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Por Julieta Lemaitre · 28 de Mayo de 2016

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Hace años, desde que hice el tránsito del activismo a la academia, me dedico a estudiar el derecho como fenómeno cultural. Me intriga la forma cómo el derecho atraviesa lo posible (lo que “se puede” y “no se puede” hacer) y lo moral (lo “correcto” y lo “incorrecto”.) A menudo nos imaginamos como un país sin ley,  pero lo cierto es que el derecho es parte de la urdimbre de la normalidad de la vida cotidiana de la mayoría de los colombianos. Nos es familiar la pregunta constante por si algo “se puede” o “no se puede”- el sentido mismo de cometer una fechoría tienen su origen en la ley, e incluso la frustración y el desencanto son una reacción a la esperanza que se cumpla.

Por eso es sorprendente descubrir no es un delito que amenazar a otro de muerte, con todo lo que se ha dicho y sigue diciendo sobre el fenómeno de las amenazas a los líderes sociales. Así como todo el mundo sabe que “no se puede” (o no se podía...) despedir a una trabajadora embarazada, igualmente se sabe, o muchos saben, que si se amenaza a otro de muerte no pasa nada. Allí lo legal y lo normal se deslizan lo uno en lo otro: es mal visto, por supuesto, pero no es que “no se pueda” decirle a alguien  “te voy a matar,” o “te van a matar” y hacer la lista de las razones por las que el otro merece la muerte, por ejemplo decirle que es objetivo militar en un panfleto anónimo.

Las amenazas son delito a veces, es cierto, pero esas veces no son claras.

Según el Código Penal amenazar es delito solo cuando es terrorismo, es decir cuando se hace “con el propósito de causar alarma, zozobra o terror en la población o en un sector de ella.” Entonces una peluquera en Cali, animada por el odio atizado en la prensa a todo lo que pueda ser de izquierda, y en un rato de ocio, decide mandarle twitters amenazantes a Piedad Córdoba, y al ser descubierta dice que no, que decirle que debe ser aniquilada era “su opinión” y que no lo hizo para generar zozobra.

Y es lógico pensar que de la mala leche al terrorismo hay mucho trecho.

¿Pero, qué ventaja tendría que fuera un delito independiente del de terrorismo? En principio se sabría, supongo, eventualmente, que eso “no se puede.” El castigo tiende a deleitar a los comentaristas oficiales y a los aficionados al comentario de todo tipo, y quizá disminuya las amenazas a los líderes sociales. Quizá, porque la relación entre criminalización y disminución del delito no es tampoco matemática en las ciencias sociales y los fenómenos no desaparecen (ni disminuyen) porque sean delito.

Pero la falta de criminalización no deja de tener efecto: por lo menos, tiene el efecto de que no se sabe de dónde vienen tantas amenazas. En los casos de amenazas a los líderes sociales lo que hace el Estado, a través de la Unidad de Protección (UNP,) es un consejo de evaluación de riesgo (CERREM.) Si este decide que existe un “riesgo extraordinario,” la UNP le ofrece a los líderes sociales transporte, guardaespaldas, celulares, y chalecos antibalas. Y sin embargo, y a pesar del enorme esfuerzo presupuestal que esto significa, la Fiscalía en principio no investiga los casos de “riesgo extraordinario.”

¿Vale la pena investigar y procesar todas las amenazas a los líderes sociales, con todo el gasto en personal y recursos que representa y con todo lo que sabemos del horror que son las cárceles?

Esa es por supuesto la pregunta del millón, y depende de una mejor comprensión de lo que son las amenazas, tarea que por lo menos en parte corresponde a la academia.

Podría ser un fenómeno asociado al particular pos-conflicto a medias que vivimos- puede venir por ejemplo de hombres que fueron parte de grandes esfuerzos bélicos y se sienten justificados al expresar su odio ya no con balas, sino con la satisfacción de producir miedo.  Ese sería un problema social, con soluciones estructurales dentro de las cuales puede, o no, estar el aparato penal.

Pero a veces es claro, sobre todo cuando a la amenaza le sigue un asesinato (muy pocas veces en relación con la magnitud del fenómeno) que se trata de hombres que siguen armados, y delinquiendo, y sus amenazas son promesas que son capaces de cumplir. En ese caso una investigación exitosa previene el asesinato, y otros asesinatos futuros, y persigue a las redes de extorsión que a menudo son parte del mismo fenómeno.

Y de hecho estos son los casos en los que la policía se ofrece a investigar (cuando usted sabe que está amenazado por un grupo criminal) y los casos que caen bajo el delito de “terrorismo”, que también se utiliza en casos de alto perfil que reciben atención de los medios.

Pero no deja de ser cierto que las amenazas son anónimas, y podrían venir de cualquiera con un rato de ocio, la suficiente envidia, rencor o mala leche, y la certeza que eso es algo que “si se puede” y que es casi imposible que lo agarren, como la peluquera de marras, o como un conocido cualquiera cargado de odio. Y esta es la historia cotidiana de muchas de las amenazas.

¿Qué hacer entonces con las amenazas?

Comentarios (13)

chjarami

28 de Mayo

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Hola,
Y si criminalizamos las amenazas, y después por ser muchas no las p...+ ver más

Hola,
Y si criminalizamos las amenazas, y después por ser muchas no las podemos investigar ni castigar, qué lograríamos? Una ley más que confirma que la ley no se cumple? O peor, un delito más que las autoridades puedan castigar selectivamente? O usar para extorsionar a todo el que hizo una amenaza?
El espacio para abuso es gigantesco. Y el daño en legitimidad.
Chjh

Jose Mario Aristizabal

29 de Mayo

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Chjarami terminamos en inflación legislativa, como esa ley antidiscriminació...+ ver más

Chjarami terminamos en inflación legislativa, como esa ley antidiscriminación que ya produjo ministros afrodescendientes, porque ya decir negro es delito, confundimos el respeto y la tolerancia, con la daga en el cuello, nuestras leyes son hechas por criminales, para criminales así que una mas permite que los verdaderos peligros queden por cuenta del ostracismo mediático en la impunidad descarada.

Prada

30 de Mayo

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También confundimos el odio con la ira y con los intereses.
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Los col...+ ver más

También confundimos el odio con la ira y con los intereses.
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Los colombianos vivimos iracundos, azuzados por los medios, los políticos y las creencias; pero no necesariamente odiamos.
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Y no es raro que la ira desbordada produzca amenazas: Te voy a (mandar) callar (o, ¡muérete!), porque lo que dices ¡me saca la piedra! Distinto a: Te mataré porque lo que dices, o haces, afecta mis intereses.

chjarami

31 de Mayo

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Hola Prada,
Es cierto, y es una distinción útil para el entendimiento. P...+ ver más

Hola Prada,
Es cierto, y es una distinción útil para el entendimiento. Pero la veo menos útil para una política criminal... ¿Cómo distingo ira de interés?
Más abajo propone educación. Yo diría norma social, que es coerción descentralizada. Eso podría frenar las amenazas iracundas.
Chjh

Prada

31 de Mayo

1 Seguidores

Sí, muy difícil, pues si bien en algunos casos el interés será manifiesto,...+ ver más

Sí, muy difícil, pues si bien en algunos casos el interés será manifiesto, en la mayoría estará camuflado. Además, habrá intereses concretos (que alguien venda barata una tierra), o abstractos (que alguien deje de mancillar o desafiar mis creencias, mis ídolos, mi equipo de fútbol, o el "statu quo").
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Con educación se "convence" a otros de aceptar y aplicar ciertas normas sociales. Si no ¿cómo?

Prada

30 de Mayo

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Preferimos el halago hipócrita, disfrazado de respeto, al insulto sincero, et...+ ver más

Preferimos el halago hipócrita, disfrazado de respeto, al insulto sincero, etiquetado de intolerancia, porque no toleramos el irrespeto. Y deberíamos. Fijémonos que el avance de la ciencia se basa en el irrespeto (no grosero), y los científicos no se amenazan ni se matan entre sí (no por esa razón).
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¿Necesitamos una amenaza (en forma de ley) para que dejemos de amenazarnos (no extorsivamente)?

Jose Mario Aristizabal

30 de Mayo

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Los 2 sabemos que políticamente estamos en las antípodas, pero por lo menos ...+ ver más

Los 2 sabemos que políticamente estamos en las antípodas, pero por lo menos en mi caso disfruto de estas conversaciones, porque la regla de oro es la lógica, un idioma comun y creo que esa convención nos permite traducir al otro, creo que no todo el foro entiende que el objetivo es comunicar, la mayoría entra para hacer propaganda y por eso son monólogos en los que llegan con la razón, no debaten

Prada

29 de Mayo

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¿Por qué alguien que tiene la intención de matar a otro habría de advertir...+ ver más

¿Por qué alguien que tiene la intención de matar a otro habría de advertirle de sus intenciones? ¿Para que sufra antes de matarlo de veras?
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O para extorsionarlo: o haces tal cosa, o dejas de hacer tal otra, o te mato; pero aquí cabe lo penal.
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Pero si vamos a castigar las expresiones de odio ("deberías morirte", "deberían matarte", "te voy a matar por ser quien eres") estaríamos en líos.

Prada

29 de Mayo

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Y habría que empezar por cerrar los foros de usuarios de los grandes medios, ...+ ver más

Y habría que empezar por cerrar los foros de usuarios de los grandes medios, donde usuarios anónimos se insultan y se amenazan entre sí, o al autor del escrito, o se brindan desde agresiones sexuales hasta la muerte.
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Y después de penalizar el odio manifestado mediante amenazas habría que penalizar el odio expresado en insultos. Y su combinación, claro: "Eres un imbécil [HP] y te voy a ...".

Prada

29 de Mayo

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Pero hay una respuesta estándar: Educación. Educar, educar, educar. Así, la...+ ver más

Pero hay una respuesta estándar: Educación. Educar, educar, educar. Así, las amenazas que quedaran serían las verdaderas y se sabría qué hacer con ellas: Prevención, persecución y castigo.

Jose Mario Aristizabal

29 de Mayo

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En Colombia tenemos la obsesión de la palabra, por eso tenemos una constituci...+ ver más

En Colombia tenemos la obsesión de la palabra, por eso tenemos una constitución hermosa e ineficaz. La obsesión de civilizarnos a la manera de Carreño, nos tiene en el pais donde la escatologia de la tortura y el asesinato es mas vivida, del televisor a la corbata colombiana, preferiría que se dejara desfogar a las personas, sino fuera porque el único argumento que inpajaritable es la violencia.

chjarami

31 de Mayo

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Hola Julieta,
Usted parece referirse principalmente a lo que abajo llaman ...+ ver más

Hola Julieta,
Usted parece referirse principalmente a lo que abajo llaman las amenazas por interés, en oposición a las amenazas por ira. Es así? O es más acorde con su inquietud distinguir según si la amenaza se materializa o no?
A mí me preocuparía una dimensión más: el amenazado. Hasta dónde interpretar algo como amenaza es estratégico de su parte? El abuso de la corrección política.
Chjh

Dianacrush

01 de Junio

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A los investigadores, analicemos Mexico- El delito de amenazas viene tipificad...+ ver más

A los investigadores, analicemos Mexico- El delito de amenazas viene tipificado en el Capítulo II del Título VI del Libro II del Código Penal de 1995, artículos 169 a 171. (Agregarle a Colombia estos efectos tan nocivos de una ley como esta, ¿qué efectos tiene?) , me refiero en la práctica jurica nada de teoria usnaturalista ¿? Concuerdo con Chjh

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