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Por Ever Mejía · 07 de Abril de 2020

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Una de las razones del presidente Iván Duque para extender la cuarentena es que el país todavía no tiene listo su sistema de salud para atender la pandemia. En eso, Barranquilla es la excepción.

La ciudad, con 42 contagios hasta ahora y dos muertes, de las cinco principales ciudades del país es la que tienen más camas UCI por cada 10 mil habitantes.  Además, ya tiene casi terminada la adecuación del Centro de Eventos Puerta de Oro con 600 camas generales para atender a pacientes con síntomas leves e intermedios y ya se hizo la orden de compra de 130 camas de UCI nuevas.

Este récord tiene varias explicaciones, pero la principal es que el alcalde Jaime Pumarejo recibió una sólida herencia en materia de salud de su antecesor y padrino político Álex Char. 

Durante su mandato, Álex Char hizo una inversión de 145 mil millones en el sistema de salud de la ciudad e inauguró los centros de salud Adelita de Char y el Ciudadela 20 de julio, que hoy son clave en la atención del coronavirus. 

Además, fue una de las dos capitales, junto a Bogotá, elogiada a finales del año pasado por el Instituto Nacional de Salud (INS) por su gestión de riesgos en salud pública, que consiste en seguir y monitorear los riesgos de una población para prevenir enfermedades. 

En la última encuesta de percepción ciudadana Cómo Vamos, el 71 por ciento de los barranquilleros dijeron estar satisfechos con el sistema de salud, la segunda más alta del país después de Manizales y por encima de ciudades vecinas, como Cartagena, donde la insatisfacción era del 40 por ciento. 

La segunda razón que explica la agilidad de Pumarejo para tener todo listo es que la mayoría de su gabinete tiene experiencia en la planificación de grandes eventos como los Juegos Centroamericanos y del Caribe y la aplazada Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 

En camas de UCI lidera

Barranquilla dispone de 489 camas de UCI, una por cada 2.605 barranquilleros. En cambio Bogotá, la peor ubicada, cuenta con una cama por cada 8.008 habitantes. 

Otra ventaja que tiene Barranquilla es que su ocupación hoy, según nos aseguró el secretario de Salud Humberto Mendoza, es del 60 por ciento, menor al de otras capitales como Cartagena, donde es del 77 por ciento, o Medellín, que la tiene en 70 por ciento.  Esto es una ventaja para evitar el colapso del sistema cuando y si se da un pico de contagios.

Para atender la emergencia, la Alcaldía tiene destinados 5.900 millones para compra de equipos médicos, cuya orden ya se realizó. Una cifra inferior, por ejemplo, a la de su vecina Cartagena que invirtió alrededor de 8 mil millones en ese rubro.

No obstante, a las 2.226 camas hospitalarias con las que parte la ciudad, Pumarejo le sumó desde el miércoles 600 camas nuevas que ya están ubicadas en el Centro de Eventos Puerta de Oro, que será utilizado para atender a pacientes con síntomas leves e intermedios. Este espacio también dispondrá de separadores, armarios y duchas para los enfermos. 

El alcalde también confirmó la orden de compra de 130 camas de cuidados intensivos adicionales. Y en las próximas semanas pretenden comprar 70 camas de cuidados intensivos más.

“Se espera que la ciudad cuente con todas las camas disponibles antes que termine el mes de abril, para estar preparados para atender el pico de atención en el mes de mayo”, nos dijo Juan Manuel Alvarado, el gerente de la crisis en la ciudad. 

Por su parte, Cotelco Barranquilla puso a disposición seis hoteles con 400 habitaciones listas para usar y en la Alcaldía están evaluando qué uso darles durante la emergencia. 

Adicional a eso, el jueves Barranquilla y todo el Atlántico recibió la buena noticia de la llegada de los reactivos al Laboratorio de Salud Pública del Atlántico para realizar las pruebas del virus. 

El laboratorio tiene capacidad para hacer 150 muestras diarias y desde Barranquilla han enviado 244 pruebas, y ya tienen respuesta de 39. 

Este laboratorio ayudará a tener un mejor registro de los casos de personas infectadas porque antes tenían que enviar las pruebas al INS en Bogotá. De hecho, de las 1294 pruebas que han enviado al INS, aún tienen 400 represadas. 

Y aunque en cuanto a insumos médicos y adecuación de espacios Barranquilla saca ventaja, el confinamiento sí tiene sus lunares. 

Lunares en el confinaiento

En Barranquilla, la Policía ha impuesto 4.635 comparendos por inclumplimiento de la cuarentena y, aunque la mayoría de las calles de la ciudad se ven vacías, evidencian un desacato por parte de un sector de la gente. 

La Policía ha reconocido que en barrios del Sur y Suroccidente muchos se ponen a jugar dominó fuera de las casas incumpliendo la cuarentena y en barrios del Norte se han hecho fiestas durante el confinamiento. 

En algunas zonas de la ciudad jóvenes han salido a jugar en plena cuarentena, como en el barrio La Sierrita donde la Policía tuvo que corretear a una manada de jóvenes para que entraran en sus casas.

Igual de preocupante han sido las largas filas que se ven en las puertas de supermercados y bancos sin la mínima distancia requerida. 

Incluso, se presentan aglomeraciones en el pago de programas como el de Familias en Acción como se observa en esta foto de El Heraldo.  

A pesar de eso, solo a partir del jueves 2 de abril, Pumarejo aplicó el pico y cédula, una medida en la que se adelantaron muchos de sus colegas. En Santa Marta esa medida está rigiendo desde el miércoles 24 de marzo. 

Lo que va más lento

Para mantener el confinamiento, es clave poder entregar recursos a las familias más pobres, que en Barranquilla equivalen a 267 mil personas que ganan menos de 257.433pesos al mes. 

Hasta ahora, la Alcaldía ha entregado 100 mil mercados, y esta semana daría 20 mil más. Según Pumarejo con esto se ayudaría a 400 mil personas. 

Para esta ayuda humanitaria la Alcaldía tiene destinados 18 mil millones de pesos.

El rubro de inversión de Barranquilla es inferior al de ciudades como Cali y Cartagena.

En Cali se tiene destinado en mercados 60 mil millones, lo que equivaldría a 353 mil pesos invertidos para cada una de las 350.660 personas en pobreza monetaria. 

Mientras que lo destinado en Barranquilla equivaldría a que a cada una de las 268.866 personas en pobreza monetaria recibiera 67 mil pesos. 

El economista y miembro de la Silla Llena, Jairo Parada, considera que lo que ha hecho la Alcaldía “son alivios pero no soluciones, no cubren los 200 mil hogares en problemas y solo alcanzan para 2 o 3 días. Ese no es el mecanismo: hay que crear una renta básica de medio salario mínimo por 3 meses para 300 mil personas”. 

Y el excandidato a la Alcaldía y también miembro de nuestra red de expertos de La Silla Llena, Diógenes Rosero, considera que los mercados son insuficientes: “El asistencialismo en las fases iniciales de una crisis ayuda a palear la urgencia de lo inmediato (...) No es capricho que la gente salga a rebuscarse nuevamente”.

También cita el caso de Bogotá, donde la alcaldesa Claudia López entregará 423 mil pesos a 350 mil familias pobres y 126 mil pesos a 150 mil familias vulnerables. 

En todo caso y con estas limitaciones, en La Arenosa los mercados sí están llegando, aunque solo duran una semana. 

A la casa de Doris de La Hoz, quien es trabajadora doméstica en el barrio Las Gardenias, llegó la Policía a las 10 de la mañana del lunes pasado. Le entregaron un mercado con cuatro libras de arroz, una de lenteja, una de zaragoza, una de macarrones, medio litro de aceite, dos jabones de avena y dos papeles higiénicos. 

Le dijeron “les tiene que durar 15 días”. 

Doris reconoce que es una ayuda importante sobre todo porque ella antes de la pandemia tenía dos meses sin trabajo y su esposo es mayor de 70 por lo que desde el 20 de marzo no ha podido salir a vender tinto. Pero por más que la hicieron rendir, este fin de semana se les acabó. 

“Para el almuerzo hacíamos media librita de arroz y la combinamos con lentejas o zaragozas, y guardamos para la tarde para no dormir con hambre”, nos dijo. 

José Ramos, quien es empleado en una empresa de seguridad industrial y vive en Soledad, nos dijo que a la casa de su mamá en el barrio Las Américas llegó un mercado que duró una semana. Según él, antes habían hecho un mini censo para ver cuántas personas habitaban. 

En la casa de su mamá son seis personas y les dieron seis libras de arroz, dos libras de lenteja, un litro de aceite, tres latas de atún, tres jabones y tres rollos de papel higiénico. 

Con la extensión de la cuarentena otras dos semanas, el gobierno de la ciudad tendrá el tiempo suficiente para terminar de tener lista la atención de salud. Pero la presión sobre la Alcaldía para que redoble sus apoyos humanitarios será tan intensa como sobre los barranquilleros para que cumplan con el aislamiento preventivo.

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