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Por Nohora Celedón · 29 de Marzo de 2021

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La Comisión de Expertos de Beneficios Tributarios puso un dedo en la llaga de la desigualdad en Colombia que ha pasado desapercibida. 

Según el grupo, formado por varios expertos internacionales y funcionarios del gobierno Duque, una persona como Luis Carlos Sarmiento Angulo, el más rico del país, paga menos impuesto de renta que un contribuyente con ingresos en el rango medio alto.

Es decir, que el 1 por ciento de los colombianos que tiene mayores ingresos paga menos impuestos de renta, en proporción a sus ingresos, que otros menos ricos.  

Esta inequidad se ve claramente en esta gráfica:

 

El universo representado en la gráfica son los “contribuyentes” del impuesto de renta a personas, individuos con ingresos de más de 3,8 millones de pesos mensuales, según precisa el informe de la comisión. 

Los de menos ingresos (que se ven en el extremo izquierdo de la imagen) pagan un poco más que personas de ingreso medio, la primera señal de inequidad. Luego, a medida que va subiendo el nivel de ingreso, incrementa el porcentaje de impuestos que pagan, una medida de progresividad (es decir que pagan más los que más tienen). Hasta llegar al 94 por ciento de los más ricos. Ahí empieza una caída estrepitosa. 

Al final, la línea roja muestra que los más ricos de los ricos pagan renta un valor cercano al 2 por ciento de sus ingresos. El mismo porcentaje que pagan los contribuyentes que ganan un poco menos (ubicados en el 76 por ciento con más ingresos).

Lo que muestra que el impuesto de renta es una fuente enorme de inequidad. 

¿Cómo hacen los más ricos para pagar menos? Según los expertos a los que consultamos, la respuesta tiene que ver con gabelas y exenciones que les concede el estatuto tributario y abusos al sistema.

Estos datos serán claves en la discusión que se viene de la reforma tributaria, que presentará el Ministerio de Hacienda después de Semana Santa. 

Su origen, la Comisión de Expertos, trabajó casi siete meses. Su informe, que se encuentra aquí, evaluó todo el estatuto que regula cómo se pagan impuestos en el país y su conclusión general es que es un sistema tributario disfuncional e injusto, que promueve la inequidad. 

La baja tributación de los megarricos es un punto más que demuestra estos defectos.

Agujeros del sistema y trampas

La principal razón por la que los más ricos terminan pagando menos impuestos que los de menores ingresos, tiene que ver con que los ingresos de unos son distintos a los ingresos de los otros, y se gravan de manera distinta.

En particular, entre más ingresos tiene un contribuyente, menos depende de su salario, y más de lo que la Dian llama ingresos no laborales. Por ejemplo los honorarios de trabajadores independientes y negocios particulares.

Además de otros ingresos como dividendos (que es como las empresas reparten utilidades entre sus accionistas) y rentas de capital (como venta de bienes).

Es decir, los mayores ingresos de un magnate como Luis Carlos Sarmiento Angulo no son un salario. Como se ve en esta gráfica, las rentas por las que pagan impuestos los más ricos son sobre todo no laborales (color rosa) y rentas de capital (color gris claro).

Tanto para ganar los ingresos no laborales, como las rentas de capital, las personas tienen que gastar una plata. Por ejemplo, un médico especialista que recibe unos honorarios por hacer una consulta tiene que pagar el arriendo de una oficina. Como la idea del impuesto de renta es gravar la utilidad de las personas, a la hora de cobrar el impuesto tiene sentido que se descuente lo que les costó producir esta plata.

Es decir, si no se descuentan los gastos, el riesgo es que la Dian ponga al independiente a trabajar a pérdida. En ese sentido, hasta cierto punto, los descuentos a los más ricos se justifican.

El problema es el abuso. En su informe, la Comisión apunta que hay poco control sobre cómo se reportan estos gastos y eso termina abriendo un hueco. 

“Por ejemplo, hay personas que reportan como costos gastos personales que tienen que ver con la educación de los hijos, o la empleada de servicio de la casa, o la niñera” explicó a La Silla Luis Carlos Reyes, director del observatorio fiscal de la Universidad Javeriana.

 “Eso se podría evitar pero se necesitan unos estándares de reportes más serios de los que hay ahora. En este momento la Dian ni siquiera tiene sistematizada esa información”, agregó Reyes.

 

En efecto, una de las recomendaciones de la Comisión es que la Dian solo le permita a los ricos descontar de la renta los gastos que estén justificados con una factura electrónica.

La otra parte de la explicación tiene que ver con que en Colombia hay una serie de descuentos tributarios a los que tienen más acceso las personas que más plata tienen. 

Por ejemplo, el estatuto tributario permite descontar de la renta gastos a los que los más ricos pueden acceder más, como:

  • Seguros de salud prepagada. 

  • Ahorros individuales para fondos de pensiones. 

  • Intereses que se pagan por créditos para comprar casa o apartamento.  

  • Donaciones a algunas organizaciones sin ánimo de lucro. 

Además, es más fácil obtener estos beneficios con la asesoría de expertos, contadores y abogados, a los que los más ricos tienen más acceso, que una persona de salario medio.

Por ejemplo, para saber que, según el artículo del Estatuto Tributario 126-2, la ley permite una deducción de renta de hasta el 125 por ciento a las donaciones a “organismos deportivos y recreativos o culturales debidamente reconocidos que sean personas jurídicas sin ánimo de lucro”. Por ejemplo, al Comité Olímpico Colombiano. Y luego deducirlos de acuerdo al artículo 125, respetando que el valor podrá exceder el treinta por ciento de la renta líquida del contribuyente.

El Estatuto además trae tratos diferenciales para ingresos que se reciben por herencias, ventas de vivienda e indemnizaciones de seguros de vida.

Todos estas exenciones terminan abriendo un boquete por el que una persona de altos ingresos puede reducir la base de los ingresos con los que paga su impuesto de renta. 

Y es, como dicen los expertos, regresivo. Porque los que más tienen tienen más posibilidad de descontar más de su base gravable.

“Los hogares con ingresos menores normalmente no se benefician de deducciones como la relacionada con el pago de intereses hipotecarios por la adquisición de vivienda o los aportes voluntarios de pensión, ya que sus ingresos son demasiado bajos  como para comprar vivienda propia o ahorrar un monto adicional para una pensión privada”, dice el informe de la Comisión.

Y en la reforma que viene en camino, según los pilares que ha dado el gobierno sobre el tema, vendrán algunos cambios en el sentido de esa recomendación. Pero algunos ya han tenido críticas.

¿Gravar más o controlar más?

Según el miembro de la Comisión de Expertos, y director de GodoyHoyos Abogados, los datos que revisaron en la comisión reflejan esa desigualdad entre los que más tienen y las personas de clase media alta que también declaran renta.

“Estos datos son la antesala, la que muestra que hay que establecer unos gravámenes mayores a las personas de mayores ingresos”, dijo a La Silla el experto.

Aunque todavía no hay texto de la reforma tributaria, lo que ha compartido el Gobierno entre gremios y algunos congresistas da pistas de que propone y qué no propone para atacar este problema. Por un lado, no hay una intención de subir tarifas de renta para los más ricos. La propuesta, en ese sentido, consiste más bien en gravar a más personas, siguiendo otra recomendación de los expertos, que muestra que personas de ingresos medios tienen capacidad para aportar más.

Por otro lado, sí pretenden eliminar exenciones que en la práctica corregiría parte del problema. Según contamos en esta historia , la propuesta del Gobierno -hasta ahora-  no es clara en la lista completa de exenciones que eliminará, pero sí que se eliminarán algunas exenciones a personas de pensiones altas, por ejemplo.

Además, la tributaria le pegará a otra fuente de ingresos que tiene trato preferencial y que atañe a los más ricos: los dividendos.

La idea, según se filtró, es que la tarifa del impuesto a los dividendos se aumente de 10 a 15 por ciento. Aunque es un incremento considerable, del 50 por ciento, le pega a un porcentaje muy pequeño de los ingresos de los más ricos, porque en su mayoría no reciben dividendos de las empresas. En Colombia, dice la Comisión, las empresas no tienen muchos incentivos para repartir utilidades entre sus accionistas.

Pero lo más fuerte que trae la reforma para gravar a los más ricos es la propuesta de mantener el impuesto al patrimonio, que hoy cobija a los ingresos de más de 5.000 millones de pesos, y tiene una tarifa de 1 por ciento. La propuesta es pasarla al 3 por ciento, y permitirle a los ricos deducir lo que pagan de impuesto al patrimonio de sus gastos de renta.

Una propuesta que ha sido criticada desde el establecimiento económico. Por ejemplo, en esta editorial, Fernando Quijano, director del diario La República, propiedad del magnate Carlos Ardila Lülle, calificó la propuesta como una “emboscada tributaria”. 

El argumento es que en las últimas dos reformas tributarias el Gobierno ha hecho campañas de normalización tributaria, dando incentivos como rebajas en sanciones a las personas que regularizaran en Colombia activos que tenían escondidos en el exterior. Y ahora que cerca de 4.500 contribuyentes normalizaron sus bienes, y aumentaron su patrimonio, el Gobierno les triplica la tarifa del impuesto.

“Y si este impuesto al patrimonio de 3% sigue su curso sin medir las consecuencias para los empresarios e inversionistas, generará sin duda una diáspora inevitable para 2022”, concluye Quijano.

De acuerdo con una investigación de la economista Juliana Londoño-Vélez, cuyos resultados explicó en esta entrada de La Silla Llena, con la creación de medidas como impuestos al patrimonio, los ricos tienden a manipular los valores de sus activos para quedar por debajo del monto gravado por el impuesto; y a mover sus activos a otros países.

Sin embargo, la investigadora también mostró que la revelación de los Panamá Papers llevó a muchos empresarios a legalizar sus activos en Colombia, y que desde la creación del impuesto al patrimonio, en efecto, los ricos pagan más.

La discusión apenas empieza. Pero en esta ocasión lo hace con evidencia de que en Colombia no es cierto que, al menos en cuanto a renta, los más ricos sean los que más pagan. 

CONTEXTO

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