Por Andrés Bermúdez Liévano | Daniel Morelo · 08 de Octubre de 2017

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En el denso tapete verde que se extiende desde el Caguán hasta el Guaviare, el sonido de los fusiles está siendo remplazando por el de las motosierras y las retroexcavadoras. Miles de hectáreas de selva están cayendo en el punto que conecta a la Amazonía con el resto del país, disparando las alarmas de los científicos que ven la primera gran tensión entre el posconflicto y el medio ambiente.

El epicentro de esta tragedia ambiental es un viejo proyecto que Colombia viene promoviendo desde hace más de medio siglo, pero que nunca se ha materializado: la Carretera Marginal de la Selva que recortaría los 381 kilómetros entre San Vicente del Caguán y San José del Guaviare.

Aunque el Gobierno aún no ha licitado su construcción, el trazado se conoce y su zona de influencia ya se convirtió en uno de los ocho mayores focos de deforestación en Colombia. (El diseño le fue contratado a un consorcio liderado por el súper poderoso de las vías Carlos Alberto Solarte).

Por décadas, estos bosques tropicales entre Caquetá, Meta y Guaviare estuvieron casi por completo aislados por la guerra. Allí dominaban varios de los bloques más poderosos de las Farc que -como ha contado La Silla- jugaban, al menos allí, el rol de guardianes ambientales, ya que los bosques gruesos la ayudaban a esconderse del Ejército.

Eso cambió en los últimos tres años.

Centenares de personas llegaron con la expectativa de beneficiarse del megaproyecto, aparecieron grandes fincas en lotes baldíos donde antes solo había árboles, se reactivaron negocios como la tala ilegal y los cultivos de coca llegaron a su máximo histórico.

Con esa tormenta perfecta, se disparó la pérdida de bosque en un rincón del país que los científicos consideran un tesoro natural sin comparación porque conecta a la Amazonía con los Andes y la Orinoquía.

Su temor ahora es que la Carretera Marginal se convierta en la puerta de entrada de una colonización desenfrenada y sin control de la Amazonía, en una zona donde el Estado prácticamente no tiene presencia y donde ya está asentada una de las principales disidencias de las Farc.

“No hay en toda la Amazonía ni en el país un proceso más acelerado de deforestación. Sabemos que la carretera es una realidad política, pero del cómo la construyamos dependerá que no perdamos una de las zonas más valiosas que tiene el país”, dice el científico Rodrigo Botero, quien dirigió la oficina territorial de Parques Nacionales en la Amazonía durante diez años y es una de las personas que mejor conoce la región.

La Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) que él lidera es la entidad que más ha documentado -mediante sobrevuelos, mapas georreferenciados y trabajo con las comunidades locales- el vertiginoso ritmo de la destrucción ambiental.

Este es el trazado de la Carretera Marginal de la Selva y estos son los tesoros que Colombia puede perder en su tramo más selvático –entre La Macarena y San José- si no hay una estrategia para hacerle frente.

Haga clic en los puntos rojos del mapa para ver cada uno de los problemas que hoy se observan en el trazado de la Marginal.

Este reportaje se hizo gracias a una beca de investigación de la Earth Journalism Network para temas de biodiversidad y periodismo ambiental.

 

Comentarios (1)

Vicentico

08 de Octubre

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Muy buen artículo, felicitaciones por su excelente periodismo ambiental. Ojalá no llegue a oídos sordos esta información

Muy buen artículo, felicitaciones por su excelente periodismo ambiental. Ojalá no llegue a oídos sordos esta información

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