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Por Nohora Celedón | Juan Esteban Lewin · 17 de Octubre de 2019

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La decisión de la Corte Constitucional de hundir la reforma tributaria del Gobierno Duque, al encontrar que se violó el trámite en el Congreso y afectó principios centrales de la representación política, puede cambiar el panorama económico del país, pues modifica las cuentas del Gobierno, de las empresas y de las personas.

El camino que escogió la Corte, al fallar que la sentencia solo tendrá efectos el 1 de enero próximo, evita que haya pánico económico, pues no se cambiarán las reglas para pagar impuestos a tres meses de terminar el año y con eso sigue en juego si se darán los peores pronósticos de su caída, como que nadie vuelva a creer en una reforma tributaria, como dijo el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, o que quede en duda la financiación del Gobierno el próximo año.

Pero justamente por eso pone a Carrasquilla y a todo el Gobierno a correr una contrarreloj si quiere que el próximo año arranque con las mismas reglas de juego que están hoy vigentes, y no con las que estaban antes de la tributaria.

Además, el fallo responde las cinco preguntas que estaban sobre la mesa de la manera menos favorable al Gobierno:

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No es claro que la seguridad jurídica vuelva al centro del debate

Uno de los argumentos del Gobierno para defender la tributaria era el impacto de tumbarla para la seguridad jurídica; en su texto a la Corte, el Ministro de Hacienda argumentó que esa inseguridad podría golpear tanto el crecimiento económico y que calcula que haría que la economía produjera unos 1.000 billones de pesos menos de aquí a 2030.

En el mismo sentido se pronunciaron el presidente de la SAC, Jorge Enrique Bedoya, y el de la Andi, Bruce MacMaster, quienes centraron sus argumentos en favor de la reforma en el impacto que el hundimiento podía tener para los inversionistas que toman decisiones con base en unas reglas definidas.

Por eso, al tumbarla la Corte vuelve a poner en el centro de la discusión este debate, como lo estuvo con sus pronunciamientos hace un par de años sobre consultas previas y consultas populares para los sectores de infraestructura y minero-energético.

Eso podría darle combustible a los uribistas de que es necesario una reforma en las altas cortes, incluso a pesar de que el error que llevó a esta situación vino del Gobierno y del Congreso, que no cumplieron con la ley y la Constitución al tramitar la tributaria.

“Serio golpe a la estabilidad de la política económica del país esta decisión. Es muy infortunado que haya sucedido”, dijo Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda, tras conocer el fallo. 

Sin embargo, no todos los aliados del Gobierno opinan igual y por eso no es claro que se prenda ese debate.

“Le damos tranquilidad a los inversionistas, porque en la modulación la Corte ha dicho que la reforma, la que se declara inexequible hoy, sin embargo rige hasta el primero de enero del año entrante”, dijo el senador y jefe político del Presidente, Álvaro Uribe Vélez minutos después de conocer el fallo.

En esa misma línea, un informe que publicará mañana el equipo de análisis económico Corficolombiana, y que conocimos de primera mano, muestra que el choque de la caída tributaria sobre la confianza inversionista será transitorio y podrá reflejarse en el comportamiento de la bolsa mañana y en los próximos días, pero seguramente será limitado por el plazo que dio la Corte.

“Es muy importante que las normas que se habían expedido de alguna forma puedan ser reemplazadas por nuevas normas que nos aseguren que el régimen tributario sigue siendo estable y sigue siendo el mismo que teníamos hasta este momento”, dijo MacMaster, al conocer el fallo, y sin hablar de inseguridad jurídica.

 
 
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Sí se le acumula otro chicharrón en el Congreso a Duque

Seguramente tras esta decisión el Gobierno pasará al Congreso una nueva ley de financiamiento, con mensaje de urgencia como la que se hundió. Esto, para que se pueda aprobar en tres debates: primero en las comisiones económicas conjuntas de Senado y Cámara, y luego en la plenaria del Senado y otro en la de la Cámara.

Eso le pone una nueva tarea al Gobierno Duque en el Congreso, cuando quedan dos meses y medio de Congreso y cuando está discutiendo la reforma a las regalías, las reformas al estatuto de arbitraje, al código contencioso administrativo y la ley para que el delito sexual sea conexo al delito político. 

Eso probablemente implica que descarte totalmente presentar este año las reformas pensional y laboral que está preparando, y la de mercado de capitales que está en estudio.

Tiene el tiempo en contra. La tributaria que se hundió, por ejemplo, la radicó en el Congreso a finales de septiembre y tardó más de dos meses en discutirse.

El nuevo trámite podría ser más corto si el Gobienro mantiene las mismas propuestas, porque ya parte del proyecto se ha discutido. De hecho, para el senador de La U y de la comisión cuarta que tramita esos asuntos, Juan Felipe Lemos, ve ambiente en el Congreso para que se apruebe.

“Yo creo que al interior del Congreso, por lo menos quienes estamos en comisiones económicas entendemos la necesidad de mantener la ley de financiamiento, y hacer nuevamente el trámite para efectos de poder garantizar los recursos del gasto público y social”, dijo a La Silla.

Aunque siempre que se deciden temas tributarios en el Congreso hay debates fuertes que pueden retrasar las decisiones, por el impacto político que implica aumentar los impuestos, la tributaria buscaba en general bajarlos. Sin embargo, en algunos casos, especialmente en el impuesto de renta a algunas personas, los aumentaba.

Por eso, la urgencia del Gobierno para aprobar la reforma puede ponerle una presión adicional para ceder en su promesa de no repartir cupos indicativos ni grandes cuotas burocráticas a los congresistas. Más aún cuando el presidente de la Cámara Carlos Cuenca es aliado de Vargas Lleras y el del Senado, Lidio García no es uribista. 

Si el año pasado con presidente del Senado Uribista (Ernesto Macías) fue difícil pasar la tributaria, este año sin aliados claros en las presidencias de las cámaras puede complicarse más.

 
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Sarmiento Angulo fue derrotado (aunque ganó un punto)

El hombre más rico del país perdió más de lo que ganó. Si bien al caerse la tributaria tumba la sobretasa de 4 por ciento del impuesto de renta al sector financiero, que le pegaba directamente a su negocio más rentable, se cayeron los otros alivios tributarios para sus negocios, como la reducción gradual de la tarifa de impuesto sobre la renta que debía bajar un punto en 2020 y a la sobretasa sobre este impuesto. Además las exenciones al sector hotelero, agropecuario y a las megainversiones.

Tampoco sirvió que la semana pasada le haya pedido a la Corte Constitucional que tomara la decisión teniendo en cuenta su impacto sobre la economía y la estabilidad jurídica.

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Chacón le ganó otro pulso a Macías

El representante liberal a la Cámara Alejandro Carlos Chacón demostró el poder que tuvo como presidente de la Cámara e indirectamente ganó una puja contra el uribista Ernesto Macías, quien era presidente del Senado cuando se aprobó la reforma.

Los dos tuvieron un duro pulso cuenta de la ley estatutaria de la JEP que luego Duque objetó sin éxito (punto para Chacón); y también le ganó a la ministra de Justicia, Gloria María Borrero, quien lo acusó de haber torpedeado su reforma a la justicia, que terminó hundida (otro punto para Chacón).

Como contamos en la nota de esta mañana, la decisión de Chacón de suspender el debate de la reforma el día anterior que se cumpliera el plazo para aprobarla perjudicó los planes del Gobierno de pasar el proyecto en Senado y Cámara al mismo tiempo, para que tuvieran chance de conciliar al día siguiente.

De hecho, el error de trámite por el que se cayó la ley se debió a ese afán: cuando la Cámara votó la reforma el último día, y aprobó totalmente el texto del Senado (cualquier cambio habría obligado a conciliar los dos textos y no había tiempo), no había podido conocer el texto que votó, porque no se había publicado en la gaceta oficial, como es obligatorio.

Como eso seguramente se hubiera evitado si se hubiera aprobado con más tiempo, la decisión de la Corte es indirectamente una victoria de Chacón.

Además, le queda al Gobierno el mensaje del riesgo de quedarse sin colchón de tiempo al tramitar proyectos estratégicos, justo cuando el proyecto de presupuesto deberá definirse mañana en la Cámara. De hecho la representante del partido Verde, Juanita Goebertus advirtió que si el Gobierno no tenía cuidado la ley del presupuesto podría tener los mismos vicios de forma que la tributaria.

 

 
 
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La Corte refrendó que su mayoría no es pro gobierno

Ayer se discutieron simultáneamente dos ponencias sobre demandas que señalaban que la tributaria se debería caer por cuenta del problema en su trámite. Una, del magistrado que usualmente ha votado más a favor del Gobierno, el externadista Carlos Bernal, pedía aprobarla; otra, de un magistrado más de centro y proempresa, Alejandro Linares, pedía hundirla.

Linares fue quien pidió informes a seis universidades y varios centros de pensamiento sobre el impacto de hundirla, y su voto era uno de los más decisorios porque estaba claro que había dos magistrados con la postura de Bernal (Gloria Stella Ortiz y Luis Guillermo Guerrero, quienes en muchos casos votan con él) y tres en contra.

Finalmente, votaron primero la ponencia de Bernal, y solo lo apoyaron Ortiz y Guerrero. Con eso, Diana Fajardo quedó encargada de hacer una nueva ponencia. Pero antes de eso José Fernando Reyes, Cristina Pardo, Antonio José Lizarazo, Alberto Rojas Ríos y la misma Fajardo apoyaron la postura de Linares, con lo que la Corte tomó la decisión por 6 votos contra 3.

Esa es la misma separación de bloques que se ha visto en el pasado, especialmente en asuntos de paz. 

Por ejemplo, Bernal, Ortiz y Guerrero votaron juntos a favor de quitarle dientes al fast track del Gobierno Santos mientras Lizarazo, Linares y Rojas lo hicieron en contra (Pardo estaba impedida; Rojas y Reyes no eran todavía magistrados); en el fallo unánime que salvó la JEP los únicos que aclararon el voto fueron Ortiz y Guerrero, mientras Bernal estaba impedido; y en el que avaló el blindaje del Acuerdo con las Farc, con salvedades, los tres estuvieron cerca de votar en contra.

Por eso, que esos bloques se hayan repetido en un tema más económico, y en el que el debate no fue de choque de principios constitucionales sino de cómo se concretan en el de trámite legislativo, manda una señal de que reflejan una división de visiones bastante profunda en la que solo una minoría suele estar de acuerdo con el Gobierno y el uribismo.

 
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Bonus. El cobro de responsabilidades políticas

La caída sin precedentes de toda una reforma tributaria (o ley de financiamiento) por un error de trámite abre el debate sobre quién tiene la responsabilidad política por este fiasco.

Por un lado, el Ministro de Hacienda y su equipo fueron los responsables del trámite de la ley en el Congreso, por lo que hay voces en redes sociales pidiendo su salida e incluso la de sus asesores.

Algo que probablemente no sucederá porque Carrasquilla es uno de los funcionarios de mayor confianza del presidente Iván Duque y a los que más escucha, como hemos contado.

La otra persona del Gobierno con responsabilidad en el trámite es la ministra del Interior y encargada de las relaciones con el Congreso, Nancy Patricia Gutiérrez, quien brilló por su ausencia en el trámite de la tributaria hasta el punto de que cuando preguntamos a funcionarios de Hacienda cuál era su rol en él, nos respondían que era la cartera de Carrasquilla la que estaba manejando el trámite legislativo.

Aunque Gutiérrez ha sido criticada por la debilidad del Gobierno en el Congreso, también sigue atornillada en su cargo.

Por eso, no es fácil saber quién- si es que alguien- pagará por la derrota en el Congreso.

 

 

Contexto

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