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Por Juan Esteban Lewin · 16 de Octubre de 2019

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Gracias a todos nuestros SúperAmigos.

Por lo menos 1.043 personas nos donaron en la campaña que hicimos entre el domingo 15 de septiembre y este lunes festivo, 14 de octubre.

Para que se hagan a una idea, durante el mes de campaña del año pasado la cifra era de 905, por lo que crecimos un 15 por ciento; en dinero, también crecimos otro tanto, de 100 a 115 millones de pesos. Y eso sin contar, ni este año ni el pasado, con las decenas más que nos dijeron por cualquier vía que nos apoyan pero no tienen dinero para aportar en este momento.

Todo eso me llena de agradecimiento, porque los SúperAmigos son mucho más que donantes. Para nosotros son parte de una comunidad que quiere a La Silla y se preocupa con ella, como se nota en que nos critican, nos felicitan, nos aportan información, ideas para nuestro cubrimiento, modelos para contar historias o para financiarnos. 

Es decir, una comunidad cariñosa y crítica, que entiende que la independencia de la Silla Vacía incluye ser autónomos frente a sus preferencias, y que entendemos que el cariño incluye la posibilidad de criticar, debatir y proponer.

También me llena porque este año nuestra campaña coincide con la de otros medios que se han ido animando a hacer crowdfunding y que han ido creciendo: desde nuestros amigos de Noticias Uno, que empezaron hace dos semanas, hasta los innovadores de Mutante. También sabemos que lo están haciendo en Rutas del ConflictoCuestión Pública, el Blog El Río de El Espectador, Agencia Baudó o Radio Ambulante

A todos les deseamos lo mejor, no solo en estas campañas sino en el duro pero satisfactorio camino de hacer periodismo independiente y sostenible.

La felicidad crece también porque han crecido notoriamente dos caminos novedosos para aportar.

Uno, con el que empezamos a modo de experimento el año pasado, es que 120 personas decidieron donarnos entre 15 y 100 mil pesos mensuales.

Son el triple de los que se animaron a poner su tarjeta de crédito hace un año (de los que siguen aportando 28, pues los demás cambiaron su tarjeta o algo similar), y creemos que pueden ser los pioneros de una nueva forma de financiar a La Silla Vacía: un flujo mensual de ingresos de centenares de pequeños aportantes que refuerce nuestra autonomía y nuestra estabilidad.

En total, entre los de la campaña del año pasado, los que empezaron a aportar después de ella y los nuevos, estamos llegando a los 200 SuperAmigos recurrentes, una cifra que hasta donde sabemos no tiene precedentes en la financiación de un medio en Colombia.

El otro camino novedoso, que experimentamos este año, es la posibilidad de que nos donen el cerebro. 

143 personas eligieron hacerlo, y propusieron un taller breve que pueden hacer el próximo año, por el que esperamos que otras personas estén dispuestas a pagar; van desde aprender recetas fáciles para llevar almuerzos a la oficina hasta cómo armar y pagar una nómina con seguridad social incluida, o a aprender a hacer análisis de datos y gráficas con el lenguaje de programación R.

En los próximos meses los estaremos contactando, revisando cómo hacer los talleres, y ejecutándolos; en ese momento los incluiremos formalmente en las cifras globales de nuestros SuperAmigos.

Unas cifras que seguirán creciendo - y acá va mi anuncio: reabrimos la campaña por unos días porque más de 20 potenciales SuperAmigos nos lo han pedido (algunos porque reciben su quincena o salario mensual en estos días), porque se han sumado 38 SuperAmigos más solo entre ayer y hoy, y porque sabemos que hay muchos otros que, a pesar de nuestra intensidad que puede rayar en lo cansón, no se han enterado de la campaña.

Por todo eso, gracias a todos los que se han sumado a esta comunidad y a los que nos han animado de cualquier manera. Y a los que, SuperAmigos o no, nos han ayudado a pasarle la voz a más y más personas.

Comentarios (1)

Elgatodeschrodinger

18 de Octubre

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No entiendo la dinamica de la silla llena, cual es el peligro de comentar en un articulo como el del arroz gracias o de Blogoeconomia, me parece como cuando la gente pega un panfleto, no se puede discutir de los temas, porque sencillamente no esta la opción, lo de que solo paguen me parece buena politica, pero no entiendo si es mas polemica la silla vacia porque no se puede en la llena?

No entiendo la dinamica de la silla llena, cual es el peligro de comentar en un articulo como el del arroz gracias o de Blogoeconomia, me parece como cuando la gente pega un panfleto, no se puede discutir de los temas, porque sencillamente no esta la opción, lo de que solo paguen me parece buena politica, pero no entiendo si es mas polemica la silla vacia porque no se puede en la llena?

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