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Por Ana León · 21 de Abril de 2020

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En Barrancabermeja, la segunda ciudad más grande de Santander y puerto petrolero de Colombia, ha habido dos contagiados de coronavirus, uno de los cuales murió.  Sin embargo, la crisis ya empieza a hacer mella por los contratos que ha adjudicado el alcalde Alfonso Eljach, con motivo de la pandemia. 

Por un lado, la Contraloría General dijo que encontró presuntos sobrecostos en un contrato para entregar 5 mil mercados y abrió investigación; y por otro, hubo tanto revuelo en el municipio por precios elevados en dos contratos de kits de aseo que después de firmados, fueron reajustados. Por ejemplo, pasaron de comprar tapabocas desechables de 6 mil pesos a 2 mil pesos.

Además, hubo otro contrato de logística (desde transporte, papelería hasta comida) cuestionado por concejales. Aunque también era con ocasión de la pandemia, el 62 por ciento del dinero se iba en contratar desayunos, almuerzos, cenas y refrigerios para personal. Se alcanzó a firmar pero se liquidó sin ejecutar. 

Pero el más grande y llamativo es uno por más de mil quinientos millones, cuyo objeto es contratar personal para “apoyar” la crisis, y que quedó en manos de Gestión Integral AT, uno de los sindicatos vinculados a la familia Alvernia, poderosa en la política y con vínculos en la contratación de la región. 

El contratista

Como hemos contado en La Silla, Gestión Integral es un sindicato que hace parte de la Federación de Empresarios y Trabajadores, FET, organización que agrupa a otros 6 sindicatos creados casi al mismo tiempo en 2011 en Barrancabermeja. 

En 2015 La Silla reveló como, además de funcionar casi como si fueran una sola empresa, tenían vínculos con la familia de los hermanos Jhonny, Aldemar y Jhan Carlos Alvernia, este último exconcejal de Bucaramanga y excandidato a la Alcaldía de esa ciudad en 2015.

Familiares suyos, como una hermana, dos esposas y una cuñada figuraron como tesoreras, miembros de junta o incluso como representantes legales; y  aunque hoy esos vínculos no son tan visibles y ellos se lo han negado a La Silla los últimos cuatro años, no se han desdibujado.

Por ejemplo, en agosto del año pasado La Silla llamó a las oficinas de FET, y preguntó por Jhonny Alvernia, quien fue el que estuvo detrás de su creación, y nos dijeron que no estaba en la empresa,  y que no sabían a qué hora podía estar porque “como él es el jefe, él viene muy esporádicamente y no tiene horario”.

Los Alvernia, además de haber tenido concejal y excandidato a la Alcaldía de la capital de Santander, durante los últimos 12 años han tenido figuración en el Partido de La U, como aliados electorales en ese departamento del exsenador nortesantandereano Manuel Guillermo Mora, quien se quemó en 2018 luego de cuatro periodos en el Congreso.

En las elecciones presidenciales de 2018 se fueron con el uribismo, le hicieron campaña a Iván Duque y luego, en 2019, fracasaron en su intento por quedarse con el aval del Centro Democrático a la Alcaldía de Bucaramanga, con el que querían lanzar nuevamente a Jhan Carlos.

Por eso se han dado a conocer en el Santander político por tener un pie en la política y otro en la contratación estatal con sindicatos.

Solo con Gestión Integral, y otras dos organizaciones del mismo estilo -Darsalud y Aspmédica-  ese grupo empresarial se ha quedado los últimos 8 años con la millonaria contratación de personal del Hospital Universitario de Santander (el más grande de la región de la red pública) y ha contratado lo mismo en el Hospital Regional del Magdalena Medio (el más grande de Barrancabermeja), y en al menos otros 11 hospitales del departamento. 

Sin embargo, hasta donde logramos rastrear, el que Gestión Integral firmó en Barranca para atender la pandemia, es el primero que suscribe con una Alcaldía.

 

El contrato

El objeto del contrato no es muy explicativo. Solo describe que la idea es que Gestión Integral AT garantice que pondrá talento humano para ejecutar “las 3 fases de la epidemia por el coronavirus (...)”. 

Costó $1.547 millones y tiene un plazo de ejecución de dos meses; sin embargo, no explican en qué consisten las tres fases de la pandemia o cómo las dividen, ni tampoco cuáles van a ser las labores de las personas que contratarán. 

Solo es claro que el techo será de 144 vinculados y que, por ejemplo, a los bachilleres que vinculen les van a pagar $1,8 millones mensuales.

Vía correo electrónico le preguntamos tanto a la Alcaldía como a Gestión Integral qué actividades exactamente buscan ejecutar con el contrato y ninguno nos precisó.

El sindicato solo nos contestó que “se han venido desarrollando todas las actividades allí descritas”, y la Alcaldía lo único que dijo fue  que el personal está “apoyando líneas de vigilancia y control sanitario y reducción de la trasmisión en la comunidad”. 

En los estudios previos del contrato se explica que para asignar los pagos se basaron en lo que acostumbraba a pagar la Alcaldía, pero encontramos dos casos que controvierten esa afirmación.

Los médicos generales quedaron con un salario mensual de $5 millones; sin embargo, a mediados de 2019 la Alcaldía contrató un médico general  con una salario mensual de $3,35 millones. 

Además, encontramos que a los 5 días de firmado el contrato con Gestión Integral, la Alcaldía contrató una médico general pagándole $3,9 millones. 

También hay diferencias con un contrato que Gestión Integral se ganó en el Hospital Universitario de Santander en noviembre del año pasado.

Mientras que en ese, en el área de calidad, le pagaban a un médico general $4,3 millones mensuales y $2,7 millones a un enfermero, en el de Barrancabermeja los salarios ascienden a $5 millones para el médico y $3,5 para el enfermero. 

Al respecto, Gestión Integral nos dijo que los salarios eran criterio de la Alcaldía. Y la administración solo soportó los valores en que eran “sumas merecidas y más que justas”.

Más allá de los salarios, también es llamativa la manera en la que la Alcaldía y el sindicato establecieron los pagos de las prestaciones del personal que vincularán.

Según la tabla de arriba, la Alcaldía le va a reconocer al sindicato más del 90 por ciento del salario en gastos por sus empleados. Es decir, casi el doble. 

Esos gastos, adicionales al salario, son cosas como las cesantías, la ARL o la afiliación a cajas de compensación, y normalmente alcanzan hasta un 45 por ciento. 

A ambos les pedimos que nos detallaran qué gastos estaban incluyendo en ese valor para que alcanzara ese porcentaje y ninguno precisó. Gestión Integral solo nos dijo que eso incluía “otros tantos gastos que implican la prestación del servicio contratado” y mencionó como ejemplos el pago por seguridad social y estampillas. 

Sin embargo, si se suman esos otros dos factores, la carga no supera el 70 por ciento. 

Y en todo caso, no se entiende cómo lo calcularon porque, por ejemplo, al calcular la carga prestacional de todos los perfiles, no coinciden entre ellas ni tampoco con los valores totales. 

Por ejemplo, en el caso de los médicos epidemiólogos, el cálculo da 96 por ciento, en el de los enfermeros 97 por ciento y en el de los bachilleres 99 por ciento. 

Además, ninguno de los totales corresponden con la suma de los salarios y prestaciones ahí presentados. 

Sobre la carga prestacional, a Alcaldía solo nos dijo que “el personal contratado tiene un contrato de trabajo que tiene  una justificada carga prestacional. Lo anterior con el fin de garantizar la permanencia y disponibilidad del personal”.

La Alcaldía no ha publicado el acta de inicio de ese contrato y aunque nos dijeron que ya estaba en un 18 por ciento de ejecución y que habían 16 profesionales trabajando tiempo completo desde el puesto de mando unificado, aún no está claro qué están haciendo. 

De modo que de los 7 contratos que la Alcaldía de Barrancabermeja ha sacado en medio de la pandemia, con este van 5 cuestionados. 

CONTEXTO

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