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Por Jineth Prieto · 14 de Enero de 2021

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El fiscal General, Francisco Barbosa, arrancó el 2021 apagando un nuevo incendio, esta vez por el uso de redes sociales de la Fiscalía General de la Nación para promocionar su nombre en lugar del de la entidad, algo que está prohibido por ley.

Los primeros días del año, en el Twitter oficial de la Fiscalía fue publicada una fotografía suya mirando al horizonte con el eslogan “Barbosa, un fiscal con sello propio”.

La defensa de la Fiscalía fue que solo promocionó un artículo escrito por el portal KienyKe, y aclaró que no había pagado la publicación porque en esa entidad no hay presupuesto para pauta. 

Sin embargo, la pieza gráfica y el mensaje del artículo es el mismo de toda la estrategia publicitaria que ha emprendido la Fiscalía alrededor de la figura del Fiscal Barbosa desde que se vio inmerso en el escándalo por su viaje familiar a San Andrés en plena cuarentena estricta.

De hecho, La Silla encontró que la Fiscalía de Barbosa, por primera vez en la historia de esa entidad, contrató por $128 millones a un reconocido estratega político para asesorar al Fiscal en su estrategia con los medios.

El contrato

Bajo el argumento de que en la Dirección de Comunicaciones no existía personal suficiente, la administración de Barbosa decidió vincular a E- Estratégica, una firma conocida por desarrollar estrategia política, para el “desarrollo e implementación del plan estratégico y estrategias de comunicación en la Dirección de Comunicaciones”.

 

Su cabeza es Camilo Rojas, un estratega político que entre otros ha asesorado al condenado exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, cuando fue precandidato presidencial para las presidenciales de 2010, al ahora embajador de Washington, Francisco Santos, en 2015 cuando quería ir a la Alcaldía de Bogotá, y al exvicepresidente Germán Vargas Lleras durante una parte de su campaña de 2018.

Rojas es un cotizado estratega de campaña en época electoral y fue pionero en estrategias digitales en campañas. Pero por fuera de elecciones, es experto en manejo de crisis. 

Precisamente, esa segunda habilidad coincide con el momento en el que fue vinculado a la Fiscalía por la administración de Barbosa.

Su contrato se terminó hace dos semanas y se suscribió el 3 de julio, tres días después de que estallara el escándalo por el viaje familiar del Fiscal General a San Andrés en medio de la cuarentena nacional estricta por la pandemia del Covid-19, en el que también estuvieron salpicados el contralor General, Felipe Córdoba, y su esposa, la entonces directora administrativa de la Fiscalía, Marcela Yepes, que son amigos de los Barbosa.

Rojas había asesorado la estrategia de comunicaciones de la Contraloría General de Córdoba desde finales de 2018 y durante todo el 2019 y Yepes fue la que suscribió el contrato de la firma de Rojas como asesor de comunicaciones.  Le dijo a La Silla que lo hizo tras un requerimiento de la Dirección de Comunicaciones. 

Rojas le ratificó a La Silla que lo buscaron en medio de la crisis y que su labor hasta el 31 de diciembre fue principalmente asesorar temas relacionados con el Direccionamiento Estratégico -algo así como el plan de desarrollo de la Fiscalía- en la Dirección de Comunicaciones. La misma versión nos dio Paola Tovar, jefe de comunicaciones de la Fiscalía. Ambos nos dijeron que el contrato no tenía entregables físicos porque se trataba de una asesoría para dar directrices.

Sin embargo, ninguna de las funciones del contrato de la Fiscalía con E- Estratégica están relacionadas con ese aspecto en particular y ni siquiera en los estudios que sustentan la contratación se habla de que el contratista llegaría a asesorar los temas relacionados con el Direccionamiento Estratégico.

En su lugar, las obligaciones de la firma de Rojas eran asesorar "el plan estratégico de comunicaciones de la entidad" que es diferente al Direccionamiento Estratégico; "las estrategias de comunicación"; “intervenciones públicas del Fiscal General de la Nación u otros funcionarios del nivel directivo”; “el manejo de las relaciones periodísticas y públicas con los medios de comunicación”; “la relación con las publicaciones periódicas o columnas para los medios regionales”; “la creación de mensajes para diferentes audiencias”; "producir material periodístico audiovisual que permita lograr un impacto favorable en la imagen de la Fiscalía General de la Nación y en las necesidades de información de opinión pública"; y “la coordinación de las ruedas de prensa, entrevistas y demás intervenciones del Fiscal General de la Nación u otros funcionarios del nivel directivo de la entidad”.

Esas son funciones que normalmente le corresponden a la dirección de Comunicaciones de la Fiscalía. “No es nada novedoso como para necesitar a alguien de afuera y más cuando el personal de esa dirección no es poco”, le dijo a La Silla una fuente que estuvo en la Dirección de Comunicaciones de la Fiscalía por varios años y se lo ratificó a La Silla otra persona que pasó por ahí en otra administración.

La Silla tampoco encontró que en el Direccionamiento Estratégico lanzado por la Fiscalía en noviembre pasado esté mencionado el desarrollo de una estrategia de comunicaciones específica para aterrizar alguna de las que serán las prioridades de Barbosa en los tres años que le restan al frente de esa entidad. Y, en todo caso, el giro que han tenido las comunicaciones de la Fiscalía es hacia lo personal para resaltar la imagen de Barbosa y no lo institucional.

Todas las obligaciones del contrato de Rojas en la Fiscalía son las mismas que están en el contrato con la Contraloría de Felipe Córdoba, que, a diferencia de la entidad dirigida por Barbosa, dice que vinculó a la firma del estratega porque necesitaba una empresa “con idoneidad y experiencia en el diseño y desarrollo de planes y estrategias de comunicación” y que incluyera dentro de su oferta varios perfiles, características que no cumplía el personal interno.

Paola Tovar, la jefe de comunicaciones de la Fiscalía, le aseguró a La Silla que la contratación de la firma de Rojas venció en diciembre porque dado que ya estaba listo el Direccionamiento Estratégico no era necesaria su vinculación, pero Rojas nos aseguró que le había dicho al Fiscal Barbosa que no contrataría más porque este año es preelectoral y se concentrará en la asesoría de campañas. 

El resto de la estrategia

El contrato con un estratega que coincidió con el escándalo del viaje familiar del fiscal a San Andrés, se firmó casi al tiempo que se oficializó el cambio de director de Comunicaciones de la entidad.

A ese puesto, como contamos, llegó Paola Tovar en reemplazo de Julio de la Rue, quien según tres fuentes enteradas, salió porque al Fiscal General no le gustó la portada de la revista Semana en la que cuestionaban su Administración.

“El Fiscal estaba muy molesto en ese momento. Le echó la culpa de sus salidas en falso a Comunicaciones y terminó cambiándolo. Cuando pasó lo de San Andrés su salida ya era un hecho y por eso en ese momento entra otra persona”, nos dijo una de esas fuentes. Otras dos que nos lo contaron cuando se dio la salida de De la Rue nos dieron una versión similar. 

No pudimos corroborar esa versión con De la Rue porque no quiso hablarnos para esta historia; pero independientemente de si fue así, lo que pasó con la llegada de Tovar y la presencia de la empresa de Rojas, quien le dijo a La Silla, que aún cuando el Direccionamiento Estratégico fue su prioridad, sí había asesorado a la Fiscalía en la unificación de mensajes y de piezas que se publicaban en redes sociales, Barbosa pasó a ser el protagonista de casi todos los mensajes de esa entidad. 

Por ejemplo, la Fiscalía pasó de informar capturas de una manera institucional y rutinaria así:

 

A atribuirle explícitamente al Fiscal en los trinos logros como las capturas. 

 

 

Además, desde entonces también se empezaron a usar en la Fiscalía piezas publicitarias similares a la del artículo de Kien y Ke con Barbosa como protagonista.

 

Incluso, han comenzado a presentar los ascensos de funcionarios y traslados -una práctica rutinaria de la Fiscalía- como un acto de ‘benevolencia’ de Barbosa.

Tanto Tovar, quien aseguró que era la encargada de formular y dirigir toda la estrategia de comunicaciones, como Rojas le dijeron a La Silla que era natural que Barbosa figurara en las publicaciones de la Fiscalía porque es la cabeza de la entidad. También explicaron que eso es algo que pasa en todas las entidades públicas. 

Es cierto que esa es una práctica en algunas entidades, pero por lo menos hasta mediados del año pasado no sucedía en la Fiscalía.  "Es que el Fiscal Barbosa cree que todo lo que hace la Fiscalía son logros personales", dijo una persona que trabajó allí. 

Esto a pesar de que en la realidad su incidencia en los casos es mínima. No solo porque, según varias fuentes consultadas, Barbosa no sabe de derecho penal ni de estrategias investigativas, sino porque tampoco es un gran interlocutor por su reconocida vanidad que le impide realmente escuchar como lo hemos contado aquí y aquí, .

En todo caso, según la Gallup Poll, la imagen favorable de Barbosa ha mejorado gradualmente, y logró salir de la crisis puntual que coincidió con la firma del contrato, pues nadie le volvió a cuestionar por su viaje a San Andrés.  En contraste, en esa misma medición, la Fiscalía pasa por su peor momento de imagen en los últimos 20 años.

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