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Por Jerson Ortiz | Ever Mejía · 16 de Marzo de 2021

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En las elecciones de 2018 Sergio Fajardo no ganó en ningún municipio del Caribe y al mismo tiempo estuvo a punto de pasar a la segunda vuelta. 

Para revertir esos dos antecedentes en el 2022, el exgobernador de Antioquia se está planteando una nueva estrategia: armar una estructura más allá del movimiento Compromiso Ciudadano con el que ha hecho política desde hace 20 años. 

Así se vio en dos reuniones que hizo en Cartagena y Barranquilla hace unos días, donde buscó sumar a su causa a empresarios con nexos charistas, líderes de opinión cercanos al petrismo y dirigentes políticos con pasado en partidos tradicionales. 

 

Esos acercamientos son exploratorios, no significan apoyos seguros y son más de forma que de votos. Pero esta versión de Fajardo, fuera del combo de Compromiso, sí muestra un cambio en la manera en la que se quiere posicionar en el Caribe para no repetir la historia de 2018. 

Es la cara del Fajardo pragmático que cree que para poder ganar la consulta de centro y tener opciones de pasar a la segunda vuelta debe ir más allá de su nicho. Esto pasaría por conquistar a estructuras políticas con las que puede tener coincidencias ideológicas, pero que no veía atractivas en el pasado. 

Es un pragmatismo electoral que necesita para recortarle ventaja a otros precandidatos fuertes en esa región como Gustavo Petro, que tiene una parte de la torta de opinión costeña, o Alex Char, que tiene estructuras aceitadas y consolidadas listas para entrar en el juego.

Nuevas caras en Cartagena

A Cartagena Fajardo llegó de la mano del empresario hotelero, Roberto Saer, quien es el coordinador de Compromiso Ciudadano en la ciudad. 

Saer le cuadró un encuentro con más de 20 dirigentes sociales y políticos en su hotel Zalmedia, que queda en el sector de Bocagrande. Pero no lo limitó al grupo de Compromiso que siempre ha estado con Fajardo, y en el que se cuentan figuras como la excandidata a la Alcaldía, Claudia Fadul, o la excandidata a la Cámara, Viviana Miranda. 

A la reunión también llegaron políticos con la chapa de alternativos que vienen de ser protagonistas de las elecciones locales, y que, en unos casos, han hecho parte de estructuras tradicionales y cuestionadas.   

Se trata de los excandidatos a la Alcaldía de Cartagena Andrés Betancourt y Jaime Hernández. Aunque no asistió, a la reunión también fue invitado el exalcalde encargado y excandidato a la Alcaldía, Sergio Londoño.

Betancourt es un líder político que, como contamos, ha combinado el voto de opinión con algo de maquinaria. Fue concejal del Partido Conservador y candidato a la Alcaldía en dos oportunidades, una por firmas y otras con la Alianza Social Independiente (ASI).

Su última aspiración fue en las elecciones atípicas de 2018, cuando fue derrotado por Quinto Guerra, el candidato que reunía a casi toda la clase política tradicional. 

Como contamos, en esa campaña Betancourt movió el voto de opinión y tuvo maquinarias. Su apoyo principal de la política tradicional fue del exgobernador liberal Juan Carlos Gossaín (recientemente sancionado por la Contraloría como responsable fiscal del llamado cartel de la hemofilia). Betancourt también tuvo el respaldo del grupo de la entonces cuestionada senadora de La U, Sandra Villadiego, y su esposo Miguel Ángel Rangel, condenado por parapolítica.

Al final, sacó 58.646 votos. 

Betancourt le dijo a La Silla que ya se montó en el bus de la campaña de Fajardo para 2022. 

Por su parte, Jaime Hernández es un politólogo que hizo carrera en el partido Liberal antes de dar el salto a lo electoral como independiente. Pasó por varios cargos en la gobernación de Juan Carlos Gossaín, y llegó a ser la mano derecha de Juan Fernando Cristo cuando éste fue presidente del Senado y luego ministro del Interior. 

En las elecciones de 2019, Hernández se lanzó a la Alcaldía por firmas con su movimiento Cambiemos, y se quemó con ocho mil votos (William Dau ganó con más de 113 mil votos). 

“Estamos organizándonos por la coalición de centro, personalmente me siento más del lado de Juan Fernando Cristo, pero si Fajardo u otro precandidato gana la consulta ahí voy a estar apoyando porque se trata de un nuevo proyecto de país al que hay que sumarle”, nos dijo Hernández. 

A la reunión también fue invitado el exalcalde santista Sergio Londoño. No asistió, pero mandó sus excusas. Londoño fue candidato a la Cámara por el partido de La U en 2014 y en 2019 se lanzó a la Alcaldía por Colombia Renaciente (sacó 20.340 votos). 

Para el coordinador de Compromiso Ciudadano, Roberto Saer, los acercamientos con esos tres excandidatos no representan un todo vale de Fajardo, ni un cambio en la manera de hacer política. 

“Nosotros no estamos cerrados a que diferentes actores de la política le puedan aportar a la ciudad y al departamento (...) Aunque han estado vinculadas a partidos tradicionales, personas como Andrés Betancourt, Jaime Hernández y Sergio Londoño tienen un conocimiento importante de Cartagena y pueden aportar”, le dijo a La Silla. 

Saer aclara que hay un límite, y que no aceptarán a personas de las casas tradicionales de la ciudad porque “tienen otra forma de hacer política”. 

En ese sentido, la mano derecha de Fajardo en la ciudad, Claudia Fadul, nos señaló que “En nuestra campaña puede estar toda la gente que quiera y que no esté en los extremos. Si en un momento alguien recibió el apoyo de un grupo político, eso no lo descalifica. Lo descalificaría si fuera un delincuente, un corrupto”. 

Esa nueva apuesta de Fajardo por ampliar su estructura más allá de Compromiso sorprendió hasta a sus nuevos y potenciales aliados. 

“Vi a otro Fajardo, uno menos soñador y dedicado solo a la propuesta, y más bien abierto a sumar para crecer. El ejemplo de eso soy yo, antes veía impensable que me buscaran de parte de su campaña para hablar de la construcción de acuerdos programáticos a más de un año de las elecciones”, le dijo a La Silla el politólogo Hernández. 

La apertura política de Fajardo también se vio, un día después, en Barranquilla, donde se reunió con empresarios. 

Fajardo y los empresarios en Barranquilla

A Barranquilla Fajardo llegó para participar de un foro con precandidatos presidenciales, pero su agenda incluyó encuentros con empresarios regionales. 

Su anfitrión fue el empresario y superpoderoso local, Antonio Celia

Celia fue presidente de Promigas durante más de 20 años y, entre otras cosas, es conocido por ser un impulsor de la movida cultural en la ciudad. 

Un integrante de Compromiso Ciudadano nos dijo que Celia es un viejo amigo de Fajardo y que siempre lo ha apoyado, pero que este año ha estado mucho más activo y puede ser clave en acercar a Fajardo a los empresarios de la ciudad. Además de que está metido en la construcción de su programa de gobierno. 

Celia organizó un almuerzo en el restaurante Nonna Rosa (propiedad de su hermana Carla Celia) y una cena en la casa de su suegra, con empresarios y líderes de la ciudad para que el precandidato contara sus ideas y respondiera preguntas. 

En las reuniones estuvieron presentes el exgobernador liberal José Antonio Segebre, el presidente de Serfinanza (propiedad de la familia Char), Gian Piero Celia y hermano de Antonio Celia, el director de la ONG Protransparencia, Horacio Brieva, el exministro Arturo Sarabia, el exvicepresidente Gustavo Bell, entre otros. 

Cuatro personas que estuvieron en las reuniones coincidieron en que no se habló de alianzas electorales, sino que simplemente Fajardo dio a conocer sus proyectos.

“Hubo preguntas de ¿y yo por qué voy a votar por ti?”, nos dijo Celia, quien explicó que él invitó a un grupo de amigos a “oír lo que piensa Fajardo, y a Fajardo a oír lo que piensa la gente”. 

Además, Celia agregó que, si bien, "Fajardo es consciente de que hay un voto de opinión en la Costa que debe ser capitalizado”, esta reunión no fue fue el lanzamiento de un plan específico.

Pero los acercamientos sí confirman la intención de Fajardo de llegarle a más gente por fuera de Compromiso Ciudadano. Por ejemplo, a José Antonio Segebre, un político tradicional de origen liberal. 

Segebre llegó a la Gobernación del Atlántico en 2011 y, además de tener el respaldo del Partido Liberal, la Alianza Verde y ASI, tuvo el apoyo de políticos de La U y del polémico congresista Laureano ‘el Gato’ Acuña.

O al columnista y director de la ONG Protransparencia, Horacio Brieva, quien había votado por Petro en las presidenciales de 2018 y estuvo en el sonajero de precandidatos petristas a la Alcaldía de Barranquilla. 

Brieva le dijo a La Silla que acompañará a Fajardo en este nuevo debate electoral, mientras que Segebre no quiso dar declaraciones respecto a la reunión privada.

Pese a esta apertura de Fajardo en el Caribe de cara al 2022, sus nuevos o eventuales aliados aún están lejos de representar un botín electoral fuerte. Aún le queda mucho por crecer si quiere mejorar el papel que jugó en las presidenciales de 2018. 

Lo que tiene por crecer

Tras perder en primera vuelta, Fajardo volvió a hablar de una aspiración presidencial hace un año, coincidencialmente, en Cartagena. 

En La Heroica arrancó una gira nacional para intentar fortalecer su presencia en regiones donde no fue fuerte como el Caribe, porque su votación se concentró principalmente en las capitales del país.

En los ocho departamentos costeños su votación fue de 245 mil votos, casi 40 mil votos menos de lo que sacó solo en Cali. No ganó en ningún municipio de esta región. 

Mientras que Petro obtuvo 1.349.695 votos, Duque 1.262.198 votos y Germán Vargas Lleras 462.262 votos. 

A Fajardo le faltaron 261 mil votos para ganarle a Petro y pasar a segunda vuelta. Para mejorar esos resultados en el 2022, Fajardo mantiene factores a su favor y le ha sumado otros. 

Mantiene una de las imágenes más positivas entre los presidenciables del partidor. Según la Gallup de enero pasado, su imagen positiva llega al 40 por ciento versus la negativa del 28 por ciento. Esa medición tomó la foto después de que la Contraloría anunció la imputación de cargos contra Fajardo y otros políticos de Antioquia por Hidroituango. 

Mientras que Gustavo Petro tiene una imagen negativa del 55 por ciento versus una positiva de 35, y Alex Char una negativa del 31 frente a la positiva del 19 por ciento. 

Fajardo también conserva la chapa de alternativo en un momento de ruptura política de la ciudadanía con la clase política tradicional, que fue el fenómeno que marcó las elecciones regionales en Cartagena, Medellín, Cali, Bucaramanga y Manizales.

Sigue con su discurso de no polarización y de construir una alternativa de centro fuera de los extremos. Algo que empata con estudios como el de la consultora Raddar que dice que los colombianos cada vez se sienten más identificados con el centro político.

Ahora le está sumando la nueva faceta de jugador de equipo, que está dispuesto a ser pragmático y sumar más allá de su combo. 

La empezó a construir cuando decidió meterse en una coalición con políticos tradicionales como Juan Fernando Cristo o con pasado en la izquierda como Jorge y Ángela Robledo. O cuando aceptó definir esa candidatura con una consulta con el riesgo de perder y no a través de una encuesta. 

Y la está empezando a aplicar en terreno como pasó en Cartagena y Barranquilla. 

“Es una propuesta que empezamos a construir por fuera de los extremos, es un grupo que viene por caminos distintos, con algunos hemos sido contradictores pero estamos haciendo el esfuerzo de unirnos. Entre diferentes se puede trabajar. Todavía falta por recorrer, es una consulta que no es cosmética. Cambio para avanzar pero no para destruir”, planteó Fajardo en una entrevista en emisora Atlántico durante su visita a Barranquilla 

También está tratando de desmarcarse de la levedad que lo ha caracterizado a la hora de opinar sobre los temas del país. Por ejemplo, en Barranquilla se fue contra el gobierno de Iván Duque. 

“Es un gobierno flojo, sin norte ni dirección. Se está viendo en esta pandemia, no han llegado ayudas a las pequeñas empresas. Este es un gobierno poco y tarde, muy flojo, y lo desapruebo. (...) En el Caribe dijeron que en 100 días arreglaban lo de San Andrés, eso se demora un año, es un gobierno flojo”, dijo.  

La semana pasada cuestionó a su aliada política, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, por unas declaraciones xenofóbicas contra los venezolanos.

También descalificó los bombardeos militares donde murieron menores de edad en Guaviare y cantó su oposición a la fumigación aérea con glifosato.

Más allá de su cambio de tono, queda por ver si el pragmatismo de Fajardo en el Caribe se replicará en otras regiones, donde tuvo mejores resultados electorales. Y si esta intención de crecer por fuera de Compromiso Ciudadano se transforma en votos.

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