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Por Laura Martín | Manuela Galvis · 11 de Febrero de 2021

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Hoy llegan a Puerto Wilches, Santander, los ministerios de Ambiente y Minas, junto con directivos de Ecopetrol, para dar inicio a los diálogos territoriales del primer programa piloto para fracking en el país. 

Si bien el evento genera la sensación de que el tema avanza, los tiempos no dan para que durante el periodo del presidente Iván Duque se resuelva la pregunta de si el fracking es una opción viable y legal en Colombia.  

Eso porque esos diálogos solo son una gota en el mar de pasos que siguen para que el fracking sea una realidad. Despues de que, como contamos en esta historia, a mediados del año pasado el presidente Iván Duque decidió permitir unos proyectos piloto para estudiar los riesgos de hacer fracking en el país. 

Por el momento, apenas se están adjudicando los contratos para esos pilotos, y hasta ahora solo Ecopetrol tiene el suyo. Pero luego de obtener los contratos, las petroleras tendrán que cumplir al menos 4 pasos adicionales: hacer un estudio previo, obtener licencias ambientales, perforar, y por último presentar los resultados de los pilotos para que sean evaluados.

Paralelamente, hay dos demandas ante el Consejo de Estado que ponen en riesgo todo el cronograma.

Por eso, el futuro de los pilotos va a terminar en manos del próximo presidente, lo que implica que, sin duda, el fracking volverá a estar en el debate electoral del 2022.

Estos son los pasos y los tiempos que faltan para que se tome una decisión definitiva sobre el fracking en Colombia:

Los contratos

 

Desde que se tomó la decisión de empezar con los proyectos piloto en marzo de 2020, el Gobierno ha estado avanzando para adjudicar los contratos a las empresas que quieran participar en los proyectos pilotos.

Hasta la fecha, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) solo ha suscrito el contrato con Ecopetrol, en diciembre, para el proyecto 1 Kalé, en Puerto Wilches. Eso después de que la ANH abriera una primera ronda de Contratos Especiales de Proyectos de Investigación (Cepi).

En esa ronda también estuvieron ExxonMobil y Drummond, que al final se echaron para atrás y no presentaron proyectos.

Solo quedó la iniciativa de Ecopetrol, que apenas está empezando a gatear, con los diálogos territoriales y el estudio ambiental para tramitar la licencia.

Este mes la ANH abrió otra ronda de Cepi, en la que están habilitadas a participar cuatro empresas, las de la primera ronda y TecPetrol. Ellas tienen hasta el 8 de marzo para presentar sus propuestas, y los contratos serían adjudicados el 30 de marzo.

Al preguntarles si en esta ronda sí participarán, desde las oficinas de comunicaciones de Drummond y Exxon nos contestaron que no están seguros, pues están esperando que la ANH defina los términos contractuales específicos.

Mientras que Ecopetrol, el único con un contrato, le dijo a la Silla que su prioridad era Puerto Wilches, y que no sabe si se va a presentar a la nueva ronda.

Si las petroleras deciden de nuevo no competir, al Gobierno se le caería la meta de adjudicar al menos tres contratos en la segunda ronda, que incluirá áreas de las cuencas Cesar-Ranchería y Magdalena Medio.

Francisco Lloreda, director de la Asociación Colombiana del Petróleo, nos dijo “era de esperarse que Ecopetrol se presente con un proyecto inmediatamente, pues es una empresa estatal y le rinde cuentas al gobierno”. 

Lloreda, que representa al gremio más poderoso de las petroleras, agregó “Las otras empresas, de carácter privado, tienen que estudiar más los riesgos”.

Ese es un llamado que muestra que al inicio de la hoja de ruta del fracking, la de los contratos, aún no entusiasma del todo a los privados.

El estudio de impacto ambiental

 

Los pilotos no arrancan inmediatamente después de firmar los contratos con la ANH.

Después de tener su proyecto adjudicado, las petroleras tienen que empezar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), para luego solicitar una licencia ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla).

Para estos estudios, los pilotos deben seguir los Términos de Referencia Ambiental, un documento que creó el Ministerio de Ambiente y que tiene más de 200 parámetros. Incluye temas complejos como el manejo de aguas, residuos, un estudio de base sobre el ecosistema, socializaciones con las comunidades y aprovechamiento de recursos naturales. 

Ecopetrol ya puso en marcha su estudio en Puerto Wilches, un punto de partida de las actividades previas del piloto de la petrolera estatal.

Como lo mencionó Mauricio Tellez, director de comunicaciones de Ecopetrol:

 

Si las otras empresas que participan en el proceso suscriben proyectos, podrían empezar con los estudios en abril. 

El asunto es que estos estudios se pueden demorar entre seis y nueve meses, y sin el estudio terminado, el piloto no puede arrancar.

Esto significa que probablemente los estudios solo estén listos el segundo semestre de este año, época para la que ya habrán empezado las movidas preelectorales de 2022. Por ejemplo, en mayo deben renunciar a sus cargos los funcionarios públicos que se quieran lanzar a la Presidencia, y en marzo muchos de los que busquen ser congresistas.

Las licencias de la Anla

Después de hacer los estudios, las empresas deben ingresar su solicitud de licencia ambiental.

La Anla tiene, por norma, 90 días hábiles para responder si concede la licencia, la rechaza o solicita más información, algo que podría terminar retrasando aún más el proyecto.

Según le dijo a La Silla Vacía el director de la Anla, Rodrigo Suárez, se espera que Ecopetrol pida la licencia a mediados de este año, pero este plazo se puede extender.

Por eso, si le aprueban la licencia, Ecopetrol podría estar empezando el piloto a finales de 2021 o a principios de 2022. 

Suárez nos contó, además, que ellos se vienen preparando para estudiar los pilotos, y tienen conformado un grupo multidisciplinario para revisar estas solicitudes de licencia.

Luego de la aprobación de las licencias, las empresas finalmente pueden avanzar en hacer las obras y perforar el pozo.

Es decir, como mínimo faltan nueve meses para que Ecopetrol, la empresa más adelantada, pueda empezar a perforar, empezando el 2022. Si hay retrasos, la demora puede llegar hasta mayo, pisándole los talones a las elecciones presidenciales.

Los pilotos

 

Solo después de los estudios y las licencias se abriría paso al inicio de los esperados pilotos.

Durante esa etapa se piensa hacer toda la investigación y recoger la información que servirá para hacer la evaluación final, que determinará si el fracking va o no va.

Mintras tanto se espera que la Anla, la Comisión de Acompañamiento (encargada de monitorear el piloto) y las Mesas Territoriales (que remiten las preocupaciones y observaciones de las comunidades) le hagan seguimiento a los proyectos. 

La duración de los pilotos es cuestión de especulación.

Por un lado, Ecopetrol nos dijo que “el tiempo de ejecución del piloto desde el inicio de perforación y hasta el dimensionamiento del yacimiento es de 12 meses aproximadamente”, lo que nos dejaría ubicados en 2023.

Mientras que John Escobar, ingeniero de petróleos y ex miembro de la comisión interdisciplinaria conformada por Duque para estudiar la viabilidad del fracking, dice que es posible que se demoren más o menos dos años. Pero este no es un plazo fijo y podría extenderse.

Anticipar cuándo podría finalizar esta etapa entra en el campo de la especulación máxima. Pero ni los pronósticos más optimistas (excepto los planes del gobierno) hacen pensar que Iván Duque pueda ver un barril de petróleo no convencional antes de finalizar su mandato.

La decisión final

 

La idea del Gobierno era que esta etapa se hiciera mientras Duque siguiera en el poder, pero la evaluación final se ve más lejos.

Esta parte final es responsabilidad del Comité Evaluador, conformado por los Ministerios de Hacienda, Salud, Ambiente y Minas, dos miembros de la academia (de la Universidad del Tolima y de la Sabana), y uno de la sociedad civil, que es de Puerto Wilches.

Aunque el comité podría tomar una decisión rápida, si se decide que se puede hacer fracking y el Gobierno (seguramente del sucesor de Duque) avanza con esta técnica, se tendrían que hacer los ajustes a la normatividad y a las instituciones, siguiendo las recomendaciones que surjan del piloto. 

Esto implicaría definir la situación de los nueve contratos existentes de yacimientos no convencionales, ubicados en la región del Magdalena Medio, y decidir si se van a ofertar nuevos bloques petroleros, donde se pueda producir con fracking.

El Ministerio de Ambiente también tendrá que expedir una nueva reglamentación para exploración y producción aplicable al fracking, y las empresas tendrían que empezar a pedir contratos y sacar las licencias ambientales, ahora no para pilotos, sino para una fase de explotación comercial.

Sobre este tema, Ecopetrol nos comentó que, después de que se tome la decisión de si avanzar a la explotación de los yacimientos no convencionales, el desarrollo comercial del fracking se daría después de 2025.

Las demandas

En medio de este cronograma juegan dos demandas de los grupos antifracking que avanzan paralelamente en el Consejo de Estado.

La primera es al Decreto 3004 de 2013 y a la Resolución 90341 de 2014, que sacó el Gobierno Santos para establecer los criterios para la explotación de hidrocarburos en yacimientos no convencionales, y que el Consejo ya suspendió temporalmente con una medida cautelar. Esta se podría decidir en el segundo semestre de 2021.

Aunque el Gobierno sacó otros decretos y resoluciones que reemplazan las que están en duda, el Consejo podría poner más restricciones o incluso frenar el fracking.

La segunda demanda es al Decreto 328 de 2020, el que sacó el Gobierno Duque que establece los lineamientos para los proyectos piloto, y que esa alta corte dejó vigente mientras decide de fondo. Para los demandantes, debería sacar la sentencia en entre uno y tres años. 

Estos tiempos dejan a Duque sin espacio para maniobrar sobre la decisión del fracking, ya que teniendo en cuenta el tiempo que falta para terminar los pilotos, acabará en manos de su sucesor. Y si llega a la presidencia un candidato como Petro o Fajardo, que han expresado su oposición al uso de la técnica en Colombia, el fracking podría avanzar solo para caerse luego.
 

 

CONTEXTO

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