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Por Carlo Tognato · 17 de Abril de 2016

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En los últimos días se han intensificado las alarmantes amenazas de grupos paramilitares a los líderes de Marcha Patriótica. Se suman al vergonzoso rosario de asesinatos de más de un centenar de activistas de la extrema izquierda que ha sucedido en los últimos meses bajo una indiferencia difusa por parte de muchos.

Hay quienes en Colombia consideran esos hechos como una respuesta necesaria o justificada para evitar la deriva hacia el “castro-chavismo”, lugar al cual los acuerdos de paz con las FARC y el ELN nos estarían llevando. Su postura, sin embargo, es altamente problemática por varias razones. Primero, mina el esfuerzo nacional que finalmente expuso a la nación y al mundo el marcado deterioro de las guerrillas, llevando finalmente a su derrota militar. Segundo, debilita la capacidad del Estado y de la sociedad de prevenir un giro hacia una posible inestabilidad y populismo de izquierda (la situación de Venezuela). Y finalmente, nos impide ver que la transición de Colombia requiere una nueva narrativa de país capaz de dar coherencia, después de la seguridad democrática, a la etapa del posacuerdo.

Es importante reconocer que las actuales negociaciones del fin del conflicto son consecuencia del éxito de la política de Seguridad Democrática. Una lucha contrainsurgente exitosa siempre llega al punto en que las inversiones marginales en ella empiezan a tener rendimientos decrecientes y la probabilidad de incurrir en errores y atrocidades se vuelve creciente, minando así la legitimidad de esa lucha y reduciendo de manera acelerada el retorno sobre las inversiones en ella. Por esa razón, no es necesario ser pacifista, liberal o de izquierda para reconocer que las negociaciones de paz, y una etapa de posacuerdo, constituyen casi siempre el último trecho necesario de cualquier estrategia contrainsurgente exitosa.

Negociar la desmovilización final de las guerrillas, en consecuencia, no constituye traición, sino un mero acto de perseverancia y la expresión de un compromiso de concluir la tarea empezada. Hay una continuidad lógica y pragmática, en otras palabras, entre una respuesta militar y una respuesta política a la insurgencia. Es por eso que quienes han impulsado las negociaciones de paz en los últimos dos gobiernos han también liderado previamente la política de Seguridad Democrática desde el Ministerio de Defensa de Álvaro Uribe. El Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, es el ejemplo más tangible.

Una vez reconocidas las continuidades entre la actual acción de gobierno y la Seguridad Democrática, sin embargo, es necesario resaltar también una importante discontinuidad. La Seguridad Democrática ofreció por casi una década una gran narrativa capaz de dar coherencia a las respuestas que el Estado y la sociedad colombiana le daban a un amplio espectro de amenazas y violaciones de derechos humanos relacionados con el conflicto armado. Ese marco hoy ya no sirve porque las amenazas del posacuerdo serán diferentes. Necesitamos otro marco.

Para evitar que la democracia colombiana se debilite con el acuerdo de La Habana o que caminemos en la dirección del bolivarianismo, durante la próxima década Colombia tendrá que enfrentar un reto mayúsculo: la transformación de actores no democráticos, tanto de izquierda como de derecha, en actores democráticos, y el tránsito de una sociedad plagada de antagonismos destructivos hacia una sociedad en la cual puedan desarrollarse agonismos productivos.

Esta nueva política de “Seducción Democrática” tendrá que darle coherencia a un esfuerzo generalizado desde los diferentes órganos del Estado, desde la sociedad civil, desde las universidades y, seguramente, desde las élites, dirigido a transformar radicalmente la visión que los colombianos tienen de sus adversarios, estén donde estén a lo largo del espectro político.En un país en paz nuestros adversarios hacen necesariamente parte de nuestro futuro.

Si queremos evitar derivas peligrosas, cada parte necesita asumir en serio la tarea de moldear a sus propios adversarios. Necesitamos establecer escenarios en los cuales podamos trabajar cerca de ellos, conocerlos mejor, y colaborar con ellos, creando así las oportunidades para que desde esos procesos de interacción puedan desarrollarse relaciones de mutuo respeto. Necesitamos entregarles los instrumentos para que logren ver los riesgos y peligros que nosotros vemos y para que puedan tomarlos en cuenta. Necesitamos identificar sistemáticamente sus falencias e invertir, si es necesario, en su formación. No más “cruzadas” en nuestro vocabulario político. Más bien, necesitamos aprender a construir sobre lo construido, aun cuando lo construyeron nuestros adversarios.

Ojalá en esta etapa histórica podamos encontrar líderes políticos, de medios, de la sociedad civil, e intelectuales, desde todos lados del espectro político, que puedan sumarse a una campaña nacional inspirada por el principio de “Mi adversario, mi futuro”. Ese principio, de hecho, constituye el pilar central de una necesaria política de Seducción Democrática.

Comentarios (6)

Jose Mario Aristizabal

17 de Abril

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Ese es el peligro de regalar el país con el cuento de la paz, durante varios ...+ ver más

Ese es el peligro de regalar el país con el cuento de la paz, durante varios años han estado ignorando las voces inconformes con el proceso, suponiendo que la sociedad no tenia mínimos de negociación, posiblemente si los mínimos se hubieran respetado, no se habría legitimado la posición de las élites regionales que sabían que la guerra no la habían perdido ellos.
Al final la negociación creo el génesis de su propia destrucción, al no escuchar a los sectores democráticos que solicitaban cárcel, no representatividad política de los lideres, desmonte del narcotrafico, verdad y reparación para las victimas, ahora inteligentemente volvieron a dar pie a que la mano negra actúe.
Si el proceso hubiera sido mas corto y la sociedad hubiera visto que obtuvo algo en la negociación, posiblemente no estaríamos en esta situación, pero el caos es ubicuo y los intelectuales siempre subestiman a la ciudadanía y asumen que como ellos saben que es mejor al final la gente se tragara los sapos que sean. La soberbia intelectual es el principal enemigo de las bogotanas.
En este foro siempre han dicho que en la paz habrá mas sangre, yo conozco lo suficiente este país para saber que el reciclaje de combatientes y la negociación excluyente es lo que genera la siguiente guerra, desde los supremos hasta la fecha, siempre hay que cuidarse de los excluidos y marginados, porque normalmente esa es la siguiente guerra. Esperemos el bodycount no aumente, porque es una constante en la historia colombiana.

Prada

18 de Abril

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Ignorar las voces inconformes no ha sido nunca una buena idea. Llamar "migrant...+ ver más

Ignorar las voces inconformes no ha sido nunca una buena idea. Llamar "migrantes" a los desplazados (despojados) y pretender tratarlos como tales, es decir, ignorarlos y excluirlos, es una mucho peor idea (por el previo despojo violento).
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Si la mera existencia de inconformes y excluidos garantiza la siguiente guerra, o la hace muy probable, tendremos una guerra eterna garantizada, o muy probable; con acuerdos en La Habana o sin ellos.
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Y si de todas maneras habrá guerra después de los acuerdos de La Habana, el pronóstico de que si se firma en La Habana habrá guerra, y que por esa razón no se debe firmar, podría ser irrelevante. Claro que las guerras serían diferentes, luego cabría una pregunta relevante: ¿La guerra previsible como reacción a los acuerdos de La Habana será peor que esta de medio siglo? ¿Sería, también, incontenible?
¿Habrá que escoger entre dos guerras?
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Dicen que en La Habana está ocurriendo una extorsión: Que la guerrilla promete más sangre si no se firma (y no firmarán si se sienten inconformes y excluidos). Pero existe una segunda extorsión: La de quienes prometen que si se firma habrá más sangre (porque se sentirían inconformes y excluidos).
¿Habrá que escoger entre dos extorsiones?

Jose Mario Aristizabal

18 de Abril

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Para mi este es un juego que si tiene solución, Didundi es desesperante pero ...+ ver más

Para mi este es un juego que si tiene solución, Didundi es desesperante pero hasta donde sabemos esta en la legalidad, usted es un gran profesor así piense todo lo contrario de lo que yo pienso, hay muchas personas que no creemos que hacer las cosas mal sea la salida, sino trabajar, estudiar, soñar, aspectos simples, normalmente el problema es el poder, creo que disfrutamos sentir que toman por nosotros las decisiones y que no somos participes de ellas para poder criticar, es una irresponsabilidad buscada. En lo personal apagando mi cerebro diría que es lo peor que podria pasar, quitamos un actor armado y le damos casi lo mismo que le dimos al M-19 que tenia menos poder, si ese cuento del estatuto de Roma es para la galería; podria uno olvidar los Colombianos que serán exiliados de esas Zonas de Reserva Campesina y uno decir, así como los indígenas pueden matar un soldado de Colombia y ser condenados a latigazos, porque no hacer lo mismo con las FARC?
Para mi la respuesta es la historia, esta no es la primera vez que hacemos esto, pero estructuralmente las condiciones para que se repita continúan ahí, en Colombia cada vez tenemos mas mafias, por cuenta de la visión del Laissez Faire, acá entendemos mal la libertad y no consideramos que la libertad del otro también importa y cuando se encuentran hay que conciliar posiciones, entiendo el punto de la extorsión en simultanea, pero usted sabe que una linea recta es una sucesión infinita de puntos, aquí estamos acostumbrados a hacer cortes y decir este es el principio(la constitución del 91 por ejemplo, como antes también había sido la del 86), pero en el fondo la dinámica se mantiene y empeora, porque antes se sentía que teníamos instituciones impolutas, ahora todo esta corrompido(de pronto antes lo estaba y lo tapaban).
Creo que en el fondo puedo reconocer que le tengo menos miedo a la Guerrilla que a las fuerzas oscuras que pueden resurgir, siendo de derecha suena extraño, pero la guerrilla nunca tuvo la capacidad de tomarse el poder y si hubieran gobernado habríamos vivido un infierno, pero en el fondo están desconectados de todos los ejes de poder y control, así por terrible que fuera habría tenido reglas, la violencia de bacrim, paras, mano negra o similares es sistemática, por eso lograron hacer el genocidio de la UP, sus posiciones fueron acalladas por el establecimiento, porque sencillamente dicen en voz alta lo que ellos creen. A mi los skinheads siempre me han causado lastima porque en el fondo los han condicionado como animales para que busquen el enemigo en la raza, como si ellos no fueran hermanos de desgracia.
Mientras no se definan condiciones de respeto y de tolerancia que integren a los ciudadanos y que nos permitan reconocer al otro, dejar de pensar en que el político merece la camioneta blindada mientras el pueblo el remedo de desayuno para sus niños, la violencia volverá a surgir, yo se que suena apocalíptico, pero para mi el discurso no es "acabar" las causas del conflicto como dicen en la izquierda, sino por lo menos tratar de verdad de intentarlo, tener una justicia independiente(hasta de sus propios intereses malsanos), tener gobernantes que le cumplan a sus electores y controles, para mi en las guerras de Colombia nos hemos concentrado siempre en los combatientes y no en la sociedad civil y los observadores, mientras no cambie esa realidad, viviremos guerras recicladas.

DIDUNDI

18 de Abril

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A mi si me sigue generando disgusto q a estas alturas d la Habana se siga pret...+ ver más

A mi si me sigue generando disgusto q a estas alturas d la Habana se siga pretendiendo hacer creer q los diálogos nos llevan al Castro- Chavismo y utilizar esa teoría como excusa para q el brazo armado d la extrema derecha siga justificando su accionar y ante la complacencia dl mismo estado y con unos medios actuando d altavoces. En la oligarquía mejor montada d toda L.A, el sistema está precisamente montado para todo lo contrario y eso incluye violentar físicamente no solo a la izquierda, sino también a todo lo signifique ir en PRO dl proceso Habana, inclusive a los representantes d las tradicionales clases social-políticas q han manejado y q hoy hacen parte dl Sí.
En un país cargado d violencia históricamente, moldear sus propios adversarios es insistir cada cual en su propia Paz, a su estilo y manera generalmente x imposición, seguir fomentando las diferencias. Diría yo q más bien es una actitud d Automoldeo a las nuevas necesidades dl vecino q para esa época ya no debería ser visto como adversario; ahí si bienvenido la sociedad con sus ‘’instituciones-cremalleras’’ para una Colombia ya…….unida..?.

Santiago Garcés

19 de Abril

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La noción que propone el profesor Tognato de la "seducción democrática" me ...+ ver más

La noción que propone el profesor Tognato de la "seducción democrática" me parece que representa lo que la paz en Colombia no debería ser...y es por supuesto uno de los escenarios más probables en el marco de un abanico más o menos abierto de posibilidades. Difiero de su enfoque porque me parece que una vez empieza a mencionar la supuesta inestabilidad que supondría un avance decidido de la izquierda y del "bolivarianismo", su pretensión de la "seducción democrática" se revela como un eufemismo que idealiza un escenario que para mi sería terrible; que la apertura democrática después de la paz suponga simplemente un ligero avance democrático en el seno de la misma "democracia gobernable". "Seducción democrática" es una manera de decir que se busca un tipo de régimen político "mesurado" y "desradicalizado" en el cual no se pueda producir una genuina alternancia de proyectos (pues eso parece interpretrarlo Tognato como una deriva "populista"), sino si a caso una simple alternancia de dirigencias dentro del mismo proyecto oligárquico, inmovilista y neoliberal. El proyecto contrainsurgente de la Seguridad Democrática desde el comienzo cometió atrocidades, profesor Tognato. Lo invito a que profundice de manera más rigurosa en la historia reciente de Colombia.

Jose Mario Aristizabal

19 de Abril

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Si esas atrocidades ahora no suceden porque para usted los lideres muertos de ...+ ver más

Si esas atrocidades ahora no suceden porque para usted los lideres muertos de la izquierda de estos meses fueron por obra y gracia del espiritu Santos.

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