Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Jerson Ortiz · 09 de Agosto de 2018

Rodrigo Lara Sánchez, alcalde de Neiva.

547

0

La alcaldía de Rodrigo Lara Sánchez (Alianza Verde) le está dando un empujón a la Consulta Anticorrupción que se va a votar el 26 de agosto, no diciéndole a la gente que debe votar ‘7 veces sí’ porque por ley no puede, pero sí apoyando la pedagogía que se está haciendo a los presidentes de juntas, líderes de barrio y ediles, que es más o menos lo mismo.

Una ayuda que podría resultar clave para el futuro de la Consulta porque como va, a tres semanas de las elecciones, la tiene cuesta arriba por factores que van desde la falta de publicidad, la apatía de los partidos políticos que la votaron en el Congreso, hasta la contracampaña que se ha hecho en redes sociales en la que se dice que la iniciativa no sirve para nada. A eso se le suma el expresidente Uribe y otros congresistas del Centro Democrático dijeron ayer que no apoyarán la consulta como lo habían prometido en junio. 

Este apoyo de lado el alcalde Lara y los demás alcaldes del país lo pueden hacer, si quieren, únicamente en tareas de pedagogía y sin saltarse una serie de limitaciones que puso la Procuraduría General de la Nación porque o sino pueden terminar sancionados.

El empujón

Hace una semana la Alcaldía de Lara, a través de la Casa de Participación Ciudadana, dio el visto bueno para que delegados del Ministerio del Interior vinieran a Neiva a hacer un taller sobre la Consulta.

A la reunión asistieron presidentes de juntas de acción comunal, ediles y líderes cívicos que fueron convocados por la Casa de Participación y la Secretaría de Gobierno. También estuvieron el diputado verde Oscar Urueña, y voluntarios promotores de la consulta como la excandidata al concejo de Neiva, Patricia Valenzuela. 

“Fue un taller de carácter pedagógico, los funcionarios del Ministerio explicaron de qué se trata la consulta, qué es lo se pretender aprobar y qué se necesita para que pase a ser ley. Todo dentro del marco de la pedagogía, la gente finalmente es la que decide si la va a votar positiva o negativamente”, le dijo a La Silla Sur, José Eurípides Sanabria, director de la Casa de Participación.

Aunque el Ministerio del Interior tiene el compromiso de compartir material publicitario y hacer los talleres de socialización, que ellos lleguen a los municipios depende de la voluntad de los gobernadores y alcaldes.

 

Y ahí es donde los mandatarios locales, como Lara, pueden dar la mano a la consulta sin saltarse la ley. El caso de Lara es particular porque en un país donde es usual que los alcaldes participen en política, esta es la primera vez que el de Neiva se mete, así sea de lado, en un tema de estos. Más allá de su cercanía con Sergio Fajardo no se movió para ayudarle a presidencia, ni tampoco intervino para que su amigo Diego Muñoz llegara al Senado.

En esa línea, según Sanabria, la administración de Neiva apoyará otros talleres en unos barrios con la convocatoria y el material pedagógico que les pasa el Ministerio.

“Eso es lo que nosotros estamos haciendo, permitir que la gente conozca, que se socialice la consulta sin decirle a la gente cómo votar, porque en esto ya la Procuraduría ha sido muy clara y ha puesto unas condiciones que como administración respetamos”, nos dijo el alcalde Lara.

Hace una semana la Procuraduría sacó una circular donde les dijo a los gobernadores, alcaldes y demás funcionarios públicos (menos los de la Justicia y los militares) que no pueden utilizar bienes ni recursos públicos para favorecer a una de las opciones, en este caso ‘Sí’ o ‘No’. Y que tampoco podían ocupar su horario laboral para hacer campaña.

Pero también les aclaró que los funcionarios sí pueden expresar abierta y públicamente lo que piensan de la consulta y si la quieren apoyar.

Aún con esa limitación, está claro que los alcaldes con el solo hecho de apoyar la pedagogía pueden influir para que la iniciativa no fracase.

La cuesta arriba

Uno de los retos que tiene la consulta es que justamente la gente la conozca y sepa que con ella se podrían lograr cosas como la reducción del sueldo de los congresistas o que los que cometan delitos de corrupción no tengan beneficios como casa por cárcel.  Porque sin eso no habría motivaciones suficientes para sacar a votar a mínimo 13 millones de colombianos que se necesitan para validar la consulta.

Un umbral complicado de conseguir si se compara por ejemplo con iniciativas similares como la del plebiscito de paz que sí tuvo publicidad y mayor compromiso político de los partidos, y en el que solo votaron 13 millones de colombianos.

A eso se le suma que otros factores políticos como la llegada del nuevo gobierno y la renuncia-no-renuncia del expresidente Álvaro Uribe al Senado están llenando la agenda pública, lo que le da poco espacio a la consulta.

Todo eso, y la contracampaña de los que dicen que no sirve para combatir a la corrupción, que la mayoría de las medidas ya existen, o que vale mucho, ponen en entredicho el futuro de la apuesta de la exsenadora Claudia López y la Alianza Verde.

El 26 de agosto se sabrá si el empujón de Lara, de corazón verde, sirvió para que la consulta prospere.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia