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Por Jerson Ortiz · 05 de Abril de 2021

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Luego del intento fallido de alargar los períodos del presidente y de los alcaldes, nace otra iniciativa para cambiar las reglas de la política. Este martes la Cámara de Representantes tiene programado el primer debate de una reforma constitucional para que los partidos más grandes puedan hacer coaliciones y montar superlistas para el Congreso en el 2022.   

Actualmente la ley solo autoriza alianzas de ese tipo entre los movimientos más pequeños, que juntos no sumen más del 15 por ciento de los votos en las anteriores elecciones. La restricción se aprobó pensando en que más movimientos pequeños logren el umbral necesario y sobrevivan. 

La propuesta de modificación se aleja de la idea inicial de promover más representación política, porque pide eliminar la restricción creada por la reforma al equilibrio de poderes de 2015. También va en contravía de lo que aprobó el Congreso en el Código Electoral hace unos meses, porque ahí se reglamenta la presentación de listas en coalición. 

De aprobarse, la nueva regla beneficiaría sobre todo a los partidos tradicionales, que son los que tienen la mayoría de los votos en el Congreso. El trámite de su debate avanza con velocidad. Está de primero en la agenda de discusión de este martes. 

Los grandes van por la norma que favorece a los más pequeños

El 17 de marzo pasado, 16 congresistas del partido de La U, tres conservadores y tres liberales radicaron el proyecto de ley para universalizar las coaliciones en las elecciones legislativas. Puntualmente exigen acabar con las restricciones que establece el artículo 262 de la Constitución.

Ese artículo, que se actualizó en la reforma al equilibrio de poderes del 2015 por una propuesta de la entonces senadora Claudia López, permite las coaliciones en listas a Congreso, Asamblea y Concejo siempre y cuando los partidos aliados cumplan con un requisito: que su votación sumada no sobrepase el 15 por ciento de los votos válidos de las elecciones anteriores. 

La norma se estrenó en las elecciones de Congreso de 2018 y ayudó a movimientos alternativos a obtener el umbral, mantener su personería jurídica y ganar curules que difícilmente habrían logrado solos.

Así quedó demostrado con la coalición de la ASI, UP y Mais, que montó una lista que se llamó Decentes. Esa lista fue impulsada por Gustavo Petro, superó el umbral y sacó tres senadores: Gustavo Bolívar, Aida Abella y Jonathan ‘manguito’ Tamayo.

La fórmula de Decentes se aplicó en la Cámara de Representantes de Bogotá y les permitió obtener las curules de María José Pizarro y David Racero. 

En esas elecciones, la coalición presidencial del Polo Democrático, la Alianza Verde y Compromiso Ciudadano también armó listas en conjunto a la Cámara de Representantes de Meta, Quindío, Risaralda, Huila, Tolima y los Santanderes. De ese ejercicio salió electo el representante Fabián Díaz de Santander. 

Esa reforma no solo fue clave para la oposición en el 2018, sino que también lo sería en el 2022. 

Por un lado, Petro está liderando una lista conjunta al Senado que se llama el ‘Pacto Histórico’. Ahí están la UP-Colombia Humana (se llama así desde julio de 2019), Mais, el Polo Democrático y la Alianza Democrática Afrodescendientes.  

La lista del ‘Pacto Histórico’ de 2022 cumple con la norma del 15 por ciento porque en las elecciones de Senado de 2018 el Polo sacó el 4.8 por ciento de los votos y el bloque de la UP, Mais y ASI obtuvo el 3.4 por ciento. 

Por el otro lado, la coalición de centro de Sergio Fajardo, Jorge Robledo, Humberto de la Calle, Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo, Ángela Robledo y los precandidatos Verdes también anunció lista conjunta al Senado y posiblemente a cámaras con la sombrilla legal de la Alianza Verde. En 2018, el Verde sacó el 8.6 por ciento de los votos al Senado.   

La ley reconoce la personería jurídica a los movimientos y partidos políticos que logran sacar o mantener, al menos, el 3 por ciento de los votos del Senado. 

Eso les da el derecho a obtener financiación adicional del Estado, entregar avales, acceder a espacios en medios de comunicación y hacer réplicas a los discursos del Presidente en las instalaciones del Congreso y en las alocuciones presidenciales. 

La reglamentación de esa norma quedó incluida en el Código Electoral que se aprobó el año pasado y está en revisión de la Corte Constitucional. El Código menciona que los partidos que van en coalición y logran el umbral conservarán sus personerías jurídicas de manera independiente.  

Por eso es que esa regla protege a los movimientos más pequeños. 

Ahora los partidos grandes quieren que los cobije a ellos también. 

El proyecto propuesto por legisladores de La U, liberales y conservadores de eliminar el requisito del 15 por ciento le daría vía libre a partidos grandes para entrar en estas coaliciones. En las elecciones pasadas La U logró 12 por ciento de los votos al Senado; el Liberal 12 por ciento; el Conservador 12 por ciento; el Centro Democrático 16 por ciento; y Cambio Radical 14 por ciento. 

Cualquier coalición entre estos partidos iría hoy en contra de la ley.  Pero aprobarla abriría la ventana a la confección de superlistas de partidos que tienen las mayorías en el Congreso, representan maquinarias aceitadas y cuentan con miles de votos y millonarios recursos de financiación. 

“Es una reforma que impacta todo. Significa más consecución de votos, especialmente en niveles de Cámara de Representantes, Asamblea y Concejo, que son las bases del Senado”, le comentó a La Silla Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral. 

Para Barrios la iniciativa dificultaría hacerle seguimiento a la financiación de las campañas, además de que auspiciaría una falsa representación ideológica. 

“Da pie a coaliciones entre diferentes organizaciones totalmente contrarias, como liberales y conservadores, por ejemplo. Coaliciones que no establecen que deben trabajar como bancadas. Serían coaliciones al servicio de alianzas electorales y no de ciudadanos. Corre el riesgo de que pase lo que ya vimos en esta legislación con la lista de Decentes”, añade. 

Barrios se refiere al caso del senador Jonathan ‘manguito’ Tamayo, quien, aunque llegó elegido por la lista Decentes, apenas se posesionó armó rancho aparte y entró a hacer parte de la bancada de gobierno. 

La politóloga y profesora de la Universidad de Los Andes Mónica Pachón sostiene que la entrada de la iniciativa influiría directamente en las elecciones presidenciales. 

Dice que presentar listas en coalición al Congreso puede arrastrar votos en las consultas interpartidistas para Presidencia y pintar el panorama de la primera vuelta. 

“Lo que quieren que pase es que la primera vuelta presidencial sea la del Congreso. Les impone la misma lógica de la presidencial: unir votos de coalición de consultas y consultas de Congreso”, explica Pachón. 

Aterriza su análisis con el caso de candidatos presidenciales alternativos. 

“Fajardo, por ejemplo, siempre se lanzaba y era viable hasta que llegaban las elecciones de Congreso. En esas elecciones no lograba sacar congresistas. Entonces perdía la fuerza. Los congresistas elegidos, posiblemente en esas coaliciones, van a empujar las campañas presidenciales con la credencial”, añade. 

Además del cambio en las reglas de juego a meses de las elecciones, la aprobación de este proyecto le daría un golpe a la reforma de equilibrio de poderes de 2015 que se pensó, justamente, para darle garantías a los movimientos minoritarios que se están abriendo espacio.

Por eso desde los sectores alternativos ya cantaron su rechazo. 

 En la foto general, este cambio también facilitaría la consolidación de bloques ideológicos (derecha, centro, izquierda) que empaten con las elecciones presidenciales.

Algo que al movimiento cristiano, Colombia Justa Libres, que también es minoritario, no le suena para acompañar la iniciativa. Según el senador Jhon Milton Rodriguez, eso “acentuaría la peligrosa polarización política en nuestro país”.  

Por ahora, La U ha mostrado todo el interés por sacar adelante esa iniciativa para que se empiece a aplicar en las elecciones de 2022.

Las superlistas buscan nacer por la Cámara

Como se trata de una modificación constitucional, el proyecto tiene que pasar inicialmente por las comisiones primeras de Cámara y Senado antes de ir a plenarias. La U se fue por la de Cámara porque ahí tiene un mejor panorama. 

El presidente de la comisión primera de Cámara es el representante de La U Alfredo Deluque. De esa comisión también hacen parte otros tres autores del proyecto: Jorge Eliécer Tamayo Marulanda, Jorge Enrique Burgos Lugo y Buenaventura León. 

El cargo de Deluque ha sido clave para tener vivo el proyecto y a punto de su primer debate. 

Al día siguiente de haber sido radicado el proyecto, es decir el 18 de marzo, Deluque designó como ponente al representante conservador Buenaventura León, uno de los autores del proyecto que pretendía aumentar dos años el periodo del presidente Iván Duque. Con otros proyectos este paso puede demorar meses. 

Un día después, el 19 de marzo, en tiempo exprés, el representante León radicó la ponencia positiva al proyecto de las coaliciones y justificó su necesidad. Dijo que la actual legislación sólo favorece las alianzas de tipo electoral para lograr el umbral requerido y omite la evolución del sistema de partidos en el país. 

“Unir esfuerzos con otros partidos para la obtención del poder, que es la razón de ser de la existencia de los partidos políticos, es una decisión política que no debe tener limitaciones ni restricciones, y mucho menos discriminaciones”, dice León en su ponencia. 

Con ese informe de ponencia, el presidente Deluque metió el proyecto en el punto 18 del orden del día de la sesión del 24 de marzo, por debajo de otras iniciativas que vienen desde el año pasado. Ese día no alcanzó a ser estudiado. 

Sin embargo, para la sesión de este martes 6 de abril (el Congreso no trabajó en Semana Santa), el proyecto de reforma a las coaliciones pasará de estar en la cola de las prioridades a ser el primero en el orden del día. 

Esto es posible porque los presidentes de las comisiones y de las plenarias tienen el poder de modificar o alterar los órdenes del día. Deluque le dio ese empujón al proyecto de su partido.

Para la sesión de mañana, La U ha buscado sumar votos.

Dilian y los guiños de La U

La Comisión Primera de Cámara está integrada por 39 miembros. El plan de La U para lograr la aprobación de su proyecto arranca con los votos de los siete representantes que tiene ahí. 

Por eso necesita el respaldo de otras bancadas más numerosas, que también se pueden beneficiar con el proyecto. En esa célula, los liberales tienen nueve representantes, los conservadores cuatro, Cambio Radical siete y el Centro Democrático siete más. 

Los sectores alternativos, Farc, Alianza Verde, Polo y Colombia Humana, solo suman cinco votos en total. 

Si La U logra, por lo menos, el apoyo de los partidos que coavalaron su propuesta, el Liberal y el Conservador, tendría los votos para pasar el primer debate. Pero la invitación está hecha para los demás partidos también. 

El lobby para conseguir ese respaldo es del más alto nivel. 

La Silla Vacía supo, por dos fuentes liberales, que la presidenta de La U, Dilian Francisca Toro, se reunió hace unos días con el expresidente y jefe liberal César Gaviria, para hablar del 2022. 

Entre los temas tratados estuvo el del apoyo al proyecto de las coaliciones. 

La aparición de Toro en este proyecto puede ser funcional para la alianza política que está liderando junto con otros exgobernadores para ser protagonistas en las presidenciales. 

Los integrantes de esa alianza, que cuenta con una poderosa base electoral, quieren tener vuelo propio por fuera del uribismo y llevar candidato a primera vuelta. Objetivo para el que sería funcional el acompañamiento de listas conjuntas a Senado y Cámara.  

Hasta el momento de publicación de este artículo, entre los liberales no había certeza de si apoyar o no el proyecto. 

Un representante liberal de la comisión primera, Harry González, le dijo a La Silla que el proyecto no se ha debatido en bancada, que es lo mínimo que se requiere para analizar su viabilidad o no. 

“Es un proyecto que podría fortalecer algunos partidos en lo regional, pero cada departamento tiene matices diferentes. Salvo que se discuta en bancada, es difícil respaldarlo así como está”, nos dijo. 

Los conservadores ya están subidos en ese bus. No solo porque el ponente, Buenaventura León, es azul. El proyecto también es respaldado por pesos pesados del partido, como Germán Blanco, el presidente de la Cámara. 

Entre los coautores del proyecto están, además, varios de los congresistas que presentaron la fallida iniciativa para alargar dos años los periodos del presidente Duque, gobernadores y alcaldes. 

Congresistas de las bancadas de Cambio Radical y el Centro Democrático consultados por La Silla nos dijeron que esperan tomar una postura antes del debate. 

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