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Por Nohora Celedón · 14 de Abril de 2019

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La aparición de dos artículos en el Plan Nacional de Desarrollo con el que varios congresistas buscan imponer aranceles a la ropa importada, se ha convertido en toda una novela de suspenso que tiene con los pelos de punta al Ministro del Comercio, José Manuel Restrepo, y a los directivos de gremios tradicionales como la Andi, Fenalco y Analdex.

En parte por lo que está en juego, y en parte por lo que implica que un gremio, como la Cámara Colombiana de las Confecciones y Afines, tenga tanta capacidad de influir en el Congreso, y por esa vía en el Gobierno.

De acuerdo con los registros de la Cámara de Comercio, la Cámara Colombiana de las Confecciones y Afines, este gremio se registró en 2011, aunque el senador Luis Fernando Velasco, que los asesoró en su creación, recuerda que el gremio se venía conformando desde 2009.

“El gremio se conformó en respuesta a que los grandes gremios, como la Andi y Fenalco, no estaban representando intereses de la industria nacional sino de los grandes importadores”, nos dijo Velasco.

En el directorio de empresas de la página web del gremio aparecen 154 afiliadas, entre ellas algunas con marcas conocidas como Evacol y Patprimo, y otras no tanto, que se dedican a producir para otras marcas o a vender.

Este gremio apoyó a Juan Manuel Santos en su segunda reelección

“En Medellín, donde el presidente Santos no tenía apoyos le organizaron un encuentro con 15.000 personas durante la campaña”, nos dijo el senador Velasco.

Santos les cumplió aumentando el arancel a la ropa (capítulos 61 y 62 del estatuto), pero esa decisión terminó cayéndose por una demanda de Panamá contra Colombia en la Organización Mundial de Comercio.

Por eso, el gremio se tomó las calles con marchas en junio de 2017 en varias ciudades. Lo repitieron ese mismo octubre, cuando el Ministerio de Comercio puso unas medidas para ayudarlos a compensar la caída del arancel, como mayores controles aduaneros y reducción de aranceles a algunas materias primas del sector, como los hilos.

A Duque también le hicieron campaña, con la expectativa de que subiera el arancel, y lograron que se comprometiera con el tema en campaña.

Pero como es la segunda vez que intentan con el Gobierno sin mucho éxito, su estrategia ahora es ‘venderle’ el tema a los congresistas.Y hasta ahora les está funcionando.

El más reciente capítulo de este thriller se dio la semana que pasó, cuando el presidente de la Cámara, Alejandro Chacón y el líder del Centro Democrático, el expresidente Álvaro Uribe lograron poner contra las cuerdas el Ministro de Comercio, José Manuel Restrepo, con un ultimatum: si el Ministerio no saca un decreto aumentando los aranceles, los artículos quedarán en el Plan de Desarrollo.

La primera advertencia la hicieron el martes, en una reunión promovida por el expresidente, en calidad de jefe del partido del Gobierno, en la que buscaba promover acuerdos. A ella convocó al ministro y a su equipo, a varios empresarios de la Cámara, a un grupo de congresistas del Centro Democrático y a Chacón, uno de los aliados más poderosos del gremio en el Congreso.

De esa reunión el Ministro se comprometió a instalar unas mesas de trabajo con varios sectores pero arrancaron con el pie izquierdo. Tras una reunión que se hizo el miércoles, la Cámara se levantó de la mesa porque dijo que lo que el Gobierno estaba proponiendo no cumplía con las expectativas de estos empresarios.

La cosa empezó mal porque mientras el Ministerio veía esas reuniones como un espacio para escuchar a todos los sectores (por eso invitaron a los productores de algodón agremiados en Conalgodón y a un grupo de empresarios de la Andi), para los de la Cámara era una negociación, en la que ellos tienen la ventaja por al menos tres razones.

Una de ellas es el apoyo de congresistas de casi todos los partidos.

Entre ellos, además de Chacón y Uribe, Nicolás Echeverry, Miguel Barreto, y Adriana Matiz del Partido Conservador, Jhon Jairo Berrío y Cristian Garcés, del Centro Democrático, Julián Peinado y Luis Fernando Velasco, del Partido Liberal, Eloy Chichí Quintero, de Cambio Radical, Jorge Gómez y Jorge Barreto del Polo Democrático e Iván Marulanda de la Alianza Verde.

Varios de ellos incluso los acompañaron a una presentación de la propuesta arancelaria como se ve en este trino.

La otra es la promesa de campaña de Duque de subir los aranceles a las confecciones.

Y la tercera es que el gremio logró centrar la discusión sobre los aranceles como un tema de protección a la industria nacional y al empleo local, y como una batalla entre los pequeños empresarios del sector y los grandes importadores, pues la mitad del total de importaciones de prendas de vestir la hacen 10 empresas.

Ambos argumentos son fáciles de defender políticamente, aunque la propuesta puede tener implicaciones más complicadas de lo que parecen.

 

La pelea por los articulitos

La Cámara de las Confecciones convenció a Chacón de meter en la ley del Plan de Desarrollo los artículos que hoy causan discordia: un arancel de 37,9 por ciento a los productos que se traigan a menos de 20 dólares por kilo (Hoy es el 10 por diez por ciento); y, para los que valgan más, uno del 10 por ciento sobre el valor más tres dólares adicionales por kilo (hoy pagan el 15). Además, lograron que el senador conservador Miguel Ángel Barreto propusiera bajarle los aranceles a las materias primas de la confección de 10 al 5 por ciento, que si bien no está en la ponencia sigue viva.

Estos artículos buscan que sean más caras las importaciones de ropa de países con los que Colombia no tiene TLC como Panamá o China, y tener materias primas más baratas para enfrentar la competencia asiática.

Uno de los mayores dolores de cabeza de los confeccionistas, no solo en Colombia sino en el mundo, es la competencia de países como China y Bangladesh con costos de producción muy bajos, en parte porque su mano de obra es muy barata y la regulación laboral laxa.

Esto hace que la ropa de allá llegue mucho más barata, dificulta la competencia del producto nacional, y ha llevado a que grandes productores colombianos como Arturo Calle y Crystal maquilen sus productos en Asia, y a almacenes de cadena como Falabella y Jumbo prefieran ropa asiática.

Según la Cámara de Confecciones eso tiene en quiebra a las empresas locales, y ha causado que el sector reduzca su aporte al PIB y recorte el número de empleos.

Aunque hay grandes diferencias en las cifras de la magnitud del tema (la Cámara dice que el sector genera 1,6 millones de empleos y Planeación Nacional la cuenta de 97.745 empleos directos) las ocho fuentes con las que hablamos coinciden en que la competencia China es un problema.

El desacuerdo está en cómo abordarlo

La Cámara cita ejemplos de aranceles altos: el de México va de 25 a 35 por ciento, el Brasil es de 35 por ciento, el de Estados Unidos oscila entre 25 y 32. El de Colombia es de 15 por ciento.

Según nos dijo uno de los voceros del gremio, Enrique Gómez, el Gobierno ha avanzado en otros compromisos como campañas para promover la compra de producto colombiano y estímulos para el sector algodonero. Pero lo que más les duele son los aranceles.

Como sintieron que les estaba haciendo conejo, acudieron al Congreso. Ya tenían contactos con Luis Fernando Velasco, senador liberal que promovió la creación del gremio, y Alejandro Carlos Chacón, que tiene contactos con empresas de confección en Norte de Santander.

 

En el Ministerio no están convencidos de la necesidad del arancel y, en especial, no les gusta que el Congreso los ponga, pues hoy lo hace el Gobierno vía decreto.

Los otros gremios también están en contra. La Andi calificó a los artículos de “micos”, Analdex dice que va en contra de acuerdos internacionales y que puede fomentar el contrabando, Fenalco que puede atizar una guerra comercial con Panamá y hasta el presidente del gremio de los seguros, Fasecolda, Jorge Enrique Botero, escribió ayer en una columna que de aprobarse la propuesta implicaría una pérdida de gobernabilidad.

Uribe no invitó a ninguno de los demás gremios a la reunión del martes, como le confirmó a La Silla el representante Chacón argumentando que ellos son "muy pocas empresas generadoras de mucha riqueza que están contra las empresas nacionales generadaoras de empleo" y porque "ya los derrotamos", nos dijo.

En Hacienda tampoco están de acuerdo con el artículo, como dijeron sus delegados en las reuniones de ponentes. “Los aranceles son de manejo exclusivo del gobierno por decreto pero nos los están metiendo por ley que es gravísimo”, nos dijo una fuente del ministerio que estuvo en la discusión. 

A pesar de eso, los ponentes aprobaron incluirlo, y empezó un debate público en el que hay cinco argumentos gruesos en contra, con sus contraargumentos:

  1. El contrabando: Para la Andi, Fenalco y Analdex subir los aranceles hace más rentable el contrabando, porque entre más caro sea importar legalmente, más beneficio tienen los contrabandistas. Pero para la Cámara de Confecciones el contrabando es un problema de lavado de activos e inefectividad de la Dian, no de aranceles.

  2. El precio de la ropa: Los gremios tradicionales dicen que al subir el arancel se puede subir el precio de la ropa, afectar la inflación y el bolsillo de los hogares. La Cámara de las Confecciones replica este punto con un argumento ético y es que los bajos precios que se pagan por la ropa, se sostienen solo con la explotación laboral que se da en los países asiáticos.

  3. Puede haber guerra comercial: Es posible que países como Panamá vuelvan a demandar a Colombia ante la Organización Mundial del Comercio, OMC, como lo hicieron en 2013 cuando Colombia impuso un arancel similar; Panamá también podría tomar retaliación por esta decisión subiendo sus aranceles para otros productos colombianos. Frente a este argumento los confeccionistas dicen que el arancel fijado es inferior al límite de la OMC que es de 40 por ciento. Además, de acuerdo con el senador liberal Luis Fernando Velasco cuando Colombia apeló la decisión de la OMC, con la que se tumbaron los aranceles de 2013, la organización emitió un concepto que abrió el camino para que el país volviera a poner el arancel. 

  4. Con qué lógica se definen: Para la Andi y el Ministerio la importancia de que la decisión se tome en el Comité Triple A es que éste mira las implicaciones de un arancel específico en otros sectores económicos (como los comerciantes) y en temas macroeconómicos (como la inflación). Una discusión que según los confeccionistas también se puede dar en el Congreso. Aunque el riesgo es que la discusión se torne más política que económica.

  5. Quién fija los aranceles: Para los gremios tradicionales y el Ministerio de Comercio fijar los aranceles por decreto es inconstitucional y va en contra de la normativa actual. Hoy los aranceles los fija el Comité de Asuntos Arancelarios, Aduaneros y de Comercio Exterior (Comité Triple A), en el que participan los Ministerios de Industria y Comercio, Hacienda, Minas y Agricultura, el DNP, la Dian y la Superintendencia de Industria y Comercio.Para la Cámara de la Confección y el representante Chacón, este comité le ha fallado a los confeccionistas, pues a pesar de que están en crisis por la competencia china desde hace varios años el Comité no ha tomado decisiones frente al arancel, que a su juicio es la única que puede salvar el sector, y por eso es necesario acudir al Congreso. 

Estas dos últimas preocupaciones sobre el procedimiento y un debilitamiento de la institucionalidad de comercio exterior del país son las que más alarma causan en el Gobierno. Y por eso lo que pase en el siguiente capítulo puede abrir una caja de Pandora.

Lo que se teje más allá 

De todos los argumentos a favor y en contra el debate sobre si es o no constitucional que el congreso fije aranceles en la ley es el que tiene implicaciones a futuro más profundas.

Aunque Uribe apoya los aranceles, también dijo que prefiere que salgan por decreto porque, a su juicio, la Constitución le da esa facultad al Gobierno y el Congreso solo puede sacar una ley marco, que ya existe.

El Ministerio de Comercio tiene un concepto del constitucionalista Carlos Medellín en el que dice además dice que los artículos son inconstitucionales  porque no hay unidad de materia, es decir que estos aranceles no están relacionados con el Plan Nacional de Desarrollo.

Pero el presidente de la Cámara tiene una interpretación completamente distinta y cree que lo inconstitucional es que el Gobierno modifique los aranceles vía decreto. “Es como hacer una reforma tributaria por decreto”, dice. Incluso nos anunció que presentará un proyecto de acto legislativo para que el Congreso pueda tener un rol mayor en la política arancelaria y en los tratados de libre comercio.

Con esta discusión, desde ya se anticipa que si los artículos quedan en la ley serán demandados en la Corte Constitucional. Sin embargo, mientras la demanda prospera el arancel quedaría vigente.

Una alta fuente del Ministerio de Comercio nos dijo que les preocupa que en el Congreso los quieran forzar para hacer política con los aranceles. "Eso no es serio", nos dijo. Y que por eso la idea era hablar con todos los sectores de la cadena para buscar una solución que no afectara la seriedad de las instituciones de Comercio Exterior.

El lío es que no se ponen de acuerdo y para los confeccionistas lo que están haciendo es darle más largas al asunto.

El ministro de Comercio nos dijo que están evaluando las opciones porque son conscientes de la situación del sector y de la importancia de las confecciones de la industria nacional, que llevan trabajando en el tema desde noviembre.

De fondo se trata de una puja de poder. Si el Ministro no saca un decreto con el arancel que buscan los confeccionistas, se enfrenta a una derrota en el Congreso, quedaría debilitada su institucionalidad y encima de todo lo terminarían graduando de enemigo de la industria nacional.

Si lo hace, abre un boquete para que todos los sectores le exijan lo mismo.

En todo caso ya el cambio se dio y probablemente esta no será la única discusión de este tipo que se dé en el Congreso. "Esperamos que estas sean las primeras medidas para empezar a solucionar los problemas que tienen todos los sectores que necesitan protecciones arancelarias (...) Esta es la mejor presión que el Congreso puede ejercer para que el Gobierno empiece a actuar o si no el Congreso intervendrá", nos dijo Alejandro Chacón.

Al Ministro ya le pusieron el temporizador para tomar la decisión y deberá coordinar con su homólogo Alberto Carrasquilla cómo va a manejar el tema en el Congreso, después de Semana Santa cuando reinicien los debates del Plan de Desarrollo.

Independientemente de lo que pase con esta discusión particular, con los anuncios del presidente de la Cámara, es claro que al Ministerio también le va a tocar afinar su equipo de lobbistas para defender sus decisiones de política de comercio exterior ante el Congreso.

Comentarios (2)

Santiago Garcés

14 de Abril

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No me parece propio de un portal de periodismo de investigación que cubre "e...+ ver más

No me parece propio de un portal de periodismo de investigación que cubre "el poder" que no se problematicen los argumentos más allá de lo que dicen los actores ¿Como es eso de que en el congreso la discusión es más política que económica? ¿Acaso en el comité Triple A hablan de economía y de su relación con el espíritu santo? Hablan de economía y de política, como en el congreso, pero menos gente

Roosvelt

17 de Abril

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Hay que proteger el empleo nacional ,poniendo aranceles a todas las importacio...+ ver más

Hay que proteger el empleo nacional ,poniendo aranceles a todas las importaciones que lo perjudican.

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