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Por Tatiana Duque · 04 de Mayo de 2021

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Luego de la debacle política que causó el retiro de la reforma tributaria, el presidente Iván Duque arrancó ayer una maratón de reuniones para lograr consensos alrededor de un nuevo texto. Esta vez cambió de estrategia luego del estruendoso fracaso de su equipo político.

 

Recibió en Palacio, de forma presencial y virtual, a los presidentes y voceros de su partido, el Centro Democrático; y más tarde, a los del Conservador, La U y los cristianos de Mira y Colombia Justa Libres.

Duque estuvo acompañado por su vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez; su jefe de gabinete, María Paula Correa y el ministro del Interior, Daniel Palacios. Todos, a excepción de Ramírez, ya habían intentado infructuosamente defender la reforma ante los jefes de los mismos partidos.

Según supo La Silla de parte de tres políticos de partidos que asistieron a los encuentros, el presidente Duque sonó preocupado por la caída de la reforma. Pero estuvo abierto al diálogo con todos los sectores, incluida la oposición.

A los tres políticos que hablaron con Duque les quedó la impresión de que el Presidente insistió en un texto “más conciliado que el anterior”, como nos dijo un congresista uribista que asistió a la reunión. “Le preocupa mucho que perdamos el grado de inversión, que nos quedemos sin con qué pagar los gastos de los subsidios a mitad de año”, nos dijo otro, del Partido Conservador.

Durante esta semana seguirán las conversaciones con los partidos independientes, Cambio Radical y Liberal, y con la oposición, como los Verdes, Polo y Decentes. “Lo haremos con urgencia, pero con calma construyendo consensos”, dijo el ministro Palacios al terminar los encuentros.

La idea es que otros ministerios como Comercio y Trabajo hablen con los gremios y los sindicatos, según dijo Palacios.

Eso de entrada representa un cambio en la estrategia que asumió la Casa de Nariño para concertar la fallida reforma, que recayó principalmente en el Ministerio de Hacienda, cuyo equipo económico renunció ayer.

¿Por qué las conciliaciones de ayer no arrancaron antes de radicar la reforma que se cayó?

“Eso mismo me pregunto yo”, nos dijo el senador John Milton Rodríguez, presidente del partido Colombia Justa Libres, que hace parte de la coalición y que solo hasta ayer habló con Duque.

El problema de estrategia

El equipo político de Palacio conformado por la jefe de gabinete María Paula Correa, el ministro del Interior Daniel Palacios, y el director de Presidencia Víctor Muñoz fallaron a varios niveles, pero principalmente en la definición de la estrategia política para sacar adelante una reforma que era difícil por su ambición de recaudo en plena pandemia.

Duque había decidido que la verdadera concertación se hiciera entre Hacienda y los ponentes alrededor del texto de la reforma presentada al Congreso.

Pero ni él ni su equipo político calcularon que cuando llegara la reforma al Congreso ya estaría muerta.

Apelando a su corta experiencia como senador, el Presidente replicó una estrategia que había funcionado en las anteriores reformas: presentar un texto para que los partidos de las comisiones terceras y cuartas del Congreso la negociaran y cambiaran mientras lo discutían en las sesiones.

“Existe la posibilidad de hacer la modificación total, si se quiere en el Congreso”, dijo Duque el jueves a La W y ya lo había dicho antes en El Tiempo y Semana. “Nosotros no estamos llegando con líneas rojas, queremos llegar al mayor acuerdo posible en el seno de las instituciones”.

Como detallamos en esta historia, el procedimiento normal para aprobar una tributaria es el que anticipaba Duque: luego de largas negociaciones con los congresistas y técnicos de Hacienda y la Dian, la reforma tiene una ponencia y pasa a sus debates.

En otras palabras, el Presidente actuó bajo la presunción generalizada que una reforma tributaria siempre pasa en el Congreso, y que lo que no se sabe es el costo que tiene que asumir el Gobierno para lograrlo.

”La estrategia política fue la misma de las anteriores tributarias”

político con entrada a Palacio

En Palacio pensaron que esta no sería la excepción, a pesar de que las circunstancias actuales son inéditas no solo por la pandemia, sino por la fuerza de las redes sociales, de una ciudadanía más movilizada que nunca y de una oposición más grande en las comisiones claves para la tributaria.

“Es que creyeron que como siempre tienen las mayorías en las comisiones económicas, podían sacar más rápido la reforma si concertaban por ahí”, nos dijo el senador Carlos Abraham Jiménez, presidente de la comisión cuarta y de Cambio Radical.

“La estrategia (política) fue la misma que en las anteriores tributarias”, nos dijo un político con entrada a Palacio. “Pero es que (en esos proyectos) no teníamos pandemia y antes de radicar ya todos estaban contra una reforma que no supieron vender”.

Como contamos en esta historia, la mayoría de las reuniones técnicas con las comisiones terceras y cuartas estuvieron a cargo del ahora exviceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, quien se encargaba de lo político y de la relación con las comisiones económicas. Las líneas generales técnicas las manejaba el hoy exministro Alberto Carrasquilla.

En paralelo, el Presidente, su jefe de gabinete y el ministro del Interior llamaron entre marzo e inicios de abril a delegados y cabezas de los partidos Cambio Radical, Conservador y Centro Democrático para ambientar la reforma.

Pero una queja general de los congresistas y directivos de estos partidos fue que las propuestas que hacían a la reforma no fueron incorporadas en el texto final, que nadie conoció sino hasta el 15 de abril.

“Siempre hubo diálogo de los voceros, Uribe y el vice de Hacienda (Londoño), Planeación, Palacios, pero nunca nos dijeron que se iban a venir todos estos impuestos, no se dio el mensaje completo”, nos dijo un senador uribista de la comisión económica.

Misma queja hubo en Cambio Radical: “A nosotros nos presentaron una posición ideológica que no podíamos apoyar”, nos dijo el senador Jiménez. Se refería a molestias como la ampliación del gasto para los subsidios y el aumento de los impuestos que contó con la férrea oposición de su jefe, Germán Vargas.

“Duque y sus asesores cercanos son gente que no es política, que tiene desdén con la política y por eso no escuchan esta lógica política”, nos dijo Yann Basset, profesor de ciencia política del Rosario. “No quisieron escuchar esos anuncios y a un año de las elecciones, no podian pasar una tributaria de esa amplitud, era un suicidio”.

En realidad, como contó La Silla, la jefe de gabinete y Muñoz sí argumentaron internamente que podía ser inviable políticamente sacar una reforma tan ambiciosa y lograron que Carrasquilla le recortara 7 billones al recaudo, porque sus intenciones eran de alrededor de 30 billones.

Pero dada su inexperiencia y corta trayectoria pública —Correa trabajó dos años en la Presidencia de Uribe y está con Duque desde 2018, y este es el primer cargo público de Muñoz — comparada con la de Alberto Carrasquilla que ya había sacado en el pasado ocho reformas tributarias y contaba con la admiración del Presidente, no tuvieron los kilates suficientes para hacerle contrapeso a Hacienda.

Duque le hizo caso al final al Ministro, al que ayer le tuvo que aceptar la renuncia.

”No podían pasar una tributaria de esa amplitud. Era un suicidio”

Yann Basset, profesor U. Rosario

“Ahí ganó el equipo Carrasquilla y no el equipo político de María Paula y Daniel”, nos dijo una persona con entrada a la Casa de Nariño que supo de la situación de primera mano.

Así, sin haber discutido y negociado previamente un texto completo con los líderes de los partidos —pues Hacienda cambió tres veces la fecha de la presentación de la reforma— comenzaron a ganar tracción las quejas de los partidos aliados una vez conocieron los detalles de la tributaria: las columnas de Vargas Lleras, el comunicado del Centro Democrático contra la reforma luego de su radicación y los anuncios del Partido Conservador y La U de buscar “contrarreformas”.

Como contó La Silla, Iván Duque tiene cero interlocución con la oposición. Durante todo el 2020, de acuerdo a un derecho de petición que le contestaron a este medio, el Presidente nunca se reunió con un solo congresista de los partidos de oposición en Casa de Nariño.

Esa indiferencia en el caso de la tributaria resultaba más costosa pues los votos de los Decentes, Comunes, Polo y Verdes terminaban armando mayorías con los de Cambio Radical y Liberales en las comisiones terceras de Senado y Cámara.

Además, desde la oposición comenzaron a alimentar la ya creciente indignación en redes con el sacrificio desigual que tendría que hacer la clase media y a elevarse el costo para todos los congresistas de aprobar la reforma, cuando aún no conocían su texto completo.

En un último y tardío esfuerzo, de acuerdo a lo que pudimos establecer por cinco fuentes (un ministro, una persona con entrada a Palacio y tres congresistas uribistas y conservadores), Duque buscó personalmente a los jefes de los partidos para tratar de alinearlos.

Como revelamos la semana pasada, Duque buscó a su jefe político Álvaro Uribe para respaldar la reforma y éste le dijo que “tuviera cuidado” con sus alcances. Incluso, luego de las críticas del partido, Duque llamó a varios de sus aliados en el Centro Democrático para tratar de conseguir el apoyo de su bancada, sin éxito.

Según nos dijeron dos congresistas uribistas, el domingo Duque sostuvo su última conversación con Uribe (ayer, ya retirada la reforma, el expresidente estuvo en la reunión de forma virtual con el Centro Democrático y el Presidente).

Duque y Correa también hablaron en al menos dos ocasiones con el jefe de Cambio, Germán Vargas Lleras. “A ambos él (Vargas) les explicó sus razones para no estar con la reforma”, nos dijo un Senador que lo supo. “Le habían manifestado que iban a tener en cuenta sus críticas, pero eso no ocurrió”.

Ese senador y otro político de Cambio nos dijeron que después de esas conversaciones, en la reunión de bancada en la que Vargas apretó a su partido, les dijo que el Gobierno (sin decir quién) le había ofrecido una Embajada. Ambas fuentes lo tomaron como un intento del Ejecutivo de ganarse a su jefe.

En un último intento, a Vargas también lo buscó el expresidente Uribe para concertar un texto, justo horas antes de que sacara su trino en el que anunciaba que no estaría con la tributaria.

No fue mejor la comunicación con el jefe del Partido Liberal, César Gaviria. Según nos dijeron en Palacio, hablar con el expresidente “ha sido difícil”. Hasta el cierre de esta historia, el Gobierno, vía el ministro Palacios, no había confirmado un encuentro con ese partido para una renegociación.

Al fracaso en la negociación tardía con los partidos de la coalición, se sumó la movilización en las calles, lo cual tensionó aún más el ambiente en Palacio.

Una persona que tiene como saberlo nos dijo que en medio de las reuniones en Casa de Nariño del fin de semana para lidiar con las protestas en las calles y la violencia de la represión, hubo voces dentro del Gobierno que criticaban la falta de apoyo de ministros sectoriales para defender la reforma en medios y con sus aliados en gremios privados.

Y si ya les había faltado olfato político para comprender la dificultad de pasar una reforma así en medio de la pandemia, les falló de nuevo al equipo de asesores de Duque la lectura del momento político cuando ya había miles de manifestantes en la calle.

”Nos podemos unir para proteger lo social”

Iván Duque

El sábado, tras cuatro días de movilizaciones que en algunos casos se volvieron violentas, Duque anunció a las 7 de la noche que militarizaría las ciudades con problemas de orden público. Una oferta que, nuevamente, nadie había concertado con los alcaldes de Bogotá y Medellín y que inmediatamente rechazaron.

En esa declaración, con el comandante de las Fuerzas Militares, Duque no habló de retirar la tributaria, la causa principal de esas protestas.

Según supo La Silla, esa misma noche la bancada del Centro Democrático se reunió por más de cinco horas con el entonces viceministro de Hacienda Londoño y funcionarios del Ministerio del Interior para concertar posibles soluciones y salidas de esa reforma.

El ministro del Interior Palacios —que en teoría es el jefe de la política— no estuvo en la reunión: estaba liderando un Puesto de Mando Unificado con el ministro de Defensa, Diego Molano.

El domingo, la decisión ya era inevitable: el Presidente retiraba su reforma.

La nueva concertación

El domingo en la noche, Duque ordenó a su jefe de gabinete Correa y al ministro Palacios llamar a los jefes de los partidos para arrancar las conversaciones. Palacios dijo ayer, tras terminar las primeras sesiones de trabajo, que habrá “un diálogo amplio para concertar” una nueva reforma.

La principal preocupación en Casa de Nariño hoy es el tiempo: lograr radicar un nuevo texto en esta legislatura que acaba en junio.

Arrancando esta nueva negociación, hay visos de que será más concertada: las reuniones las lidera Duque, su Mininterior, su jefe de gabinete y la Vicepresidenta. Y, posiblemente, a partir de hoy los acompañe el nuevo Minhacienda, José Manuel Restrepo, quien tiene una naturaleza mucho más conciliadora y política que Carrasquilla.

“Hemos recibido propuestas de coaliciones ideológicas, partidos, sectores, gremios. Nos podemos unir para proteger lo social y tener finanzas públicas estables”, dijo Duque anoche en su programa diario.

Muestra de ese intento de concertación es que el director administrativo Víctor Muñoz, la otra mano derecha de Duque, anunció que agendará una reunión entre el presidente y los miembros de la Coalición de la Esperanza. Y calificó la propuesta como “una forma de construir democracia”.

“La cuestión es si logra tener un acuerdo sobre lo esencial para resolver la crisis con el Congreso y que pueda hacer algo para comunicarlo”, señaló Basset. “Una dificultad adicional es que no hay un movimiento social para negociar porque ahora hay una ciudadanía dispersa”.

Anoche hubo protestas nuevamente en el norte de Bogotá, una velatón en Cali, manifestaciones estudiantiles en Barranquilla y una caminata de antorchas en Pasto.

Los próximos días definirán si la nueva estrategia política funcionó para sacar adelante la tributaria y calmar las calles.

 

 

Comentarios (2)

Hector Piragauta

04 de Mayo

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La soberbia y el odio a los Acuerdos de Paz, no le permite asimilar que muchos de los manifestantes y las organizaciones sociales y sindicales están representadas en las calles; si quiere desmontar en algo la movilización social debe hablar con ellos antes que con los partidos que lo apoyaron y que hoy sacan el bulto incluyendo los verdes que habían concertado modificaciones.

La soberbia y el odio a los Acuerdos de Paz, no le permite asimilar que muchos de los manifestantes y las organizaciones sociales y sindicales están representadas en las calles; si quiere desmontar en algo la movilización social debe hablar con ellos antes que con los partidos que lo apoyaron y que hoy sacan el bulto incluyendo los verdes que habían concertado modificaciones.

Wilozada

05 de Mayo

0 Seguidores

El señor Duque, durante estos casi tres largos años de gobierno, nunca ha intentado rectificar. Como un perro tratando de alcanzarse la cola para morderla, insiste tercamente en la vieja fórmula: recapacitar es darle la razón a la oposición, y eso está fuera de su agenda. Lo ha comprobado una y otra vez con sus desafortunados nombramientos y rotaciones en los cargos. Un tipo porfiado y desafiante.

El señor Duque, durante estos casi tres largos años de gobierno, nunca ha intentado rectificar. Como un perro tratando de alcanzarse la cola para morderla, insiste tercamente en la vieja fórmula: recapacitar es darle la razón a la oposición, y eso está fuera de su agenda. Lo ha comprobado una y otra vez con sus desafortunados nombramientos y rotaciones en los cargos. Un tipo porfiado y desafiante.

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