Por Jerson Ortiz · 29 de Mayo de 2018

Iván Duque tiene las mayorías en el Sur, pero Petro las puede reducir si conquista el voto fajardista.

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Gustavo Petro e Iván Duque tienen tres semanas para crecer donde pueden y para intentar minimizar su derrota donde no. En el sur del país va ser muy interesante porque aunque departamentos como Huila y Caquetá ratificaron su uribismo, a Duque le va quedar muy difícil crecer ahí y en otros como Putumayo, donde también quedó en evidencia que hay un sentimiento antiuribista, Petro se enfrentará al mismo dilema.

Duque y la paradoja uribista

Aunque Duque tiene en el Huila y Caquetá seguros fortines electorales, de aquí a segunda vuelta no tiene mucho más hacia dónde crecer.

En el Huila sacó 240 mil votos que consiguió con el fervor y la estructura uribista y también con el apoyo anticipado de los conservadores.

Como lo contamos en marzo, a una semana de la consulta de la derecha se sumó a su campaña el representante Jaime Felipe Lozada y desde hace un mes tenía a Esperanza Andrade, la senadora y hermana del barón electoral y presidente del partido Conservador, Hernán Andrade.

Además, logró sumar a conservadores anti andrade como el cuestionado exsenador José Antonio Gómez Hermida, que tiene una estructura fuerte en los municipios del sur del departamento.

 

Por eso lo que le quedaría por sumar aparte de casi todos los azules que ya tiene en el bolsillo es el apoyo de un sector menor de ese partido, como el del exalcalde de Neiva, Héctor Aníbal Ramírez, que estaba con Vargas.

También podría coquetearle a los hermanos González Villa,  pero el domingo demostraron que su maquinaria tiene muy poco aceite. Eran los encargados, junto a Ramírez, de sacarle a Vargas 100 mil votos y terminaron sacando apenas 17 mil.

Así que en el hipotético caso de que Duque lograra poner de su lado a los azules que le faltan más los González Villa, no le sumaría más de 20 mil votos.

Sin embargo, en la campaña creen que más allá de esas bases obvias, pueden crecer apuntando a la bases liberales que lidera en el departamento el senador Rodrigo Villalba y hasta las bases que se movieron por Fajardo.

“Ya hemos tenido acercamientos con esas bases liberales y con los de Cambio que nos están haciendo ojitos. Acá no se trata de sumar líderes o nombres sino las bases”, le dijo a La Silla Sur el senador uribista Ernesto Macías. 

Un coqueteo similar al que dio Duque en su discurso del domingo. “Quiero hacerle un llamado a todos los colombianos, de todos los sectores políticos, a que vean que aquí hay una verdadera alternativa para el futuro de nuestro país”, dijo en la tarima. Incluso fue más allá en el caso de Fajardo y dijo que se sintonizaba con sus propuestas en educación, que fue la bandera del candidato de la 'Coalición Colombia'. 

Lo curioso es que para tratar de convencer a los que perdieron en primera vuelta, en el sur la estrategia del candidato uribista será mantener el mismo discurso que ha calado aquí y es decir que con él va a regresar la seguridad democrática y no habrá impunidad. 

Pero es muy poco probable que eso les funcione en el caso de los fajardistas porque ya líderes de la Alianza Verde como la electa senadora Angélica Lozano descartaron de tajo cualquier apoyo a los planteamientos de Duque.

“Lo único que no va a pasar es que apoyemos a Duque. #GuardenEsteTwit y no difamen”, trinó Lozano.

A eso se le suma que en la Alianza Verde hay varios que se sienten más identificadas con Petro, como lo dijo ayer su director, Jorge Iván Ospina, al decir que "debemos buscar un gran acuerdo nacional sobre lo fundamental, que consolide la paz, que busque superar la inequidad y que descentralice aún más el país, consolidando el llamado de Gustavo Petro". 

En Caquetá el panorama es similar con la diferencia de que allá los conservadores están mermados después de perder la curul a la Cámara que tenía el representante Luis Fernando Urrego, y porque los de Cambio que podrían llegar apenas pescaron 1.600 votos para Vargas.

Allá más que crecer, Duque necesita que los votantes de Fajardo no se vayan en bloque con Petro, porque eso le permitiría al exalcalde de Bogotá tener un margen de votación de hasta el 40 por ciento.

Y en Putumayo, donde el uribismo ya da por contado que va a perder, la estrategia será minimizar la derrota porque tampoco tienen de dónde agarrar. El saliente representante conservador Orlando Guerra y el que se acaba de elegir Jimmy Díaz, ya se movieron en primera vuelta por Duque y aún así el candidato uribista solo pudo sacar la tercera parte (22 mil votos) de los votos que tuvo Petro (60 mil).

Por eso, aunque el reto de la segunda vuelta para Duque será conseguir como mínimo dos millones de votos más para asegurar el triunfo, los deberá buscar por fuera del Sur, donde tiene mucha fuerza pero no tiene a quien más convencer.

En cambio Petro tiene cómo sumar y para hacerlo su estrategia es desmontar la idea de que encarna el 'castrochavismo'. 

Petro: a desmontar sus mitos y reforzar el miedo a Uribe

La estrategia del candidato de la ‘Colombia Humana’ en el Sur, como nos lo dijeron por aparte dos personas del petrismo en el Huila, va ser ir a los municipios donde Petro no perdió por tanto contra Duque (aunque en los 37 municipios ganó el candidato uribista) y allí hacer pedagogía para, por un lado, desmontar mitos como que él encarna el castrochavismo y que va expropiar a los más ricos y, por otro, reforzar el miedo a Uribe.

En Neiva, donde el domingo sacó 40 mil votos versus los 63 mil de Duque, Petro le va a apostar a intentar recoger los votos de Fajardo y de sectores liberales que apoyaron a De la Calle por el Acuerdo de paz, con la idea de un ‘pacto sobre lo fundamental’.

“Tenemos que replicar ese pacto en lo local, el pacto es sobre aspectos programáticos para consolidar la democracia, la reforma de justicia, la implementación de los acuerdos, la reforma agraria, las reformas que soñó Pumarejo”, le dijo a La Silla Sur una persona que hace parte del comité político de la campaña y que no nos dejó citarla porque no es vocera.

Igual va ser en Pitalito, donde sacó más de 10 mil contra los más de 26 mil de Duque.

En ambos municipios la campaña también reforzará la pedagogía para intentar desmontar mitos como el castrochavismo y la relación con las Farc y al mismo tiempo intentarán mostrar a Duque como el candidato que encarna "el Maduro colombiano por el autoritarismo de su jefe", como nos dijo una fuente de la campaña. 

Apelar al sentimiento anti uribista podría funcionar porque aunque en el Huila el uribismo es muy marcado, se viene mostrando una tendencia desde hace ochos años para acá y es que el candidato que se enfrenta al uribismo poco a poco ha ido sacando más votos.

De los 65 mil votos de Mockus en 2010 contra Santos (cuando era el candidato de Uribe), el Huila pasó a los 95 mil votos que le puso a Santos cuando se enfrentó a Zuluaga en segunda vuelta en 2014.

Y dado que Petro sacó 95 mil votos en la primera sin ser presidente ni tener el apoyo de los políticos tradicionales, si conquista a los Verdes superaría la barrera de los 100 mil votos. Una cifra que si bien no la de pelea a los 240 mil con los que parte Duque, sí le permiten crecer en este fortin uribista. 

En Caquetá la hipotética suma con Fajardo tampoco lo pondría por encima de Duque pero le ayudaría a acortar la distancia que le sacó el domingo. Con la ventaja de que allí el exalcalde de Bogotá sí pudo ganar en algunos municipios como Cartagena del Chairá, Solano y La Montañita. Lugares en los que también había ganado el ‘Sí’ en el Plebiscito y que fueron de presencia histórica de las Farc.

Pero al igual que Duque, la campaña de Petro tiene lugares donde no tiene margen para crecer.

Eso se ve en Putumayo donde ganó con 60 mil votos frente a los 23 mil de Duque. Según un dirigente de la campaña en ese departamento, la apuesta es cuidar esos apoyos, mantenerlos y motivar a la gente que también salga a votar masivamente el 17 de junio.

Allá el margen de crecimiento es mínimo, porque como lo contamos, la mayoría de bases verdes ya estaban del lado de Petro, por lo que no hay mucho fajardista por conquistar. Y eso se vio en la poca votación que logró Fajardo (9 mil votos), a pesar de que los Verdes tienen la Gobernación, dos curules en la asamblea y más de 20 concejales.

En estas tres semanas que se vienen se sabrá si alguno de los dos efectivamente llegó a su techo o por el contrario mantendrá el momentun de crecimiento cautivando los más de 100 mil votos de Fajardo en la región, los 13500 de De la Calle y los 17 mil de Vargas. Votos que, por ahora, están en el aire.

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