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Por Elisa Castrillón Palacio · 02 de Febrero de 2021

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Desde la cama del hospital, aún con gasas ensangrentadas en su nariz, el alcalde Carlos Mario Marín se grabó un video con voz convaleciente para los manizaleños: “Hola a todos, quiero contarles que he logrado salir de la cirugía, fueron cerca de seis horas de intervención, donde los médicos han encontrado un tumor y le van a hacer una biopsia para saber si es benigno”.

El video publicado en Facebook en diciembre tiene 165 mil reproducciones y 1700 comentarios, la mayoría de compasión y aliento: “Gracias a Dios le fue bien”, “Fuerza Alcalde”. 

Pero cuando la cámara se apaga, queda poco del Marín cercano y compasivo, según denunció públicamente una de las cinco secretarias que renunciaron el año pasado. La Silla Vacía habló con cuatro ex funcionarios de su Alcaldía, cinco concejales y una periodista que conoce de cerca a la administración, para seguir el hilo de esta denuncia.

Encontramos que nueve de esas personas coinciden en describir una relación de trabajo tensa, mediada por el intempestivo genio del joven Marin, y un constante maltrato a sus subalternos.

Este ha sido un factor importante en la ola de renuncias de miembros del gabinete y otros altos funcionarios de la Alcaldía, que como contamos en esta historia marcaron su primer año de gobierno. Se trata de renuncias de siete altos funcionarios, incluyendo las cabezas de cinco de 16 secretarías, además de dos denuncias públicas por violencia psicológica a su equipo de trabajo. 

La cara en redes sociales

La de la cama de hospital es una escena inusual en la política. Pero se parece a la fórmula que utilizó Marin, del partido Verde, para llegar a la alcaldía como una figura renovadora, con apenas 28 años. Y es una fórmula con la que sigue gobernando. 

La estrategia funcionó en campaña. En 2019 Marín logró la votación más alta en la historia de ese municipio, 75.000 votos. Lo hizo apoyado en sus redes sociales, en las que combinó la exhibición de su vida personal con la promesa de una renovación política. 

Como contamos, desde que fue concejal de Manizales aplicó la estrategia de grabar sus intervenciones en el Concejo y transmitirlas en vivo por Facebook Live. Y como alcalde, ese medio también le ha servido para referirse a las acusaciones de maltrato en contra suya y mostrarse receptivo a la crítica. 

Así sucedió el 17 de enero, cuando el periódico La Patria publicó una encuesta a 34 ciudadanos que arrojó una favorabilidad del 2.6%. “Así no sepamos quiénes fueron las 34 personas que evaluaron, lo tomo con humildad y como insumo de transformación”, respondió el alcalde en un tuit. 

La afición del Alcalde por las cámaras quedó en evidencia desde el 2 de marzo del 2020, según encontramos en esta mirada retrospectiva al estilo de gobierno de Marín. Cuando la Alcaldía le hizo entrega de las llaves de su casa a 33 personas beneficiarias del macroproyecto San José y el alcalde Marín regañó en público a su equipo de comunicaciones porque ninguno tenía una cámara profesional para grabarlo. 

Mariana Gómez, aunque para ese momento no era jefe de prensa, se refirió al episodio y dijo que es “lógico que nosotros tenemos que tener el registro de lo que hace la administración”. La Silla confirmó la situación con una periodista que estaba cubriendo el evento y uno de los integrantes del equipo de comunicaciones.

"En ese momento ni siquiera le prestó atención a lo que estaba pasando sino a que no existía una cámara profesional que estuviera grabando el momento", nos contó la periodista.

Sin embargo, la importancia que tienen las redes sociales en la Alcaldía de Manizales no solo tiene que ver con la logística de los escenarios y las cámaras profesionales dispuestas para grabar.

La persona que hizo parte del equipo de comunicaciones nos habló de una reunión el 23 de abril del año pasado en la que participaron el equipo de comunicaciones, la entonces jefe de prensa, Carolina Marín, y el Alcalde. En ella, Marín les reiteró a los empleados que debían comentar las redes sociales de la alcaldía y defender al alcalde especialmente en sus transmisiones en vivo.

“Esa instrucción ya se nos había dicho muchas veces pero en la oficina. Ese día Marín reafirmó la instrucción y básicamente con nombres citó a las personas que comentaban y a los que veía más pendientes en redes. Nos dijo que todos estábamos ahí, trabajábamos ahí y teníamos que hacerlo”, dijo el exfuncionario.

Para ese momento Gómez no era jefe de prensa, pero consultamos esa información y negó que existiera una directriz de parte suya o del Alcalde. “No conozco la directriz y no sé a qué equipo de apoyo hacen referencia. Tampoco conozco que la anterior jefe de prensa le hubiera pedido al equipo que lo hiciera y, en ese sentido, no tengo más para decir”, nos respondió. 

Sin embargo, en una revisión de los comentarios que acompañan las publicaciones de Carlos Mario Marín en sus redes sociales, encontramos que con frecuencia recibe comentarios elogiosos de parte de personas que integran su equipo de trabajo. Varias de ellas también defienden al Alcalde de publicaciones en contra suya.

Cuando se apagan las luces

Del joven carismático y receptivo poco queda fuera de las redes sociales. Nueve de las personas con las que La Silla habló para esta nota coinciden en que Carlos Marío Marín no escucha a su equipo de trabajo y tiene problemas de liderazgo. “Él tiene un estilo un poco dictatorial, muy suyo. No escucha a nadie y cree que todo lo hace bien”, nos dijo uno de los concejales. 

La primera persona en hacer pública la situación dentro de la Alcaldía fue Matilda González, secretaria de la Mujer y Equidad de Género, quien renunció a su cargo el 6 de noviembre. Según le dijo a La Patria, “nuestro principal desacuerdo es que él considera que con sus compañeros de trabajo la letra con sangre entra”. 

Días después Patricia del Pilar Ruiz, entonces secretaria de Gobierno, publicó un video en redes sociales en el que explicó que las renuncias en el gabinete de Marín se debían a que “no había objetivos comunes”. También que, como le dijo a La Silla en enero, “su estilo implica gritar, atropellar, insultar”.

Aunque las renuncias pusieron el lente sobre Marín a principios de este año, las acusaciones por maltrato y violencia no son nuevas. 

 

En el año 2018, cuando era concejal del Partido Verde, los concejales de oposición autodenominados Concejales por Manizales, emitieron un comunicado en el que anunciaba su distanciamiento de Marín por presunto maltrato a la mujer y homofobia. 

Margarita María Méndez, concejal de ese grupo, se refirió a uno de los episodios y le dijo a La Patria que Marín “se levantó de forma agresiva, levantó las manos, manoteó, alzó la voz”. Una actitud muy parecida a la que una ex secretaria le describió a La Silla cuando se refirió a la manera como se relaciona con su gabinete: “Maltrata, es egocéntrico, grita todo el tiempo e insulta”. 

También supimos que, por fuera de las cámaras, Marín es controlador, “reacciona muy mal y necesita que todo sea como él quiere”, nos dijo el ex funcionario del equipo de comunicaciones.

Una idea que coincide con el testimonios de una ex secretaria que renunció a su cargo el año pasado. La mujer le dijo a La Silla que durante su paso por la administración notó que Marín “tenía como un minigabinete al que sí escuchaba. Empezó a crear subgrupos y una estructura de poder” después de los primeros encontrones con su equipo de trabajo. “Él crea una lista negra de gente que le hace ver sus errores e interpreta que lo traicionaron”. 

Hoy el alcalde de Manizales no tiene ningún proceso disciplinario en curso en el Ministerio Público, el ente encargado de investigar y sancionar a los funcionarios, por las denuncias públicas que hay en su contra. 

Sin embargo, la lectura de Camilo Vallejo, director de la Corporación Cívica de Manizales, es que “la Procuraduría tiene que empezar a pensar cuál sería una hoja de ruta. La conversación de ciudad que nos debe animar es quién le dice al Alcalde qué es lo que no puede hacer con sus subalternos”.

La Silla buscó a Carlos Marío Marín desde el miércoles 20 de enero a través de su jefe de prensa para preguntarle por esas acusaciones. Dos días después, Gómez le dijo a La Silla que el alcalde no tenía disponibilidad en la agenda para atendernos.

Carlos Mario Marín enfrenta hoy un decrecimiento en su favorabilidad que pasó del 78 por ciento al 52 por ciento entre abril y octubre de 2020, según la última encuesta de Cifras y Conceptos. Sin embargo, el alcalde más joven de una capital del país persiste en la idea de transmitir en vivo las movidas de su gestión, a la vez que proyecta una imagen de sí mismo carismática y receptiva a la crítica. Otra cara distinta es la que percibieron varias personas de su administración. Una que no invita a que sigan trabajando con él.

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