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Por Tatiana Duque · 18 de Noviembre de 2020

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Cuando ayer el presidente Iván Duque estaba tratando de llegar de San Andrés a Providencia para revisar los daños del huracán Iota, en Blu Radio le preguntaron su opinión sobre la entrevista que dio Álvaro Uribe al diario El Mundo de España, donde dijo que “el Gobierno tiene que mostrar un liderazgo más fuerte”. Duque evadió la pregunta.

 

“No leo reportajes Néstor, estoy aquí enfrentando estas emergencias, acá reactivando la economía del país y en eso estamos trabajando intensamente”, dijo. Cuando Morales contra preguntó, Duque zanjó el tema de manera cortante: “Déjeme yo atiendo activamente las emergencias y la reactivación del país”.

La declaración de Uribe se suma a la que dio a El Tiempo hace una semana pidiendo más “acción del gobierno”, especialmente en temas de seguridad, con lo que ha dejado en evidencia que su apuesta principal para las próximas elecciones, el ‘ojo con el 22’ con su referendo como punta de lanza, no tendrá ni como eje ni como principal aliado al ahijado político que él mismo promovió.

Van dos jalones de orejas

Tanto en El Tiempo la semana pasada como en El Mundo el lunes, Uribe dijo que cree que al gobierno le falta “liderazgo en seguridad”.

Incluso, al diario español le dijo que “yo tengo claro lo que haría desde el Gobierno: primero habría acelerado la fumigación y estaría pagándole a los campesinos para que protejan la selva”; en El Tiempo le dijo a los ministros que se ‘pellizquen’.

“He dicho que tenemos dificultades y que el Gobierno necesita comunicar lo bueno y sumar. Que muestren un gran liderazgo en seguridad y estén donde asesinen (a) un líder social. Hay que quitarse ese Inri de que un problema heredado se lo adjudiquen al presidente Duque. ¡Ministros, pellízquense!, lleguen allí con todo entusiasmo y lideren esas políticas”, dijo.

Hasta ahora los ‘jalones de orejas’ de Uribe se habían hecho en privado y conocido públicamente por la filtración de algún “imprudente”. Ahora los ha comenzado a hacer personalmente, y de frente.

La Silla le preguntó a tres representantes y cuatro senadores uribistas qué había cambiado, y coincidieron, en líneas generales, en que el Expresidente lo que quiere es ‘alertar’ al gobierno sobre la necesidad de conectarse más con la gente, y principalmente, no dejarse arrebatar la bandera de seguridad que ha sido el sello de Uribe desde que fue presidente entre 2002 y 2010.

“Lo que hace Uribe es reivindicar siempre nuestras banderas, es decirle al gobierno: ojo que estas son las banderas con las que nos hicimos elegir”, dijo a La Silla el representante del Centro Democrático Gabriel Vallejo.

“Son opiniones y comentarios respetuosos del presidente Uribe; él se caracteriza por el respeto y la franqueza y siempre aboga por el bien del gobierno”, agregó el senador Honorio Henríquez. 

Ningún uribista, ni en micrófonos ni fuera de ellos, nos dijo que las declaraciones del jefe máximo del Centro Democrático, que claramente debilitan a Duque, supongan una ruptura con el Presidente. Tampoco lo consideran una posibilidad.

“Somos parte de una coalición y no tenemos que pensar exactamente igual todos los funcionarios del gobierno con todos los funcionarios del partido”, le dijo a La Silla Vacía el senador y vocero uribista Carlos Meisel. “Si alguien ha sido un escudo para este Gobierno es el presidente Uribe. Lo que veo son preocupaciones constructivas”.

Otro senador admitió que separarse afectaría más al partido que al propio gobierno. “Al Partido y al uribismo le cobrarían esa traición”, afirmó.

”Uribe es un escudo del Gobierno”

Carlos Meisel, senador CD

En el Gobierno, según supo La Silla Vacía por un alto funcionario cercano a Duque, no comparten las críticas de Uribe. Creen que se han logrado cosas importantes en seguridad, como por ejemplo, Duque y el fiscal General, Francisco Barbosa, anunciaron personalmente la captura de los once presuntos autores, incluyendo algunos determinadores, de las diversas masacres que azotaron al país entre agosto y septiembre.

La Silla no pudo confirmar con más miembros del Gobierno si existen molestias por las declaraciones del jefe político del presidente Duque.

Pero lo que ya es claro es que las preocupaciones del Centro Democrático y de Uribe están centradas en el 2022, y que no están pensando en amarrar su suerte a la de Duque.

Cada uno con su suerte

“Lo primero que tiene que hacer cualquier campaña que pretenda ser ganadora para el 22 es desmarcarse de Duque; y Uribe lo está haciendo, porque meter a Duque en cualquier película electoral es un error estratégico de acá a Pekin”, dijo el analista político Carlos Suárez.

Una muestra de ello es que el referendo que está impulsando Uribe ni siquiera ha sido consultado con Duque.

Tanto Vallejo como el representante del mismo partido Edward Rodríguez, otros tres directivos uribistas y la ministra del Interior, Alicia Arango, nos confirmaron por aparte que por ahora no ha habido reuniones con el Gobierno para que apoye esa propuesta del referendo que, entre otras cosas, busca derogar la JEP.

Eso de entrada es llamativo porque, normalmente, cuando un partido de gobierno tiene una apuesta y más aún una tan grande como la de un referendo a 16 meses de las próximas presidenciales, una de las primeras movidas es montar al Ejecutivo en esa iniciativa.

“El referendo es una propuesta del partido que es pública y recoge el sentir de amplio sector de la comunidad colombiana y apunta al consenso con otros sectores políticos”, nos dijo el senador Henríquez.

La estrategia de Uribe, como contamos, es usarlo para tender puentes con partidos como el Conservador, La U y Cambio Radical con miras a armar una coalición de centro derecha para poner el sucesor de Duque.

En esa movida, fuentes del Centro Democrático nos dijeron que para lo que podría ser útil el Presidente es para lograr su aprobación en el Congreso una vez recojan los dos millones de firmas que necesitan -como mínimo-, dada la coalición que ha logrado crear tras entregar ministerios a esos partidos.

Que Duque se monte de lleno en ese bus tampoco está asegurado. Su apuesta principal es reactivar la economía golpeada por la pandemia y, más aún, cuando ayer el Dane mostró que la recuperación va más lenta de lo que preveía el gobierno; y cuando en el inmediato plazo, el Presidente ordenó al gabinete alistar en los próximos 100 días un plan de reconstrucción para las islas de San Andrés.

Cuestión de tiempos y agendas

“Estamos dispuestos a escucharlos cuando lo consideren conveniente y tendremos que estudiar la propuesta después de que nos la presenten”, nos dijo la ministra Arango, quien nos dijo que hasta ahora conoce el texto del referendo por lo que ha salido en medios.

Otros dos altos funcionarios de Palacio nos dijeron que también conocían del referendo solo por las publicaciones del Centro Democrático en redes.

Entre el referendo y la agenda del Presidente hay varias coincidencias.

Por ejemplo, alrededor del subsidio Ingreso Solidario, que entrega el Gobierno a las familias más pobres del país desde abril, y que Duque ya anunció que se mantendrá hasta julio del próximo año. El referendo propone que se vuelva una política estatal.

En la propuesta de modificar o derogar la JEP, la posición del gobierno es ambivalente.

Por un lado, el ministro de Justicia Wilson Ruiz ha dicho que “la jurisdicción especial requiere cambios”; y Duque, la semana pasada, reiteró sus críticas a la JEP, especialmente a la necesidad de una mayor celeridad para aplicar las penas a los exguerrilleros.

”Estamos dispuestos a escucharlos. Tendremos que estudiar la propuesta”

Alicia Arango, MinInterior

No obstante, en la reforma judicial que dejó preparada la exministra de Justicia -y hoy Procuradora- Margarita Cabello, el gobierno no tocaba esa jurisdicción y Ruiz ha insistido en que una reforma requiere el consenso de las Cortes, que hasta ahora han respaldado la existencia de la JEP.

En todo caso, más allá de esas coincidencias, los dos consultados en el alto gobierno reconocen que la agenda hoy es otra.

“La agenda es la reactivación. Las preguntas allí planteadas (en el referendo) no van en concordancia con esa agenda”, nos dijo uno de ellos, muy cercano a Duque.

“El Presidente no ha hablado de eso (el referendo) abiertamente con nosotros. El tema es la reactivación, se vienen paros y lo de San Andrés cambia mucho las cosas por los recursos que hay que mandar allá”, nos dijo un Ministro.

Con la emergencia en San Andrés, Duque movió a casi todo su gabinete para atender las emergencias invernales: él y siete de sus ministros, además de directores de entidades, están desde el domingo en la Isla preparando un plan de reconstrucción que aún no tiene presupuesto asignado, y que incluye de entrada reparar la totalidad de las casas de los 6 mil habitantes damnificados en Providencia.

Presidencia confirmó que al menos hoy y mañana Duque seguirá allá.

La ministra Arango está desde el fin de semana en Cartagena atendiendo la crisis generada por las lluvias; y desde hoy, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez está en Chocó revisando los daños causados por la ola invernal.

Por todas estas situaciones, dos senadores uribistas con entrada en Palacio y que hablan con el Presidente nos dijeron, por aparte, que no creen que Duque le meta la ficha al referendo como sí lo hará con la agenda que él llama de ‘concluir, concluir, concluir’.

Anticipándose al llamado de orejas de Uribe, según supo La Silla por otro funcionario enterado, en los últimos tres consejos de Ministros, Duque le ha dicho a su gabinete que tienen que mostrar resultados a los medios y cuadrar entregas de obras.

Duque tiene previsto para los últimos dos años de su gobierno una estrategia de reactivación económica, que pasa por aumentar el empleo vía la puesta en marcha de obras de infraestructura. Para ello, prioridad número uno del Gobierno, es evitar nuevos confinamientos por la pandemia.

En el gobierno son conscientes de que una crisis económica más profunda sería un caldo de cultivo para la estrategia petrista de radicalizar a la población. Es así como Duque entiende por ahora el Ojo con el 22; y en eso, Uribe y él están totalmente alineados.

CONTEXTO

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