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Por Nohora Celedón · 12 de Octubre de 2018

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Esta semana se cumplieron dos meses de la posesión de Iván Duque como presidente y aún no se ha nombrado un nuevo presidente en Fonade, una entidad clave no solo por el presupuesto que maneja (para 2018 proyectó ingresos por 2,2 billones de pesos) sino porque se convirtió en los últimos años en un eslabón del funcionamiento de la “mermelada” (cupos indicativos para invertir en región, cuyo destino es decidido informalmente por congresistas) que el Gobierno se ha comprometido a erradicar.

 

Fonade ha sido una de las entidades a través de las cuales los congresistas han direccionado los cupos indicativos, la inversión en región cuyo destino el Gobierno dejaba en manos de legisladores, a cambio de su apoyo en el Congreso.

Como contó La Silla Vacía la forma como funciona la mermelada era así: el enlace de los respectivos ministros del Interior y de Hacienda en el Congreso negociaba con cada congresista que es clave en el trámite de una ley el ‘peaje’ requerido para pasar la reforma. Este podía variar de cientos de millones a miles de millones de pesos según la importancia estratégica del congresista. Con esa cifra, el congresista le dice a sus alcaldes que presenten proyectos de inversión por los montos que él indique. Y con esos proyectos ya radicados, el enlace le hace el guiño a la respectiva entidad para que apruebe el proyecto y le gire la plata a la Alcaldía, ya sea directamente o a través de entidades como Fonade. Fiscalía, el exsenador Musa Besaile (detenido por obstrucción de justicia en una investigación sobre parapolítica) en este esquema utilizó además la entidad para entregar a dedo los contratos para ejecutar esa plata con empresas recomendadas por ellos, a las que luego le pedían una parte de sus ingresos y para ubicar cuotas burocráticas.

Por los contratos seis personas aceptaron cargos de cohecho, interés indebido en la celebración de contratos y concierto para delinquir. Estas personas están vinculadas con el Ñoño Elías y Musa Besaile como lo contó La Silla

 

La directora del Departamento Nacional de Planeación (que es el dueño de Fonade), Gloria Alonso, ha dicho que Fonade debe reestructurarse para focalizar su actividad en estructurar y no ejecutar proyectos, lo que hoy concentra el 65 por ciento de su actividad, un asunto que reduciría su papel en el modus operandi de la mermelada.

Pero ese revolcón está paralizado porque el Gobierno no ha decidido quién reemplazará al actual presidente, Álvaro Balcázar, quien fue nombrado por Juan Manuel Santos.

Balcázar ya presentó su renuncia y está de salida, por eso quiere que sea su sucesor el que se encargue del revolcón. Además por que el DNP tiene que darle a director de la entidad una línea más clara. 

Primeros ajustes

Fonade tiene tres grandes líneas de negocio: gerencia, gestiona y estructura proyectos para entidades públicas. Según un estudio de la banca de inversión Arcadia Capitals (que contrató Fonade a través de un convenio con la CAF) las dos primeras son el 90 por ciento del negocio de la empresa y, según las investigaciones de la Fiscalía, por ellas se han identificado las ilegalidades en el manejo de la “mermelada”.

La gerencia implica que Fonade es responsable del desarrollo de todo el proyecto y su ejecución, es decir, elige el contratista y se asegura de que cumpla. La gestión implica solamente contratar el proyecto, pero según instrucciones que le da la entidad encargada, que puede ser un Ministerio o una agencia. Ahí Fonade no es la responsable del cumplimiento. Estructurar significa hacer los estudios técnicos y de factibilidad de los proyectos, es decir montar los proyectos que deben contratarse por parte de entes territoriales, ministerios y agencias del Estado.

Según el estudio de Arcadia, gerenciar y gestionar genera otro problema, que es que muchas entidades firman convenios con Fonade para mostrar ejecución sin que la plata realmente se haya empezado a gastar, porque legalmente al pasarle la plata a Fonade ya cumplieron, aunque el dinero siga en los bancos.

Eso les permite mover la plata de inversión de un año a otro (por ejemplo, para que se ejecute cerca de elecciones o para que no les quiten recursos por demorarse en invertirlos), evadir la responsabilidad de administración los proyectos y, si tienen cuotas en Fonade, elegir los contratistas sin someterse a la Ley 80.

Por eso, a finales del año pasado Arcadia concluyó que se debe implementar un plan para que Fonade sea mejor estructurando los proyectos, fortalecer su gobierno corporativo y darle un perfil más técnico para que las inversiones sean efectivas. Es decir, para que lo que haga siga una lógica técnica y no política, lo que la sacaría del circuito de la “mermelada”.

Esto no implica que la empresa deje de gestionar y gerenciar proyectos, pero sí que se enfoque más en estructuración. Para que sea más difícil filtrar la mermelada por estas líneas de negocios la propuesta es fortalecer la entidad.

Este año se han hecho algunos avances, como cambiar su estatuto de contratación por un manual que no puede ser modificado. Según nos explicó una fuente de Fonade, el estatuto era un documento general que se aterrizaba en cada contrato con guías que se podrían modificar, mientras el manual da unos estándares definidos de qué empresas pueden ser contratadas. Esto haría más difícil que Fonade contrate contratistas definidos a dedo por un congresista.

También se modificó la manera de funcionar del Comité de Negocios, el encargado de seleccionar en qué proyectos se mete Fonade, un paso clave para la “mermelada”.

Antes ese Comité no tenía mecanismos estandarizados para evaluar los proyectos, como muestra que no tenía una matriz financiera para evaluar sus riesgos. Eso abría la puerta para aprobar proyectos mal estructurados o de alto riesgo, lo que facilitaba la ”mermelada”.

Eso, encima, sin que nadie respondiera, porque quienes hacían parte del Comité eran contratistas que una vez terminaban su contrato no tenían problemas. Ahora lo conforman empleados de planta como los subgerentes participan, la decisión final la revisa la junta directiva.

Según Fonade, estos controles han permitido frenar varios procesos de contratación que venían con problemas de estructuración. Es decir, ya está parando el flujo de “mermelada”.

Además de esos cambios en el funcionamiento, a principio de año, en el Gobierno Santos, Fonade revisó los perfiles de los contratistas por órdenes de prestación de servicios y los redujo de 1.400 a 950, un recorte significativo que no se sintió en el funcionamiento de la entidad, según una alta fuente de Fonade. Eso indica que muchas de las personas contratadas eran “corbatas”, contratistas innecesarios puestos por políticos.

Pero hacen falta otros cambios, que hasta que no haya nueva gerencia están embolatados.

 

Lo que falta

Aunque los cambios que ya avanzaron pueden ayudar, no son suficientes, como muestra el plan del DNP para reestructurar Fonade, que se viene cocinando desde el Gobierno anterior.

La primera idea es incluir miembros independientes con un alto perfil técnico a la junta directiva, que hoy está conformada por dos funcionarios del DNP y tres funcionarios escogidos por Presidencia, que pueden variar según órdenes de la Casa de Nariño.

La segunda es cambiar la planta de personal, porque hoy solo 70 de las 1.020 personas que trabajan en Fonade son de planta. Eso hace que cambie mucho el personal y que sea un fortín burocrático atractivo.

La tercera es crear una subgerencia de estructuración de proyectos para inventarse un modelo de negocios para que funcione mejor esa función, en la que Fonade compite con Findeter y la Financiera de Desarrollo Nacional, aunque sin el foco específico de éstos, que se concentran en desarrollo humano la primera e infraestructura la segunda.

La idea es que Fonade pueda cubrir áreas descubiertas como desarrollo socioeconómico, comunicaciones, vivienda o educación, como lo hace ahora, pero que lo haga de manera eficiente, algo que según la Contraloría no se está cumpliendo.

Una fuente de Fonade nos dijo que esos cambios son claves para que la entidad pueda ayudar a que se hagan proyectos de impacto en las regiones, es decir, a salir de la lógica de la “mermelada” a la de ayudar a la gente, que es para lo que se creó.

El lío es que de nada sirve si los políticos se la vuelven a tomar.

 

Intentos fallidos

En los dos meses del Gobierno Duque se han puesto sobre la mesa dos nombres para dirigir Fonade, pero uno se cayó y el otro está embolatado.

En las primeras semanas del Gobierno la directora del DNP, Gloria Alonso, propuso que el director fuera Ricardo Rodríguez Yee, saliente contralor delegado para temas mineroenergéticos y cercano al exministro liberal Amylkar Acosta. Alonso había trabajado con Rodríguez Yee en la Contraloría, en el periodo en el que el funcionario sacó las sonadas investigaciones de Reficar y Electricaribe.

Rodríguez alcanzó a estar en al menos una reunión de empalme en Fonade pero su nombramiento se cayó, según nos dijo la directora del DNP, por el ruido de que tendría una posible inhabilidad para ocupar el cargo, pues desde la Contraloría vigilaba a la Agencia Nacional de Hidrocarburos, una de las entidades que más contratan con Fonade.

Aunque Función Pública dijo que no había inhabilidad, el nombramiento no se dio.

Hace un mes, en un taller Construyendo País, Duque dijo que el nuevo director sería Jean Phillipe Pening, un cucuteño que fue Director de Infraestructura del DNP y es actual asesor de Enrique Peñalosa en estructuración de Alianzas Público Privadas.

A pesar del tiempo que ha pasado, Presidencia no ha publicado su hoja de vida en el portal de aspirantes y, según la W, su nombramiento se embolató porque el designado tuvo un contrato con Odebrecht.

Consultamos en varias ocasiones con el Departamento Nacional de Planeación y Presidencia para confirmar si nombramiento está en firme, pero no nos confirmaron.

Según dijo El Tiempo, hay versiones de que los senadores liberales duquistas Fabio Amín, Mauricio Gómez y Mario Castaño se le estarían metiendo de por medio, algo que ellos negaron.

Aunque no se sabe qué va a pasar, Pening ya ha estado en varias reuniones de empalme en la torre negra de Fonade, en el centro de Bogotá, y la directora de Planeación ha dicho que la estructuración de la entidad es una necesidad.

Del nombramiento, la presión parlamentaria y los cambios que finalmente se den, dependerá que la entidad deje la lógica de la “mermelada” y que Duque mande una señal fuerte del final de esa forma de asegurar apoyos políticos.

 

Comentarios (1)

Elizabeth Prado

13 de Octubre

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Una entidad pública debe contratar la ejecución de un proyecto con las reglas del juego de la ley de contratación pública y sin aumentar contratistas. Muy complicado. En vez de eso, la entidad de todos modos estructura todo, son los expertos, Fonade pone la cara, cobra una comisión y contrata sin someterse las reglas de la contratación pública, porque su régimen es privado para estos asuntos.

Una entidad pública debe contratar la ejecución de un proyecto con las reglas del juego de la ley de contratación pública y sin aumentar contratistas. Muy complicado. En vez de eso, la entidad de todos modos estructura todo, son los expertos, Fonade pone la cara, cobra una comisión y contrata sin someterse las reglas de la contratación pública, porque su régimen es privado para estos asuntos.

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