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Por Juan Esteban Lewin · 13 de Julio de 2020

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La Silla Vacía es un medio. Así nos vemos, así nos ven, así se siente. Pero no es solamente un medio: somos también un espacio de debate sobre temas de interés público, como se nota en las redes de La Silla Llena; un laboratorio de innovación periodística, como pueden ver en iniciativas como la nueva sala de redacción ciudadana; y también un lugar para aprender.

Eso último se nota no solo en la posibilidad de informarse, que es una forma de aprendizaje, sino directamente en tomar cursos de La Silla, por lo que desde este año tenemos a una persona, Camilo Garzón, dedicando parte de su tiempo a organizarlos y coordinarlos.

Ese trabajo de Camilo, que hace de la mano de Juanita León y en coordinación con otros que trabajamos en la Silla, aterriza en que tenemos en este momento cuatro (sí, cuatro) cursos andando. 

Se los presento brevemente:

Si les interesa alguno, no duden en escribirnos de una por la vía que quieran, aunque la mejor puede ser al correo [email protected]

Pero no quería escribir para mostrarlo sino para entender por qué lo hacemos: ¿qué sentido tiene que un medio haga cursos? 

Tiene todo el sentido, por lo menos en La Silla Vacía. 

Y tiene todo que ver porque más allá de ser un medio en el que todos los días más de 20 personas damos lo mejor de nosotros para hacer periodismo independiente y de calidad, queremos que La Silla sea (y sentimos que muchas veces es) un lugar en el que se encuentran personas muy distintas pero interesadas en conocer, informarse, aprender y al final del día trabajar por una sociedad mejor.

Creemos que así son la gran mayoría de personas que nos leen; personas que desde espacios muy diversos, desde lugares distintos, de edades, extracciones sociales e ideologías distintas quieren estar mejor informados, aprender más, para poner eso en práctica.

Qué más es leer medios que informarse, para entender, para aprender, para tener la información que nos da el criterio para tomar mejores decisiones.

Por eso, que un medio haga cursos es un complemento natural. O eso creo yo.

Por eso, también, probablemente verán que llegarán más cursos, ojalá mejores, y que muchos de ellos seguramente encajarán con los temas que cubrimos, con las traducciones periodísticas del saber académico de La Silla Académica, con los debates de La Silla Llena o con las charlas de “Alimenta tu cerebro” de los SuperAmigos (que, por cierto, tienen descuento en los cursos que son pagos).

Así que bienvenida La Silla Cursos con toda su fuerza.

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