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Por Juan Esteban Lewin · 26 de Octubre de 2019

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La campaña que termina este domingo trajo varias novedades en la política o tuvo algunos rasgos distintivos, quizás menos nuevos pero también bastante claros.

Estos son los siete principales:

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La Fiscalía y la Procuraduría fueron protagonistas

Una de las fuerzas que atravesaron la campaña fueron las decisiones de entidades de control, especialmente Fiscalía (con jueces) y Procuraduría, que impactaron la carrera en varios lados.

Por ejemplo, en mayo la Fiscalía pidió imputar cargos al candidato verde a la alcaldía de Cali, Jorge Iván Ospina, por supuestas irregularidades en contratación cuando era alcalde, y hace apenas dos semanas anunció la fecha de su imputación; la Procuraduría suspendió dos veces a Rodolfo Hernández de la alcaldía de Bucaramanga, y éste renunció para hacerle campaña a su sucesor, Juan Carlos Cárdenas; la misma Procuraduría suspendió este martes al alcalde liberal de Pereira, Juan Pablo Gallo, por participación en política; y lo mismo hizo con el Gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, en agosto; la Fiscalía capturó en agosto al alcalde de Quibdó, Isaías Chalá; y logró la condena del gobernador de Caquetá, Álvaro Pacheco, en junio, y de la exalcaldesa de Armenia, Luz Piedad Valencia, en agosto.

Y eso es solo hablando de alcaldes de ciudades capitales y gobernadores, y en los últimos 5 meses.

En todos esos casos, las decisiones impactaron las campañas de forma directa, aunque en algunos casos los afectados buscaron aprovechar a su favor (como hicieron Ospina o Hernández) y en otros el efecto fue menor (como con Villamizar). Y en todos esos casos, más allá del efecto, Procuraduría y Fiscalía mostraron que la justicia puede cumplir un papel importante en las elecciones.

Todavía más después de la condena de la fugitiva exsenadora Aída Merlano por compra de votos, y el efecto de su condena sobre la forma de hacer campaña: como contamos en detalle, en la mayoría de regiones ha llevado a que las maquinarias se ajuste.

Por ejemplo, esta vez hay más delegación de la compra de votos entre candidatos y jefes intermedios, se planea hacer menos pagos el días de las votaciones, los contratistas están financiando menos y, el final, toda la estructura está en proceso de ajuste.

Un ajuste que puede no resultar para ellas y llevarlas a debilitarse. SI es así, el papel de la Fiscalía para estas elecciones puede cambiar la forma en las que se hacen, por debajo de la mesa, en el país.

 
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La mayoría de candidatos muestran un relevo generacional

Otra cosa que quedó clara en la campaña es el relevo generacional que hay en la política, y que tiene como símbolo más visible al presidente Iván Duque, quien tiene 43 años.

A diferencia de hace cuatro años, no hay candidatos visibles de más de 60 años, cuando hace 4 años ganaron Rodolfo Hernández en Bucaramanga y Maurice Armitage en Cali, ambos de 70 años. 

En contraste, esta vez en Bogotá, el promedio de edad de los candidatos a la alcaldía es de 43,5 años; el de los tres punteros de Cali es de 52; y el de los tres de Medellín es de 42 años. Y, aunque son mayores y tienen recorrido público, los favoritos a gobernaciones grandes tampoco llegan a los 60: Aníbal Gaviria, de Antioquia, tienen 53; Clara Luz Roldán, del Valle, tiene 58; Elsa Noguera, del Atlántico, tiene 46; y Nicolás García, de Cundinamarca, tiene 37.

 
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Lo virtual ganó relevancia

Otra muestra de el cambio generacional y de las nuevas formas de información y comunicación fue la omnipresencia de internet en la campaña, de varias maneras.

Una es el uso de información falsa o engañosa que, aunque no es nuevo y ya fue importante en el plebiscito de 2016 y en las campañas del año pasado, pasó a ser parte de la estrategia de campañas en todo el país.

En La Silla Caribe, por ejemplo, contamos cómo estaba ocurriendo en Sucre, donde dos rivales tenían portales afines a ellos para enlodar al otro. Eso también se nota en noticias falsas sobre la campaña que hemos encontrado en Whatsapp como ésta del Putumayo o ésta de La Guajira; igual que en o Twitter o en Facebook.

Otra muestra fue la mayor relevancia de los youtubers, como dejó claro que Juanpis González, el personaje de un arquetípico un gomelo bogotano que hace Alejandro Riaño, haya hecho uno de los debates más sonados de Bogotá.

Otra es que jóvenes conocidos por su activismo en redes sociales están buscando convertir esa popularidad en votos, al estilo de los actores de televisión; dos ejemplos son Luisa Umaña, Transmigirl, candidata de Cambio Radical al Concejo de Bogotá; o Julián ‘El Juli’ Sastoque, candidato de la Alianza Verde en la misma carrera.

Un cuarto ejemplo es que la pauta digital, que hace 4 años era una novedad que irrumpió con éxito en el Valle (Dilian Francisca Toro) o Medellín (Federico Gutiérrez) y que se democratizó: incluso las campañas de municipios pequeños tienen grupos digitales. Como dice un gerente de campaña en Bogotá, “puede llegar a ser igual de importante que la misma publicación en prensa”, porque los más jóvenes ya no leen prensa impresa, ni oyen radio ni ven televisión.

Aunque sigue siendo un monto menor del gasto en pauta, del 10 al 15 por ciento, es barata, se puede focalizar para enviar diferentes mensajes a diferentes públicos (como hizo Cambridge Analytica en la campaña de Donald Trump para jugar con los miedos de diferentes grupos) y no tiene límites regulados como sí tienen las vallas o las cuñas en radio y televisión.

 
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Las maquinarias ganaron y los partidos perdieron

Aunque las votaciones pueden dar sorpresas, todo indica que las maquinarias ya ganaron.

Eso porque algunos de sus mayores exponentes pintan ganadores, como Dilian Fracisca Toro en el Valle, los candidatos de los Char en el Atlántico, la suma de casi todas en Antioquia alrededor de Aníbal Gaviria o las que impulsan al candidato del gobernador Jorge Rey en Cundinamarca. En otros lugares, si bien hay pelea, las maquinarias ganan con cara y con sello, como la lucha por las gobernaciones de Huila o Caldas, o de las alcaldías de Popayán, Cúcuta o Armenia.

De hecho, como ocurre usualmente, los mandatarios logran poner su sucesor a menos de que se les enfrenten grandes maquinarias: para el caso de los 26 gobernadores de los principales departamentos, 18 tienen candidato a la sucesión, 11 de ellos parece que la tienen ganada y otros 7 están en la pelea.

Además, como mostramos en nuestra serie de tarjetones a concejos y asambleas, en la mayoría las maquinarias tienen aseguradas las mayorías, e incluso hay candidatos de partidos alternativos que realmente responden a las lógicas clientelistas tradicionales y se alían con ellas, como mostramos en Barranquilla y Santa Marta. y como demuestran algunos apoyos de Jorge Iván Ospina en Cali.

En contraste, los partidos políticos perdieron en varias medidas.

Una es que el fenómeno de las firmas muestra que los candidatos no los necesitan para ganar, prefieren esconderlos en muchos casos y que si bien siguen siendo importantes por su respaldo jurídico y económico (pueden dar plata a las campañas), al final quienes ganan o pierden son los candidatos y no las colectividades.

Otra es que sus alianzas hacen más borrosas sus líneas ideológicas, por lo que significan menos para muchos electores. Eso lo muestran las alianzas entre liberales, grandes defensores del Acuerdo, y uribistas, sus principales críticos, en lugares como Caldas; las de los partidos de la vieja unidad nacional de Santos con los uribistas, de nuevo sus grandes críticos, en el Atlántico; del Mais (cuyo único senador, Feliciano Valencia, es de oposición cerrada y se sienta con el Polo en el Capitolio) y el cristiano y gobiernista Mira a la Gobernación de Cundinamarca.

Eso crea algunas dificultades, como mostraron los liberales de base que se fueron de la canditura de Miguel Uribe (apoyado por el uribismo) a la de Carlos Fernando Galán en Bogotá, y a la larga debilita la cohesión. 

Por último, que sean tantos que 17 podían dar avales (y los dieron) en estas elecciones hace que sea muy difícil para un elector entender la diferencia entre ellos, y por eso su poder cada vez es menor frente a los personalismos y las maquinarias que en muchos casos pueden cambiar de partido sin mayor problema.

 
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Ni la implementación del Acuerdo ni la migración fueron los temas

Dos grandes temas nacionales, importantes en el debate y con consecuencias locales importantes, quedaron por fuera de la discusión.

Para el caso de la migración venezolanos, como explicamos, quedó por fuera porque hablar de él, en cualquier sentido, podía ser electoralmente costoso para los candidatos. Si hablan a favor, porque podían despertar molestias en sectores desfavorecidos que sienten que compiten con los venezolanos por servicios del Estado; si lo hacen en contra, podrían recibir castigos disciplinarios de la Procuradurìa y críticas en medios.

Para el de la implementación, es un asuntos que parece distante de muchos votantes, que se concentraron más en agendas locales que, como hace cuatro años, tuvieron como principal tema la seguridad urbana, además de problemas locales de movilidad o de planeación urbana.

En lo político, el principal asunto en muchos lados fue el continuismo, que en Barranquilla es la carta ganadora, en Medellín llevó a Santiago Gómez a presentarse sencillamente como "el de Fico", y en Bucaramanga es el principal activo de Juan Carlos Cárdenas.

 

 
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Una nueva posibilidad para el poder femenino

A diferencia de hoy, cuando ninguna de las 33 capitales tiene una alcladesa, lo más probable es que eso cambie. 

Entre las candidatas que pintan fuertes están Claudia López en Bogotá (sería la primera alcaldesa electa de Bogotá, y la primera mujer abiertamente gay en ser alcaldesa), Piedad Correal en Armenia, Rosabla Joaquí en Popayán, Claudia Lucero López en Bucaramanga, Yolanda Wong en Cartagena y Jhicel Benjumea en Leticia.

En cuanto a gobernaciones, si biene es difícil que se mantengan las 4 de  32 gobernaciones que hoy ocupan, están prácticamente fijas en gobernaciones está Elsa Noguera en el Atlántico y Clara Luz Roldán en el Valle, dos de los departamentos más grandes y poderosos del país. Rosmery Martínez tambien tiene chances en el Tolima, igual que Nery Oros en el Vichada. 

Más allá de las cifras, la discusión del poder de las mujeres en política ha ganado fuerza. Eso se nota, por ejemplo, en la lista de mujeres al concejo de Medellín de Estamos Listas, un experimento novedoso de empoderamiento femenino que además impulsa un esfuerzo nacional en Nosotras Ahora;  o en el fuerte debate en la izquierda bogotana por la candidatura de Hollman Morris, acusado de acoso sexual, lo que llevó a que un grupo importante de mujeres del petrismo se fuera a donde Claudia López, encabezados por Angela María Robledo, exrepresentante y fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro en 2018. 

 
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Si son primarias presidenciales, serán presidenciables nuevos

Hace cuatro años las elecciones regionales fueron una suerte de primarias presidenciales de las que salió ganador Germán Vargas Lleras. Esta vez ni él ni otros presidenciables como Gustavo Petro o Sergio Fajardo, ni el poderoso senador y expresidente Álvaro Uribe, tienen muchos chances de salir fortalecidos.

Como explicamos, Vargas no tiene candidatos propios ni es quien le lleva votos a los de su partido Cambio Radical; Petro tiene imposible recuperar Bogotá y el voto útil puede dejar a su ficha, Hollman Morris, con un porcentaje tan bajo que lo golpee, y aunque su hijo Nicolás podría sumar votos anticharistas y lograr un buen resultado en el Atlántico, en todo caso el resultado estará lejos del de 2018; Fajardo tiene candidatos propios pero no ganarán, y aunque Claudia López es su aliada, la definición de Bogotá no pasó por él; y Uribe no tiene asegurada la victoria en Antioquia (pinta difícil) ni en Medellín (pinta más probable), y en muchos departamentos prefirió alianzas con políticos tradicionales que le den un pedazo de poder, que candidaturas propias como en 2015.

Eso no quiere decir que no salgan figuras fortalecidas que puedan resultar presidenciables en 2022. Además de la aspiración ya cantada de Rodolfo Hernández, que está buscando dejar sucesor en Bucaramanga, pueden salir fortalecidos Alex Char, Dilian Francisca Toro o Federico Gutiérrez.

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