor para lograr un relevo que podría abrirle la puerta a la politización de la Cámara.

En juego están los intereses por el manejo de una entidad que tradicionalmente ha sido dirigida por los cacaos de Santander, una caja de más de $29 mil millones anuales y la capacidad de dirigir las veedurías con más credibilidad en el departamento.

La cabeza de Beltrán

La presidencia ejecutiva de la Cámara de Comercio de Bucaramanga es un cargo reconocido en Santander por su estatus, porque representa los intereses de los empresarios de más de 70 municipios en Santander, y porque se encarga de blindar el desarrollo de esa entidad de manejos políticos.

Aunque tradicionalmente ese cargo se movía casi que independientemente de la Junta Directiva de esa entidad, desde agosto del año pasado, con la renovación de los delegados del Gobierno, el panorama cambió.

Como ya lo contó La Silla, desde ese mes dos bloques se armaron en la Junta Directiva de la Cámara; por un lado está el  sector liderado por el exviceministro de Turismo y exsecretario del Partido de La U, Óscar Rueda, (señalado de ser el bloque político) y por otro el de Rafael Ardila, gerente de Rayco y uno de los cacaos del departamento ( el bloque del poder tradicional en la Cámara).

Antes las cosas se hacían muy folcloricamente en la junta directiva. La llegada de Rueda, generó debates al interior de la Cámara porque se empezaron a cuestionar los porqué de las decisiones en la presidencia, se habló de contratación

Sector de Rueda en la Junta

El primer round ya lo vivieron los dos sectores cuando en enero pasado se enfrentaron por la presidencia de la junta directiva de la Cámara. Aunque precisamente Rueda y Ardila eran los dos candidatos, ninguno logró las mayorías (empataron 6 a 6 votos) y por eso Víctor Raúl Castillo, el superpoderoso de la salud y presidente de la Fundación Cardiovascular, fue reelegido para que presidiera por sexto año consecutivo la Junta Directiva.

Con ese telón de fondo, es que en la Cámara de Comercio se han empezado a dar movidas de poder que le han ido abriendo espacio al sector de Rueda y que tienen a los cacaos pensando que les va a entrar la política por la puerta de enfrente.

Desde su llegada a la Cámara, Rueda se ha hecho notar. A solo siete meses de su nombramiento logró la vicepresidencia de la Junta Directiva y puso a un allegado suyo (Rafael Mendoza) en el tercer cargo directivo de la Junta; también ha generado discusiones por algunas de las decisiones de la Cámara y ha puesto contra la pared la gestión de Juan Camilo Beltrán en la presidencia ejecutiva.

“Antes las cosas se hacían muy folcloricamente en la junta directiva. La llegada de Rueda, generó debates al interior de la Cámara porque se empezaron a cuestionar los porqué de las decisiones en la presidencia, se habló de contratación, de la inversión en Interbolsa, de la posibilidad de que creen otra Cámara de Comercio en Santander y de temas que antes pasaban de agache”, le dijo a La Silla, una de los integrantes de la junta allegados al sector de Rueda.

Esa capacidad de punzar y de enfrentársele a los cacaos de Santander, le terminó valiendo la simpatía de tres empresarios de la junta - Rafael Mendoza (dueño de Zirus Pizza), Charlie Youssef (almacén Magazín París) y Mireya Granados (dulcería doña Mireya)-, quienes se sumaron a los otros dos votos que ya tenía (el de Jaime Ardila (primo del senador liberal Jaime Durán) y el de Orlando Céspedes (hermano del expersonero de Floridablanca y del exjurídico de la Gobermación de Santander).

Precisamente, la fuerza que tomó Rueda en la Junta (partió los 12 votos a la mitad) se convirtió en la alerta del sector de los cacaos en la Cámara, debido a que si bien han existido cuestionamientos técnicos a la gestión de Juan Camilo Beltrán, en el lado de los empresarios creen que las críticas tienen más de forma que de fondo y que detrás de ellas se están manejando intereses políticos.

“Con la llegada de Jaime Ardila (exauditor general de la república y primo de Jaime Durán), Orlando Monsalve y Óscar Rueda a la Cámara esto se politizó. El Gobierno lo que hizo con mandarnos a esos delegados fue dañar a la junta directiva que antes sí estaba en manos de los empresarios. Ellos mueven otros intereses y están detrás de la salida de Juan Camilo Beltrán porque quieren poner a una ficha de ellos en ese cargo”, le dijo a La Silla otro de los miembros de la Junta Directiva.

 

Cuatro fuentes más (dos empleados de alto rango en la Cámara y dos miembros de la Junta Directiva) dieron versiones muy similares y señalaron que rendir informes y hablar de nuevos proyectos se volvió tan dispendioso en la Junta Directiva de la Cámara, que es algo que nadie quiere hacer.

“Aunque se haga lo mejor, el sector de Rueda no va a estar de acuerdo. Nadie dice que no han existido falencias en la gestión de Juan Camilo Beltrán, pero una cosa es que sea algo susceptible mejorar y otra la cacería de brujas, eso no tiene sentido y además tiene frenado el manejo de la Cámara”, señaló otro de los miembros de la Junta del sector de los empresarios.

Las versiones están enfrentadas, y mientras que algunos dicen que las intervenciones de Rueda “tienen solo el interés de enlodar la gestión de Beltrán” para abrirle paso a una ficha de su sector en ese cargo, otros señalan que es necesario dar ese tipo de debates en la Cámara.

Rueda, por su parte, se mantiene en que a pesar de venir directamente del sector político detrás de sus actuaciones no existen intereses de ese tipo.

La movida política y Carlos Fernando Sánchez

Aunque el exviceministro de turismo y exrepresentante legal del Partido de La U, Óscar Rueda, ha negado tener intereses políticos en algún sentido en la Cámara, La Silla conoció que el sector que lidera está barajando el nombre de Carlos Fernando Sánchez, excandidato a la Gobernación de Santander del condenado por parapolítica Hugo Aguilar, como eventual reemplazo de Juan Camilo Beltrán.

El nombre de Carlos Fernando Sánchez, quien le negó a La Silla que le hubieran hecho el ofrecimiento, no es fortuito en esa baraja. Por una parte, es cercano a Rueda con quien se conoció cuando era director de la controvertida Corporación Panachi (creada por los Aguilar); Rueda a su vez se cruzó con los Aguilar en varios momentos y de hecho terminó apoyando la reforma a la ley del turismo impulsada por el senador Mauricio Aguilar (hijo de Hugo Aguilar).

Por otra parte, Sánchez es muy cercano al actual presidente de la junta directiva de la Cámara, Víctor Raúl Castillo, quien hasta ahora ha estado en el bando de Rafael Ardila.

Precisamente, tras haberse quemado en las elecciones de 2015, Carlos Fernando Sánchez aterrizó en la Fundación Cardiovascular (de Víctor Raúl Castillo) como director de proyectos en momentos en los que esa entidad tiene un plan de expansión que incluye la construcción de hospitales internacionales en el país.

La relación de Castillo con Sánchez data, además, de la cercanía con su mamá Ligia Aguirre de Sánchez, quien fue presidenta y una de las fundadoras de la Fundación Cardiovascular junto a Castillo.

A ese escenario, se suma el hecho de que con la serie de críticas a la gestión de Juan Camilo Beltrán, Castillo, según le dijeron dos fuentes de la junta directiva a La Silla, ya no estaría tan de acuero con su continuidad, lo que generaría el escenario ideal para que, de darse la postulación de Carlos Fernando Sánchez, entre a apoyarlo directamente.

La jugada de presentar el nombre de Carlos Fernando Sánchez por parte del sector de Rueda por eso iría en doble vía. Sánchez, además de tener los seis votos de Rueda, podría inclinar la balanza a su favor por la cercanía que guarda con Víctor Raúl Castillo (quien lo apoyó en las elecciones locales pasadas) y además la de algunos votos que están en el sector de Rafael Ardila, lo que le daría mayorías para ganar una elección interna sin mayor discusión.

Si bien, hasta hoy el tema no se ha discutido en la Junta Directiva de la Cámara, y de hecho Víctor Raúl Castillo, Óscar Rueda y Rafael Mendoza (los integrantes de la mesa directiva de la Junta) negaron que estén pensando en la salida de Juan Camilo Beltrán, La Silla conoció que en la próxima sesión el bando del exviceministro estaría preparando varias críticas  para presionar por su salida de la presidencia ejecutiva de la Cámara.

“Hay varias cosas que no se entienden. Salió un vicepresidente de más de 30 años de la Cámara, hay temas de planeación y ejecución de proyectos que no están claros, la Cámara corre el riesgo de caer en el incumplimiento de un contrato con Ecopetrol por la vinculación tardía de personal y eso queremos debatirlo”, le dijo a La Silla uno de los miembros de la Junta del sector de Rueda.

El ambiente que se dé en esa junta podrá ser determinante, y más porque si a Víctor Raúl Castillo le suena la flauta y apoya a Sánchez, la puerta política se abriría de par en par en la Cámara.

Ese escenario, además sería el caldo de cultivo ideal para el sector de Hugo Aguilar, que de llegarse a dar el nombramiento de Carlos Fernando Sánchez, tendría injerencia directa en la Cámara y un arma política para hacerle contrapeso a la Gobernación de Santander con las veedurías y la capacidad de gestión de esa entidad.

Aún falta terreno para que un escenario como esos se consolide en la Cámara; sin embargo, la división lo empezó a abonar. Falta ver la cabida que la Junta Directiva en pleno le da.

CONTEXTO

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