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Por Lucas Ospina · 13 de Abril de 2016

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Nuestro hombre se lanza a la política, lo hace como suplente al concejo de su ciudad, ahí, en ese ejercicio de resumir con economía lo que es una vida, escribe que tiene un “Doctorado en Administración en la Universidad de París”.

Esto sucede hace casi 30 años, no hay internet, se le cree al papel, la información es difícil de verificar o rectificar. Nuestro hombre escribe un libro que se llama Capitalismo: ¿La mejor opción? Pretende poner en duda o afirmar uno que otro paradigma económico, pero la economía de su doctorado sigue ahí, invariable, en la biografía de la solapa de la portada, sin una fe de erratas que enmiende la engañifa. Nuestro hombre sí ha estudiado en Francia, pero su estudio corresponde a un DESS, un Diploma de Estudios Superiores Especializados, que equivale, a lo sumo y con laxitud, a una Maestría: unos cuantos semestres de profundización sobre un área y como resultado una síntesis de los conocimientos adquiridos proyectados en la intervención de una empresa, un proyecto de aplicación o un informe técnico. Esta “síntesis” jamás será una tesis, y menos de doctorado, pero como nuestro hombre no ha hecho un doctorado no sabe qué es un doctorado. ¿Acaso alguien lo sabe?

La falacia del doctorado avanza por décadas. En la página de internet de su primer periodo como alcalde (1998-2000) estaba su título de “Doctorado de Administración Universidad de París”. En ese periodo al alcalde le va mal y le va bien, hace obras, tantas que en un grafiti de la época alguien protesta “¡Menos obras, más promesas!”. Claro, hay de todo y para todos, también promesas: en 1998 el alcalde trepó al cerro tutelar de la ciudad con el presidente de la época (Ernesto Samper) y ante el Señor Caído del santuario de Monserrate se celebró la liturgia política: “pusieron de pie el proyecto metro, el cual, de cumplirse con el cronograma establecido, empezará a rodar dentro de cinco años”. El milagro del metro nunca llegó, pero sí lo hicieron los buses rojos que han sido paraíso, infierno y purgatorio en una ciudad que, por dogma e incompetencia, lleva más de 18 años condenada a esa única y precaria forma de transporte masivo.

Nuestro hombre continua en la política, se lanza de nuevo para ser alcalde y presidente, hace y rompe alianzas con políticos antipolíticos en trance a ser políticos (Mockus) y, para lucir como una opción viable, ama y odia a políticos mesiánicos (Uribe, Petro). Lo que le importa, siempre lo dice, es su visión de ciudad. Pierde elecciones, le ponen apodos (“Peñaloser”), pero insiste y vuelve a insistir. Por cuarta vez, con el lema “Recuperemos a Bogotá” —un dicho tan reaccionario como entusiasta—, se lanza a la Alcaldía.

En el video promocional de su última campaña, con muñequitos animados a ritmo frenético, de nuevo aparece el dato del “doctorado”. Más adelante, cuando es ungido como Alcalde (2016), en la solemne ceremonia de posesión, el presentador recita: “adelantó estudios de doctorado en Francia”, y perfuma el aire siempre enrarecido de la plaza de Bolívar con la fragancia de la sobrevaloración académica, una astucia que engalana hojas de vida y que es usada por otros políticos (tan “doctores” como German Vargas Lleras).

Ahora, tras varias insinuaciones de una escritora y periodista (María Antonia García), y de un par de investigadores (Carlos Carrillo y Juana Afanador) —que algo saben sobre lo que es hacer un doctorado (dos de ellos lo están cursando)—, de dos artículos de El Espectador (1 y 2) y la revista Semana, y de los trinos, la radio y la poca televisión (en Colombia las noticias solo son reales cuando llegan a los titulares de noticias RCN o Caracol), algo está pasando: la crítica le pone bolardos al Alcalde y le impide seguir parqueado sobre el andén doctoral. El cuento del doctorado “light” que nuestro hombre ha cargado por décadas a sus espaldas es un ahora fardo de varias hojas que crece día a día en bibliografía, memes y videos, y parece encorvarlo, le resta altura.

La mentira prueba que al alcalde se le escapan cosas. En una entrevista radial (La W) dejó mudo a un periodista que pretendía increparlo con información que “era cierta porque así lo informan las redes sociales”. El Alcalde le puso un tatequieto: “¡No es serio que un periodista de la W tenga como una seria y confiable fuente de información ni más ni menos que a las redes sociales!”. Pero más adelante, en esa misma entrevista, nadie le pudo poner el tatequieto al Alcalde. Hasta el periodista que con voz de terciopelo y cachaquería corta a todo el mundo lució apocado ante el rosario de cifras y de casos paradigmáticos de otras latitudes, de hechos sensatos y bien intencionados para beneficiar a la ciudad (como el problema ciudad-región o el ímpetu —ya olvidado— en su primera alcaldía de expropiar la totalidad del Country Club).

Nuestro hombre terminó su exposición radial sin una voz que lo confrontara, como debe estar acostumbrado a hacerlo tras años de soliloquio en tanto foro académico, y lo hizo con tanta vehemencia que, ahora sí, parece un doctor con doctorado, como todos esos que muestran autosatisfechos su parcelita de información en las fincas universitarias donde pastan las vacas sagradas del conocimiento. A fin de cuentas, tal vez nuestro hombre, por el dogma disciplinar con que expone su visión, sí ha hecho un doctorado, un honoris causa en la universidad de la vida.

La entrevista radial que comenzó con el tono de encerrona, terminó en informercial, tal vez solo se trataba de un primer careo de los periodistas para mostrarle los dientes a nuestro hombre, y dejarle ver que si la Alcaldía Mayo de Bogotá no está alineada con ciertos astros superpoderosos la cacería puede ser más intensa y la misma mano que lo acaricia lo puede estrangular (por algo no le preguntaron sobre el doctorado).

En estos días, las respuestas oficiales del alcalde ante la cuestión del doctorado han sido dos: una, la de culpar a un periodista de bajo rango del Palacio Liévano —tan anónimo que parece no existir— de que al montar la información en la página de internet de la alcaldía actual cometió el error (¿sería el mismo periodista que la montó mal hace casi dos décadas?). Otra, la de declarar que la información del doctorado no figura “en ninguna hoja de vida que yo haya presentado ni en la que presenté para la Alcaldía.” A esto añade que “curiosamente y felizmente yo nunca he necesitado mi hoja de vida para ningún puesto ni absolutamente nada”.

El alcalde está tranquilo, sabe que, por ahora, para sus declaraciones no habrá contrapreguntas de los redactores o editores, que en RCN y Caracol radio solo transcribirán lo dicho para ponerlo a circular como texto —no como audio y menos como video—. El alcalde, tan tieso y tan majo, afirma: “Yo nunca he dicho que tengo un doctorado. Hice una DESS en administración pública y algunas personas como ven que este es un grado posterior a una maestría entonces pusieron que era un doctorado”.

Las declaración se ciñe a lo oficial, a las hojas de vida que presentó ante la ley, pero nada dicen sobre por qué este hombre dejó que este error se fuera así, en la esfera pública, por tres décadas, sin haber interpelado o corregido en público a los presentadores que ante todo tipo de audiencias, por fuera y por dentro del país, lo graduaron de doctor más de una docena de veces. No estamos ante un simple error, es un hábil error.

O bueno, el error es de nosotros: nos engañan, sí, pero queremos ser engañados, queremos creerle al alcalde, a su equipo, queremos que a la ciudad le vaya bien, y por momentos le creemos, nos reímos de él pero reímos con él, una risa nerviosa, pues estamos tan atrapados en Bogotá como lo estamos ante una de las tantas variaciones de la paradoja del mentiroso: “Un hombre afirma que está mintiendo ¿lo que dice es verdadero o falso?”.

Para no ser víctimas de la impotencia y el desespero, porque de una paradoja nunca se sale, tal vez deberíamos tener en cuenta algo que nuestro hombre dijo por ahí, en una entrevista de 2014, al periódico El Universal de Cartagena, pues si le creemos a la transcripción, de su propia boca salió el doctorado: “En París estudié Administración y Administración Pública, allí hice una maestría y un doctorado”. Sin embargo, más adelante, al final de la entrevista, cuando le preguntan “¿De qué cree que está hecho un buen político?”, dio a conocer su verdad, nuestro hombre lanzó al mundo su manifiesto artístico: “Uno bueno tiene que tener una pasión. Es como un artista. Tiene que tener un sueño de una sociedad más feliz, eso es lo que tiene que moverlo. Tiene que estar más obsesionado con su visión que con su poder, y como un buen artista tiene que tener conocimiento. No solo el talento es suficiente.”

Recordemos La decadencia de la mentira, un diálogo de Oscar Wilde que muestra el modo de actuar del arte, sus hermosas mentiras:

"Cyril—¿De qué se trata?

Vivian—Pienso titularlo: La decadencia de la mentira.

Cyril—¡La mentira! Yo creí que nuestros políticos practicaban esa costumbre.

Vivian—Le aseguro que no. No se elevan jamás sobre el nivel del hecho falso y se prestan a probar, a discutir, a argumentar. ¡Qué diferencia con el carácter del verdadero mentiroso, con sus palabras leales y valientes, su soberbia irresponsabilidad, su desprecio natural y sano hacia toda prueba! Después de todo, ¿qué es una hermosa mentira? Pues sencillamente la que es evidente por sí misma."

Enrique Peñalosa es un político, sí, pero el Alcalde Mayor de Bogotá es, ante todo, un artista. Quedémonos con su actitud de esteta, seamos espectadores del carácter sublime de sus creaciones (que incluyen recortes a iniciativas culturales), hagámosle la única crítica posible: la de arte.

> Versión de este texto con imágenes y enlaces en 070: http://bit.ly/1SO3KwV

Comentarios (13)

Prada

14 de Abril

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Un hombre afirma que es un mentiroso. ¿Está mintiendo?
Suponiendo que un...+ ver más

Un hombre afirma que es un mentiroso. ¿Está mintiendo?
Suponiendo que un mentiroso siempre miente y que un hombre sincero nunca miente, la afirmación anterior es un imposible lógico (distinto a una paradoja): Un hombre sincero afirmaría que no es un mentiroso y un hombre mentiroso afirmaría lo mismo. Ninguno podría afirmar que es un mentiroso, porque caerían en contradicción y los ejercicios de lógica no aceptan contradicciones.
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Un hombre afirma que es sincero. ¿Está mintiendo?
No se sabe: Si es un hombre sincero, no está mintiendo; si es un mentiroso, está mintiendo.
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Además, para aumentar la incertidumbre, en el mundo real un "hombre sincero" algunas veces miente y un "hombre mentiroso" algunas veces dice la verdad; lo cual nos vuelve suspicaces, excepto al fanático.
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¿Por qué importa si Peñalosa tiene o no un doctorado? Como parece que no lo tiene, el caso podría ser el de un "hombre sincero" que algunas veces, y en algunos escenarios, miente. El problema sería saber cuándo y dónde, ante afirmaciones nuevas (la del doctorado, por ahora, parece que es una mentira). O puede ser un "hombre mentiroso".
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¿Quién es "un mentiroso"? Imagino que se podría definir en términos de un umbral en la proporción ponderada de verdades/mentiras, pero ¿quién lleva la estadística? ¿Cómo se pondera cada afirmación? (Hay mentiras, mentirotas y mentiritas, así como unas verdades que son insignificantes y otras que son de alto impacto).
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Si hay "pruebas", la incertidumbre disminuye, pero después se puede probar que esas pruebas eran falsas, y, después, que eran falsas las pruebas de la falsedad de las pruebas anteriores, ...
Algunos dicen también, o lo tienen interiorizado aunque no lo digan, que existen mentiras y verdades "buenas" y "malas", o intrascendentes o "gravísimas"...
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En fin, un tormento intelectual que solo tenemos los hombres de poca fe.

Prada

15 de Abril

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Los hombres sinceros a veces mienten (tal vez una mentirita protocolaria, por ...+ ver más

Los hombres sinceros a veces mienten (tal vez una mentirita protocolaria, por ejemplo), los mentirosos a veces están en lo cierto, los genios a veces se comportan estúpidamente, los estúpidos dicen genialidades ocasionalmente (el bobo de mi pueblo era genial, no miento).
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Por lo menos esa es mi experiencia: No conozco al hombre sincero perfecto, con cero faltas (a una mujer casi perfectamente sincera, sí), ni al 100% mentiroso, ni al estúpido sin alguna chispa de genialidad, ni al genio absoluto, sin deslices.
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Me parece que es un asunto estadístico, como casi todo lo relativo a la conducta humana. Podemos ser exigentes y poner un umbral muy alto (deberíamos), pero ¿NUNCA? ¿Cero veces en toda la vida? ¿Quién?
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Y no es por relativizar la moral, sino por tener la oportunidad de utilizar esos adjetivos; pues en caso contrario habría que pasarlos al diccionario de vocablos exóticos o poco utilizados, o destinarlos exclusivamente para calificar a seres ideales, como a los dioses o a la persona que nos gustaría ser.

averquedicen

15 de Abril

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Yo creo que tu opinión la puedo resumir en la siguiente fórmula: "nadie es p...+ ver más

Yo creo que tu opinión la puedo resumir en la siguiente fórmula: "nadie es perfecto" + "somos humanos no dioses" + "todo es relativo" eso es igual a "no importa que se a verdad o mentira lo de peñalosa" !Grave el antídoto que propones¡ no estoy de acuerdo. Por el contrario, que ahora parezca una pequeñez el acelerado en administración pública que Peñalosa presentó como Doctorado dice mucho de nuestra falta de ética y también de que nos vale tres tiras de huevo la educación. Aunque a decir verdad, no solo en Colombia, hay una larga tradición de "profesionales" que ponen cosas tan necias y burdas en la hoja de vida como: exconstituyente, nominado al premio Nobel paz, mejor ministro de hacienda... lo diferente con el tema del deshonesto peñalosa es que esas vulgaridades son propias del arribismo profesional pero al menos no son mentiras.

Prada

15 de Abril

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Yo creo que tu resumen se parece más a una deducción fuera de contexto que a...+ ver más

Yo creo que tu resumen se parece más a una deducción fuera de contexto que a un resumen, pues el tema de la conversación con sinnombre era su afirmación "El hombre sincero nunca miente", relativa a un comentario anterior. Pero es claro que Peñalosa sí mintió descaradamente acerca de su doctorado, por décadas y sin atenuantes. Lucas lo considera (sarcásticamente) un "doctorado artístico" (¿tal vez porque sirvió para decorar una hoja de vida?). Si esa mentira es leve, grave o gravísima, no soy quien para determinarlo.
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Los políticos, por lo general, cometen la estupidez (sin SER estúpidos) de no reconocer sus fallas y terminan magnificándolas en el pataleo defensivo. Por ejemplo, Peñalosa ya duplicó su mentira : (1) Cuando dijo que era doctor y (2) cuando dijo que nunca lo dijo. Solo faltaría que mañana diga que (3) ayer no dijo que nunca dijo lo que sí dijo antier.

sinnombre

15 de Abril

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Me refiero a personas adultas (supongo que todo niño eventualmente miente). C...+ ver más

Me refiero a personas adultas (supongo que todo niño eventualmente miente). Cero mentiras en la vida adulta (no en toda la vida).
El hombre sincero (así, sin calificaciones adicionales) nunca miente. Yo tampoco conozco a alguien que nunca haya mentido, pero eso no significa que los que menos mientan puedan ser calificados como sinceros. Es como robar: quien ha robado una vez no es una persona honrada, aunque no se dedique a robar todo el tiempo.
Me parece que esos adjetivos se pueden usar en ocasiones particulares. Por ejemplo, un mentiroso puede mostrar sinceridad en una ocasión particulares sin que eso lo convierta en un hombre sincero ("sinnombre fue sincero al expresar su pesar").

Prada

15 de Abril

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En ese orden de ideas, el adjetivo "sincero" se limitaría para calificar afir...+ ver más

En ese orden de ideas, el adjetivo "sincero" se limitaría para calificar afirmaciones o conductas puntuales, pero no sería posible utilizarlo para calificar a personas reales, debido a la enorme dificultad que implicaría confirmar que alguien haya dicho CERO mentiras en su edad adulta, en cualquier circunstancia y de cualquier gravedad. El problema es que si aplicáramos esa definición rigurosamente, la reputación de "persona sincera" tendría que desaparecer porque, no nos digamos mentiras, personas así probablemente no existan, y si existieran no sería posible saberlo.

DIDUNDI

14 de Abril

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Wou wouu wouuu..!! Lucas, esto es fuerte, muy fuerte para LUMEN (Larguerin-Ung...+ ver más

Wou wouu wouuu..!! Lucas, esto es fuerte, muy fuerte para LUMEN (Larguerin-Ungido-Mentiroso) y la verdad acabo d sentir vergüenza ajena y bastante, pero feliz; es quizá lo único q realmente pone en evidencia y sin rodeos el ‘’doctorado’’ d Peñaloser, pro le falto otro, PEÑALOSAROTA q es d mi autoría aquí en LSV hasta tanto no aparezca el Gatostrodinger, Lechatnoir y/o Aristizabal juntos y me amenacen con demandar x plagio.
Insisto, quiénes son los llamados a dar ejemplo a punto d dar cátedras d paz q necesariamente incluyen unos preceptos valiosos como son la honestidad y la verdad.?
Q’ esperanza hay cuando una persona en su afán soberbio se guarda su ‘’pequeñísimo’’ error x 30 años logrando el segundo cargo público más importante dl país y ahora pretender tapar el sol con una mano.?
Muchas ampollas y hasta enemigos literalmente se ganará con esta puesta Lucas, incluso aquí mismo en LSV es muy posible; puesta donde el periodismo TOP q a ratos debería sr Torp..d torpe, queda expuesto al ridículo constante q muchas veces hacen. Hace días ando bastante desconectado d la ‘’credibilisima’’ información d los medios tradicionales, ni siquiera la atacada Rueda Loca d la W me ha motivado, x eso no sabía d la tal encerrona donde muchas veces entran en TAL ridículo q parecen más bien cazadores d mosquitos; y es q esa moda-enseñanza-tonito q impuso Furibe-adelantarse a las preguntas, contestarlas a su antojo aumentando el volumen y cambiando d genio cuando no son d su agrado impidiendo q los demás hablen-se le pegó a todos los d la secta dejando a los periodistas viendo un chispero, buscando al final congraciarse y casi q pidiendo perdón.
Insisto q la famosa Obsesión d Peñarota, la q tanto resaltan aquí en LSV como si fuera una virtud, cuando no es más q un caso clínico d psiquiatría, más temprano q tarde saldrá con tremendo Domingo7.
Le quedó más fácil guardar silencio x 30 años decir q fue un ‘’error’’ d otro, error q le sirvió para enrostrar su hoja d vida, lograr ser alcalde y ahora terminar con más soberbia q antes diciendo q ‘’afortunadamente jamás ha necesitado d su hoja d vida’’.
Es cierto q personajes como larguerin tintín no necesiten d hoja d vida, al fin y al cabo es política colombiana donde el todo vale…Vale., Y asi no haya sido su caso le queda muy mal hablar d honestidad y d verdad respecto su antecesor, cuando Él no es ejemplo ni para Él mismo

Jose Mario Aristizabal

15 de Abril

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En la derecha europea los títulos nobiliarios son lo chic, Barón, Conde, Duq...+ ver más

En la derecha europea los títulos nobiliarios son lo chic, Barón, Conde, Duque, Marques, en la derecha Americana CEO, VP, President Advisor, en latinoamerica nos conformábamos con este es de los del Mariscal Robledo o un adelantado de los mares del sur. En la izquierda los títulos son Académicos como Doctor, Candidato a Doctor, Maestro, estudios postdoctorales como Lucas, o si eres de un gremio Secretario del comité y cosas así.
En el fondo todo esto es un juego de mascaras que impacta mucho en los simples, por ejemplo yo hice una materia del PEG que resulto interesante y me bajo el promedio, lo que implica que yo podria haber colocado "adelanto estudios del PEG", no se cuando uno busca trabajo yo creo que "adelantar estudios de doctorado" y cursar una materia de doctorado no necesariamente es falso, donde podria haber un problema es cuando ya se afirma tener un doctorado, que normalmente es cuando ya no se puede estirar el argumento, porque ese si implica un diploma.
Yo la verdad es que creo que así como el estado es el lugar perfecto para los mediocres y los vagos, la academia es para los intelectuales su paraíso, así que estos nombramientos, cargos o títulos sirven de escampadero para evadir la realidad, a mi los Zuckenberg y Gates, me parecen mas emocionantes, porque en el juego de mascaras como el carnaval Veneciano, normalmente es preferible quedar con los tocados, joyas y colores, en lugar de ver la decadencia real como en el libro de Thomas Mann.

Prada

15 de Abril

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Y yo que pensaba que en la izquierda los títulos eran "camarada ... algo", "c...+ ver más

Y yo que pensaba que en la izquierda los títulos eran "camarada ... algo", "comandante", y así. En mi círculo hay varios doctores (de verdad, con diploma y todo eso); empezaré a cuidarme.

DIDUNDI

15 de Abril

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Prada acaso no ha oído el dicho q dice q ‘’en Colombia cualquier Hp es Do...+ ver más

Prada acaso no ha oído el dicho q dice q ‘’en Colombia cualquier Hp es Doctor’’?.
Hay q reconocer q PeñalosaRota no es el único q se guarda el ‘’doctorado’’ para vivir d el, igual en cualquier oficina pública o privada ud pregunta x algún funcionario d rango medio o lo q sea y lo primero q contesta la secretaria es ‘’el Doctor está en una reunión’’.

Prada

15 de Abril

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Claro que sí, pero ligeramente diferente: En Colombia "se le dice" doctor a c...+ ver más

Claro que sí, pero ligeramente diferente: En Colombia "se le dice" doctor a cualquier HP.
"[Colombia,] Un país de doctores sin doctorado" (LR- Abril 12 de 2016 - Titular encabezado de la primera página).

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