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Por Tatiana Duque | Carlos Hernández Osorio · 04 de Septiembre de 2020

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Aunque la noticia se conoció hasta hoy, ayer en la tarde en la Casa de Nariño la ministra del Interior, Alicia Arango, le pasó su carta de renuncia al cargo a su jefe y amigo, el presidente Iván Duque, según conoció La Silla Vacía. Ella dijo que saldría en tres meses, una vez acabe el primer periodo legislativo, como lo confirmó la funcionaria a La Silla Vacía.

Aún así, apenas horas después, se supo que ya no se irá porque el Presidente decidió no aceptarle la renuncia.

 

Más allá de eso, la noticia no noticia evidencia que la cartera política, una vez más, no le está funcionando del todo a Duque.

“Simplemente estaba mamada”, nos dijo un congresista amigo de la Ministra respecto a los motivos de la decisión de Arango.

Lo que se dijo el día de hoy en medios es que Arango regresaría a la Embajada de Colombia en Ginebra, Suiza, donde la actual representante diplomática, Adriana Mendoza, enfrenta una investigación interna por un presunto sobrecosto en viáticos.

Como contamos en nuestro hilo de twitter, más allá de que ya no se vaya, la intención de salida de una de las mujeres más fuertes del Gobierno y de la primera línea del uribismo, muestran que el presidente Duque no ha podido encontrar aún la fórmula para el cargo más importante en las relaciones políticas con el Congreso. Ya había pasado sin pena ni gloria su primera minInterior Nancy Patricia Gutiérez, otra uribista pura sangre.

Si bien el Gobierno ya tiene una agenda establecida para este último tramo del mandato en el Congreso que no es ambiciosa, está enfocada en la recuperación económica de la pandemia, siguen en el tintero las reformas política, judicial y laboral, esta última la había adelantado Arango mientras estuvo en la cartera de Trabajo.

Además, la pandemia ha impedido evidenciar la verdadera fortaleza de la coalición que logró Duque al renunciar a su promesa de no dar cargos a cambio de respaldo político, más allá de los recientes triunfos obtenidos por el mandatario en las recientes elecciones en el para la Defensoría y la Procuraduría, que de todos modos como hemos contado, no responden completamente a la gestión del Gobierno.

Arango, quien venía de ser la Ministra de Trabajo y jefe de debate en la campaña presidencial, pasó a Interior a mediados de febrero de este año como punta de lanza de la estrategia de reconfiguración de la coalición duquista, luego de poner, en tres ministerios, a fichas del Partido Conservador, Cambio Radical y La U.

Ella incluso arrancó haciendo acuerdos previos con las bancadas de la nueva coalición, como no ambientar la propuesta de eliminar la Jurisdicción Especial para la Paz JEP que quería revivir el Centro Democrático, resolviendo así el dilema que tenía de trabajar para el uribismo o para el Gobierno, al jugársela por la renovada alianza con otros partidos.

Pero llegó el Coronavirus y además de parar toda la actividad económica del país y arrancar la cuarentena, la Ministra comenzó a tener salidas en falso, como contamos en su momento, que impidieron que fuera la vocera y defensora del Gobierno y el Presidente, como estaba previsto en momentos de prepandemia.

El Congreso no arrancó a sesionar a tiempo y el Gobierno tenía potestad para sacar las normas sin necesidad de votaciones en las plenarias amparado en el estado de emergencia, por lo que la habilidad política de Arango en el Congreso se trasladó a apagar incendios con los gobernadores y alcaldes que criticaban al Gobierno por la financiación de la pandemia, como contamos que ocurrió cuando fue expedido el decreto que creaba el Fondo Fome de atención a la emergencia, que tomaba recursos de las regiones.

La visibilidad de la cartera en la primera línea de la pandemia quedó en manos del viceministro de relaciones políticas Daniel Palacios, quien estaba encargado no solo de explicar los decretos que expedía el Ministerio, sino de manejar, con el MinSalud, las solicitudes de los mandatarios regionales para abrir y cerrar sus municipios.

Aunque Palacios es uno de los que sonó en el día de hoy para reemplazar a Arango, y ya mostró manejo político en el Congreso con la votación del magistrado de la Corte Constitucional Jorge Ibañez, como contamos, solo hasta las próximas semanas se sabrá si definitivamente no va a haber cambios en la cartera, como lo quiso la Ministra.

Mover las fichas del gabinete, en cualquier caso, es una movida común de los Presidentes en sus segundos tiempos de mandato. Desde hace semanas hay rumores de cambios en la Cancillería, en la Jefatura de Gabinete, en el Ministerio de Medio Ambiente y en el Ministerio de Justicia, que está en encargo tras la elección de Margarita Cabello en la Procuraduría y para el cual está sonando el exmagistrado Wilson Ruiz.

Nota de la Editora: cinco horas después de publicada esta historia de la renuncia de la Ministra, que ella misma le confirmó a La Silla que sería en tres meses, se conoció que Duque no aceptó su salida y que finalmente ella se quedará por ahora. Agregamos esa nueva información y actualizamos.

 

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